Inter-Manchester United
Quizás la eliminatoria más igualada que nos ha dejado el sorteo. Mourinho volverá a las Islas para enfrentarse al rival que más problemas le causó en su etapa como Blue y, además, obligadísimo pues desde su llegada sabe que volver a ser grande en Europa es la principal meta de su entidad. El ritmo de victorias en el Calcio puede facilitar las rotaciones y la liberación de minutos para jugadores clave que necesitarán dar su mejor versión. Si Ibrahimovic mantiene el tipo y, por primera vez el carácter interista no se achanta en grandes escenarios (principal crítica para Mancini en sus años de técnico neroazzurri), el campeón italiano tiene opciones.
Sin embargo, enfrente estará el campeón de Europa y dominador inglés. El equipo de Ferguson mantiene el bloque que tantas virtudes atesoró para hacer historia el pasado año pero el nivel del actual aún no recuerda al de entonces. La velocidad de su ataque, el hecho de que la vuelta se dispute en Old Trafford y la fe ciega de un conjunto sobradamente experimentado, le dan un ‘plus’ en una eliminatoria espectacular con dos estilos de juego muy definidos y diferentes.
Chelsea-Juventus
Todo lo contrario sucede en el duelo entre Blues y piamonteses. Ambos son equipos firmes en defensa, creados en base a una buena estructuración defensiva y con mucho trabajo para sus hombres de mediocampo. Presionan, son experimentados, luchadores y con mucha ambición, aunque esas cualidades les hacen ser previsibles y directos. La obligación de Scolari será un hándicap pues el brasileño, que ya está siendo criticado, se jugará posiblemente su puesto en el cruce.
Ranieri, que planea minuciosamente estos partidos, es un valor seguro para sacar provecho de sus eternas glorias e intentar volver a lo más alto en tiempo record y con el equipo en plena reestructuración generacional.
Arsenal-Roma
Los Gunners habrán recuperado por entonces a varios de sus mejores jugadores, tales como Eduardo y Rosicky, lo que debe darles mayor consistencia y experiencia en partidos de primer nivel, quizás su punto más débil. Los de Wenger, con Cesc a la cabeza, no tienen la misma presión pero con la mala campaña en la Premier, sólo Europa puede otorgarles alegrías.
La vuelta se jugará en el Olímpico, sede de la finalísima y principal motivo de favoritismo para la Roma, que estará hiper-motivada. Los de Spalletti están ahora mismo en plena mejoría tras un fatal inicio y tendrán la oportunidad de coronarse ante su público, algo que no querrán dejar escapar. Con Totti en forma y los llegadores enchufados, veo ligero favoritismo capitalino.
Sporting-Bayern
El Allianz es, desde mi punto de vista, el epicentro que protagonizará la clave de la eliminatoria entre bávaros y leones. Los de Paulo Bento ya han hecho historia al meterse por vez primera en octavos de Champions, con lo que su presión es mínima. Sólo un buen partido de Ida con Liedson, Moutinho y Veloso en forma, podría impedir que el cuadro de Klinsmann arrollara después en su estadio. Los muniqueses tienen un buen rival para seguir avanzando a la sombra de los gigantes y plantarse con todas las opciones en cuartos.
Análisis Champions: Triple cruce Inglaterra-Italia
Publicado por Jose David Lopez el viernes, diciembre 19, 2008Etiquetas: Arsenal, Bayern Munich, Champions League, Chelsea, Inter, Juventus, Manchester United, Roma, Sporting Lisboa
Real Madrid-Liverpool
Ser segundo de grupo no había sido esta vez tan doloroso como en ediciones anteriores, pero el Real Madrid ha sido el peor parado. Los de Juande Ramos se cruzarán con el Liverpool de Rafa Benítez (constantemente sonando como futuro técnico blanco) en un duelo con muchísimo sabor español donde la figura de Fernando Torres realza sobre las demás por su pasado atlético.
El actual líder de la Premier League es un equipo más que experimentado, rudo y especialista en eliminatorias a doble partido, como demuestra a lo largo de sus últimos años en Europa, donde suma dos finales desde la llegada del madrileño al banquillo. Benítez ha encontrado esta campaña la mejor versión en el campeonato nacional, que por primera vez es el objetivo prioritario para los Reds.
La fuerza de su defensa, la potencia y control de la pareja Gerrard-Xavi Alonso, la presión de Anfield (donde se jugará la vuelta) y la presencia de Torres en punta, aseguran una eliminatoria por todo lo alto con numerosos detalles para analizar. La mejor noticia para los blancos es que hasta febrero no volverá la competición, con lo que hay tiempo para que la balanza se ajuste y, al menos, recupere efectivos para ganar en posibilidades.
Lyon-Barcelona
El eterno campeón galo se echó las manos a la cabeza cuando le tocó en desgracia el Barcelona, que está considerado como el favorito por su juego. Sin embargo, el equipo de Claude Puel es impredecible, capaz de todo y mantiene una base que le auto-exige a intentar llega lejos en Europa donde, por cierto, ha pegado un ‘bajón’ respecto a años anteriores.
La presencia de Benzema en el Camp Nou levantará ampollas tanto por los rumores que hablan de interés culé, como por sus declaraciones sobre el deseado futuro como madridista que parece desear la perla lionesa. Las faltas de Juninho y Ederson, la juventud del gran meta Lloris y la base ya conocida de los Toulalan, Govou, Kallstrom o Makoun, forman un colectivo complicado pero con la ‘piel de cordero’ desde ahora hasta febrero.
Atlético de Madrid-Oporto
Con buenos ojos se ha visto en el Manzanares la ‘bolita’ del campeón portugués. Los rojiblancos tienen un bloque compacto que Aguirre intenta moldear ante los grandes de europa y el Oporto de Jesualdo Ferrerira parece una piedra de toque asumible pero complicada por su mayor experiencia europea.
Las virtudes de los dragones blanquiazules están en su ataque. Lisandro López es uno de los delanteros del momento por pegada, consistencia y registros, lo que le hace ser clave para su equipo en citas como esta. La jerarquía de’ Lucho’ González, la potencia del joven Hulk y las apariciones de los Fucile, Meirelles o ‘Cebolla’ Rodríguez, mejor aval para un equipo que cambia mucho su cara como visitante.
Villarreal-Panathinaikos
El rival más deseado ha caído en El Madrigal, donde la auténtica sorpresa de la fase de grupos, el Panathinaikos de Ten Cate, intentará seguir la proeza continental tras haber destronado a Inter o Werder Bremen.
El equipo ateniense es el animador improvisado del torneo. Tiene una base joven con jugadores en pleno crecimiento acompañados de otros más experimentados. Gilberto Silva lleva el mando junto al mozambiqueño Simao (atentos a él), el carácter guerrillero lo aseguran los Karagounis, Vyntra o Mantzios y la calidad recae sobre el irregular Ivanschitz. Un equipo más que asumible para el ‘Submarino’ que puede colocarle en cuartos si supera el infernal ambiente heleno.
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El cierre de la última jornada de la fase de grupos nos ha dejado la confirmación de lo que ya se veía venir el martes. Y es que en el sorteo de los octavos de final del próximo viernes ser primero sólo servirá para jugar el segundo encuentro en casa y no para medirse a un rival más débil. Y es que equipos como Chelsea, Inter, Real Madrid, Arsenal o Atlético de Madrid entrarán en el segundo bombo.
En lo que respecta a los equipos nacionales, el nuevo Real Madrid ha dejado detalles para la esperanza. El plus estratégico y de motivación que puede aportar Juande Ramos a la actitud y el orgullo que acarreaba ya el equipo con Schuster puede suponer el punto de partida para desarrollar un nuevo proyecto.
Aunque este Zenit no es una vara de medir fiable, Juande Ramos ha dejado entrever algunos de sus planes. Sobre todo de cara al Camp Nou. La introducción de Metzelder en el lateral derecho seguro que no es una casualidad. El alemán podría jugar ahí para parar a Henry y Salgado compartiría con Drenthe la difícil labor de frenar a Messi. Habrá que ver como responde Guardiola.
