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Desde el gol norte

El 4 de junio de 2001 el Sevilla logró una victoria ante el Tenerife en el Ramón Sánchez Pizjuan que le valió para sellar el ansiado billete de regreso a Primera División. El gol del uruguayo Podestá desató la euforia en el estadio sevillista. El Sevilla había vuelto a Primera y, aunque todavía no lo sabía, también había puesto la primera piedra de la etapa más gloriosa de la historia del club hispalense.

En el gol norte, detrás de la portería que defendía Notario, Javi celebra el ascenso con sus amigos. Es un chaval tranquilo, pero de corazón completamente sevillista y no puede reprimir su alegría. “Allí estaré yo algún día”, piensa para sí mismo. Su sueño es llegar a defender la portería del Sevilla en Primera División dentro de unos años, y se ha prometido trabajar sin descanso para conseguirlo. Por el momento ya ha logrado hacerse un sitio dentro de la cantera sevillista, donde convive con otros jóvenes prometedores como Sergio, Jesús o Diego. Parece que el club le da importancia a los canteranos y eso anima a los más jóvenes a continuar trabajando.

Ocho años después y tras poner en el intento sangre, sudor y lágrimas -llegó a llorar cuando fue cedido al San José-, Javi Varas ha visto cumplido el que siempre ha sido su sueño. Era el portero titular del Sevilla en Primera División, en el Ramón Sánchez Pizjuan, y en la portería del gol norte, la misma tras la que se había sentado cuando era niño y acudía al campo para disfrutar con su equipo y soñar con protagonizar grandes gestar

Aprovechando la ausencia por sanción de Andrés Palop, Manolo Jiménez le concedió la titularidad ayer sábado ante el Numancia, y Javi no decepcionó. “Al principio tenía los típicos nervios pero luego empecé a estar más tranquilo. Me he encontrado cómodo desde que empezó el partido. Ha sido el debut soñado con una victoria y la portería a cero”, explicó Javi Varas a la conclusión de un encuentro en el que fue el gran protagonista gracias a varias intervenciones con las que salvó a su equipo.

En la retina queda su vuelo para sacar de la escuadra un tiro libre lanzado con potencia y colocación por Barkero. “No tenía mucha visibilidad pero salió todo bien y eso me dio confianza para el resto del encuentro”, recuerda el portero. Apareció salvador para su equipo en otras ocasiones y, aunque los laureles se los llevaron Renato y su gol, Javi Varas fue quien mantuvo con vida al Sevilla durante el partido.

Pero a pesar de la victoria, del debut, o de mantener la portería a cero, lo más emocionante para Javi fue “cuando llegué a Gol Norte, desde donde veía al Sevilla tantas veces”. Cuando el árbitro señaló al final del partido y la adrenalina descendió, Javi permitió a su mirada escalar por la grada hasta donde solía sentarse. La butaca estaba vacía, su actual dueño ya se había marchado, pero tal vez ahora pertenezca a otro niño con grandes sueños.

El ciclón de las Azores

Entre el archipiélago de Las Azores destaca la Isla Terceira, cuya capital es una ciudad de 12.000 habitantes, tradición universitaria y sugerente nombre: Angra do Heroísmo. Allí, hace 25 años, nació Eliseu Pereira dos Santos, `Eli´ según su camiseta, autor del gol del triunfo Málaga en el Ruiz de Lopera y que permite a los malacitanos ver de cerca los puestos de competición europea.

`Eli´ es el orgullo de su isla desde que se convirtió en el primer agrense que debutó en la primera división portuguesa y más todavía cuando en el pasado mes de agosto hizo lo propio en la liga española. "Ningún jugador de mi isla ha tenido la oportunidad de jugar en la liga portuguesa y tampoco en la española, por lo que me han llamado para felicitarme", confirmó ufano el portugués.

