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Análisis sorteo Champions

Real Madrid-Liverpool

Ser segundo de grupo no había sido esta vez tan doloroso como en ediciones anteriores, pero el Real Madrid ha sido el peor parado. Los de Juande Ramos se cruzarán con el Liverpool de Rafa Benítez (constantemente sonando como futuro técnico blanco) en un duelo con muchísimo sabor español donde la figura de Fernando Torres realza sobre las demás por su pasado atlético.

El actual líder de la Premier League es un equipo más que experimentado, rudo y especialista en eliminatorias a doble partido, como demuestra a lo largo de sus últimos años en Europa, donde suma dos finales desde la llegada del madrileño al banquillo. Benítez ha encontrado esta campaña la mejor versión en el campeonato nacional, que por primera vez es el objetivo prioritario para los Reds.

La fuerza de su defensa, la potencia y control de la pareja Gerrard-Xavi Alonso, la presión de Anfield (donde se jugará la vuelta) y la presencia de Torres en punta, aseguran una eliminatoria por todo lo alto con numerosos detalles para analizar. La mejor noticia para los blancos es que hasta febrero no volverá la competición, con lo que hay tiempo para que la balanza se ajuste y, al menos, recupere efectivos para ganar en posibilidades.

Lyon-Barcelona

El eterno campeón galo se echó las manos a la cabeza cuando le tocó en desgracia el Barcelona, que está considerado como el favorito por su juego. Sin embargo, el equipo de Claude Puel es impredecible, capaz de todo y mantiene una base que le auto-exige a intentar llega lejos en Europa donde, por cierto, ha pegado un ‘bajón’ respecto a años anteriores.

La presencia de Benzema en el Camp Nou levantará ampollas tanto por los rumores que hablan de interés culé, como por sus declaraciones sobre el deseado futuro como madridista que parece desear la perla lionesa. Las faltas de Juninho y Ederson, la juventud del gran meta Lloris y la base ya conocida de los Toulalan, Govou, Kallstrom o Makoun, forman un colectivo complicado pero con la ‘piel de cordero’ desde ahora hasta febrero.

Atlético de Madrid-Oporto

Con buenos ojos se ha visto en el Manzanares la ‘bolita’ del campeón portugués. Los rojiblancos tienen un bloque compacto que Aguirre intenta moldear ante los grandes de europa y el Oporto de Jesualdo Ferrerira parece una piedra de toque asumible pero complicada por su mayor experiencia europea.

Las virtudes de los dragones blanquiazules están en su ataque. Lisandro López es uno de los delanteros del momento por pegada, consistencia y registros, lo que le hace ser clave para su equipo en citas como esta. La jerarquía de’ Lucho’ González, la potencia del joven Hulk y las apariciones de los Fucile, Meirelles o ‘Cebolla’ Rodríguez, mejor aval para un equipo que cambia mucho su cara como visitante.

Villarreal-Panathinaikos

El rival más deseado ha caído en El Madrigal, donde la auténtica sorpresa de la fase de grupos, el Panathinaikos de Ten Cate, intentará seguir la proeza continental tras haber destronado a Inter o Werder Bremen.

El equipo ateniense es el animador improvisado del torneo. Tiene una base joven con jugadores en pleno crecimiento acompañados de otros más experimentados. Gilberto Silva lleva el mando junto al mozambiqueño Simao (atentos a él), el carácter guerrillero lo aseguran los Karagounis, Vyntra o Mantzios y la calidad recae sobre el irregular Ivanschitz. Un equipo más que asumible para el ‘Submarino’ que puede colocarle en cuartos si supera el infernal ambiente heleno.

Tres cocos para el segundo bombo


Además del final de la racha triunfal del Barcelona, la definición de los cuatro primeros grupos de la Champions nos deja el sorprendente segundo puesto de Inter de Milán y Chelsea, así como el del Atlético.

El del conjunto colchonero no es tan inesperado. Cualquier aficionado hubiera firmado antes del inicio un segundo puesto logrado con tanta claridad y peleándole el primero al Liverpool. Los de Aguirre empataron en un encuentro muy soso ante el Marsella (0-0). Lo más importante fue la ausencia de cualquier altercado.


Primero queda, por tanto, un Liverpool que salió con sus menos habituales, lo que fue suficiente para batir a un PSV sumido en una importante crisis -quinto en la Eredivisie y fuera de Europa- (1-3).


El Barcelona, mientras tanto, se presentaba en el Camp Nou con un equipo más típico del Mini Estadi -normal teniendo en cuenta la situación- para medirse ante un Shakhtar Donetsk que mostró buenas maneras. Los ucranianos serán un rival duro en la UEFA.


A pesar del equipo de suplentes y jóvenes que planteó Guardiola, el equipo culé no perdió su esencia y mostró idénticos mecanismos de juego que los titulares (2-3). En un duelo sin importancia, el Sporting de Lisboa se deshizo de un Basilea que ha pasado desapercibido en esta edición (0-1).


En los otros dos grupos llegaron las mayores sorpresas al quedar Chelsea e Inter de Milán en segundo puesto. Mala noticia para el Barcelona, que se puede reencontrar, bien con el Chelsea, bien con Mourinho y su Inter.


Los londinenses dependían de un mal resultado de la Roma que no se produjo. El equipo de Scolari lo pasó realmente mal ante un Cluj que, a pesar de dar la cara en su estreno en la máxima competición continental, no se jugaba nada. El tanto de Drogba, que volvió a golear, le dio la victoria al Chelsea tras el empate de los rumanos. Kalou había adelantado a los suyos (2-1).


Los italianos no desaprovecharon la oportunidad y confirman su recuperación -cuatro victorias seguidas en la Serie A- tras un desastroso inicio de campaña. De la mano de Brighi y Totti, los italianos se cuelan primeros al superar a un Girondins que va a la UEFA (2-0).


Pero la mayor sorpresa de todas se dio en el grupo C, donde el Inter cedió el liderato en Alemania ante un Werder Bremen que había desarrollado una fase de grupos pésima. Sin embargo, los de Schaaf van a la UEFA dejando sin premio una excelente participación de la cenicienta Anorthosis. Mourinho parece que quiere seguir los pasos de Mancini. El paso firme que lleva en la Serie A contrasta con su irregular desempeño en la Champions (2-1).