En cuanto al partido en sí, una sensacional actuación de Robben y dos goles de Raúl fueron suficientes para liquidar al pobre Zenit (3-0). Y el liderato estuvo a punto de llegar ya que la Juventus se relajó más de lo previsto ante el Bate Borisov en Turín (0-0).
En Glasgow, el Villarreal pensó más en la Liga y cosechó su primera derrota en la Champions. La expulsió de Guille Franco en el primer período echó por tierra cualquier atisbo de conquistar Celtic Park (2-0).
El United necesitaba la victoria ante el Aalborg para asegurarse el primer puesto, pero ante las noticias que llegaban de Glasgow, los menos habituales de Ferguson se relajaron y se dejaron empatar ante los daneses (2-2).
El Arsenal también estará en el segundo bombo. Wenger fue con sus niños a Do Dragao y un Oporto que está en auge le castigó. El cabezazo de Bruno Alves y el golazo de Lisandro López fueron una losa demasiado grande para Ramsey, Carlos Vela y compañía (2-0).
El Dinamo de Kiev confirmó su entrada en la UEFA ante un Fenerbahce que ha llevado a cabo una penosa actuación este año tras alcanzar los cuartos en la pasada edición (1-0).
Y en el grupo restante, el Bayern de Munich casi echa por tierra un 0-3 en Lyon, pero al final ha logrado la primera plaza. Dos tantos de Klose y Ribery estuvieron a punto de ser igualados en la segunda parte con Benzema en plan estelar (2-3). La Fiorentina, por su parte, se queda con la UEFA como consuelo al superar en Rumania (0-1) al Steaua.
Por tanto, el próximo viernes nos quedaremos con un sorteo en el que los primeros serán: Roma, Panathinaikos, Barcelona, Liverpool, Manchester United, Bayern de Munich, Oporto y Juventus. Jugarán la ida en casa: Chelsea, Inter, Sporting de Lisboa, Atlético, Villarreal, Lyon, Arsenal y Real Madrid. Que dios reparta suerte.
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El del conjunto colchonero no es tan inesperado. Cualquier aficionado hubiera firmado antes del inicio un segundo puesto logrado con tanta claridad y peleándole el primero al Liverpool. Los de Aguirre empataron en un encuentro muy soso ante el Marsella (0-0). Lo más importante fue la ausencia de cualquier altercado.
Primero queda, por tanto, un Liverpool que salió con sus menos habituales, lo que fue suficiente para batir a un PSV sumido en una importante crisis -quinto en la Eredivisie y fuera de Europa- (1-3).
El Barcelona, mientras tanto, se presentaba en el Camp Nou con un equipo más típico del Mini Estadi -normal teniendo en cuenta la situación- para medirse ante un Shakhtar Donetsk que mostró buenas maneras. Los ucranianos serán un rival duro en la UEFA.
A pesar del equipo de suplentes y jóvenes que planteó Guardiola, el equipo culé no perdió su esencia y mostró idénticos mecanismos de juego que los titulares (2-3). En un duelo sin importancia, el Sporting de Lisboa se deshizo de un Basilea que ha pasado desapercibido en esta edición (0-1).
En los otros dos grupos llegaron las mayores sorpresas al quedar Chelsea e Inter de Milán en segundo puesto. Mala noticia para el Barcelona, que se puede reencontrar, bien con el Chelsea, bien con Mourinho y su Inter.
Los londinenses dependían de un mal resultado de la Roma que no se produjo. El equipo de Scolari lo pasó realmente mal ante un Cluj que, a pesar de dar la cara en su estreno en la máxima competición continental, no se jugaba nada. El tanto de Drogba, que volvió a golear, le dio la victoria al Chelsea tras el empate de los rumanos. Kalou había adelantado a los suyos (2-1).
Los italianos no desaprovecharon la oportunidad y confirman su recuperación -cuatro victorias seguidas en la Serie A- tras un desastroso inicio de campaña. De la mano de Brighi y Totti, los italianos se cuelan primeros al superar a un Girondins que va a la UEFA (2-0).
Pero la mayor sorpresa de todas se dio en el grupo C, donde el Inter cedió el liderato en Alemania ante un Werder Bremen que había desarrollado una fase de grupos pésima. Sin embargo, los de Schaaf van a la UEFA dejando sin premio una excelente participación de la cenicienta Anorthosis. Mourinho parece que quiere seguir los pasos de Mancini. El paso firme que lleva en la Serie A contrasta con su irregular desempeño en la Champions (2-1).
El pinchazo nerazzurro no fue desaprovechado por el Panathinaikos, que se cuela entre los grandes de Europa al superar a un Anorthosis que se empequeñeció por primera vez en toda la fase grupos. Karagounis fue el héroe (1-0).
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Lo que sucede sobre el terreno de juego se queda en el terreno de juego. Ese es el lema al que acuden sistemáticamente los futbolistas después de protagonizar algún enfrentamiento subido de tono con un rival. En ciertas ocasiones hablan con sinceridad y olvidan cualquier conflicto, pero en la gran mayoría lo recuerdan con hostilidad y aguardan la oportunidad de verse de nuevo las caras con su íntimo enemigo.
Conocida es la fría venganza que se tomó Roy Keane contra el noruego Alf-Inge Haaland dos años después de que éste acusara al irlandés de farsante cuando en realidad estaba lesionado. Y es que hay afrentas que nunca se olvidan, y una de estas la vivió hace dos años Asier del Horno ante Leo Messi, quienes se volverán a ver las caras este sábado en el Barcelona-Valencia.
El pasado miércoles 22 de febrero del 2006 el Chelsea y el Barcelona se enfrentaban en Stamford Bridge, con los octavos de final de la Champions League como telón de fondo. Un pujante Messi era el encargado de pisar la cal derecha y Del Horno quien debía frenarle. El argentino estuvo especialmente inspirado esa noche -se la recuerda como una de las mejores actuaciones de la Pulga- y el defensa vasco comenzó a perder los nervios poco a poco.
Del Horno avisó con dos entradas al tobillo del argentino y después clavó los tacos en su rodilla, en una acción merecedora de cartulina roja. Sin embargo, el árbitro, el noruego Terje Hauge, le permitió continuar sobre el campo hasta que en el minuto 35 le mostró la roja en una jugada muy discutida.
Messi ganó la línea de fondo, dejó sentado a Robben, y Del Horno llegó al cruce con tanta fuerza que en lugar de despejar el balón atropelló al argentino. Dados los antecedentes del defensa en el partido y los gestos de dolor de Messi, el árbitro no dudó en juzgar la entrada como antideportiva y mostró la roja directa al español.
El locuaz José Mourinho, por entonces entrenador blue, se mostró terriblemente enfadado por esta decisión y lanzó su veneno contra el que consideraba culpable. "Messi hizo teatro, y del bueno. En Cataluña saben mucho de eso", sentenció el portugués. El damnificado Del Horno también acusó a Messi de teatrero, mientras que el argentino se defendía como podía. El árbitro, quien también tiene su importancia en esta historia, justificó su dictamen: "Llegó a toda velocidad y derribó al jugador, sin pensar en el balón. Hablé con mi asistente y ratificó mi decisión".
Curiosamente, desde aquel rifirrafe Messi y Del Horno no han vuelto a verse las caras. Ni el regreso del lateral a la Liga española permitió que las vidas deportivas de ambos contendientes volvieran a cruzarse en las dos últimas temporadas.
Esta noche el reencuentro será inevitable. Emiliano Moretti, habitual inquilino del lateral zurdo valencianista, está lesionado y Asier del Horno será titular en el Camp Nou, donde le espera Leo Messi. Tal vez lo que sucede en un terreno de juego se queda sobre él, pero también puede saltar de uno a otro. Por ejemplo de Stamford Bridge al Camp Nou. ¿Qué tal andarán de memoria Leo y Asier?
La jugada de la polémica:
Golpeado hasta el hartazgo durante su infancia por su etílico padre, y soportando las burlas por ser un niño prodigio en el sobrepeso, Fatty decidió escapar de sus raices en busca del sueño de un futuro mejor que acabó encontrando en el mundo del cine.
