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El ‘Red and Blue’ de Ferguson

El peso de quien siempre se ve rodeado de títulos y venerado por la gran reputación que cada uno de ellos otorga, es difícil de soportar. Con casi setenta años a sus espaldas y tras haber paseado con brillantez por cada banquillo del Reino Unido durante la mitad de ellos, Alex Ferguson sigue dando lecciones maestras a aquellos técnicos que se tachan de revolucionarios en tiempos de cólera futbolística. Recibe ataques desvergonzados, críticas de aquellos a los que está cansado de batir y se le coloca fuera de las corrientes vanguardistas del fútbol moderno. Todos los no ‘devils’ quieren enterrarle.

Así, en plena ‘guerra’ dialéctica con uno de esos reformistas (Rafa Benítez) y citándose en el partido más importante de la jornada con otro de ideas innovadoras (Filipe Scolari), el escocés demostró todo su potencial táctico en un singular cambio de cartas que le bastó para dar un golpe sobre la mesa. Una jugada a dos bandas, la de silenciar al grupo de opositores que quiere ocupar su trono. Fue ‘Red and Blue’, la jugada que puede cambiar el campeonato.

El Manchester United no empezó nada bien la temporada y tras varios resultados dubitativos que coinciden con la lesión de Ronaldo, lesiones defensivas y el fichaje tardío de Berbatov, el equipo pronto quedó rezagado ante el ritmo del Liverpool. Sin embargo, pese a ser el club que más cargado tiene el calendario por las complicaciones del Mundial de Clubes (donde le dio tiempo a ser campeón del mundo), su mejoría ha sido notable en los dos últimos meses y ahora vuelve por donde solía. Una plantilla sólida, la aparición de ciertos canteranos con mucha proyección y las cualidades técnicas de un bloque compacto, vuelven a colocarle como principal favorito. La mano de Ferguson está, claramente, por encima de todos esos análisis.

Al menos esa lectura se entiende tras un fin de semana donde el Liverpool frenó su línea en el Brittania Stadium ante un aguerrido y afortunado Stoke (varias acciones salvaron a los Potters). Y es que las Navidades no han dejado mucho optimismo a su paso por Anfield, desde donde Rafa Benítez sigue mandando misiles intimidatorios rumbo a Old Trafford. El objetivo es Alex Ferguson y, sobre todo, el United, al que el español reconoce como máximo candidato y al que quiere desestabilizar bajo cualquier concepto. El madrileño cree que los mancunianos están “asustados” por el nivel Red y se dedica a desfragmentar en los últimos días (como si de una serie policíaca se tratara), cada uno de los aspectos de una supuesta mafia arbitral dominada por Alex Ferguson. Hoy, por ejemplo, ha atacado al consejero delegado. Al tal David Gill, le acusa de ser el mandamás de la federación inglesa. Rafa vuelve a superarse, desde luego y Torres parece seguir el mismo camino.

Intentando omitir cualquier aire que pueda obstaculizar su tremenda progresión, el Manchester United sigue a los suyo, es decir, a buscar cuanto antes el liderato. El Chelsea proponía, como era evidente, un choque muy físico, lleno de brega y donde los detalles marcarían el resultado final, que volvió a reflejar la imponente entrega de un equipo armado hasta los dientes. Scolari, otro que quería imponer su ley en territorio Premier, volvió a ceder ante los grandes y asume que tendrá que sudar para prolongar mucho más su estancia en Bridge. Un simple cambio de piezas que nadie esperaba trastocó el guión y facilitó las ocasiones locales hasta que la lógica del fútbol ofensivo impuso su ley.

Esa ley mancuniana que golpea con brillantez nació en dos británicos: Giggs y Fletcher. Ambos, que en condiciones naturales habrían sido suplentes de Carrick, Scholes o Anderson, ya habían recibido órdenes previas (desde las dos últimas semanas tal y como ha confirmado Ferguson) sobre su labor específica para dicho partido. El escocés, incansable y batallador, lo destruyó absolutamente todo mientras el galés generaba y repartía clases de inteligencia a cada pase. Un dúo con el que nadie contaba y que incluso yo mismo puse en duda de inicio al entender que Ferguson estaba adaptando su plan al de sub homónimo brasileño.

Yo caí pero no fui el único, porque Vidic, Rooney y Berbatov aleccionaron a todos aquellos que buscan por las buenas o por las malas ensuciar el nombre de quien no pueden batir. El United vuelve con todo, con más pólvora que nunca y con un nuevo reflejo de la categoría de aquél que brilla en su banquillo. Ferguson sigue en plena forma.

MSI, la cara amarga de Tévez

El Real Madrid ya trabaja en la organización de la próxima campaña y uno de los aspectos que mayor interés está despertando en cuanto a los posibles fichajes, es la llegada de Carlos Tévez. El actual delantero del Manchester United tendría un acuerdo verbal con los blancos para firmar en verano ya que los Red Devils no están dispuestos a pagar los 27 millones de euros que se concreta en su opción de compra.

Tévez, que ha cabreado a Ferguson tras elogiar ese interés del Real Madrid, pretende vestirse de blanco pero en su llegada al Santiago Bernabeu hay muchos interesados. La empresa dueña de sus derechos, la polémica MSI presidida por el iraní Kia Joorabchian, lleva años creando problemas en los diferentes equipos en los que aterrizan sus jugadores y el ‘Apache’ depende exclusivamente de estas decisiones. Es la ‘otra’ cara de un fichaje que se está fraguando.

El fondo británico de inversión MSI, ha creado confusión y desastre allí por donde ha pasado y su trayectoria invita a cualquier sensación excepto a la calma. La poca transparencia que rodea a Joorabchian y a sus allegados, es el punto que más debe preocupar a la hora de lanzarse definitivamente a por el delantero argentino.