"Antes morir libres que en paz sujetos". Ese es el lema de las Azores y el que inspira el estilo de juego de Eliseu. Vertiginoso, dinámico, potente, a veces desordenado y libre, sobre todo, libre. Así es Eli. Si el Málaga es el equipo revelación de la Liga BBVA, el ciclón de las Azores es su secreto mejor guardado.

En el verano del 2007, el luso llegó al Málaga por la puerta de atrás. Procedente de Os Belenses, el luso pasaba a formar parte de un equipo que la temporada anterior había sufrido para mantener la categoría, pero que se había autoimpuesto el reto de luchar por el ascenso. En La Rosaleda se encontró con Javier Calleja, un duro rival contra el que luchar por la titularidad. El español ganó el duelo, pero Juan Ramón Muñiz, por entonces técnico de los malacitanos, supo sacarle partido a Eli como revulsivo.

Eliseu se convirtió en el primer recurso de Muñiz cuando el equipo se atascaba. Tenía un papel secundario, pero no se conformó y pidió protagonismo a gritos con sus oportunas apariciones en las segundas partes que acabaron sirviendo al Málaga para lograr el ascenso a final de temporada.

Sin embargo, ni así logró ganarse la confianza del club y su nombre apareció como moneda de cambio en algunas de las negociaciones del Málaga durante el verano. Eli se acabó quedando en La Rosaleda y este año se le ha empezado a valorar. Sus cinco goles y actuaciones como la que firmó en el Santiago Bernabéu han sido clave en la excelente primera vuelta que ha firmado el club malacitano y que le ha llevado a quedarse a dos puntos de la Copa de la UEFA.

Tanto es así, que la misma directiva que en agosto le buscaba una salida ahora le presiona para que renueve. Los 600.000 euros que figuran en su cláusula de rescisión se antojan ridículos para el nivel de juego que está mostrando y su salario, de los más bajos de la plantilla, injusto, por lo que el Málaga le ofrece una mejora para retenerlo en La Rosaleda. Eli quiere ser libre, pero es agradecido y sabe que le debe una al Málaga. Aunque, para hablar de contratos ya habrá tiempo. Ahora lucha por convertirse en el primer jugador de su isla que participa en una competición europea.

Decíamos ayer

En el Patio de Escuelas, junto al edificio antiguo de la Universidad Pontificia de Salamanca, figura una estatua en honor al ilustre profesor Fray Luis de León en la que se puede leer la frase "Decíamos ayer".

El maestro estuvo varios años apartado de la docencia por culpa de la Inquisición, quien le encerró en prisión por traducir la Biblia a la lengua vulgar. El día en el que reapareció en las aulas lo hizo como si nunca se hubiera ido. Abrió el libro y comenzó la lección con un "Decíamos ayer".

David Silva saltó este sábado al césped de Mestalla con otro "Decíamos ayer". El canario volvió a ser titular, por primera vez desde aquel fatídico 30 de agosto en el que se lesionó, y actuó como si nunca se hubiera marchado. Se erigió como líder de un Valencia al que condujo hacia una cómoda victoria ante el Atlético de Madrid en un duelo de seis puntos.

En las últimas semanas, en Valencia se había debatido sobre donde podría encajar David Silva en el esquema de Unai Emery. A los cinco minutos se disiparon todas las dudas. Silva puede jugar donde le de la gana. Y de la lesión ni rastro. El canario no dio muestras de flaqueza, a pesar de que los rojiblancos le pusieron a prueba cosiéndole a patadas cada vez que entraba en contacto con el balón. "Me he encontrado muy bien después de tanto tiempo sin ser titular y me marcho muy contento por haber podido ayudar", declaró el jugador tras el partido con humildad.

En realidad, Silva hizo algo más que ayudar, fue clave en la victoria ché. Mientras esquivaba patadas y resistía empujones, Silva se convirtió en el eje de todas las jugadas del Valencia. Consiguió que el ataque por impulsos que había realizado los ché en su ausencia, se convirtiera en un continuo y fluido goteo de llegadas al área rival. Regateó con estilo, pasó con certeza e incluso de permitió llegar al área para anotar el segundo gol del Valencia, en el que definió tirando de una calidad que pocos tienen.