Josu Sarriegi Zumarraga ha seguido un camino similar a la de Roscoe. Tras una exitosa trayectoria en las catacumbas del fútbol vasco llegó al Athletic de Bilbao donde se convirtió en un fijo para Valverde, jugando absolutamente todos los partidos de la Liga, menos dos que se perdió por sanción.
"Sarri" era feliz en San Mamés, pero su realidad cambió con la llegada de Joaquín Caparrós en el verano. Consciente de que el técnico andaluz no contaría con él, el defensa fue valiente y decidió emigrar -como Fatty- en busca de un futuro mejor. Su destino fue Grecia, donde le esperaba el Panathinaikos, terreno poco explorado por los españoles por aquella fecha.
"No fue un paso muy meditado, pero acerté. Recomiendo esta experiencia", presume ahora orgulloso de haber decidido cambiar "por completo" su vida. En tierras helenas, Sarriegi se ha acostumbrado a vivir lejos de los focos de otros emigrantes españoles como Cesc Fabregas o Fernando Torres, pero el pasado miércoles se convirtió en protagonista.
Su Panathinaikos visitaba al musculoso Inter de Milán de José Mourinho. Bajo una piel de cordero -o un caballo de Troya aprovechando su procedencia griega- los atenienses saltaron a San Siro con la intención de hacer un buen papel y rascar algún punto que les permitiera continuar con vida en la Champions League.
En lugar de un punto acabaron sumando tres y gracias a un gol de Sarriegi. El defensa se dejó caer por el área de Julio César en una acción a balón parado para aprovechar un rechace y anotar un histórico gol para el Panathinaikos, que roza los octavos de final, en una competición que él ni siquiera soñó con jugar algún día.
"Yo no soy un jugador de gran nivel y nunca había pensado que iba a jugar la Champions", argumentaba al inicio de temporada. Pues este jugador de poco nivel ha sido capaz de derrumbar a un coloso como el Inter de Milán protagonizando uno de esos cuentos que nos regala de vez en cuando el mundo del fútbol.
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“La naturaleza sólo hace mujeres cuando no puede hacer hombres”. Esa frase tan escandalosamente machista, no pertenece a ninguno de los desgraciados que ocupan gran parte de los sucesos cotidianos de nuestro país por la violencia de género. El autor es un tal Aristóteles, que puso la primera piedra en contra del sector femenino. Esa barrera contra la que han luchado las mujeres a lo largo de la historia, hizo un flaco favor a un sector que hoy en día, salvo casos aislados, se ha ganado a pulso la igualdad demandada.
Afortunadamente, la diferencia entre sexos es nula. Diría incluso que han logrado algo que era imposible de preveer no hace demasiado tiempo porque hoy es fácil encontrar una ministra, una empresaria e incluso una presidenta de algo tan masculino como el fútbol. Sí, el deporte patrio para cada ‘macho’ planetario ya no es movido íntegramente por aquellos que lo veneran domingo a domingo desde tiempos ancestrales. Vemos jugadoras, árbitros, asistentes, entrenadoras e incluso presidentas, que se han rebelado contra la naturaleza de un deporte que les apasiona y con el que se sienten tan identificadas como el que más. El ejemplo más cristalino y profundamente profesional lo plasma Gisela Ori.
La dame président, como se la conoce en cada esquina de la preciosa Basilea, ha seguido los pasos de otras señoras de armas tomar como Teresa Rivero o Ana Urquijo. Su caso, sin embargo, destaca sobre sus antecesoras pues Ori se pasea por toda Europa después de haber levantado al club de sus amores, al que hizo campeón durante sus seis años como vicepresidenta. Accedió al cargo en 2006 y, desde entonces, intenta que las raíces helvéticas se extiendan por el continente, una complicada labor que compagina, como puede, con sus obligaciones naturales. Las de toda madre de familia.
Está casada con Andreas Oeri, la familia que controla la empresa farmacéutica Roche. Ella, sin embargo, estudió fisioterapia y lo compaginó con su otra debilidad, los peluches (es una mujer al fin de al cabo), ya que en 1988 abrió el Museo de Muñecas, donde se encuentra la mayor colección de Europa de ositos de peluche. Es una mujer fuerte y dinámica, que en su juventud fue gimnasta. Esa importancia por el deporte la llevó a comprender y amar el fútbol por lo que, pese a ser alemana, quiso invertir en el FC Basilea.
Gisela, cuyo pelo rubio ya hemos visto en estas noches de Champions, es multimillonaria, tal y como aseguran sus más de 20 billones de dólares. Tiene una productora de cine, es propietaria de un gimnasio, patrocina varias empresas en contra de la violencia en los estadios de fútbol e incluso ha sido capaz de plantar cara a los radicales de su entidad, a los que intenta impedir la entrada al Saint Jakob-Park. Además, negocia todas las cuentas del club, realiza contrataciones, ajusta a su personal y viaja inseparablemente junto a su equipo. Tanto empeño pone que incluso se metió en la bañera de su vestuario a celebrar el último título de su equipo.
Si nada lo evita, la presidenta más famosa del mundo tiene dos noches más para disfrutar con el “We Are the Champions”, una canción que no entiende de sexos, sino de pasiones. Ori es la mejor excusa del feminismo para gritar a los cuatro vientos que Aristóteles, ese pensador que repudiaba con buenas palabras a las mujeres, era tan sólo un bocazas. Un simple bocazas.
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Este miércoles, el destino ha querido unirles en combate en uno de los escenarios más venerados y admirados del continente europeo, el Celtic Park. Uno se juega el ser o no ser en la Champions pues sólo le vale la victoria tras un comienzo negativo que necesita una hombrada. El otro, quiere certificar su pase a la siguiente ronda para intentar repetir la heroica lograda el pasado año. Shunsuke Nakamura y Park Ji-Sung.
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Extraña, con sorpresas y apasionante en algunos momentos puntuales, la cuarta jornada de la Champions ha dejado mucho detalles. El Atlético de Madrid ha mostrado su cara más competitiva en un escenario mítico y de grandes citas como Anfield, que hubiera conquistado de no haber sido por un inexistente penalti que el colegiado quiso otorgar a los Reds en el descuento (1-1).
El gol de Maxi pero, sobre todo, la sabiduría de un equipo que ha crecido como la espuma cuando se escucha la musiquilla europea, merecieron mejor premio que el que el destino le tenía preparado. Aguirre trastocó sus planes, dejó al ‘Kun’ en el banquillo y pobló su mediocampo buscando mayor presencia e ideando un plan que tapase las llegadas de Gerrard y el control de ‘nuestro’ Xabi. Decepción final pero muy buenos apuntes para el futuro.
En el Camp Nou sólo podían darse dos resultados. Uno que volviera a mostrar la diferencia abismal entre Barcelona y Basilea a base de goles y recalcando el buen momento que viven los azulgrana o, por el contrario, uno que enterrara de un chispazo todas las euforias desmedidas que han rodeado estos días a los de Guardiola. El 1-1 habla por sí solo.
El propio Pep señalaba al final del partido que han reflejado “lo difícil que es ganar”, reflejando así la excesiva confianza con la que afrontaron sus jugadores el partido. Además, los canteranos como Busquets, Víctor o Bojan, han dejado pasar una oportunidad casi única para que nadie echara en falta a Messi, Eto’o o Xavi, que salieron para salvar un partido que se les acabó enquistando con el golazo de uno de los chicos con mayor futuro del continente, el prometedor Derdiyok.
En el resto de la jornada destaca la reactivación de la Roma ante el Chelsea (3-1), que abre el grupo mucho más tras la victoria del Burdeos en terreno del Cluj (1-2), así como el espectáculo del Anorthosis ante el Inter (3-3) en uno de esos partidos que sólo la Champions puede otorgarnos. Ketsbaia y los suyos, como tantas veces avisamos, han demostrado que si están entre los más grandes del continente es, desde luego, porque así lo merecen. El golazo de Vucinic tras recorrer más de 60 metros, el estrepitoso fallo de Burdisso o la goleada inesperada del Panathinaikos ante el siempre alocado Bremen (0-3), dieron un toque especial a un martes que ya ha metido en octavos al Barcelona y al Sporting Lisboeta gracias a la victoria lusa ante el Shakhtar (1-0).