En 2004, El Corinthians brasileño fue el primer equipo que cayó en la trampa. Firmó un contrato con MSI y en apenas un año ganaron a lo grande el Brasileirao. Joorabchian llevó a los de San Patricio a jugadores de primerísimo nivel como Mascherano, Nilmar, Roger, Carlos Alberto o el propio Tévez. La justicia brasileña intervino a la empresa tras confirmar que el dinero de aquellos traspasos no pisaba suelo canarinho. Meses después, el presidente del Timao Carlos Dualib, reconoció a la policía que detrás de MSI estaba el mafioso Boris Berezovsky.

Joorabchian negó todo, se llevó poco a poco a sus jugadores del club y lo debilitó tanto que el pasado año descendió dramáticamente a la Serie B brasileña (pese a que este mes de diciembre volvió a ascender).

No contento con ello, el problemático agente intentó colocar a Tévez y Mascherano en la Premier. El West Ham fue quien ‘picó’ y contrató con polémica a ambos, que meses después salieron por la puerta de atrás y envueltos en un manto de dudas acerca de la limpieza de sus fichajes. Los Hammers se vieron obligados a pagar 5.5 millones de libras (8 millones de euros) como multa por irregularidades en la contratación de ambos. Además, el equipo se salvó milagrosamente en la última jornada.

El contrato, revelado poco después, incluía cláusulas como que ni el club ni el jugador pueden oponerse a una terminación del contrato unilateral por parte de la empresa en cualquier momento, o que el jugador no puede oponerse a jugar en cualquier otro equipo que la empresa elija. Es decir, que MSI manda en todos los sentidos. Todo terminó con Mascherano rogando a la UEFA para que le dejara firmar por el Liverpool (ya que había jugado en dos equipos en menos de un año) y con Tévez saliendo hacia el United con otro ‘oscuro’ traspaso. Ahora, cuando los Red Devils tenían que poner sobre la mesa de MSI unos 27 millones de euros, Ferguson ha sido precavido y no renovará al jugador.

Así pues, si finalmente el Real Madrid contrata a Tévez, que nadie pierda la vista a Joorabchian y los suyos, auténticos personajes de un fútbol que no les quiere dar cobijo.


Regeneración balcánica en Manchester

El mercado invernal está siendo el mejor reflejo de la crisis financiera que arrastra la economía global en estos días de recesión. El fútbol se ha contagiado tal y como se comprueba con la falta de fichajes de renombre, la ausencia de euros y el temor a gastarlos en balde, pesan más que nunca a la hora de decantarse por entrar en una negociación. La Premier, donde la inyección de libras sigue conservando buena salud en la mayoría de instituciones es, por enésima vez, el principal atractivo a la hora de ver traspasos de cierto cartel.

Sin embargo, el actual campeón continental y de las islas, el Manchester United, ha decidido moverse con sigilo, eficacia y organización. Los Red Devils quieren tapar las deficiencias futuras que le van a caer por pura lógica de la edad, con lo que ha decidido reforzarse con vistas al futuro y han confirmado la doble contratación de los serbios Zoran Tosic y Adem Ljajic (por 18 millones de euros). Dos perlas de los Balcanes, productos definidos por la siempre fiable maquinaria del Partizán y que prolongan la línea de contrataciones a largo plazo que ya iniciaran los Red Devils hace unos años.

Zoran Tosic tenía un precontrato firmado desde hacía meses con los mancunianos, pero sus altas pretensiones económicas alargaron su contratación. Se trata de un extremo zurdo de 21 años con mucho desborde, velocidad y desequilibrante, aunque aún debe mejorar sus individualidades ya que en ocasiones se excede. Tiene un disparo de falta muy depurado, debutó con la selección absoluta de Serbia tras sus grandes actuaciones en categorías inferiores y fue curiosamente Javier Clemente quien le dio la opción. La idea es muy clara, tener el sustituto de Ryan Giggs en la recámara hasta que esté preparado para asumir el rol del galés.

Mucha más calidad técnica, una clase a la altura de muy pocos y una corpulencia que le hacen inexpugnable con el balón en los pies, son las mejores cualidades de Adem Ljajic. Tiene sólo 17 años y ya se ha ganado los elogios como principal promesa balcánica. El serbio de origen bosnio es un centrocampista diestro con muchísimo talento, elegante, potente y con facilidad tremenda para encontrar espacios para sus ‘diabluras’. Es fijo en el Partizan y el United ha decidido dejarle allí hasta final de campaña, evidenciando que no quiere estancarle sino ampliar su abanico para el futuro. Un llegador puro. Un crack en ciernes.

Analizando la política de refuerzos que ha instaurado en las últimas fechas Alex Ferguson, se refleja fácilmente una regeneración de sus hombres más veteranos en un intento claro de reestructurar la plantilla poco a poco. Scholes, Giggs, Gary Neville o Van Der Sar (el holandés es el único al que aún se le busca un recambio de futuro), ya tienen sustitutos programados para sus retiradas. Curiosamente, el United pierde algo que siempre fue una de sus señas de identidad (y que personalmente creo que le hace único), su carácter británico. Y es que los Rafael, Lajic, Tosic, Anderson, Nani, Possebon, aseguran el relevo generacional aunque no la continuidad de esta dinámica ‘patria’.

El Manchester United, campeón mundial

Europa volvió a imponerse a América. El Manchester United es el nuevo campeón mundial tras vencer en la final del Mundial de Clubes a LDUQuito. Un gol de Rooney en la segunda mitad destapó la idea ultra-defensiva de los ecuatorianos que pudieron ser ya goleados en la primera mitad. Primer título mundial (al menos en este formato) para los 'Red Devils' que se confirman como el mejor equipo del año 2008.