El pinchazo nerazzurro no fue desaprovechado por el Panathinaikos, que se cuela entre los grandes de Europa al superar a un Anorthosis que se empequeñeció por primera vez en toda la fase grupos. Karagounis fue el héroe (1-0).

Penaltis, confianzas y sorpresas

Extraña, con sorpresas y apasionante en algunos momentos puntuales, la cuarta jornada de la Champions ha dejado mucho detalles. El Atlético de Madrid ha mostrado su cara más competitiva en un escenario mítico y de grandes citas como Anfield, que hubiera conquistado de no haber sido por un inexistente penalti que el colegiado quiso otorgar a los Reds en el descuento (1-1).

El gol de Maxi pero, sobre todo, la sabiduría de un equipo que ha crecido como la espuma cuando se escucha la musiquilla europea, merecieron mejor premio que el que el destino le tenía preparado. Aguirre trastocó sus planes, dejó al ‘Kun’ en el banquillo y pobló su mediocampo buscando mayor presencia e ideando un plan que tapase las llegadas de Gerrard y el control de ‘nuestro’ Xabi. Decepción final pero muy buenos apuntes para el futuro.

En el Camp Nou sólo podían darse dos resultados. Uno que volviera a mostrar la diferencia abismal entre Barcelona y Basilea a base de goles y recalcando el buen momento que viven los azulgrana o, por el contrario, uno que enterrara de un chispazo todas las euforias desmedidas que han rodeado estos días a los de Guardiola. El 1-1 habla por sí solo.

El propio Pep señalaba al final del partido que han reflejado “lo difícil que es ganar”, reflejando así la excesiva confianza con la que afrontaron sus jugadores el partido. Además, los canteranos como Busquets, Víctor o Bojan, han dejado pasar una oportunidad casi única para que nadie echara en falta a Messi, Eto’o o Xavi, que salieron para salvar un partido que se les acabó enquistando con el golazo de uno de los chicos con mayor futuro del continente, el prometedor Derdiyok.

En el resto de la jornada destaca la reactivación de la Roma ante el Chelsea (3-1), que abre el grupo mucho más tras la victoria del Burdeos en terreno del Cluj (1-2), así como el espectáculo del Anorthosis ante el Inter (3-3) en uno de esos partidos que sólo la Champions puede otorgarnos. Ketsbaia y los suyos, como tantas veces avisamos, han demostrado que si están entre los más grandes del continente es, desde luego, porque así lo merecen. El golazo de Vucinic tras recorrer más de 60 metros, el estrepitoso fallo de Burdisso o la goleada inesperada del Panathinaikos ante el siempre alocado Bremen (0-3), dieron un toque especial a un martes que ya ha metido en octavos al Barcelona y al Sporting Lisboeta gracias a la victoria lusa ante el Shakhtar (1-0).

Merseyside derby

Separados por menos de una milla, rivalizando desde hace más de un siglo y consiguiendo levantar el trono del barrio más famoso de la ciudad de los Beatles, Everton y Liverpool

vuelven a cruzar sus caminos en el derby más antiguo del fútbol inglés. Merseyside, esta vez con Goodison Park como telón de fondo, vuelve a engalanarse en un choque que esconde detalles de dos historias paralelas pero irremediablemente destinadas a tropezar.

Se dice que fue en la Final de Fa Cup de 1984 donde ambos equipos entraron en una tensa calma y serenaron sus controversias. Las más de 50.000 gargantas que acudieron a Wembley para presenciar un derby en toda una finalísima, disfrutaron con un partido reñido, de muchas ocasiones y vibrante en su ritmo, los que les hizo unir lazos hasta el punto de gritar el “Merseyside, Merseyside” en coro. Aquella copa quedó en poder Red con un gol de Souness pero definitivamente marcó un antes y un después en el derby estrella de la Premier.

Y es que más allá de que Londres sea la capital donde mayores derbis pueden disfrutarse, ninguno alcanza la longevidad de un duelo entre Evertonians y Liverpudlians, que estrenaron sus roces un 13 de octubre de 1894. Por entonces, como aún ocurre hoy en día, el partido también recibía el nombre del derby de la amistad ya que en una misma familia pueden encontrarse simpatizantes y socios de ambas entidades e incluso en los graderíos comparten asientos cordialmente.

No siempre la alegría fue total entre ambos, sobre todo a raíz de que el Everton, que fue el primer equipo que actuó en Anfield, fue obligado a buscarse una nueva ‘casa’ tras 8 años en el actual templo red. No pudo costearse los altos precios que solicitaban los dueños del suelo y se construyó Goodison mientras que los propietarios, sin opción a sacar dinero por aquél suelo sin explotar, se crearon su propio equipo, el Liverpool, que ya nació como sempiterno rival tras causar el primer gran problema de la historia Toffee.

El Parque Stanley separa los dos estadios desde entonces y aunque al contrario que en otros derbis, el de Mersey no sigue divisiones sectarias, es cierto que en los años 50 el Everton fue considerado católico y contrario a los protestantes del Liverpool. Tres irlandeses que lograron gran éxito con la casaca Blue (Tommy Eglington, Peter Farrell y Jimmy O’Neill) fueron los causantes de dicha segmentación que, aunque pequeña, sí marcó algunos duelos de mitad de siglo. Tras los desastres de Hillsborough, y Heysel, ambas hinchadas entraron en paz total e incluso colaboraron activamente en problemas sociales de la ciudad como en el caso de Rhys Jones.

Estos duelos han sido el escenario ideal para que muchos jugadores dejaran su huella permanente en el fútbol inglés y es que hay protagonistas para todos los gustos. Neville Southall tiene el récord de derbis disputados con 41. Y es que después de haber sido transportista y camarero, permaneció durante diecisiete temporadas en la portería del Everton. Su compatriota Ian Rush es el máximo goleador en estos choques con la nada despreciable marca de 25 tantos. Sin embargo, ninguno supera el mito del ancestral Andrew Ana, que tras pasar dos años en los Toffees y seguir su carrera, acabó jugando en los Reds otras tres temporadas. Lo más curioso no es su cambio de ‘bando’, sino que en ambos fue capitán. Eso sí, a finales del siglo XIX.