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El intrusismo que parece sufrir el entorno del fútbol actual, donde antiguos futbolistas campan a sus anchas por las redacciones de los periódicos más valorados, las televisiones más influyentes y hasta los banquillos más representativos de todo el planeta (algo que tiene muchos detractores), siempre deja historias y análisis variopintos con el paso del tiempo. Y es que nadie mejor que ellos para reverdecer antiguas hazañas, noches épicas o desastres colosales a lo largo de trayectorias que, muchos años adelante, recuperan su importancia y son protagonistas del ‘morbo’ añadido en noches como las de esta semana, de Champions.
Dos fieles reflejos de estos sentimientos encontrados tendrán representación estelar en las figuras de Eric Gerets y Gordon Stracham, nombres propios de dos estilos, perfiles singulares en sus entornos y ejemplares profesionales en la actualidad, aunque con una ‘papeleta’ similarmente complicada en terreno continental. Ambos volverán a aquellos graderíos que les vieron triunfar en el caso del belga o pasar casi inadvertido si hablamos del escocés. Dos regresos a un pasado que encumbró a uno y degeneró a otro pero que no pueden pasar por alto, sobre todo, cuando su objetivo es el de salir victoriosos.
Eric Gerets fue un defensa distinto, tan ofensivo que sus técnicos tenían que ir restringiendo sus alegrías tácticas con sendos castigos en forma de cambios de posición hacia zonas más retrasadas. En sus inicios fue delantero y mucha culpa de su capacidad de recorrido se la debe a esas primeras experiencias como ariete en equipos de menor caché. El León de Rekem, ciudad donde nació, se hizo hombre en el Standard de Lieja, su primer gran club y donde se ganó la fama mundial que años después le sigue valiendo el respeto. Doce temporadas, con una década de capitanía, más de 300 partidos y varios títulos, le llevaron a la selección que arrancó un subcampeonato en Italia 1980 o a la que fue capaz de vencer a Argentina dos años más tarde en España 82.
Sus brillantes años en el cuadro Rouche, le llevaron directamente a San Siro, pasando de puntillas por un Milan que soportó la sanción del gobierno belga sobre su estrella. Gerets fue declarado culpable de un soborno que incluyó a otras figuras de la época y que emborronó el título de 1982 con su ex equipo, un Standard que se derrumbó institucionalmente. Su etapa más negra como jugador finalizó en el Venlo, que le acogió para la recta final del campeonato de ese año.
Inmerso en críticas, el PSV apareció en escena para dotarle de todo aquello que no había tenido hasta entonces, un gran equipo, un club limpio donde los haya y una ciudad rendida a sus pies. Llegó con 31 años pero con una rabia demoledora por sus problemas extradeportivos que le iba a bastar para resurgir, sumó seis campeonato nacionales, tres copas y una UEFA. Fue capitán tras la salida de Gullit y se retiró en 1992 cuando disputó su partido número 200 con los del Phillips Stadium. Regresó años después como técnico y ahora repite pero en el banquillo rival para llevarse las iras de un público que le adora y le idolatra como uno de los grandes defensores de las últimas décadas.
Algo más adelantado pero siendo la polivalencia su gran virtud, actuó durante veintiséis campañas el singular Gordon Stracham. Agresivamente incorregible pero ágilmente adaptable a diferentes tareas, triunfó en su Escocia natal con el Dundee primero y con el recordado Aberdeen de Ferguson más tarde. En el mejor momento histórico del Dons, el pelirrojo formaba la columna vertebral junto a Miller, Leighton y McLeish, y tras lograr contra todo pronóstico la Recopa de 1983 (ante el Real Madrid), engrandeció su éxito con la Supercopa de Europa meses después ante el Hamburgo. Aquello les hizo pasar a los anales del fútbol escocés como el único equipo en lograr dos títulos europeos.
Con semejante carta de presentación, el Manchester United le fichó en agosto de 1984 por unas 500.000 libras. Sus primeros meses fueron muy positivos con la victoria en la FA Cup como gran premio pero paulatinamente, su estado físico fue empeorando, protagonizó muchos titulares sobre su excesivo descontrol corporal y fue liberado de presiones cuando el Leeds le rescató en plena ‘era Ferguson’. Su declive fue caótico y alargado puesto que ni el técnico que le había llevado al éxito en su país pudo relanzar su carrera, que terminaría en el Coventry.
Este martes regresa a Old Trafford para recuperar el honor perdido desde una faceta opuesta a la de entonces pero desde la que ya lleva años retando a los grandes. Tiene al mismo Sir.Alex como rival, los mismos graderíos como recuerdo y las sensaciones encontradas tras años de memoria fotográfica en su cabeza. Puede ser su particular venganza en una jornada con dos preciosos pero antagónicos protagonistas.
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Aparecer en la primera plana europea es para un equipo externo a los principales campeonatos continentales, poco menos que una fábula al alcance de muy pocos. Acceder al mismo con un estilo propio, atractivo para el espectáculo y que profana los cánones del fútbol moderno, es aún más complicado, una auténtica quimera y una meta insoluble. El Zenit, abanderado del fútbol ruso y auténtica revelación en Europa, invadió el panorama con un ‘triplete’ que reunía la heroica de romper la hegemonía moscovita en su país, un golpe de mando con la Copa de la UEFA (puesto en duda) y un ‘bombazo’ al ganar la Supercopa al todopoderoso Manchester United.
Su estilo, de pases cortos, muchos desmarques y velocidad en ataque, tiene ya numerosos seguidores en cada rincón del planeta. Advocaat, que jamás se caracterizó por ser un técnico demasiado ofensivo y alegre en sus planteamientos, ordenó desde su llegada a San Petersburgo un sistema que exalta el gusto por la profundidad, la capacidad de posesión y la intensidad en cuanto a los movimientos de todas sus piezas. Este patrón, que fielmente sigue con mucho acierto y rentabilidad la selección rusa de Guus Hiddink, supone un vuelco a la doctrina actual y una vanguardista elección para llegar a lo más alto con brillantez.
Sin embargo, toda la capacidad creativa del campeón ruso se disuelve en cuestión de segundos por su nula idoneidad defensiva, capaz de triturar en demasiadas acciones todo lo bueno que genera en ataque. Es un equipo creado casi exclusivamente para ofrecer alternativas ofensivas y descuida sobre manera su defensa, siendo un punto débil por la falta de contundencia, la poca solidaridad en torno a los dos zagueros y la mentalidad jubilosa de todos sus jugadores. Todos trabajan para encontrar vías de cara a la portería contraria, pero no para reservar los peligros en la suya propia.
El ejemplo del choque ante el Real Madrid fue uno más, quizás bastante claro, de que un auténtico equipazo, desarrollado netamente para lograr títulos de la mano del espectáculo, es capaz de tirar por los suelos sus buenas intenciones por su falta de potencial defensivo. Lo peor del asunto es que, como también sucede en la selección rusa, los defensores nacionales son de un nivel bastante inferior a aquellos que viran en sentido opuesto. A ello hay que añadir que, si hay que acudir al mercado, las limitaciones que genera el frío y la vida que proponen los ex soviéticos, son enormes como para intentar el fichaje de un jugador de talla que diera el nivel deseado. Los mercados eslovacos como Skrtel (ahora en el Liverpool pero ex central del Zenit) o serbios como Vidic (ahora en el Manchester United pero antes en el Spartak de Moscú), son otras opciones más accesibles pero también con mayor índice de error.