La vitola de claro favorito es, en muchos casos, un arma de doble filo para aquellos que lo soportan pero es cierto que en el Mundial de clubes (al menos por los números registrados en las ediciones anteriores), se suelen cumplir los pronósticos con relativa facilidad.

A pesar de que LDUQ se plantó en la finalísima con mayor facilidad de la esperada y volvió a recordar, en parte, a aquél equipo que enamoró en la pasada Libertadores, su potencial era menor que entonces y está muy por debajo del de todo un campeón de Europa. Esa presión para los ‘Red Devils’, obligados a llevarse a Old Trafford el título mundial, quedó en el olvido y los de Ferguson dieron un recital de inteligencia y experiencia con la pelota en los pies. Quito no tenía la más mínima intención de aventurarse y se mantuvo estricto en su idea táctica.

Con el claro dominio de la posesión, sabiendo administrar los espacios, llevando a su rival a la desesperación en busca de la pelota y con la profundidad necesaria para concretar todas esas actitudes, el United pronto llegó a la portería del ídolo Cevallos. Una volea de Rooney, un remate de Tévez, un disparo lejano de Cristiano Ronaldo o un fallo escandaloso del coreano Park, evitaron que Liga se marchara ya al descanso con una goleada encima. Cevallos tenía su día y la pegada ‘diabla’ no encontraba la red. Un milagro que mantenía con vida la final.

Atrincherado en su área, jugándosela completamente a una acción aislada o una contra excepcional, el campeón americano mantuvo la cordura defensiva por imposición de las circunstancias. El United jugaba a placer, con pasos cortos, precisión y agradándose, pero el marcador era una losa que no le permitía relajación alguna.

Todo cambió cuando en los primeros compases de la segunda mitad, Vidic lanzó su mano sobre el rostro del argentino Bieler. Con el colegiado a un metro, el serbio fue expulsado y Ferguson se vio obligado a trastocar su plan retirando a un jugador ofensivo como Tévez e ingresando al joven central Evans. Aquello mermó las ofensivas británicas pese a seguir llevando el peso, y bastó para que los albos dieran un paso adelante en confianza, aunque no en cuanto a alegrías ofensivas. Expectantes y extremando precauciones, sólo un disparo de Manso que obligó a Van Der Sar a una estirada, puso en cierto peligro a los mancunianos.

La lógica, que por momentos se mostró reacia en aparecer, surgió en una de las muchas combinaciones inglesas en tres cuartos de campo. Park cruzó hacia la diagonal para Cristiano, el luso la puso a la llegada de Rooney y éste supo pegarla ajustada desde su lateral al palo opuesto de Cevallos. La ley hacía su presentación y la calma se apoderó de los ‘Fergie Boys’, que por fín había destapado la actitud hiper-defensiva de un rival que tampoco tuvo capacidad de respuesta en la recta final. Bauza buscó con rapidez algunas alternativas con varios cambios ofensivos que no tuvieorn el efecto deseado.

Old Trafford celebra su primer Mundial de Clubes y saca pecho con sus jugadores que han logrado confirmar al Manchester United como el mejor equipo del 2008.

Análisis Champions: Triple cruce Inglaterra-Italia

Inter-Manchester United

Quizás la eliminatoria más igualada que nos ha dejado el sorteo. Mourinho volverá a las Islas para enfrentarse al rival que más problemas le causó en su etapa como Blue y, además, obligadísimo pues desde su llegada sabe que volver a ser grande en Europa es la principal meta de su entidad. El ritmo de victorias en el Calcio puede facilitar las rotaciones y la liberación de minutos para jugadores clave que necesitarán dar su mejor versión. Si Ibrahimovic mantiene el tipo y, por primera vez el carácter interista no se achanta en grandes escenarios (principal crítica para Mancini en sus años de técnico neroazzurri), el campeón italiano tiene opciones.

Sin embargo, enfrente estará el campeón de Europa y dominador inglés. El equipo de Ferguson mantiene el bloque que tantas virtudes atesoró para hacer historia el pasado año pero el nivel del actual aún no recuerda al de entonces. La velocidad de su ataque, el hecho de que la vuelta se dispute en Old Trafford y la fe ciega de un conjunto sobradamente experimentado, le dan un ‘plus’ en una eliminatoria espectacular con dos estilos de juego muy definidos y diferentes.

Chelsea-Juventus

Todo lo contrario sucede en el duelo entre Blues y piamonteses. Ambos son equipos firmes en defensa, creados en base a una buena estructuración defensiva y con mucho trabajo para sus hombres de mediocampo. Presionan, son experimentados, luchadores y con mucha ambición, aunque esas cualidades les hacen ser previsibles y directos. La obligación de Scolari será un hándicap pues el brasileño, que ya está siendo criticado, se jugará posiblemente su puesto en el cruce.

Ranieri, que planea minuciosamente estos partidos, es un valor seguro para sacar provecho de sus eternas glorias e intentar volver a lo más alto en tiempo record y con el equipo en plena reestructuración generacional.

Arsenal-Roma

Los Gunners habrán recuperado por entonces a varios de sus mejores jugadores, tales como Eduardo y Rosicky, lo que debe darles mayor consistencia y experiencia en partidos de primer nivel, quizás su punto más débil. Los de Wenger, con Cesc a la cabeza, no tienen la misma presión pero con la mala campaña en la Premier, sólo Europa puede otorgarles alegrías.