Si queremos rizar el ‘rizo’ en lo que se refiere a romper las reglas entre rivales, hay que apuntar directamente a John Heydon, Bill Lacey y Dave Hickson, que no sólo jugaron en ambos rivales, sino que además, también lo hicieron en el mítico Tranmere Rovers, que completa (en su nivel), el trío de entidades en torno al río Mersey. Unas aguas que aparecen como la excusa perfecta para una historia sin igual.

Apuntes de un fin de semana Pre-Champions

El que hemos dejado atrás, era un fin de semana que prometía dar mucho ‘juego’. El regreso de una gran parte de los jugadores tras sus compromisos internacionales y la proximidad de su debut en Europa, aseguraba sorpresas entre los ‘grandes’ del continente que han cumplido y han dejado un gran repertorio de titulares y detalles para analizar. Vamos por partes.

Premier: El clásico por decreto de las Islas cumplió las expectativas generadas más allá de las lesiones de jugadores clave como Torres o Cristiano Ronaldo. Debutó Berbatov y pronto se hizo acreedor de elogios cuando ‘regaló’ el primer gol a Tévez. Sin embargo, como ya ha demostrado en más de una ocasión, el Manchester United se congela cuando visita grandes escenarios y prefiere ceder la posesión y esperar atrás. El Liverpool, todo compromiso y fe, terminó arrollando al campeón a base de fuerza y confianza. Brown en propia meta (es junto a Van Der Sar el principal ‘punto negro’ de Ferguson) y Babel, remontaron un partido (2-1) que confirma a los Reds como aspirantes y que supuso la primera victoria de Benítez contra su homónimo escocés en la Premier.

El debut de Robinho con el Manchester City era el otro punto de interés de la jornada porque, además, su rival era el Chelsea que tanto empeño había puesto en ficharlo. Pero por más millones que gastes y por más aviones que seas capaz de reunir para traer de vuelta a tus estrellas (el jeque del City mando uno hasta Brasil para que Robinho, Elano y Jo regresaran a tiempo), formar un bloque lleva su tiempo y Hughes lo sabe. Así, pese a que el reflejo victorioso cegó a los citizens cuando el primer golpeo de falta de Robinho se fue a la red, los Blues son indomables (1-3). Scolari tiene un auténtico equipazo que conoce su potencial, es capaz de imprimir ritmo casi de la nada a un partido y que goza de una pegada increíble de sus llegadores. Deco está enorme y Lampard volvió a ser el de las grandes tardes. Y así, no hay quien les pueda contestar.

Serie A: Podría empezar por los sudores de una Juventus que manejó a su antojo al aguerrido Udinese pero que casi se marcha sin premio (1-0), incluso con el vergonzoso fracaso de la Roma ante un Palermo en plena crisis (3-1), pero la actualidad demanda viajar a Milan, ya sea a su lado neroazzurri o rossoneri.

El Milan volvió a reflejar todos los síntomas de un equipo roto, sin guión fijado y con un estilo que pierde sentido cuando los que lo ejecutan no están a su mejor nivel. No citaré de nuevo la necesidad de rejuvenecimiento que cada año parece evitar el acuífero milanista, pero sí resulta incomprensible que jugadores de la talla de Seedorf o Pato, que pasan por ser los de mejor rendimiento en los últimos tiempos, dejen su sitio a dos cracks de la viaja guardia que no están para grandes esfuerzos (Ronaldinho y Shevchenko). Ancelotti, que se deja llevar por la atmósfera y tiene los días contados, se encontró con un Génova atrevido y donde brilló en su debut Diego Milito (2-0). El jueves, en UEFA ante el Zúrich, puede despedirse.

En el Inter corren otros aires. La sensación no es buena, porque haber sacado adelante cuatro puntos por dos favores arbitrales, no es un buen dato, aunque los resultados siempre imperaron en a filosofía interista y, con ellos a favor, no existe discusión posible. Si ante la Sampdoria fue una mano de Ibrahimovic, contra el Catania fue un gol en propia meta y un nuevo ‘regalo’ del colegiado con un posible gol fantasma (más que extraño que esa pelota entrara), las que mantienen el tipo (2-1). Mourinho que tiene mucha agresividad, potencia y físico pero que anhela un jugador creativo en mitad de cancha.

En Francia el Lyon también recibió varias ayudas del árbitro en su partido ante el Niza (3-2). Los visitantes se pusieron con dos goles de ventaja en la primera mitad pero después sufrieron la desidia con un escandaloso arbitraje en contra que coloca al campeón en la cima pese a dejar muchas dudas. Mucho más atractivo fue el gran partido de la jornada con Burdeos y Marsella (1-1) intentando consolidarse como alternativa al título. Dos equipos que han ganado en fortaleza, a los que les encanta el juego directo y ofensivo pero que, sobre todo, progresan en base a la juventud. Lo mejor, el golazo de Chamack.

La Bundesliga dejó una nueva victoria del Bayern muy en su estilo, donde Toni vuelve a asomarse como el gran delantero que es y levanta a los suyos cuando más le necesitan (0-2). Sin embargo, lo mejor está por detrás. El derbi de la cuenca del Ruhr entre Dortmund y Schalke (3-3) fue eléctrico, con goles, remontada, expulsiones y un colegiado horrible en toda regla. Mientras, el atrayente Hamburgo sigue su progresión y, también remontando, se colocó líder de un campeonato precioso.

Así pues, justo en la semana donde la Champions volverá a hacernos vibrar, se cumplió la máxima de sorpresas entre sus participantes. Ahora toca olvidar, cambiar el ‘chip’ y dejarse llevar por la magia.