Ejemplificando con lo visto en la derrota ante el Real Madrid (donde pese a estas deficiencias defensivas incluso pudieron salir con los tres puntos), los centrales Puygrenier y Hubocan fueron aún más víctimas de esa mentalidad alegre que subsiste en los de Advocaat. El francés lleva poco más de dos meses en el equipo y, como dije antes, fichar a un zaguero extranjero por la falta de nacionales, conlleva esta posibilidad de error que, en el galo, aún es pronto para diagnosticar. El nivel de su defensa baja aún más si a su lado se coloca Hubocan, que llegó este año y que apenas ha tenido minutos. La lesión de Kryzanak provocó esta prueba con tan negativa nota final. La solución, por lo menos en esta campaña, puede ser la de colocar a Timoschuk atrás, por más que signifique perder contundencia y trabajo en el medio campo.
Otra contradicción es la actitud de los laterales. De cara a la búsqueda de propuestas ofensivas, las subidas constantes de Sirl y Anyukov (suele ser más prolífico el ruso pero ante el Madrid fue el checo quien llevó más problemas), generan alternativas constantes pero, a su vez, son un lastre para la despoblada zaga rusa, que queda a merced de las contras con demasiada facilidad. En un equipo que además no sabe defender bien, esta carencia es aún más evidente y se refleja con notoriedad, pero revertir demasiado esta inercia sería un error para su propuesta de fútbol.
Con Danny (los 30 millones de su fichaje hablan a las claras de lo complicado que es llevarse a una estrella a Rusia y es preferible pagar por un crack que ya triunfe allí) y Arshavin como extremos y jugadores eléctricos, sumando la corpulencia y pegada de Pogrebnyak, el equipo tiene armas sobradas para hacer daño a cualquiera. Denisov y Zyrianov son el mejor ejemplo del nuevo orden que marca el campeón ruso, jugadores de corte ofensivo, con creación y llegada a raudales.
Por tanto, más allá de completar la plantilla con jugadores de nivel similar y capacidades parecidas, la principal necesidad de Gazprom, que será quien se gaste los dólares, es la de reforzar con criterio y sabiduría la defensa. Si lo consiguen, el Zenit estará para grandes cosas en tiempo record y seguirá ganando adeptos gracias a su descaro, la mejor actitud para entrar por la puerta grande.
Etiquetas: Champions League, Zenit
La prematura Champions de Goncharenko
Publicado por Jose David Lopez el miércoles, septiembre 17, 2008
Es un auténtico hombre estrella en su país, representa la raíz de un equipo desde su infancia hasta poder ser jugador e incluso seguir progresando con su paso por el banquillo. Se encontró con diversos problemas de lesiones, es un personaje con tirón mediático en sus fronteras y, además, ha logrado el sueño de todo un país en tiempo récord.
La historia de Viktor Goncharenko (Viktar Hancharenka en su país), técnico más que singular del BATE Borisov que este miércoles debuta en Champions League nada menos que en el Santiago Bernabéu, no tiene desperdicio alguno pues toda su vida ha transcurrido en torno al club de sus amores.
En sus años de juvenil, el BATE apareció en su vida. Era un chico humilde con las ideas bastante claras y al que no le gustaban las estridencias de sus compañeros, por lo que fue de los pocos que llegaron a cumplir su sueño de jugar en el Horodskiy Stadium. Allí, se convirtió en un fiel animador de los graderíos con sus arrancadas de potencia y valentía que, tras cuatro años, encontraron punto y final en una trágica lesión de ligamentos que lo ‘jubiló’ anticipadamente a los 25 años.
Su amor al fútbol del BATE era tan intenso que no bajó los brazos y se puso a entrenar al filial hasta que Igor Krushenko enfermó en 2007 y dejó la puerta abierta a la entrada de Goncharenko, que quemaba otra etapa dentro de su idilio y aumentaba su caché cuando, tras varios partidos, el equipo reaccionó con la misma ambición que un técnico al que el fútbol ya le había enseñado en camino más oscuro.
Ahora, suma más de treinta partidos sin conocer la derrota y aunque esta noche en el coliseo blanco es fácil que llegue la primera, será la más agradable de todas porque el sueño de la Champions ya es una realidad que jamás hubieran podido recrear sin su presencia.
Líder del campeonato bielorruso y codeándose con los grandes, dicen que al joven Goncharenko sólo le falta una bala, la de la presidencia. ¿Acaso dudan que lo vaya a conseguir?
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Pese a todos esos inconvenientes (al menos por ser campeón de una Liga con cierto caché la UEFA no te obliga a jugar fases previas), el equipo de Drácula no tenía nada que perder en su debut en todo un Olímpico romano (sede de la final) donde le esperaba una Roma en mal momento pero infinitamente superior sobre el papel. Ése guión pre-establecido, se cumplió pronto cuando Panucci adelantó a los Gialorossi con un testarazo que pudo ser el inicio de una mala noche ya que los locales dejaron por el camino varias ocasiones claras.
Aguantando el tirón, el Cluj fue creciendo, tomando confianza y asimilando que podía dar la campanada. Lo empezó a construir desde el medio campo, donde se ganó en consistencia ante una Roma que perdió crédito poco a poco y a la que mordió con un protagonista tan estelar como inesperado, el semi-desconocido Juan Enmanuel Culio. Un argentino (de los muchos que inundan las ligas del este) que jamás tuvo continuidad en su país, que sólo disputó cuatro partidos en la Primera argentina y que incluso fue fichado en silencio desde el Deportes la Serena de Chile.
Culio, iba a tener su noche de gloria para alegría de los hinchas rumanos. Primero supo concretar una jugada colectiva donde llegó con fuerza para disparar cruzado ante Doni. Después, ya en la segunda mitad, metió el miedo a los romanos con una volea de zurda que puso e evidencia a los capitalinos. Un sorpresón en el marcador y un reflejo más de que uno nunca sabe de dónde saldrá un argentino a ganarse un titular glorioso en su querido Olé.
Repasando uno a uno los partidos de la fase previa a esta fase final de Champions, pronto llegamos a la conclusión de que la victoria del Anorthosis ante el Olympiacos fue el resultado más inesperado e histórico. Es cierto que justamente ahora el fútbol chipriota está de alegrías porque no sólo en clubes están progresando, sino que eso también se traduce a la selección. Anoche en el Werserstadion, dieron un paso más.
El Anorthosis, fiel a un estilo que deja claro cuáles son sus puntos débiles y su mejor baza, salió sin tapujos a mantener el tipo en su línea defensiva y a ser estricto en el medio campo, con un incansable trabajo de equipo, con generosos esfuerzos que dieron recompensa. No atacaron, ni lo intentaron, pero lo que saben hacer (defender) lo explotaron como pocos.
Y es que el Bremen terminó desesperado por su falta de gol y por la poca suerte que les acompañó en su camino al gol. Los de Schaaf, capaces de golear y ser goleados, jamás se encontraron con un partido tan accesible en su línea de zagueros que incluso tuvieron claras ocasiones para haber marcado. ¿Un despropósito o una heroicidad?
Lo único cierto es que los de Ketsbaia (aquel georgiano calvo que jugó en Newcastle en los noventa), llevaron a la cúspide sus intenciones y que, guste más o menos, no engañan a nadie y siguen haciendo historia.
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La Champions League es la reina madre de todas las competiciones a nivel de clubes. Su entorno, su musiquilla, la expectación que levanta a cada paso, no tiene parangón y, sin ninguna duda, en ella juegan los más grandes del planeta. Esta noche arranca una edición con muchísimos detalles pues hay equipos modestos que han surgido entre los ‘gigantes’ continentales reclamando un lugar que bien merecen por su trabajo y descarada insolencia.
La jornada inaugural será histórica para ‘novatos’ como el Bate Borisov, el Cluj o el Zenit, pero también para otros no tan habituales como Basilea y Shakhtar Donetsk. Suizos y ucranianos representan como pocos los esfuerzos que la UEFA les interpone pese a ser campeones en sus respectivos países, una losa que, en ambos casos, superan con seriedad, profesionalidad y juventud. Ambos son equipos potentes en sus fronteras, ideales para que los jóvenes con ambiciones de crecer a nivel europeo logren brillar y reclamar una oportunidad al primer nivel. Esa meta la encarnan a la perfección dos de los más prometedores delanteros del momento, Eren Derdiyok y Marcelo Moreno.