La vuelta se jugará en el Olímpico, sede de la finalísima y principal motivo de favoritismo para la Roma, que estará hiper-motivada. Los de Spalletti están ahora mismo en plena mejoría tras un fatal inicio y tendrán la oportunidad de coronarse ante su público, algo que no querrán dejar escapar. Con Totti en forma y los llegadores enchufados, veo ligero favoritismo capitalino.

Sporting-Bayern

El Allianz es, desde mi punto de vista, el epicentro que protagonizará la clave de la eliminatoria entre bávaros y leones. Los de Paulo Bento ya han hecho historia al meterse por vez primera en octavos de Champions, con lo que su presión es mínima. Sólo un buen partido de Ida con Liedson, Moutinho y Veloso en forma, podría impedir que el cuadro de Klinsmann arrollara después en su estadio. Los muniqueses tienen un buen rival para seguir avanzando a la sombra de los gigantes y plantarse con todas las opciones en cuartos.

La fiesta del fútbol mundial

Con los cereales aún en la mesa y el café agotándose a base de sorvitos, recibiremos al torneo más exótico que nos ofrece el fútbol actual, un Mundial de clubes que arranca este jueves. La sede fijada vuelve a ser Japón, como en las cuatro ediciones anteriores (hubo una primera en Brasil), por lo que la sensación y recuerdo a la extinta Copa Intercontinental no se pierde del todo. El formato, tan enrevesado como siempre, y algún participante que se ha ‘colado’ con ayudas de la organización, vuelven a evidenciar el carácter económico del torneo, pero para los ‘catadores’ nos ofrece una oportunidad inigualable de poder observar con mayor detenimiento y facilidad la lucha de los más débiles por acortar distancias respecto a los ‘gigantes’.

En esta edición, más allá del favoritismo del Manchester United que debería sumar su primer ‘Mundialito’, hay varias incógnitas por desvelar y sobre las que me gustaría opinar. Quizás por haber visto el gran momento del Gamba Osaka en su final de campaña, por conocer el nivel que puede llegar a alcanzar el potente Al Ahly egipcio y porque LDU Quito ha perdido muchos de aquellos jugadores que le llevaron a coronar América hace unos meses, pronostico una final diferente a la habitual. Todo lo que no sea un choque clave entre United y LDUQ supondría un nuevo paso adelante del resto y, en esta ocasión, creo que la igualdad en ese sentido es máxima. Suponiendo que el formato cruza al campeón asiático con los de Ferguson, que el Al Ahly se metiera en la finalísima no sería una sorpresa mayúscula.

Abrirán el torneo el Waitakere neozeolandés, cuyo nivel es aficionado y no puede competir con grandes equipos desde que los clubes australianos se incrustaran en las competiciones asiáticas y el Adelaide United (entrenado por el ex Tenerife Vidmar), que fue un inesperado finalista en la Champions de Asia tras vencer al Bunyodkor de Rivaldo y Zico. Más allá de esta sorpresa y de que sobre el papel, deberían vencer a su ‘vecino’ oceánico, el destino le otorgaría la opción de vengarse del Gamba Osaka.

El cuadro nipón, del que ya hablamos cuando se coronó rey asiático, sería capaz de llegar lejos de no encontrarse con el United en semifinales, lo que casi le sepulta a cumplir ante aquellos a los que ya ha demostrado poder superar. La gran estrella es Endo, especialista en faltas directas y de gran experiencia que puede salir rumbo a europa este verano. Los goles de Yanakazi y el brasileño Lucas así como el llegador Yasuda, producto de su cantera, son las grandes bazas de un equipo muy definido y con mucha agresividad a la hora de presionar e intentar robar la pelota. Son los anfitriones y quieren cerrar a lo grande un año estupendo.

El Pachuca mexicano, que ha perdido a gran parte de su nómina de estrellas en los últimos meses (Cacho o Chitiva entre otros), sigue dependiendo en exceso del argentino Giménez y de los goles del recién llegado Marioni, que sigue siendo peligroso y efectivo. El pasado año sufrieron críticas incomparables tras caer ante el Étoile du Sahel en su primera ronda. Además, llegan en mal momento tras no haber cumplido en el campeonato azteca y estar lejos de los mejores del país.

Más positivo y optimista es el Al Ahly egipcio, con enésima vez coronado como campeón africano. Es su tercera edición y llega con mejores previsiones que nunca merced al gran desempeño de sus mejores jugadores en los últimos meses. El angoleño Flavio pone los goles en un equipo que emana profesionalidad y calidad, aquella que desbordó la selección egipcia en la Copa África. De aquellos ‘faraones de Shehata’ se nutre una vez más el cuadro egipcio. La estrella, Mohammed Abo Trika, estará bien acompañada por Barakat, Moawad, Hosny o Gomaa. Les meto en la finalísima.

Pese a haber elogiado su coronación en la Libertadores, histórica e irrepetible por el nivel mostrado y la valía acumulada por los del ‘Patón’ Bauza, LDUQ está lejos de aquél nivel en la actualidad. Los albol decepcionaron en la sudamericana y en el campeonato ecuatoriano, claro reflejo de los efectivos perdidos. Se marcharon Guerrón y Vera (América) y, con ellos, gran parte de la entidad que les caracterizó. Manso es su principal crack, capaz de lo mejor si las lesiones no se lo impiden, así como el habilidoso y rápido Bolaños. Más allá de esas individualidades y de su experiencia, sólo una sorpresa podría hacerles campeones del mundo e incluso pasarán serios problemas para alcanzar la final.