Un progreso con letra pequeña

Casi dos décadas llevan esperado en Anfield un nuevo título liguero. La Premier League, que arrancó allá por 1992, no conoce aún a los Reds como campeones pese a respetar, como toda Europa, a uno de los clubes con mejor palmarés mundial en sus vitrinas. Desde que en 1990 el equipo que dirigía el mítico Kenny Dalglish fuera imparable en las Islas, sólo hay una obsesión en la parte roja de Mersey, poder repetir un triunfo que ya alargó demasiado sus días.

En esa dinámica de regularidad y mayor consistencia, se movieron los directivos del club cuando confiaron en Rafa Benítez pero se encontraron con un renacer en Europa que les llevó a coronarse en Champions en una ocasión, además de rozar una segunda heroica poco tiempo después. La ansiada reacción no llegó por el contrario en la Premier, donde el poder del Manchester United, Arsenal y Chelsea, viene siendo una losa demasiado pesada de arrastrar.

En estos años, Benítez se ha creado un equipo a su estilo, ya que es el quien decide los jugadores que llegan y los que se van. Unos como Torres, Kuyt, Mascherano o Xabi Alonso, han dado el rendimiento esperado e incluso más, y otros, demasiados quizás, pasaron de ‘puntillas’ y dejando una sensación de fichaje erróneo demasiado evidente.

Ahora, cuando todos los ojos de los hinchas esperaban un ‘peso pesado’, llega un dubitativo Robbie Keane. Benítez insistió en su contratación y lo cerró por 25 millones de euros (cantidad exagerada) pero… ¿es el refuerzo ideal y el que dará un salto de calidad a su plantilla? El irlandés se ajusta mucho al estilo de los Voronin o Kuyt y parece que incluso Crouch (vendido al Portsmouth), daba más alternativas al juego. Keane es un jugador peleón, con una gran media de goles y experto en una Premier a la que además tuvo que ganarse porque le costó explotar. Quizás no es el icono que todos los Reds esperaban junto a ‘The Kid’.

Un ejemplo de este último fichaje es que, mientras sus competidores se mueven en otro nivel dentro del mercado (Berbatov, Etoo y compañía), los Mighty Reds se empeñan en experimentar. Benítez, por otro lado, sabe que tendrá toda la presión del mundo esta campaña puesto que no mantener el ritmo de puntuaje le puede costar muy caro.

Por tanto, parece que la progresión de este Liverpool será, como viene siendo habitual, muy imitada a lo que den de sí sus estrellas. Nadie duda de la capacidad y compromiso de Gerrard, de los goles de Torres o de la profesionalidad de una plantilla que siempre da un ‘extra’ pero que ahora, quizás necesita otro tipo de refuerzos que verdaderamente eleven su estatus.

El último 'Red-Boy'

mellor.jpgEn un día marcado en rojo en todo calendario del buen hincha Red (debido a la semifinal de Champions contra el Chelsea), donde últimamente aparecen con facilidad fechas para la gloria y el orgullo de la parroquia de Anfield, no está demás echar la vista atrás y observar los pasos que se han seguido para alcanzar este estado de alborozo que genera tantas envidias. La llegada de Rafa Benítez se considera un punto y aparte en la progresión de un equipo que, con el técnico español, rompió con 21 años de paciencia por la Copa de Europa y regresó al primer plano mediático en el momento justo del crecimiento en la Premier League.

Casi designado por el caprichoso destino (jamás llueve a gusto de todos) y dentro de la reestructuración que aún hoy se vive en suelo Red (y que incluye un nuevo estadio en camino), la plantilla ha sufrido cambios drásticos para amoldarse a lo que Rafa y su estilo de juego proponen. Muchos vieron un revolucionador táctico, un técnico con un perfil claro de juego y de los jugadores que necesitaba para ello, siendo destacado en este aspecto la llegada de hombres de su confianza (Xabi Alonso, Luis García, Sissoko, Torres) pero también, la absoluta desaparición de los canteranos a los que tanto veneraron en The Kop tiempos atrás.

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Vendettas, derbys y trampas


Schalke-Barcelona

No pueden decirlo públicamente y ni tan siquiera quedaría digno, pero el Camp Nou al completo ha sonreído al ver que su cruce les llevaba directamente a Genselkirchen. El objetivo europeo de los culés tiene al Schalke como rival en una eliminatoria con sabor dulce y en la que, salvo descalabro monumental, no deberían dejarse sorprender.

El Barcelona tiene la experiencia, el bloque y la historia de su lado, es decir, todo lo necesario y más para que los germanos, que no están luchando por la Bundesliga y que han llegado aquí tras una tanta de penaltis solventada en Do Dragao por las grandes paradas de su joven meta (Neuer), sea un rival apetecible a todos ojos. Sin embargo, no hay eliminatoria más 'trampa' que esta.

El juego a balón parado es su fuerte, así como la potencia de sus laterales y el ardor de una ‘marea azúl’ que jamás les abandona. Si los Rijkaard no se dejan sorprender en territorio teutón, las semis están aseguradas.

Arsenal-Liverpool

Era prácticamente imposible que los cuatro equipos ingleses no se cruzaran en su particular éxito patriótico y, por suerte o desgracia, Gunners y Reds solventarán el derby británico de estos cuartos. Wenger y Benítez, ambos muy cuidadosos, tendrán su primer combate táctico en suelo europeo.

La eliminatoria llegará con el Arsenal disputando con todo la Premier y con el Liverpool luchando por esa cuarta plaza que le daría plaza de Champions asegurada pase lo que pase aquí. Además, y desde el punto de vista del aficionado español, el espectáculo de ver a los dos españoles más en forma del momento (Cesc y Torres), no tiene precio.

Roma-Man.United

La palabra que mejor refleja el sentir de esta eliminatoria está clara desde que salió la ‘bolita’ de los ingleses: ‘Vendetta’. La dolorosa derrota y posterior eliminación del cuadro gialorossi hace sólo un año, cuando cayó en Old Trafford por un asombroso (7-1), tendrá capítulo extra pero, esta vez, con ambos equipos más definidos y conscientes de que nada será igual.

Spalletti tiene todos los frentes de la campaña abiertos pero Europa le atrae especialmente y, desde luego, romper un viejo recuerdo ingrato es más que reconfortable. Ferguson y los suyos saben que la Champions es su examen pendiente e intentarán repetir ese dinamismo que les caracteriza para volver a imponerse. Una eliminatoria pareja como pocas y con más argumentos que ninguna.