Derdiyok, de orígen turco pero natural de Basilea, es la mejor apuesta de futuro de Suiza y así lo lleva evidenciando desde que con sólo 16 años debutara en la Superliga helvética con el Young Boys, uno de los clubes que mejor trabaja sus categorías inferiores. Su aparición fue a mitad de campaña pero no se movería del once titular hasta el final de la misma puesto que sin llegar a la veintena, sumó diez goles que lo alzaron al primer plano. De allí pasó a las inferiores de la selección suiza donde sumó 14 goles en una docena de partidos (con la Sub 17 y la Sub 21).
Antes de su confirmación definitiva, Derdiyok aceptó la propuesta de uno de los equipos con más fuerza del país, el Basilea, donde pasó un primer año negro por su falta de minutos hasta que logró ganarse la credibilidad de la hinchada Bebbi con trece dianas hasta la fecha. Una de ellas, la conseguida hace unas semanas ante el Vitoria de Guimaraes en la fase previa, les mandó directamente al bombo europeo tras un partido disputadísimo (2-1 con remontada suiza). Valentin Stocker, compañero en al dupla en algunas ocasiones, lleva el mismo camino con 19 años.
A sus 20 años recién cumplidos, tras haber debutado con la selección absoluta en Wembley donde logró un gol y ya como internacional fijo tras su presencia en la Eurocopa, donde fue el jugador más joven, Eren tiene esta noche (si unas molestias musculares que arrastra no lo impiden) su primera cita Champions. Su velocidad, corpulencia (mide 1,89) y calidad, son la esperanza para un fútbol en progreso y para un equipo, el de Christian Gross, capaz de dar el susto a más de uno en su precioso St.Jakob Park.
Sobre el mismo escenario, con el mismo objetivo persuasivo de hacerse notar pero del bando contrario, estará Marcelo Moreno. Curiosamente, como su rival, el potente delantero boliviano tiene orígen brasileño e incluso disputó varios partidos con las inferiores de Brasil antes de decantarse por el conjunto de Erwin Sánchez, donde es y será la gran atracción. La exigencia de ser el 9 de la ‘canarinha’ y su raíz boliviana le bastaron para decidirse por los Altiplánicos.
Allí empezó su trayectoria en el singular Oriente Petrolero, donde pronto se destacaría llamando la atención del fútbol brasileño. Por su corpulencia, potencia de disparo (su gran cualidad) y capacidad para bajar balones, Marcelo Moreno no parecía ajustarse al perfil de delantero capaz de ganarse el respeto del Brasileirao pero primero en Vitoria y después en el Cruzeiro, logró despaparse con un as de futuro con más de 40 goles y una participación estelar en la pasada edición de la Copa Libertadores.
Como sucede con muchos de los grandes proyectos de cracks que originan los equipos sudamericanos, la necesidad económica llevó al cuadro Raposa a vender y tras varias ofertas interesantes de primer orden, el jugador se decantó por la del Shakhtar ucraniano. No era la más atractiva en lo deportivo porque la aclimatación (ha disputado cuatro partidos y aún no ha marcado) es más dura de lo normal, pero sí le llenó los bolsillos porque de los 14 millones que pagaron los de Mircea Lucescu, más de la mitad fueron a parar a sus bolsillos y a los de su agente.
Dos grandes puntos de atención para una jornada inaugural de la Champions que les ofrece la mejor recompensa a su prematuro éxito y les abre las puertas del trono europeo. No les perdáis ojo.
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Grupo A
La era Scolari en Europa tendrá, al menos en la primera fase, un recorrido accesible. Los Blues son, junto a la Roma, favoritos en esta primera parte de la competición, aunque Spalletti debe estar harto de los representantes ingleses que, año tras año, se cruzan en su camino y siempre con mal recuerdo. Mientras el Chelsea busca desesperadamente su trono después de caer en la finalísima de Moscú, los capitalinos quieren dar un paso adelante y poder llegar, por fin, a las semifinales que se le resisten hasta ahora.
Con menos opciones pero sin tirar la toalla, aparece el Girondins de Laurent Blanc, un sub-campeón galo con muy buenas intenciones, una base consolidada y aspecto de proyecto exitoso que buscará su hueco. Los goles de Cavenaghi, el joven Gourcuff y la calidad de Wendel a balón parado, puntos fuertes.
Casi sin opciones aunque disfrutando de su nueva experiencia, aparece el campeón rumano. El Cluj, que sorprendió el pasado campeonato cuando logró el título en la última jornada, ha perdido a Fabián, su estrella, pero mantiene el bloque para la que será su primera participación. Transilvania, cuna del cuadro de Ioan Andoni, escuchará la musiquilla europea.
Grupo B
El Inter de Mourinho, cuya asignatura pendiente es volver por sus fueros en Europa tras tres Scudettos en fila, podrá crecer con calma en su idea, progresando poco a poco y ganando en confianza. Los neroazzurri, que han creado una plantilla para luchar por todos los torneos a disputar, son claros favoritos en el grupo más accesible de la primera fase.
El Werder Bremen, que ha visto decaer sus expectativas europeas en los últimos años, donde terminaba siempre disputando la UEFA sin demasiada fortuna, aparece como el teórico segundo clasificado. Sin embargo, la apuesta ofensiva tan recalcada en los de SCAF, unida a las ambiciones de dos equipos sin nada que perder como Panathinaikos y Anorthosis (que precisamente eliminó al Olympiacos en la fase previa), pueden ser la sorpresa y evitar la euforia germana.
Grupo F
Desde la perspectiva de competitividad, nivel y caché europeo, se trata del grupo más igualado de la competición. Cierto es que el Lyon parte con alguna superioridad pero viendo su bajón en los años anteriores, donde llegó a asomarse a los grandes y ahora no logra escalar sus temores, la presencia del Bayern va a incomodar a cualquiera. El ‘gigante’ germano viene desde abajo, disputando la UEFA, creando un proyecto con Klinsmann tras un año de mejoras en su plantilla y con ganas de regresar a la élite.
Sin perderlos de vista, la Fiorentina reclama su lugar después de varios años dejándose ver y anticipando su presencia entre los grandes del continente. Los toscanos son un equipo con ideas claras, poco italianizado pero aún con un paso que superar, por lo que su nivel puede equilibrarse al de los campeones galos y alemanes. Un grupo muy imprevisible que completa el siempre correoso Steaua rumano, experto en fases finales y con un bloque compacto con años de trabajo tras de sí.
Grupo G
Tremendamente imprevisible se presenta la guerra entre Arsenal, Oporto, Fenerbahce y Dinamo de Kiev. Los Gunners, que han perdido fuelle esta campaña pero que ya avisaron de lo que son capaces en la pasada edición, quieren seguir progresando para que su juventud se convierta en experiencia y éxito. Wenger quiere reinar en Europa con su fútbol de toque y ya son muchos intentos nulos.
El campeón luso, con Lisandro Lopez, Quaresma (si nos e marcha) y ‘Lucho’ González, representa la fórmula tantas veces vista de un equipo uniforme, que se conoce a la perfección y que es muy fuerte como local. Sin embargo, cuando se le ha pedido un escalón de más, se ha resbalado una y otra vez. El Fenerbahce de Luis Aragonés, que quiere aprovechar el buen momento del fútbol otomano y la ‘mano’ sabia del técnico español, tiene un grupo para hacerse notar e intentar ‘colarse’ en octavos.
En teoría, los ucranianos son los más débiles pero viendo el nivel demostrado en la fase previa ante el Spartak de Moscú, al que endosaron un contundente 8-2 de global, hay que mirarles de cerca. Bangoura y Milevski son sus estrellas.