Dicho esto, el todopoderoso Manchester United queda como principal favorito y candidato número uno a sumar su primer Mundial de Clubes. Participó con más pena que gloria en la primera edición celebrada ‘con alfileres’ en Brasil pero llega tras recuperar poco a poco su nivel, exigido, obligado a no perdonar este título y con un Cristiano Ronaldo recién coronado como Balón de Oro. No hay mejor escenario que este y el luso lo sabe. Ferguson, además, quiere seguir alargando su leyenda.

Ser primero no es una garantía

El cierre de la última jornada de la fase de grupos nos ha dejado la confirmación de lo que ya se veía venir el martes. Y es que en el sorteo de los octavos de final del próximo viernes ser primero sólo servirá para jugar el segundo encuentro en casa y no para medirse a un rival más débil. Y es que equipos como Chelsea, Inter, Real Madrid, Arsenal o Atlético de Madrid entrarán en el segundo bombo.


En lo que respecta a los equipos nacionales, el nuevo Real Madrid ha dejado detalles para la esperanza. El plus estratégico y de motivación que puede aportar Juande Ramos a la actitud y el orgullo que acarreaba ya el equipo con Schuster puede suponer el punto de partida para desarrollar un nuevo proyecto.


Aunque este Zenit no es una vara de medir fiable, Juande Ramos ha dejado entrever algunos de sus planes. Sobre todo de cara al Camp Nou. La introducción de Metzelder en el lateral derecho seguro que no es una casualidad. El alemán podría jugar ahí para parar a Henry y Salgado compartiría con Drenthe la difícil labor de frenar a Messi. Habrá que ver como responde Guardiola.


En cuanto al partido en sí, una sensacional actuación de Robben y dos goles de Raúl fueron suficientes para liquidar al pobre Zenit (3-0). Y el liderato estuvo a punto de llegar ya que la Juventus se relajó más de lo previsto ante el Bate Borisov en Turín (0-0).


En Glasgow, el Villarreal pensó más en la Liga y cosechó su primera derrota en la Champions. La expulsió de Guille Franco en el primer período echó por tierra cualquier atisbo de conquistar Celtic Park (2-0).


El United necesitaba la victoria ante el Aalborg para asegurarse el primer puesto, pero ante las noticias que llegaban de Glasgow, los menos habituales de Ferguson se relajaron y se dejaron empatar ante los daneses (2-2).


El Arsenal también estará en el segundo bombo. Wenger fue con sus niños a Do Dragao y un Oporto que está en auge le castigó. El cabezazo de Bruno Alves y el golazo de Lisandro López fueron una losa demasiado grande para Ramsey, Carlos Vela y compañía (2-0).


El Dinamo de Kiev confirmó su entrada en la UEFA ante un Fenerbahce que ha llevado a cabo una penosa actuación este año tras alcanzar los cuartos en la pasada edición (1-0).


Y en el grupo restante, el Bayern de Munich casi echa por tierra un 0-3 en Lyon, pero al final ha logrado la primera plaza. Dos tantos de Klose y Ribery estuvieron a punto de ser igualados en la segunda parte con Benzema en plan estelar (2-3). La Fiorentina, por su parte, se queda con la UEFA como consuelo al superar en Rumania (0-1) al Steaua.


Por tanto, el próximo viernes nos quedaremos con un sorteo en el que los primeros serán: Roma, Panathinaikos, Barcelona, Liverpool, Manchester United, Bayern de Munich, Oporto y Juventus. Jugarán la ida en casa: Chelsea, Inter, Sporting de Lisboa, Atlético, Villarreal, Lyon, Arsenal y Real Madrid. Que dios reparta suerte.

CR7: El desestabilizador blanco

El pasado mes de mayo el Real Madrid levantó su segunda Liga de manera consecutiva en un registro que no se repetía en dieciocho años. La campaña, convulsa como todas en la entidad blanca, finalizó a lo grande, como se deseaba y repitiendo éxito. Sin embargo, se quiso dar un paso más, un escalón buscando un golpe de efecto en el mercado. Para ello, se apuntó sobre seguro a la estrella mediática del momento, al mejor jugador del mundo y al que será próximo Balón de Oro.

Cristiano Ronaldo fue y posiblemente será, el jugador que más portadas haya generado en este país. El causante de la tala masiva de árboles y del fin de stock en teclados para pc, acaba de reinar en Europa con su Premier y su Champions, donde fue protagonista absoluto. El luso, feliz, tenía la idea de armarse de paciencia, esperar que el Madrid hiciera el trabajo ‘sucio’ y recalar en Chamartín pero ahora, cuando la historia se frustró y toca analizar, todos salieron perdiendo.

Y es que nada les ha ido bien desde entonces. El Real Madrid vio como su deseo, su principal objetivo (como Mijatovic repitió este mismo lunes), se quedaba en Old Trafford. Con ello, se difuminaron todas las opciones de mercado pues ya era demasiado tarde. Se esperó demasiado, se limitó todo a su decisión y sólo se jugó una carta. La equivocada. La que ahora se paga con una crisis que pagarán los de siempre. El cuadro blanco no fue capaz de revertir la situación en las últimas horas del mercado veraniego cuando intentó los fichajes de Villa y Cazorla, delantero y extremo que, curiosamente, ahora vendrían de perlas. Sus equipos lo impidieron.

Pero detallando la realidad de la situación, el Manchester United siguió idéntico camino. Tantas precauciones tomó en el asunto de su estrella, que se pasó el verano intentando retenerle y mandando mensajes negativos a Madrid. Esa espera se alargó, su mercado se fue cerrando y ahora sufre igualmente un momento dubitativo en Premier. Fichó a Berbatov sobre la hora pero ha sufrido lesiones que, como en el Bernabeu, suponen haber empezado sin ‘fuelle’ la campaña.