Fenerbahce-Chelsea

Quizás los Blues hayan vuelto a repetir suerte en su cruce. Los londinenses ya sacaron a relucir los males de un Olympiakos que no fue rival y parece que el campeón turco se antoja un rival serio en su estadio peor sin la potencia y fiabilidad de los de Avram Grant, que más lanzadísimos a por su primer título en Champions.

Para romper esa dinámica de aparente alegría en Stamford Bridge, los de Zico deberán sacar provecho máximo de su partido de Ida, donde el público debe darles ese plus para ser realmente temidos en la vuelta. Cruce descompensado pero con mucha ‘hambre’ por ambos bandos.

Estos fueron los cruces del pasado año

El crédito que nunca tuvo Mancini

Una remontada épica, una noche de ensueño, el mejor recuerdo de la última Copa de Europa contra el mismo Liverpool allá por 1965 y el actual Centenario que tan brillantemente se vivió el pasado sábado en un abarrotado Giuseppe Meazza, eran las pautas a seguir, las que servían para creer, para contener la respiración y para empujar hasta el final para ver al Inter en cuartos. Era un guión complicado y no sólo por la excelente labor táctica que ya se le preveía a los reds, sino por la incapacidad total que ha demostrado un equipo que, como su técnico, se disolvió por minutos.

Es difícil tener argumentos tan finos y evidentes para poner en duda la capacidad de un auténtico líder en una competición tan dura como la Serie A, pero igualmente complicado resulta pensar que el límite de un equipo que tiene una plantilla con infinidad de posibilidades, rotaciones y planteamientos, no dé más de sí en el momento clave. Más aún que eso se repita hasta la saciedad año tras año, desde luego.

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Todo en 48 horas


Difícilmente una jornada liguera puede dar tanto de sí en tan poco tiempo. El fin de semana en la Premier es el ejemplo de la mezcla de un fútbol duro y arcaico por momentos, pero brillante y ejemplar por otro. Si a Eduardo Da Silva le tocó ser el ‘verdugo’ de un defensor con exceso de brío, a Torres le esperaba una tarde emblemática que completaría una nueva exhibición del United. Juande y sus revitalizados Spurs pusieron la ‘guinda’ a 48 horas difícilmente superables. Analicemos por pasos.

Sábado 13:45: El Arsenal visita St.Andrews con la intención de mantener la distancia que lleva sobre el Manchester United pero todo se le complica sobre manera en un lapsus poco esperado. Una brutal entrada de Martin Taylor sobre el croata Eduardo Da Silva deja a todos perplejos. Era la imagen del fin de semana, de la campaña quizás. Aún se ponen los pelos de punta al ver las imágenes fotográficas, la reacción de sus compañeros o el sentir silencioso de los graderíos. Edu, ya ha pasado página.

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Los dos extremos del ‘racaneo’ neroazzurri

29 partidos sin perder eran el excelente e imponente bagaje que presentaba el Inter de Milan antes de llegar a Anfield. Hasta ahora, el indiscutible líder del Calcio sólo se había permitido el lujo de ceder ante el Fenerbahce en Estambul allá por el mes de septiembre. Cifras mareantes, sobriedad en todas sus victorias y la idea de que el Scudetto 2008 será suyo.

Sin embargo, ese mismo equipo que arrolla entre sus paredes, tiene una losa demasiado grande que asumir, la de no sentirse completo en Europa. En el escenario donde las gestas adquieren el lujo que las hace únicas sólo tienen recuerdos nefastos en la parte neroazzurri de una ciudad que, últimamente, sólo se reconoce a este nivel por el bando rival. Y es que desde aquél ‘doblete’ de 1964 y 1965, con la generación de los Mazzola, Luis Suárez, Facchetti o Peiró, el equipo sufre una larga agonía que no parece ser capaz de mitigar.

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El día del Havant & Waterlooville

La Blue Square Sur es la segunda división de la Conferencia del fútbol inglés, se encuentra un escalón inferior a la Conferencia Nacional y es, junto a la Conferencia Norte, el segundo nivel dentro de la Liga Nacional. En ella se reparten más de 1.600 equipos en 91 competiciones y, dentro de las mismas, nada menos que en la sexta categoría, participan 22 equipos ingleses y algún galés.

Este es el mejor ambiente posible para disfrutar del fútbol británico de antaño, el físico, el de juego directo y el de pegada fácil pero también el de la pelota de trapo, el del barrizal en las áreas y el cemento en los graderíos. Un lujo que ahora sólo podemos disfrutar por videoteca.

Allí, donde nacen muchos de los sueños de simples aficionados por el deporte rey, este año hay motivos para la gloria, el orgullo y las alabanzas pues en uno de esos templos históricos del fútbol más arcaico, el Leigh Park West de Havant (costa sur de Inglaterra), rememoran de la mejor manera aquellos recuerdos imborrables. Sus 5.000 butacas han vivido estos últimos meses los sueños más humildes dentro de la única competición que puede hoy en día hacernos retroceder en el tiempo sin tener que volver al blanco y negro, la FA Cup.

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No será tuya, Rafa

Si a Rafa Benítez los Reyes Magos le obsequiaran este fin de semana con la sinceridad divina en sus ruedas de prensa, seguramente no podía ser capaz de seguir derrochando intenciones positivas con el título de la Premier en el trasfondo del tema.

Y es que el español, tras empatar este miércoles con el Wigan en Anfield (1-1), tendrá que soportar nuevos momentos de tensión. Su solución, al menos de momento, no ha sido otra que seguir 'vendiendo' que el Liverpool puede salir campeón.

Ciertamente, las matemáticas me quitarían toda razón lógica, pero si los Reds ganan esta Premier, Ferguson, Wenger y hasta Grant deberían dimitir de su cargo inmediatamente. Como los tres jefes del trío de principales candidatos no parecen ni mucho menos encaminados hacia ese descalabro en forma de pérdida masiva de puntos, es más fácil que sólo se vaya uno y ése, hoy por hoy, es Rafa.