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Son campeones, líderes en sus respectivos países y en muchos casos, auténticos dominadores en sus campeonatos hasta el punto de sostener la base del deporte rey entre sus paredes. Sin embargo, cuando se abren al continente, sus debilidades son enormes, suelen ser goleados y severamente castigados por la UEFA, que les condena sin pudor con un formato de competición que reduce al mínimo sus opciones de éxito. Por ello, cuando tras eternos sufrimientos y fases previas, logran lo inesperado y meten la cabeza entre los ‘gigantes’ europeos, no queda otra que aplaudir hasta la saciedad y dar gracias a que dentro de este fútbol tan mecanizado, aún existe premio para la modestia.
La última fase previa a la Champions League ha dejado más sorpresas que nunca, sobre todo tras la autarquía dominante en las últimas ediciones. La perseverancia ha logrado entrar en escena y varios han sido los clubs que se han ganado un lugar en el sorteo de este jueves, lo que viene a demostrar, una vez más, que dentro del nivel medio del fútbol europeo existe una tremenda igualdad y que los teóricamente inferiores, han ganado en consistencia para reducir considerablemente la distancia. El resultado será, desde luego, una Champions mucho más cosmopolita de lo habitual y, sin olvidarnos, una UEFA de gran nivel porque los que se quedaron en el camino tendrán allí una segunda oportunidad.
Quizás la mayor de las sorpresas de la noche europea la generó el Anorthosis chipriota que, en un cruce de máxima rivalidad ante el temible Olympiacos, demostró una entereza desconocida hasta ahora y aguantó (perdió 1-0) el resultado de la Ida (3-0). El campeón griego, con Ernesto Valverde en estado de shock (desde 1997 no se quedaban fuera), no fue capaz de romper el buen trabajo de los hombres del georgiano Temuri Ketsbaia (aquel mediapunta calvo que jugó en el Newcastle en los 90).
Puede parecer una utopía pero cierto es que el campeón del islote mediterráneo (uno de los, que suma trece campeonatos y diez copas, se había tomado muy en serio su asalto europeo, como demostró en la fase anterior, cuando eliminó al Rapid de Viena. Para este mito, ya que es la primera vez que un equipo chipriota entra en la fase final de la Champions, los de Larnaca ficharon al veterano central griego Dellas y al trotamundos Savio. El brasileño, que estaba jugando en el equipo de su barriada, el modestísimo Desportiva Capixaba, ha pasado de las categorías más bajas de su país, a la Champions. Se les unen algunos conocidos como Paulo Costa, el francés Bardon, el goleador Sosin o, desde luego, el héroe de la noche ateniense, su portero albanés Beqaj.
Otro epicentro se situó en el arcaico Horodskiy Stadium de Borisov, que celebró con un lleno hasta la bandera que no superaba los 6.000 espectadores, la primera participación de un equipo bielorruso en la Champions League (ya era un record haber sido el pionero nacional en acceder a esta tercera fase previa). Cierto es que el cruce del Bate Borisov ante el Levski de Sofía fortaleció sus opciones pero tras igualar (1-1) en suelo búlgaro, las expectativas crecieron y el sueño, con expulsiones y sudores jamás contados, se concretó.
El campeón bielorruso, que ya se ganó el respeto de muchos cuando eliminó al Anderlecht en la ronda anterior, es un modesto donde los haya pues apenas tiene 25 años de vida. Ha ganado cuatro campeonatos y su mayor éxito fue el ‘doblete’ de 2006. Sin embargo, tras dejarse notar por la Copa de la UEFA, su salto ha sido definitivo e inesperado, ya que el bloque de Goncharenko es un colectivo sin estrellas, con varios internacionales bielorrusos como Radkov, Bliznyuk o el joven Mirchev como los más queridos y sin apenas recursos financieros. Un auténtico milagro que ha necesitado algo más que trabajo para asomarse a la élite.
Algo más previsible por la eliminatoria pero no así por su presencia continental, es la clasificación del Aalborg danés, que a pesar de sus 123 años de vida, sólo cuenta con tres SAS danesas en su haber. El campeón escandinavo, que ya participó en la fase final en 1996, se convierte en el primer equipo de su país en lograr esa meta en dos ocasiones. Su técnico, David Bruce, un inglés curtido en mil batallas en las islas antes de recalar en Jutlandia, acaba de recalar en el equipo y aunque el estilo directo y físico será difícilmente alterable, ya ha logrado el mayor de los éxitos posibles tras eliminar al también heroico Kaunas.
Dos goles de Risgård sentenciaron la eliminatoria (0-2) de un equipo que sólo ha ganado uno de sus cinco primeros partidos del campeonato danés. La nota creativa y diferente la pone el brasileño Caca, la experiencia Beauchamp, Bogelund o Johansson y el futuro el joven delantero Schwartz o el llegador Enevoldsen. El fútbol escandinavo merecía un representante.
Más allá del Steaua (que dejó al Galatasaray) y el Dinamo Kiev (que goleó con facilidad al Spartak), a nivel personal destacaría la clasificación del Basilea suizo, que en un choque de ligas de segunda fila ante el Vitoria de Guimaraes luso, acabó llevándose una victoria justa en un gran partido que, pese a todo, dejó polémica con un gol legal a los visitantes en la recta final. Ya en la Ida el empate sin goles prometía igualdad y sólo el prometedor (y debilidad) Derdiyok, fue capaz de romperla. La juventud helvética también tendrán su momento de gloria.
Así pues, la Champions 2009 dejará un nuevo campeón, nuevos protagonistas y un sin fin de euros que, por primera vez en muchos años, estarán mejor repartidos que nunca entre las ‘clases bajas’.
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“Es la culminación a la aventura que comenzó hace dos años en Rimini”. Esas palabras, las que todo juventino quería escuchar, fueron el desahogo personal de Pavel Nedved tras consumar el regreso de la Juventus a la Champions League (1-1 ante el Artmedia). Se ponía fin a un ciclo negro de dos años, con demasiadas visitas a los juzgados, noticiarios empañados de polémica y directivos aglutinados en las comisarías. Una etapa para el olvido que ha servido para reestructurar el equipo y crear, de paso, una plantilla potente con aspiraciones altas y el carácter inconfundible de la maglia bianconera.
El regreso a las altas esferas del fútbol continental tiene muchos agradecimientos que repartir. El primero y, quizás el más merecido y olvidado de todos, debe ser para Didier Deschamps, que acudió al rescate cuando el gigante se encharcaba y lo llevó en tiempo record y con números épicos de vuelta a sus orígenes, una Serie A que no le iba a dar oportunidad de continuar su éxito tras problemas con la directiva.
Su labor, encomiable (recordemos que empezó con nueve puntos en contra como castigo), no sólo fue reflejada en estadísticas, sino que tuvo que recomponer a la institución del mayor golpe de su historia mientras perdía a sus estrellas (Ibrahimovic, Vieira, Thuram, Cannavaro, Zambrotta y hasta Capello), convencía a los ilustres para su continuidad después de que algunos se proclamaran campeones del mundo en Alemania 2006 (Buffon, Del Piero, Trezeguet, Camoranesi) y sacaba ‘oro’ de los recién llegados (Paro, Nocerino, Molinaro…).
Superado el trauma, la Juventus se encontró con un campeonato totalmente renovado en un solo año. El Inter había pasado a dominar el Scudetto, el Milan no lograba continuidad y equipos como la Roma y la Fiorentina, se habían aprovechado de su ausencia para ganar en competitividad y presencia en las primeras plazas.
La familia Agnelli encargó a Claudio Ranieri el nuevo proyecto (aún vigente) con la idea clara de intentar entrar en puestos Champions a final de temporada, algo que se cumplió sin demasiados problemas y que representaba un paso adelante. No obstante, la plantilla juventina no tenía el potencial de sus rivales (Iaquinta, Tiago o Sissoko fueron los refuerzos estrella) e incluso logró un rendimiento espectacular que lo llevó de vuelta a la élite europea.
Este verano, con la tajante obligación de no pasar apuros en la fase previa y con la mente puesta en poder luchar el Scudetto, la Vecchia se ha reforzado con ‘cabeza’. Siempre con un estilo muy definido, que busca jugadores con carácter, experiencia y altamente competitivos, un sello bianconero que no se pierde con descensos, polémicas ni cambios de técnico y que siempre les hace temibles. Ha llegado Amauri que, personalmente, creo que va a ser la estrella que levante el proyecto, Poulsen, Mellberg, Knezevic, Manninger y varios jóvenes que tendrán los minutos muy difíciles pero que son grandes promesas de futuro (Ekdal y Giovinco).