En la segunda mitad, redondeó su actuación con un golazo que de haberlo marcado otro abarrotaría los resúmenes de los informativos. Recibió en la frontal del área, levantó la mirada para fijar la posición de la portería y puso el balón en la misma escuadra ante el asombro de Mestalla.

La afición valencianista no tuvo más remedio que ponerse en pie para agradecer al jugador canario su magna obra de arte. El maestro Silva ha vuelto a impartir cátedra, aunque en realidad nunca dejó de hacerlo. Decíamos ayer...

La `Zona Rodríguez´

Renato Cesarini era un tipo diferente. Dicen que se pintaba las uñas y se engominaba metódicamente su rubio cabello para luego cubrirlo con un sombrero de felpa. "Fue un auténtico personaje, de esos que deambulan y frecuentan los más extraños surcos de la vida", así le recuerdan los que le conocieron.

Sin embargo, estas peculiaridades no eran las que más llamaban de Cesarini. Lo que caracterizaba a este italiano criado en Buenos Aires era una sorprendente capacidad para aparecer en los minutos finales de un partido de fútbol y convertirse en decisivo, logrando un gol sobre la bocina con el que firmaba la victoria para su equipo.

Así era Renato Cesarini. Vistió las camisetas Chacarita Juniors, Juventus y River Plate, entre otras, y con todas ellas demostró su oportuna habilidad. El 13 de diciembre de 1931 anotó a los 89 minutos el gol de la victoria para Italia ante Hungría. Fue el día en el que el periodista italiano Eugenio Danese acuñó el término "Zona Cesarini", que se utiliza actualmente para de hablar de la fase final de un partido.

La expresión ha vencido al tiempo y continúa utilizándose, especialmente en Italia. En España, la "Zona Cesarini" ha sido amenaza por una posible mutación. Un futbolista se ha empeñado en rebautizarla con su nombre. Al menos ese parece ser el objetivo del valencianista Vicente Rodríguez.

Al Xiquet, cómo se le conoce cariñosamente en Valencia, le aguardaba una próspera carrera que las constantes lesiones de tobillo se han encargado de truncar. Pese a ello, Vicente no se rindió. Peleó contra su particular talón de Aquiles y con la llegada de Unai Emery vuelve a parecerse al que un día fue.

Su fragilidad le impide jugar semana tras semana los 90 minutos, pero eso no le priva de ser útil para el equipo ché. Se ha reconvertido en un revulsivo de lujo. En el nuevo Renato Cesarini. En Liga, la "Zona Rodríguez" ha funcionado a la perfección. Vicente ya suma cuatro dianas, todas ellas entrando desde el banquillo y pasando del minuto 80.

El pasado sábado ante el Espanyol Vicente anotó su gol más importante de la temporada. Saltó al terreno de juego faltando 15 minutos con empate a uno en el marcador y le dio tiempo para rubricar la victoria del Valencia. "Sólo quería ayudar al equipo", resta importancia el `14´ valencianista.

El Valencia visitará el Santiago Bernabéu el próximo sábado. Los jugadores del Real Madrid están avisados. Cuando el cronómetro pase de los 80 minutos que se echen a temblar. Habrán entrado en la "Zona Rodríguez".

Los goles del clásico

1-0, m.83: Samuel Eto´o



2-0, m.91: Lionel Messi

Cuento de Navidad

La Navidad ha comenzado -al menos cuando entramos en un centro comercial- y junto a ella las tradicionales historias que hablan de superación, reencuentros, amistad y, sobre todo, felicidad. Estos cuentos suelen ser ficción, especialmente si parten de una óptica burtoniana, pero siempre se pueden encontrar casos similares en la vida real.