Incluso Ronaldo perdió su estado de forma con una operación que lo dejó seco hasta hace un mes, cuando ha empezado a retomar el nivel que todos quieren recuperar. Un caché el suyo, que con el tiempo ha sido catastrófico para los planes de los dos ‘gigantes’. Todos salieron perdiendo. Cristiano era y es el desestabilizador blanco.

Los 'samuráis' europeos

La cultura asiática ha entrado progresivamente en la vieja Europa, seducida por su extenso potencial de recursos para el poder blando. El arte, la moda, la cocina, la electrónica y sus famosísimos animes televisivos, se han adentrado en la vida de cualquier occidental o americano como una brisa renovadora, como una corriente vital para el funcionamiento global. Dentro de esas artes innovadoras se encuentra el fútbol, donde la invasión asiática es aún lenta, de incierto presente pero de prometedor futuro. Se presupone que el continente asiático, con China, Japón, Corea o Irán a la cabeza, explotará sus valores con el paso del tiempo pero, hasta entonces, dos samuráis siguen su particular lucha por allanar el camino a generaciones futuras.

Este miércoles, el destino ha querido unirles en combate en uno de los escenarios más venerados y admirados del continente europeo, el Celtic Park. Uno se juega el ser o no ser en la Champions pues sólo le vale la victoria tras un comienzo negativo que necesita una hombrada. El otro, quiere certificar su pase a la siguiente ronda para intentar repetir la heroica lograda el pasado año. Shunsuke Nakamura y Park Ji-Sung.

¿Fernando Berbatov o Dimitar Redondo?

Apuntes de un fin de semana Pre-Champions

El que hemos dejado atrás, era un fin de semana que prometía dar mucho ‘juego’. El regreso de una gran parte de los jugadores tras sus compromisos internacionales y la proximidad de su debut en Europa, aseguraba sorpresas entre los ‘grandes’ del continente que han cumplido y han dejado un gran repertorio de titulares y detalles para analizar. Vamos por partes.

Premier: El clásico por decreto de las Islas cumplió las expectativas generadas más allá de las lesiones de jugadores clave como Torres o Cristiano Ronaldo. Debutó Berbatov y pronto se hizo acreedor de elogios cuando ‘regaló’ el primer gol a Tévez. Sin embargo, como ya ha demostrado en más de una ocasión, el Manchester United se congela cuando visita grandes escenarios y prefiere ceder la posesión y esperar atrás. El Liverpool, todo compromiso y fe, terminó arrollando al campeón a base de fuerza y confianza. Brown en propia meta (es junto a Van Der Sar el principal ‘punto negro’ de Ferguson) y Babel, remontaron un partido (2-1) que confirma a los Reds como aspirantes y que supuso la primera victoria de Benítez contra su homónimo escocés en la Premier.

El debut de Robinho con el Manchester City era el otro punto de interés de la jornada porque, además, su rival era el Chelsea que tanto empeño había puesto en ficharlo. Pero por más millones que gastes y por más aviones que seas capaz de reunir para traer de vuelta a tus estrellas (el jeque del City mando uno hasta Brasil para que Robinho, Elano y Jo regresaran a tiempo), formar un bloque lleva su tiempo y Hughes lo sabe. Así, pese a que el reflejo victorioso cegó a los citizens cuando el primer golpeo de falta de Robinho se fue a la red, los Blues son indomables (1-3). Scolari tiene un auténtico equipazo que conoce su potencial, es capaz de imprimir ritmo casi de la nada a un partido y que goza de una pegada increíble de sus llegadores. Deco está enorme y Lampard volvió a ser el de las grandes tardes. Y así, no hay quien les pueda contestar.

Serie A: Podría empezar por los sudores de una Juventus que manejó a su antojo al aguerrido Udinese pero que casi se marcha sin premio (1-0), incluso con el vergonzoso fracaso de la Roma ante un Palermo en plena crisis (3-1), pero la actualidad demanda viajar a Milan, ya sea a su lado neroazzurri o rossoneri.

El Milan volvió a reflejar todos los síntomas de un equipo roto, sin guión fijado y con un estilo que pierde sentido cuando los que lo ejecutan no están a su mejor nivel. No citaré de nuevo la necesidad de rejuvenecimiento que cada año parece evitar el acuífero milanista, pero sí resulta incomprensible que jugadores de la talla de Seedorf o Pato, que pasan por ser los de mejor rendimiento en los últimos tiempos, dejen su sitio a dos cracks de la viaja guardia que no están para grandes esfuerzos (Ronaldinho y Shevchenko). Ancelotti, que se deja llevar por la atmósfera y tiene los días contados, se encontró con un Génova atrevido y donde brilló en su debut Diego Milito (2-0). El jueves, en UEFA ante el Zúrich, puede despedirse.

En el Inter corren otros aires. La sensación no es buena, porque haber sacado adelante cuatro puntos por dos favores arbitrales, no es un buen dato, aunque los resultados siempre imperaron en a filosofía interista y, con ellos a favor, no existe discusión posible. Si ante la Sampdoria fue una mano de Ibrahimovic, contra el Catania fue un gol en propia meta y un nuevo ‘regalo’ del colegiado con un posible gol fantasma (más que extraño que esa pelota entrara), las que mantienen el tipo (2-1). Mourinho que tiene mucha agresividad, potencia y físico pero que anhela un jugador creativo en mitad de cancha.