Así, el cuadro piamontés, que sigue siendo el de mayor títulos conseguidos en el fútbol italiano, regresa al lugar del que sólo los hipócritas (va por Moggi) le desbancaron y el que le colgó en lo más alto en dos ocasiones. Vuelve un clásico, un gigante, un temor más para el resto y un aporte esencial para que la Champions esté al completo. La Signora retorna a Europa. Ya estamos todos.
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La Champions League es capaz de generar sorpresas ya desde sus primeras fases de clasificación. Cuando los grandes que se la disputarán allá por mayo aún están en pretemporada y ultimando detalles, hay quienes suman semanas de trabajo y ausencia de vacaciones para intentar ‘colarse’ en el olimpo de los gigantes europeos. Aún falta por completarse la 2ª Fase Previa pero ya ha sido suficiente para ver la caída del Sub-campeón de la UEFA, un Glasgow Rangers que necesitaba al menos empatar con goles (0-0 en la Ida) en Kaunas y que terminó hundido en su estilo y en sus precarias cualidades futbolísticas (2-1).
El modesto (a nivel europeo) Kaunas, aguantó como buenamente pudo en Ibrox Park y remató la sorpresa en el misterioso Dariaus Gireno, donde no más de 3.000 espectadores aún conservaban expectativas de milagro. Sin embargo, por el transcurso del partido, no podría tacharse de algo inesperado. Cierto es que al filo de la media hora calmó los nervios de los ‘protestantes’ al aprovechar un excelente pase de Novo pero siempre fue el Kaunas quien mostraba ambición, hambre y motivación, aunque dentro de un ritmo muy bajo.
Los escoceses, que conservan la base del pasado año más la llegada de Miller en la delantera, fueron incapaces de generar peligro más allá de jugadas a balón parado y balones largos, un estilo mil veces visto, previsible a todos ojos y fácilmente vulnerable. El campeón lituano creció y antes de llegar al descanso, Radzius sacó un disparo impecable a balón parado que hacía confiar. Con mucha presión y encerrando a los de Smith, Pilibaitis confirmaba el pase con un cabezazo en el primer poste tras saque de esquina. Fútbol base, arcaico y de nulas alegrías ofensivas pero que empleado ante un rival que es incapaz de trastocar ese guión, iguala las fuerzas hasta lograr el premio. Una vez más se ejemplificó que el nivel medio-bajo está igualándose día a día.
Sin embargo, pese a las evidentes carencias del sorprendente Kaunas, no podemos ignorar los esfuerzos de la entidad por dar un paso adelante y, en ese ámbito, es imposible no citar al multimillonario Vladimir Romanov. El presidente del club lituano tiene cientos de negocios y empresas por toda la antigua Unión Soviética pero sus inicios fueron realmente exiguos cuando tuvo que hacerse cargo de su familia a los 16 años tras morir su padre. Con mucho carácter, Romanov aprendió a conducir y se hizo taxista para ir ahorrando hasta montar varias pequeñas empresas. El momento que vivía el país le benefició y en unos años pasó a ser jefe de empresas textiles, aluminio y hasta televisión.
Ya con riquezas que repartir, el jefe lituano entró en el fútbol como tantos y tantos multimillonarios pero, en su caso, quiso dar alas a un Hearts que pasaba una crisis galopante. Su aportación, lejos de darle la fortaleza para competir con el dominio del Celtic y Rangers (que casualidad), tan sólo le permitió sacar al club de sus problemas con hacienda. Años después decidió dejar a su hijo el dominio del Hearts y adueñarse del Kaunas y del MTZ-Ripo de Bielorrusia.
La nómica que puede ofrecer a jugadores de mayor caché no ha sido suficiente por ahora y en su club, sin estrellas, sólo destacan el brasileño Ledesma, el senegalés Mendy o el goleador lituano Grigalevicius. El nombre de mayor peso está en el banquillo, donde el luso José Couceiro, se aventuró a tierras lituanas hace menos de un mes. Ahora, cuenta con un equipo limitado pero con un gran corazón que bien guiado por los dólares de un viejo taxista, se ha encaminado hacia la 3ª y definitiva fase previa. Ahora le espera el Aalborg danés lo que nos asegura un participante inesperado en la fase final. El taxi europeo se coge en Kaunas.
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El sorteo de la 3ª y última fase previa de la Champions League era el epicentro de un sueño, el de un Atlético de Madrid algo temeroso en su regreso al ‘bombo’ de los grandes de Europa. Los rojiblancos sabían que su rival podría ser muy complicado pues tras una década sin aparecer por torneos continentales, su caché europeo se ha visto reducido y aquello de cabeza de serie sonaba muy lejano, a utopía de otra época a la que se intenta regresar.
Esa pequeña alarma encontró el cable concreto en Genselkirchen, en el corazón de la cuenca industrial del Ruhr y en la fiel firma del potente sello germano. Y es que pese a que a la Bundesliga la invade un entorno de progresión y de buenos proyectos para seguir creciendo, el Schalke es un devoto del estilo alemán más puro y fidedigno. Esa póliza intangible y una colorista ‘marea azul’ en las gradas del precioso Veltins-Arena son las metas que tendrá que superar el Euro-Atlético.
Dentro del citado intento de transformación que vive esta campaña el fútbol alemán, el Schalke ha contribuido con la llegada a su banquillo de Fred Rutten, el técnico que logró la pasada campaña dejar fuera de Europa al Ajax con el modesto Twente. Un meritorio cuarto puesto le valió para dar un salto en su carrera, sustituir a los interinos Mulder y Buskens (terminaron la temporada pasada como buenamente pudieron tras el cese de Slomka) y dar un impulso distinto al Schalke.
Aunque aún es muy pronto para poder sacar conclusiones o análisis realistas de lo que puede dar de sí este nuevo proyecto, los fichajes no responden al jugador modelo que el club venía firmando los últimos años. Probablemente nadie va a poder trastocar de la noche a la mañana un estilo tan preciso como el de la potencia, los empujones o la agresividad y tampoco querrá dejar de lado cualidades como la fiabilidad y rendimiento de las jugadas a balón parado (auténtico punto fuerte del equipo), pero las caras nuevas invitan a otros caminos o, al menos, a un intento de asomarse a ellos.
La base del rival rojiblanco es la misma que puso en apuros al Barcelona en la pasada Champions League, donde el Schalke alcanzó unos más que positivos cuartos de final. Así, siguen siendo claves jugadores experimentados como Bordon, Ernst o Kuranyi, pero el ‘toque’ latino ha aumentado en los últimos años y se ha confirmado con la llegada del peruano Farfán, la principal apuesta de la campaña y el punto vital en esa demanda de alternativas que tanto anhelaban los seguidores del S04. La otra incorporación, más táctica, es la del holandés Engelaar, que viene solicitado pro su técnico y que tendrá mucha presencia.
Ese estilo tan definido encuentra mayores alegrías ofensivas en hombres como Rakitic, Zé Roberto (no el muniqués) o Lovenkrands, aunque sólo el primero ha conseguido tener continuidad, lo que habla muy a las claras de la idea futbolística que ha acompañado al club hasta la fecha. Las arrancadas de Rafinha, la progresión de Pander o Westermann y el prometedor Neuer bajo palos (no estará en el cruce por lesión y jugará el veterano Schober), les hacen un equipo compacto pero falto de creatividad en medio campo y con la incorregible mentalidad del ‘pequeño’ que busca un hueco entre los grandes.
El Atlético, que llega a este cruce con similar temor por todo lo que supondría el caer derrotado, debe centrar su planteamiento en hacerse fuerte en la Ida para después soltarse angustias en el Calderón donde la otra ‘marea’, la del Frente, le debería empujar a nuevas noches europeas.
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