La vida de Carlos Aranda bien merecería haber sido escrita por la pluma de Charles Dickens. El escritor inglés hablaría de un niño sin esperanza. La perdió a los tres años cuando sufrió la muerte de una madre apagada por las drogas. Se crió con sus abuelos en el modesto barrio malagueño de El Palo y a falta de entretenimientos mejores se dedicó por completo al fútbol.

Sus compañeros en estos eternos partidos callejeros soñaban con jugar algún día en el Real Madrid o el Barcelona. Ganar un Mundial con España o convertirse en el sexto miembro de la quinta del Buitre. Carlos, no. Él no tenía esperanza de que las cosas mejorasen y no cambió pese a que unos ojeadores del Real Madrid le encontraron y quisieron reclutarlo para el filial blanco.

Aranda no quería abandonar el barrio de El Palo. Consideraba que probar con el Real Madrid era perder el tiempo porque nunca seleccionarían a un chico como él. Sin embargo, sus abuelos acabaron por convencerle y accedió a iniciar su aventura madrileña. Entre constantes bajones anímicos en los que amagó con volver a casa, fue escalando categorías dentro de la cantera blanca hasta llegar a debutar con el primer equipo para jugar un partido de Champions League junto a su mejor amigo, un tal Samuel Eto´o.

Había logrado el sueño con el que él nunca había soñado, pero no tardaría en romperse. Ni su amigo camerunés ni él consiguieron ganarse la continuidad en el primer equipo blanco, pero, tras una cesión al Numancia, un pujante Villarreal se fijó en él como pieza ideal para construir un ambicioso proyecto que se centraba en contratar jugador altos con gran futuro.

Al Villarreal le fue muy bien, como todos sabemos. A Aranda no tanto. Problemas extradeportivos le exiliaron lejos del Submarino Amarillo y regresó al Numancia, donde firmó de nuevo buenos números. No le valió para quedarse en el Villarreal y volvió a marcharse cedido, esta vez al Albacete.

En el Carlos Belmonte vivió su mejor año en Primera y se ganó el fichaje por el Sevilla. Sin embargo, en el club sevillista recuperó las malas costumbres y se le apartó del equipo por indisciplina -eufemismo de borracheras continuas-. Salió a patadas de Sevilla y no volvió a levantar cabeza. En el Real Murcia logró el ascenso, pero no renovó por culpa de 45 minutos."Me sentí utilizado y jodido", comentó el delantero que no había jugado en los cinco últimos partidos de la temporada puesto que si disputaba 45 minutos más hubiera renovado automáticamente.

La temporada pasada se aventuró a probar suerte en el recién nacido Granada 74. Deportivamente no le fue mal, pero fuera de los terrenos de juego la historia no cambió. Peleas, alcohol e incluso una acusación de blanqueo de dinero. Como guinda sufrió una grave lesión que le obligó a pasar por quirófano.

Ese fue el final de la carrera de Aranda, quien le dio razón al niño que un día fue. Lo mejor hubiera sido no tener esperanzas. Mejor no soñar. Se quedó sin equipo, y como le sucedió de niño, a falta de un entretenimiento mejor se dedicó por completo al fútbol entrenando sin ficha con el Gavá.

La historia parecía acabar con un final triste, pero en Navidad es obligatorio acabar comiendo perdices. El Numancia ha sido quien ha obrado el particular milagro navideño de Aranda. El pasado viernes fichó por los sorianos, donde vivirá su tercera etapa y en menos de 24 horas se ha ganado entrar en la convocatoria para el partido del domingo ante, curiosamente, el equipo de su ciudad natal, el Málaga. El niño ha recuperado la esperanza. Habrá que confiar en que no cometa viejos errores.

Empacho de goles


Más allá del incremento en las distancias entre Barcelona y Real Madrid en vísperas del clásico, la 14ª jornada quedará para el recuerdo por ser la sexta jornada más goleadora de la historia: 44 goles, lo que significa una media de 4'4 goles por partido. Hasta el momento, es la jornada con más goles de la temporada y la única en la que se ha anotado más de un gol en todos los encuentros.