En Francia el Lyon también recibió varias ayudas del árbitro en su partido ante el Niza (3-2). Los visitantes se pusieron con dos goles de ventaja en la primera mitad pero después sufrieron la desidia con un escandaloso arbitraje en contra que coloca al campeón en la cima pese a dejar muchas dudas. Mucho más atractivo fue el gran partido de la jornada con Burdeos y Marsella (1-1) intentando consolidarse como alternativa al título. Dos equipos que han ganado en fortaleza, a los que les encanta el juego directo y ofensivo pero que, sobre todo, progresan en base a la juventud. Lo mejor, el golazo de Chamack.

La Bundesliga dejó una nueva victoria del Bayern muy en su estilo, donde Toni vuelve a asomarse como el gran delantero que es y levanta a los suyos cuando más le necesitan (0-2). Sin embargo, lo mejor está por detrás. El derbi de la cuenca del Ruhr entre Dortmund y Schalke (3-3) fue eléctrico, con goles, remontada, expulsiones y un colegiado horrible en toda regla. Mientras, el atrayente Hamburgo sigue su progresión y, también remontando, se colocó líder de un campeonato precioso.

Así pues, justo en la semana donde la Champions volverá a hacernos vibrar, se cumplió la máxima de sorpresas entre sus participantes. Ahora toca olvidar, cambiar el ‘chip’ y dejarse llevar por la magia.

Manchester United y Zenit, por el reinado europeo

La trigésimo quinta edición de la Supercopa de Europa, que nació en 1973 de manera oficial, volverá como es habitual a Mónaco. El estadio Louis II, escenario fijo y seleccionado desde 1998 por la UEFA, buscará al primer campeón de la temporada entre los dos grandes del continente el pasado año. El Manchester United, como ganador de la Champions, es el favorito ante un Zenit que progresa día a día y que tras levantar la Copa de la UEFA, intentará seguir su gloria en las calles monegascas.

Un United ‘plagado’ de bajas

El campeón inglés, que ya ha arrancado la Premier con cuatro puntos en dos jornadas, es ligero favorito. Sin embargo, las múltiples bajas que acumula a día de hoy le hacen ser mucho más precavido que nunca pues estarán ausentes Cristiano Ronaldo, Carrick, Saha, Park, Hargreaves, Nani y puede que incluso Giggs, con molestias en los últimos días.

Con este ‘caos’, Alex Ferguson ha sabido sacar el máximo rendimiento posible a dos factores. Uno, el de la brega interminable de jugadores como Rooney, Tévez, Anderson o su compatriota Fletcher, que están dando su mejor respuesta cuando el equipo más les necesita. La otra, tiene a la cantera como protagonista porque el banquillo y los últimos minutos de cada partido están dejando ver las promesas de Old trafford con chicos de futuro como Campbell o el brasileño Possebon.

El United, que puede cerrar estos días una última contratación con la llegada del búlgaro Berbatov, peleará por conseguir su segunda Supercopa de Europa pues la única la ganó en 1991 cuando venció al Estrella Roja serbio.

Del debut de Danny al adiós de Arshavin

El enigmático campeón de la pasada UEFA y actual campeón ruso, llegará a su primera Supercopa de Europa en un momento extraño. Está muy lejos de las primeras posiciones de la Premier Rusa pero, por otra parte, su actualidad se ha fijado estos días mucho más en el aspecto del mercado de fichajes. Mientras han cerrado al portugués Danny (que ha costado la impresionante cifra de 30 millones de euros), se habla cada vez con mayor insistencia del adiós de su estrella, un Andrei Arshavin al que muchos dan como perdido tras este partido.

El técnico, el holandés Dick Advocaat, siempre ha manifestado su sintonía con el extremo, que puede firmar en breve por el Tottenham inglés. Por tanto, puede darse un curioso dato si, como parece, Arshavin y Danny juegan este viernes. Sería quizás el único partido entre el crack y su sustituto.

Más allá de estas controversias del mercado, el Zenit tendrá la duda de última hora de su lateral derecho, el internacional Anyukov, con un problema en las costillas. Sin embargo, sí estaría el goleador Pogrebnyak, que tras perderse la Eurocopa, volvió la pasada semana con goles y espera proseguir la racha que tenía antes de su ausencia.

Tres 'milagros' para tres Champions

Se dice que no hay victoria sin sufrimiento y que detrás de todo éxito se esconde una pizca de suerte (aunque ésta hay que buscarla). Sin esta ración, las conquistas se quedan por el camino, y cuando se hacen efectivas, siempre dejan una realidad extrema con lágrimas de impotencia por un sector y gritos de júbilo por el contrario. La última final de Champions tuvo una definición que lleva todas estas sensaciones hasta su punto más álgido y que, en el caso del Manchester United, es una constante; sus tres títulos continentales han tenido rasgos similares donde se amontonan milagros, maravillas y, desde luego, una buena dosis de suerte. La suerte del campeón.

Y es que es inevitable no echar la vista atrás cuando John Terry falla el penalti que pudo darles el título. No sólo lo manda al poste, no sólo era el último de una tanda de penaltis casi perfecta en ejecuciones (todos anotaron excepto Cristiano Ronaldo), sino que, para mayor capricho, tuvo que hacer acto de presencia un desafortunado resbalón en el momento justo del golpeo. Un punto cómico para la leyenda Blue y, desde luego, un instante de esos que estigmatizan la carrera de su ejecutor, un desconsolado John Terry.

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El Manchester United es campeón de Europa

Una final de apuntes, de muchos apuntes

Desde la rivalidad ascendente que se profanan, pasando por los duelos personales entre sus estrellas, la versatilidad en el estilo del United o la sobriedad de un Chelsea, la f9inalísima europeo tenía absolutamente todo. Dos animadores del continente, líderes absolutos en el fútbol moderno y equipos creados a base de muchos euros peor también con mucho trabajo y profesionalidad a sus espaldas. La ‘novatada’ millonaria de los del ‘patriota’ Abramovich chocaba con la tercera ‘orejona’ que deseaba Ferguson en su prolongado currículum.