El español, multicriticado por sus constantes rotaciones dentro de una plantilla con pocos 'mimbres' asegurados domingo a domingo, ha mantenido una conducta intachable en Champions desde que aterrizara en The Kop, pero los Reds pretenden el asalto definitivo a un título inglés que no logran desde 1990 y los últimos intentos del madrileño han sido nefastos.

Este año, tras el nuevo tropiezo de este miércoles, la prensa británica vuelve a su ansiado deseo de gloria nacional y verse a 12 puntos del líder, Arsenal, no ayuda en exceso.

Sin embargo, o Rafa no quiere verlo o pretende mantener la llama ardiente aunque sea lanzando cerillas cada cierto tiempo. Sus declaraciones, fuera de toda realidad para aquel que siga de cerca el fútbol de las islas, sólo hacen más daño a aquellos que defendían su continuidad.

Para el mister, "esto es una carrera de fondo" y pensar en los puntos de desventaja "sólo es meter más presión", por lo que parece decidido a seguir vendiendo que la Premier está aún al alcance. Te equivocas Rafa, ya se te ha escapado.

El ejemplo copero

El fútbol inglés puede tener más o menos adeptos, puede resultar más o menos visible según sean los gustos futbolísticos de cada uno, pero lo que nadie puede negarles es que saben dar a sus competiciones un toque de competitividad único. Por todo ello, una competición terciaria como la Carling Cup toma un protagonismo único estos días. No hay que olvidar que esta Copa es, por historia y relevancia, la segunda en importancia y, por tanto, tras la competición liguera, la tercera en cuando a trascendencia.

Pese a ello se esperan estadios llenos, pasiones desatadas y grandes partidos con mucha presión puesto que el formato de sólo un partido a sorteo puro (ya podrían aprender en otros lares), asegura máxima concentración y tensión. No tengo dudas que si mañana la FA anunciara que al año próximo se jugará una Full Cup (por ejemplo), tendría máximo interés desde las televisiones, público en los estadios e importancia para los equipos. Esa mentalidad nadie se la roba. Es inigualable y tremendamente envidiosa.

Estos cuartos se presentan apasionantes aunque hay que destacar que ya hay un equipo en semifinales ya que el Evertonvenció la pasada semana pasada (1-2) al West Ham.

Este martes regresa la competición con dos choques llamativos. El Tottenham de Juande Ramos, que se ha levantado en la Premier y que parece tener el sello del técnico español más incrustado, visita Manchester donde le espera un City que pasa por ser una de las revelaciones del año y que tiene en las Copas la ocasión de poner un gran broche a la misma. Además, el líder, Arsenal, visita también el complicado Ewood Park donde un siempre aguerrido Blackburn Rovers se lo pondrá complicado. Wenger realizará cambios ante un equipo que el pasado año ya le dejó fuera en la FA Cup.

El 'plato fuerte', sin embargo, estará el miércoles ya que en Stamford Bridge se retomará el pulso a un clásico de los últimos años, todo un Chelsea-Liverpool. Ambos vienen, además, de caer en la jornada clave del pasado domingo y han cedido en la Premier. Es un título menor para ambos y presentarán algunos cambios en sus onces pero, desde luego, si la Carling necesitaba un morbo 'extra', en la zona Blue de Londres lo tiene asegurado.

El ejemplo copera por excelencia vuelve a reflejarse, ¿se animarán otros a copiarlo de una vez?

Goles para la lógica, goles para la presión

No es que esperáramos lo contrario, pero si alguno tenía dudas sobre el funcionamiento de la Premier, sus pensamientos han quedado en el olvido tras una tarde donde los goles, más que nunca, han mostrado la línea que separa los grandes de los aspirantes. A base de goleadas, escandalosas para muchos y casi un favor (por lo que pudo llegar a haber sido) para otros, Manchester United y Chelsea se apuntan con todo al carro del título.

En Old Trafford tienen, de verdad, razones más que sinceras para poder ser optimistas. Sólo basta decir que en un partido donde les faltan jugadores como Scholes, Carrick, Neville o Saha, todos ellos titulares e imprescindibles en algún momento de la temporada pasada, ha logrado romper un récord goleador histórico. Y es que los de Ferguson sumaban por cuarta vez consecutiva una victoria con cuatro goles en su marcador. Esa ‘regla del cuatro’ no se repetía desde hacía más de tres décadas.

En Stamford Bridge también puede analizar la situación y marcarse una carcajada de liberación. Atados de puños y manos, los Blues han sobrepasado el límite en el que el recuerdo de Mourinho podía ser peligroso. Desde la victoria en Mestalla todo circula con sentido y tras lo visto este sábado, apenas les hace falta carburar el esquema de extremos que propone Ten Cate ¿o es Grant?, para imponer su calidad.

Cuando esa falle, el físico de un equipo en el que Essien abre la lata y le secundan dos atletas como Drogba y Kalou (sustituto natural en Costa de Marfil), estará presente. Destaco también a Joe Cole, que por fin tiene la regularidad que necesita.

Así pues, los diez goles de los dos ‘gigantes’ han mostrado el camino 24 horas antes de que el Arsenal, líder, visite Anfield con los Reds acongojados. Benítez sabe que su rival, como el United o el Chelsea, ya han demostrado que están en su mejor nivel. El Liverpool (único que aún no ha dado un recital como sus enemigos en esta campaña) necesita ganar pero, sobre todo, convencernos y convencerse de que estará en la lucha. Eriksson ya ha tomado buena nota.

Foto: Yahoo

La gacela herida vuelve a la sabana

Conducido por el buen camino de la mano del eterno Guy Roux y sabiendo explotar todas las cualidades que le hicieron despuntar desde pequeño, Djibril Cissé siempre fue un referente de futuro cuando hizo acto de presencia en el Auxerre. Allí, en el Abbé- Deschamps, con sólo 17 años, se comenzó a crear el delantero total. Rápido, incisivo, goleador y con carácter, algo que jamás le ha faltado y que, como a tantos y tantos jugadores, le suele pasar factura, el galo encarnaba unas características estupendas para triunfar.