El cierre nos dejó la derrota del Real Madrid ante el Sevilla (3-4) que coloca al equipo de Schuster en puestos de UEFA y, lo que es peor, a nueve puntos del Barcelona. La reacción de la segunda parte por la inclusión de dos extremos y un mayor equilibrio no fue suficiente. El tira y afloja al que sometió el equipo merengue a su rival, ésta vez, se decantó del lado visitante.


Mientras, el Barcelona sigue a lo suyo. A los de Guardiola ya les da igual el equipo que tengan enfrente. Se llame Sevilla, se llame Valencia, se juegue a domicilio o en el Camp Nou, raro será que el Barça no acabe castigando a su enemigo con goleada.


A la fiesta blaugrana, sin Iniesta ni Eto’o, se unió Henry con un hat-trick, además de un Dani Alves que ya lleva unos partidos dando su mejor versión. Y todo esto, enmascarado con un discurso humilde y conservador que recuerda al de la era Rijkaard (4-0).


El Atlético sigue aprovechando los duelos directos de sus rivales y ya está a tres puntos de Champions tras golear al Sporting (2-5). Agüero confirmó su mejoría física y Forlán permanece en estado de gracia. Igualado a 24 puntos con los colchoneros se encuentra el sorprendente Deportivo. Los de Lotina parecen no acusar el cansancio de la UEFA y superaron con solvencia a un enrachado Málaga (2-0).


El Villarreal había empatado en casa ante un Getafe que sale reforzado de los Pirineos, pero que desperdició una ventaja de tres goles (3-3). El Baptista verdiblanco -Emaná- le sigue dando sus frutos al Betis, aunque ésta vez sólo sirvió para empatar ante un atrevido Espanyol en el debut de Mané. Los pericos entran en descenso, pero la imagen invita al optimismo (1-1).


Del pozo sale el Numancia, que superó a un Almería en caída libre (2-1). Y ahí se mantienen Recreativo y Osasuna. Los onubenses dejaron muy tocados a Manzano y a Vicente Grande espoleados por la pareja Colunga-Marco Ruben en ataque (2-3).


Y los pamplonicas, al igual que el Getafe, desperdiciaron una ventaja de tres goles ante un Valladolid que suma cuatro jornadas invicto. Camacho encontró el gol en Dady pero en Navarra están empeñados en vivir un drama esta campaña (3-3). Y en El Sardinero, la cantada final de Iraizoz evitó que el Athletic despegara (1-1).

Messi vs. Del Horno, segundo asalto

Lo que sucede sobre el terreno de juego se queda en el terreno de juego. Ese es el lema al que acuden sistemáticamente los futbolistas después de protagonizar algún enfrentamiento subido de tono con un rival. En ciertas ocasiones hablan con sinceridad y olvidan cualquier conflicto, pero en la gran mayoría lo recuerdan con hostilidad y aguardan la oportunidad de verse de nuevo las caras con su íntimo enemigo.

Conocida es la fría venganza que se tomó Roy Keane contra el noruego Alf-Inge Haaland dos años después de que éste acusara al irlandés de farsante cuando en realidad estaba lesionado. Y es que hay afrentas que nunca se olvidan, y una de estas la vivió hace dos años Asier del Horno ante Leo Messi, quienes se volverán a ver las caras este sábado en el Barcelona-Valencia.

El pasado miércoles 22 de febrero del 2006 el Chelsea y el Barcelona se enfrentaban en Stamford Bridge, con los octavos de final de la Champions League como telón de fondo. Un pujante Messi era el encargado de pisar la cal derecha y Del Horno quien debía frenarle. El argentino estuvo especialmente inspirado esa noche -se la recuerda como una de las mejores actuaciones de la Pulga- y el defensa vasco comenzó a perder los nervios poco a poco.