El césped (criticado) del Luzhniki dejaba algunos cambios iniciales en los planteamientos. Los Red Devils se asomaban al frío moscovita con Tévez como principal cara agradable en detrimento de Park y, por supuesto, con los Rooney y Cristiano Ronaldo como pilares. Los Blues, en el partido más importante de toda su historia, apostaban por Malouda y un ‘semi-recuperado’ Ashley Cole.

Monotonía rumbo al desorden

Un tremendo temblor de piernas unido al respeto ineludible de cada final, nos privó de un arranque con mayor intensidad, dejando un ritmo lento, pausado y sin rumbo definido hacia las porterías. En aquella dinámica de monotonía donde las defensas se imponían, sólo destacó una jugada con doble amonestación para Scholes y Makelele donde el inglés terminó con la sangre sobre el césped y algún detalle, más para la galería que práctico, de Cristiano Ronaldo.

Sin embargo, iba a ser el luso, que sí estaba muy enchufado, el que iba a alterar ese orden establecido. Una jugada por banda derecha entre el incansable Scholes, con un tacón hacia Brown, habilitó al lateral que, centrando a pierna cambiada, se atrevió a mandar un pase casi al punto de penalti. Allí, fue solitario ante la imposibilidad de Essien, Cristiano saltó con autoridad y marcó todos los tiempos en un cabezazo de escuela que se marchó a la red por donde el quiso. Golazo y aparición estelar de un jugadorazo criticado a veces por su ausencia en partidos clave.

Ese tanto, como no podía ser de otra manera, alteró los minutos posteriores. El Chelsea no tenía más opción que empujar con mayor potencia y dejar de lado el mono tema de exprimir a Drogba a base de balones largos y a su cabeza. Los Blues dieron un paso adelante pero aquello también dejaba más metros atrás y la amenaza de las contras del United.

Una duda de Ferdinand a la hora de despejar un balón casi en la línea de cal con Ballack justo detrás, provocó la tensión, pero Van Der Sar puso manos firmes y blocó. Justo a continuación la final pudo quedar más que encarrilada para el United ya que, tras un pase largo que supo aprovechar Cristiano Ronaldo para colocar un centro perfecto al punto de penalti, lo cabeceó en plancha (espectacular), Tévez, pero pese a la dificultad, Cech la rechazó abajo. El balón, tras un despeje malo de Terry, le cayó a Carrick pero el mediocentro no la golpeó bien y el meta checo volvió a interceptarla.

Los Red Devils tuvieron algún acercamiento peligroso más tras un remate de Rooney y en varias apariciones del dinámico y muy activo Cristiano, pero cuando más apretaban los de Ferguson, el gol psicológico hizo acto de presencia de la manera más cruel. Un disparo de Essien en una arrancada, propició dos rechaces sobre Ferdinand y la pelota, dividida, fue a caer a un voluntarioso Lampard que, como perfecto llegador, supo culminarla. Para poner más dramatismo al ‘golpe’ encajado, Van Der Sar había resbalado en la misma acción y, por ello, no alcanzó la pelota. Tocaba reflexionar.

Empujones

Y es que el gol sí dolió mucho y, sobre todo, hizo crecer a un Chelsea que salió en la reanudación más confiado. Su potencia, a base de ocasiones creadas por empujones, dejó disparos de Ballack y acciones a balón parado donde el United estaba un paso más atrás en físico y, desde luego, con una actitud más tímida. Los londinenses ya tenían sobre la mesa el menú que tan bien saben explotar. Un par de encontronazos como una entrada peligrosa de Carvalho a Ronaldo o varios choques entre Tévez y Makelele, pudieron tener un castigo mayor.

Un disparo de Drogba que se marchó al poste en su única opción de cara a portería, volvió a reactivar el partido justo cuando Malouda pedía efusivamente un posible penalti de Ferdinand. Dudoso, de análisis pero con el defensor inglés ‘roto’ por un par de tirones musculares. Por otra parte, el poder del mediocampo Blue, con dominio claro, estaba siendo la diferencia y el motivo de los dolores de cabeza mancunianos. Así, como una niebla espesa que todos ven llegar, nos topamos con la prórroga.

Variantes y ocasiones

La entrada de Kalou y Anelka fue el movimiento atacante que promulgó Grant mientras Ferguson confiaba en la técnica de Nani. Esos movimientos de fichas alteraron el orden pero la primera parte de la prórroga dejó dos claras ocasiones. Una tras un remate en giro de Lampard que, de nuevo, tropezó en el larguero y, poco después, un despeje sobre línea de gol con la cabeza de Terry como protagonista cuando Giggs casi celebraba el que era un tanto ‘cantado’.

En la segunda, mucha intensidad, parones por el cansancio acumulado y un ‘pique’ colectivo sobre el final debido a un saque de esquina tras devolver el balón que, sin creerlo, el colegiado Lubos Michel arregló a base de tarjetas, siendo Drogba el más perjudicado con una roja más que discutida. Hasta el final, algún sudor en mitad del ‘chaparrón’ de agua que sacudía Moscú y que amenizaba la llegada de los penaltis.

La ‘lotería’ hace campeón al United

Costaría explicar que Cristiano Ronaldo volviera a fallar el penalti claro en la tanda, pero lo hizo y cuando Terry lo tenía todo para gritar el que iba a ser su 'título', se le marchó el sueño. Ya sobre el final y sin opción al fallo, Anelka la erró y el United grita su tercera 'orejona', la de todo Old Trafford. El Manchester United es campeón de Europa.

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