En la Ligue One todos recuerdan aún hoy al Cissé demoledor que en 2002 y 2004 fue elegido mejor jugador del campeonato. Pintaba para crack mundial y como se esperaba, todo un Liverpool le buscó y encontró por nada menos que 20,7 millones de euros. Su explosiva velocidad presagiaba que en Anfield y en un fútbol abierto como el inglés, Cissé encontraría su escalón final pero la sabana comenzó a hacer acto de presencia.

Aquella gacela de peinados estrambóticos que parecía encaminarse a una estrella del rock moderno más que a un futbolista, nunca encontró su lugar en los Reds. Era el arranque del Spanish Liverpool de Benítez y los Morientes, Crouch o incluso Pongolle o Luís García, le hicieron renegar. Primero tuvo que ganarse el respeto actuando en banda derecha (nunca rindió) y, más tarde, tras enfrentarse varias veces con su técnico, terminó desesperado en la búsqueda de equipo. Lyon, Betis, Mónaco…le daba igual. Sólo apareció para darle a los Reds la Supercopa de 2006.

Aquellos dos años, sin embargo, tuvieron un denominador común que siempre acompañará la trayectoria del galo, y es que se fracturó ambas piernas en lesiones de extrema gravedad. Aquello no sólo fue un golpe físico por extra más de 15 meses apartado de los terrenos de juego sino que, sobre todo en la que se produjo con Francia (en un amistoso ante China), le vació mentalmente porque la misma llegó apenas diez días antes del Mundial de Alemania 2006.

Esos malos ratos dejaron la noticia de que ya en 1982, sufrió problemas serios en la pierna izquierda por una tuberculosis intestinal, pero cuando nadie daba un duro por el, reapareció y se marchó de inmediato a Francia. Eligió Marsella y deseando ser el de antaño sigue hoy en día. Su regreso ha dejado muchas dudas puesto que, por ahora, ha sido más noticia por sus bruscas entradas (lesionó a Yepes en un gesto mezquino) o sus problemas de carácter, que por sus goles.

Este miércoles, la misma sabana que le vio sucumbir y le marcó su carrera a base de tornillos en sus piernas, le espera (seguro que con ovación) como referencia atacante del rival. La gacela quiere escapar a su recuerdo con goles.

Foto: djibrilcissé.fr

Carácter, profesionalidad y noches históricas

Este martes tan prolífico en cuanto a partidos por todo el continente, tenía una parada con el análisis, con citas ligueras y coperas bien repartidas. Y es que en Inglaterra entraban en acción algunos de los grandes en la Carling Cup, ese torneo que se cuenta como el tercero en cuanto a relevancia y que aunque no sirve para salvar la temporada de nadie excepto si el que se impone no es uno de los pesos pesados, mantiene una salud envidiable.

La comparativa es temible, pero no me quiero imaginar el despropósito que sería en el fútbol español la inclusión de una segunda competición copera. En las islas se llenan estadios, se viven momentos a pleno pulmón por la particularidad del sorteo (puro como ninguno) y, ante todo, se sigue manteniendo la mística que la hace grande hoy, la hizo hace décadas y la hará en los próximos lustros.

Es cierto que los titulares que presentaron hoy técnicos como Benítez (Leto, Itandje, Leiva), Wenger (Denilson, Bendtner, Fabianski,), no son los que lidiarán el sábado en la Premier, y quizás son menos potentes de los que veremos en la FA Cup en unos meses, pero Inglaterra sabe explotar como nadie el sentimiento de competitividad extrema en cada partido, esté lo que esté en juego (La Copa del trigo de oro, por poner un ejemplo absurdo, la vivirían igual). Esa actitud, que debería ser lógica en cualquier escenario mundial y fuera cual fuera la competición, es casi exclusiva del espíritu británico y que por desgracia, no parece que se vaya a propagar en demasía.

Y es que lo mejor de este excelente ejemplo de profesionalidad está en lo que nos deja. Tanto para la galería como para la historia. Mientras que en España una semifinal de Copa sin Real Madrid o Barcelona sería motivo suficiente para que, como máximo, se ocupara una esquina de la portada en la prensa del día posterior, en Inglaterra mañana tendrán recuerdos de otra noche emblemática. Hablarán del mejor partido de Torres como Red desde su llegada (3 goles y toda una pesadilla para la zaga del Reading), del excelente juego de un Cardiff City que viene apretando fuerte con una tripleta de atacantes tan peculiar como efectiva (Fowler, Sinclair y Hasselbaink) o una nueva victoria de un Arsenal extremadamente jovcen (sí, aún más).

¿Cuántos millones de euros costaría copiar ese entorno en nuestra Copa del Rey? Por lástima, como dice el anuncio, hay cosas que el dinero no puede comprar. Para todo lo demás, siempre nos quedarán las islas.

Foto: AFP

Rafa se auto-devoró

Sensación de impotencia puede ser lo que mejor explique la debacle del Liverpool sobre la noche ateniense. Los Reds fueron fieles a su ideal, o mejor dicho, al de su técnico, un Benítez que planteó el partido a la perfección, pero que se derrumbó en una acción desafortunada. La presión a la salida de balón milanista, la acumulación de efectivos en mitad de cancha y desasistir así a Pirlo y Kaká, era el factor clave que buscó y logró Rafa, pero que terminó siendo devorado primero por la falta alarmante de pegada y, después, por la ‘puntilla’ del siempre heroico Inzaghi, justo el lado opuesto a la falta de gol. Pippo merece post aparte, como Maldini.

El Liverpool fue mejor, no hay porqué negarlo, hasta el gol lombardo. Lograron tapar las vías milanistas, cerraron su conexión de ataque y, sobre todo, generaron un incómodo choque para Ancelotti que, lo mejor que hizo, fue justamente eso, no hacer nada y saber que su equipo tiene bien estructurado un esquema y como ‘zorro viejo’, nunca se descompuso.

