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Revitalizador manchego

Dos grandes partidos en el Emirates Stadium no le habían servido para romper el maleficio que acompañaba a los Spurs desde 1999, año en el que el Arsenal caía por última vez ante el Tottenham. En terreno gunner, pese al carácter, dinamismo y buen planteamiento de juego, la suerte se alió del cuadro local y no llegó la ansiada victoria. Pero como dicen que a la tercera va la vencida, Juande Ramos repetía diseño táctico en la semifinal de Carling de este martes, donde ya gozaba de una ligera ventaja tras el 1-1 de la Ida.

A estas alturas de temporada, tras el inicio catastrófico con Martin Jol en el banco, el mayor objetivo del Tottenham no está en Liga, donde se encuentra demasiado lejos del grupo de aspirantes a puestos europeos, sino en las competiciones coperas. Esta Carling, así como la FA Cup, ofrecen un puesto directo en la Copa de la UEFA, por lo que para los chicos de Juande es mucho más accesible alcanzar el objetivo por la vía rápida en cinco partidos importantes (desde cuartos hasta la final), que a lo largo de una campaña llena de altibajos.

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Excelente Carling Cup

No seré yo el que a estas alturas se sorprenda con la relevancia que tienen en Inglaterra las competiciones coperas, lás cuales he magnificado siempre. Más allá de la FA Cup que, por ejemplo, llenó Stamford Bridge para ver al Chelsea ante el QPR, en las Islas disfrutan de una segunda competición del ‘ko’ que gana enteros cada año: la Carling Cup.

Sólo hace falta informar que ante la magnitud del Arsenal-Tottenham de este miércoles, los alrededores del Emirates sufrieron un colapso inmenso que propició que el partido se retrasara un cuarto de hora. Si, es cierto que es el clásico londinense por excelencia, pero la capacidad de liberar pasiones que refleja el fútbol británico sigue sin tener comparación posible. Un nuevo aplauso para ellos.

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El ejemplo copero

El fútbol inglés puede tener más o menos adeptos, puede resultar más o menos visible según sean los gustos futbolísticos de cada uno, pero lo que nadie puede negarles es que saben dar a sus competiciones un toque de competitividad único. Por todo ello, una competición terciaria como la Carling Cup toma un protagonismo único estos días. No hay que olvidar que esta Copa es, por historia y relevancia, la segunda en importancia y, por tanto, tras la competición liguera, la tercera en cuando a trascendencia.

Pese a ello se esperan estadios llenos, pasiones desatadas y grandes partidos con mucha presión puesto que el formato de sólo un partido a sorteo puro (ya podrían aprender en otros lares), asegura máxima concentración y tensión. No tengo dudas que si mañana la FA anunciara que al año próximo se jugará una Full Cup (por ejemplo), tendría máximo interés desde las televisiones, público en los estadios e importancia para los equipos. Esa mentalidad nadie se la roba. Es inigualable y tremendamente envidiosa.

Estos cuartos se presentan apasionantes aunque hay que destacar que ya hay un equipo en semifinales ya que el Evertonvenció la pasada semana pasada (1-2) al West Ham.

Este martes regresa la competición con dos choques llamativos. El Tottenham de Juande Ramos, que se ha levantado en la Premier y que parece tener el sello del técnico español más incrustado, visita Manchester donde le espera un City que pasa por ser una de las revelaciones del año y que tiene en las Copas la ocasión de poner un gran broche a la misma. Además, el líder, Arsenal, visita también el complicado Ewood Park donde un siempre aguerrido Blackburn Rovers se lo pondrá complicado. Wenger realizará cambios ante un equipo que el pasado año ya le dejó fuera en la FA Cup.

El 'plato fuerte', sin embargo, estará el miércoles ya que en Stamford Bridge se retomará el pulso a un clásico de los últimos años, todo un Chelsea-Liverpool. Ambos vienen, además, de caer en la jornada clave del pasado domingo y han cedido en la Premier. Es un título menor para ambos y presentarán algunos cambios en sus onces pero, desde luego, si la Carling necesitaba un morbo 'extra', en la zona Blue de Londres lo tiene asegurado.

El ejemplo copera por excelencia vuelve a reflejarse, ¿se animarán otros a copiarlo de una vez?