Del Horno avisó con dos entradas al tobillo del argentino y después clavó los tacos en su rodilla, en una acción merecedora de cartulina roja. Sin embargo, el árbitro, el noruego Terje Hauge, le permitió continuar sobre el campo hasta que en el minuto 35 le mostró la roja en una jugada muy discutida.

Messi ganó la línea de fondo, dejó sentado a Robben, y Del Horno llegó al cruce con tanta fuerza que en lugar de despejar el balón atropelló al argentino. Dados los antecedentes del defensa en el partido y los gestos de dolor de Messi, el árbitro no dudó en juzgar la entrada como antideportiva y mostró la roja directa al español.

El locuaz José Mourinho, por entonces entrenador blue, se mostró terriblemente enfadado por esta decisión y lanzó su veneno contra el que consideraba culpable. "Messi hizo teatro, y del bueno. En Cataluña saben mucho de eso", sentenció el portugués. El damnificado Del Horno también acusó a Messi de teatrero, mientras que el argentino se defendía como podía. El árbitro, quien también tiene su importancia en esta historia, justificó su dictamen: "Llegó a toda velocidad y derribó al jugador, sin pensar en el balón. Hablé con mi asistente y ratificó mi decisión".

Curiosamente, desde aquel rifirrafe Messi y Del Horno no han vuelto a verse las caras. Ni el regreso del lateral a la Liga española permitió que las vidas deportivas de ambos contendientes volvieran a cruzarse en las dos últimas temporadas.

Esta noche el reencuentro será inevitable. Emiliano Moretti, habitual inquilino del lateral zurdo valencianista, está lesionado y Asier del Horno será titular en el Camp Nou, donde le espera Leo Messi. Tal vez lo que sucede en un terreno de juego se queda sobre él, pero también puede saltar de uno a otro. Por ejemplo de Stamford Bridge al Camp Nou. ¿Qué tal andarán de memoria Leo y Asier?

La jugada de la polémica:

La metamorfosis de Emery

Era mayo. Un Valencia en ruinas despedía la temporada ante una afición que deseaba que el partido concluyera cuando antes. Era necesario empezar a trabajar en olvidar lo sucedido durante los últimos meses. Ni la Copa del Rey, ofrecida por los jugadores desde el terreno de juego, logró ahogar las penas de un valencianismo que se había fijado metas altas y en cambio celebraba la permanencia.

Los meses de angustia en los que el descenso se convirtió en la peor pesadilla –con permiso de Ronald Koeman- llegaban a su fin, pero se presentaba un futuro dudoso. La figura de Juan Soler y los rumores de unas arcas famélicas no invitaban al optimismo.

Es octubre. Todo ha cambiado. Los aficionados acuden a Mestalla con ilusión y se marchan sonrientes. Visitar el estadio ha dejado de ser un castigo. Es un deleite. El Valencia mira desde arriba la Liga y presume de su condición de invicto. "Hay margen de mejora en casa", sentenció Unai Emery tras el último partido en Mestalla. El Valencia había ganado por 4-0 al Numancia e igualaba los registros del equipo que consiguió el doblete con Rafa Benítez. Ese es el secreto del nuevo Valencia. Su ambición y falta de conformismo. El carácter ganador que ha sabido contagiar Emery a un equipo que estaba roto pocos meses antes.

El técnico ché llegó a Valencia enarbolando la palabra unión. Ese sería el bálsamo de todos los males. No se equivocaba. El buen trabajo en todos los estamentos del club ha sido clave en el buen arranque liguero ché. Lejos quedan las pueriles disputadas entre Carboni y Quique Flores, o los misteriosos castigos a jugadores emblema.