Los puntos negros del Liverpool fueron pocos pero vitales, porque cuando el Milan estaba a merced y muy inestable, no supieron culminarle para haber dado alas a su propia ambición y ánimos a su esquema. Donde flaqueó Benítez fue en las bandas, porque Zenden y Pennant si estaba destinados a romper y aprovechar esas dudas que sí logró con su presión, pero sobre todo el holandés, no tuvo su noche.

El Milan se dio cuenta de que la pegada enemiga era mínima y no le costó nada el saber estar y aguantar su ocasión, como haría un equipo matriculado por antonomasia en estas gestas. Esa oportunidad llegó casi de la nada y el ‘hombro mágico’ de Inzaghi terminó por dar incluso la razón a Ancelotti (feliz con su plantilla), que lo prefirió a Gilardino (y quien no).

En ese momento el partido nunca volvió a ser igual, incluso el Liverpool fue demasiado precipitado en su idea de juego e incapaz de sortear a un Milan contemporizador e inteligente como nadie. No se trata de jugar bien, sino de saber explotar tus fuerzas mejor que el rival y ganarle con ellas. El mal fario siguió a Benítez que, quizás pensando en una prórroga, alargó demasiado la entrada de Kewell (creo que errónea dada su inactividad) y de Crouch. El resto fue fantasía y pillería milanista contra empujones sin convicción. Justo o no, la séptima llegó a Milan, quizás el proyecto al que todos habíamos destripado en agosto.


Foto: AFP

Un preludio, un fichaje y un histórico


Ya se sabe que a medida que se acerca el imparable destino de final de campaña, los partidos clave, las alegrías o tristezas que arrastran los resultados y las esperanzas para el futuro en forma de refuerzos, son el mejor bálsamo para seguir ‘enganchados’.

Si se trata de tenernos sin descanso, la Bundesliga está, al menos a título personal, en su fin de semana clave. El líder, un Schalke como ya hemos dicho en alguna ocasión, demasiado hermético y directo en los últimos tiempos, visita al gran enemigo en terreno hostil, el Westfalen. Allí, el Dortmund sabe que una de las formas de saldar con mayor nivel la campaña, mala de verdad, es quitándole a su vecino el título. Por cierto, la marea azul lo vivirá de una manera muy especial. El Bremen en casa ante el Eintracht y el Stuttgart en Bochum, seguro que se lo agradecerían. Un duelo con todo que repito, para mí, decidirá el campeón.

Si lo que pretende esta recta final de temporada es recordarnos que algunos históricos no han dado aún su última palabra, hay que dirigirse al City Ground. El gran Nottingham Forest decidirá en su propio estadio el play-off de ascenso a The Championship ante el Yeovil, pero lo hará con una gran renta tras el 0-2 de ayer gracias a dos penaltis que parece, le colocarán un peldaño más cerca de donde debería estar.

Y, por último, si se trata de renovar esperanzas, en el Liverpool han sabido elegir bien la manera de hacerlo, y es que el ya cerrado fichaje de Lucas Leiva, responde a los que veíamos en el brasileño grandes dotes. Leiva fue el mejor de Brasil en el pasado Sudamericano Sub 20 y luchará el puesto con los Mascherano, Xabi o Sissoko. Benítez, una vez más, deshizo a su gusto y busca los talentos fuera de su cantera, algo que ya le ha traído problemas.


Foto: BBC

Anfield-Reina: Combinación anti-Blue

¿Quien no ha visto nunca el famoso cartelito en los pasillos de The Kop con el mítico This is Anfield? Más allá de su naturaleza mística, arcaica y a la vez necesitada de recordar viejas gestas, el 'cartel' es un icono más de una pasión desbordante que difícilmente puede igualarse. Entre Anfield y su equipo hay mucho más que amor a unos colores. Canciones durante 90 minutos, gritos de ánimo inagotable, aplausos a cada mínimo esfuerzo y una relación irremediablemente unida por un escudo ... eso sí es Anfield.

Con tal derroche desde las gradas resulta totalmente imposible para los Reds serenar tan sólo un segundo sus impulsos pero tampoco le conviene porque es en esa unión de agresividad y ambición la que desencadenan a un equipo imparable en la competición copera, donde su capacidad de regeneración es inmediata y cuando hay que demostrar el nivel de competitividad. Un nivel que, por cierto, resulta inigualable para los de Rafa. Siempre se mira a la plantilla red como una de las secundarias dentro de los grandes y aunque, probablemente sea así, Benítez y los suyos se empeñan en reflejar que el 'bloque' unido esta por encima de cualquier estrella, sea Blue o azulgrana.

Como toda gran cita que se precie, alguien debía ser considerado el héroe y teniendo en cuenta los antecedentes tanto en el Liverpool de hace dos años (con Dudek estelar en Estambul) como en el de siete días atrás, Pepe Reina tenía el destino sobre sus hombros. Ya fue el gran valedor que permitió salir con la desventaja mínima de Stamford y lo culminó con poderío y carácter. No sólo estuvo acertado en los penaltis, donde sacó toda su capacidad de trabajo a relucir, sino que tapó en dos claras ocasiones a Drobga durante el juego. Pepe es hoy Rey en las Islas.

Opuestamente al éxito Red, está la decepción Blue. Mourinho tuvo esta vez el gran problema que no supo resolver Benítez en la Ida. No valieron los múltiples balones largos a Drogba que, muy sólo todo el partido, pareció ser el talismán exclusivo de un Mourinho sin capacidad de afrontar el 'desaguisado' que le había causado la baja de Carvalho. Essien de central cumple, como siempre, pero en el mediocampo perdió la batalla que hubiera podido ganar con el ghanés en su sitio.

En esa trama, el luso no creyó en Boulahrouz y prefirió meter desborde en los últimos minutos (Robben y Wright-Phillips) cuando el músculo mandaba con supremacía. Su única meta era que Drogba lo solucionara y que reapareciera la 'luz' que tantas veces le enfocó sobre la hora este año pero (a pesar de que la tuvo), terminó por pedir a gritos una definición a nueves metros. Cech no fue la luz brillante que Mou guardaba como último 'cartucho' y terminó como siempre, fuera al borde de la final pero fuera y, quizás, no tenga más oportunidades desde el proyecto de Roman.

Foto: AFP

 
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