La epopeya se llama Mifsud

Ya avisábamos este martes noche que la Carling Cup es, como todos los torneos británicos, un ejemplo de competitividad extrema, de lealtad a una competición y de pasión por querer agradar y vencer por encima de todo. Si este sentimiento se realza cuando un rival débil se encuentra con un gigante, el cóctel puede ser explosivo y hay ejemplos para la historia. Noches de las que ayer tachamos como épicas y de las que bien sabe, a partir de ahora, un desconocido absoluto para el público en general, Michael Mifsud.

Y es que nada pocas cosas pueden compararse a lo que le tenía deparado el destino a este modesto jugador maltés. Sí, maltés de Malta e internacional con su país, que hasta entonces era el mejor recuerdo que tenía como futbolista. Pero claro, llegar a Old Trafford, anotar dos goles con tu humilde club y eliminar al todopoderoso Manchester United, sólo podría compararse con jugar un Mundial con su país. Y eso aún está para un capítulo ‘extra’.

Mifsud ha recordado al United la noche de Southend, en la que hace un año fueron eliminados también ante un modestísimo que deambulaba por The Championship. Ahora, además del ridículo espantoso que levantará ampollas sólo unos días, en Malta tienen un nuevo ídolo, un semi-dios que elimina al rival a batir y que pasó con más pena que gloria por el Lillestrom noruego o el Kaiserslautern antes de llegar a las islas donde el destino le tenía una trama digna de mención: la profanación de Old Trafford.

La epopeya se fraguó en dos chispazos. Dos goles para los anales de su equipo ante un United B (Eagles, Evans, Dong), que dejaba ver que los objetivos están en otra dirección pero que no desprestigian en nada la hazaña del Coventry (dirigido por Ian Dowie), que se plantó con fe y una ración de suerte sobre el Teatro de los Sueños.

El de los Sky Blues apunta a la Premier pero si por el camino surgen proezas, no será Mifsud quien las deje escapar.

Foto:AFP

Carácter, profesionalidad y noches históricas

Este martes tan prolífico en cuanto a partidos por todo el continente, tenía una parada con el análisis, con citas ligueras y coperas bien repartidas. Y es que en Inglaterra entraban en acción algunos de los grandes en la Carling Cup, ese torneo que se cuenta como el tercero en cuanto a relevancia y que aunque no sirve para salvar la temporada de nadie excepto si el que se impone no es uno de los pesos pesados, mantiene una salud envidiable.

La comparativa es temible, pero no me quiero imaginar el despropósito que sería en el fútbol español la inclusión de una segunda competición copera. En las islas se llenan estadios, se viven momentos a pleno pulmón por la particularidad del sorteo (puro como ninguno) y, ante todo, se sigue manteniendo la mística que la hace grande hoy, la hizo hace décadas y la hará en los próximos lustros.

Es cierto que los titulares que presentaron hoy técnicos como Benítez (Leto, Itandje, Leiva), Wenger (Denilson, Bendtner, Fabianski,), no son los que lidiarán el sábado en la Premier, y quizás son menos potentes de los que veremos en la FA Cup en unos meses, pero Inglaterra sabe explotar como nadie el sentimiento de competitividad extrema en cada partido, esté lo que esté en juego (La Copa del trigo de oro, por poner un ejemplo absurdo, la vivirían igual). Esa actitud, que debería ser lógica en cualquier escenario mundial y fuera cual fuera la competición, es casi exclusiva del espíritu británico y que por desgracia, no parece que se vaya a propagar en demasía.

Y es que lo mejor de este excelente ejemplo de profesionalidad está en lo que nos deja. Tanto para la galería como para la historia. Mientras que en España una semifinal de Copa sin Real Madrid o Barcelona sería motivo suficiente para que, como máximo, se ocupara una esquina de la portada en la prensa del día posterior, en Inglaterra mañana tendrán recuerdos de otra noche emblemática. Hablarán del mejor partido de Torres como Red desde su llegada (3 goles y toda una pesadilla para la zaga del Reading), del excelente juego de un Cardiff City que viene apretando fuerte con una tripleta de atacantes tan peculiar como efectiva (Fowler, Sinclair y Hasselbaink) o una nueva victoria de un Arsenal extremadamente jovcen (sí, aún más).

¿Cuántos millones de euros costaría copiar ese entorno en nuestra Copa del Rey? Por lástima, como dice el anuncio, hay cosas que el dinero no puede comprar. Para todo lo demás, siempre nos quedarán las islas.

Foto: AFP

 
© El diseño es propiedad de Jose David López. Adaptación por Ktm