Los ché lideran la Liga con seguridad y sus números son de vértigo. Seis victorias y un empate en siete encuentros, 17 goles a favor y tan solo cuatro en contra. La defensa ha sido la gran beneficiada del cambio del rumbo sufrido por la nave valencianista. Una zaga que sangraba abundantemente se ha convertido en una de las menos goleadas de España. Sólo el Villarreal mejora los números defensivos de los ché. Pero no sólo de una buena defensa vive el líder. El Valencia cuenta con la pareja de moda del fútbol. Los Guajes Villa y Mata forman una asociación de lujo que destrozan cualquier operativo que se le ponga por delante. Mata suma tres goles y ha regalado otros tantos. Mejores todavía son los números del 7 por excelencia, que ha firmado ocho dianas y con ello protagoniza el mejor arranque goleador del s. XXI

A la prolífica obra de los dos asturianos se suman las aportaciones de Manuel Fernandes, Vicente, Joaquín con su intermitencia e incluso Albelda, que el pasado domingo recibió de nuevo el cariño de Mestalla. Esas son las virtudes de un líder que, sin embargo, también tiene cosas que mejorar, como siempre insiste Unai Emery. La fluidez en el juego lejos de Mestalla es la gran asignatura de este Valencia. También debería aumentar la posesión del balón y el criterio para que sus ataques fueran más constantes y no a ráfagas.

"Sin hacer mucho ruido nos funciona bien a nivel deportivo", afirmó Emery preguntado por la falta de impacto del Valencia en los medios de comunicación-. Si continúa así pronto le costará un gran esfuerzo mantener su fútbol en silencio.

Por Francisco Ortí (Redactor El Enganche)

Borron y ¿Cuenta nueva?...

No podía ser de otra manera, como si de una ley superior se tratase el Real Madrid ha vuelto por sus fueros en lo que a lo negativo se refiere. Dos engañosos goles de Beckham, a cuál más extraño, (ya que el primero tuvo a Baptista como actor secundario al no acertar a rematar y en el segundo el inglés partía de fuera de juego), dieron tranquilidad a los blancos que hasta entonces se habían aliado a lo de casi siempre, es decir a la inspiración de Iker en la meta.
Maresca y Luis Fabiano en varias ocasiones, poste incluido, ya habían avisado a los de López Caro que como tantas veces se olvidaron de luchar.

Esa falta de competitividad, fuerza, empeño y en fin, todo lo que suponga correr más de la cuenta propició que los sevillistas con su público llevándolos en volandas se creciera en exceso. No obstante el Sevilla se jugaba por vez primera el acceso a la Champions League y viene de darse un baño de masas por Europa. Cuando el once visitante se quiso dar cuenta la manita estaba cerca y por momentos pudo hacerse efectiva. Los minutos locales fueron brillantes aunque ya sabemos de la facilidad del Real Madrid para hacer grandes a sus rivales, pero el resultado en el Reino de Navarra templó los ánimos en la gradería con lo que la herida no fue a más para satisfacción madrileña.
Que bastante sufría con ver la amarga despedida del gran Zizou. Al final y una vez más el Real Madrid decepciona.

Si en un partido en el que de verdad se jugaban buena parte del futuro deportivo del club como institución e incluso acortar las vacaciones de los propios jugadores, el esfuerzo y entrega no es el máximo, nadie sabe donde puede estar el punto final dentro de la caída para los blancos, si es que éste no ha llegado ya.
Lástima que pese a todo les llegó la recompensa del segundo puesto porque si se buscaban cambios serios en todas las parcelas del club hubiera sido un punto muy fuerte de inflexión para los futuros mandatarios que por otra parte tienen mucho pero que mucho trabajo por delante. Más vale que tengan paciencia.

¿Ahora qué?, pues bien, elecciones el próximo 2 de julio y a partir de ahí nuevos dirigentes, nuevos aires, ganas de inculcar otro concepto de ver el fútbol, ambiciones nuevas, fichajes de relumbrón, y nueva venta de motos e ilusión para evitar por todos los medios una cuarta temporada en blanco. ¿Será Carlos Sainz el que cumpla el rally más complicado de su vida, se presentará Don Florentino tras su "escapada" para volver en plan "salvador" para predicar su madridismo?.
La duda nos invade pero ante todo, ¿Con eso piensan que será suficiente?...


 
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