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Un derbi a 600 kilómetros

Este sábado a partir de las 22.00 horas se paralizará la Comunitat Valenciana para vivir el enfrentamiento entre sus dos equipos de mayor alcurnia, el Valencia y el Villarreal. Las provincias de Castellón y Valencia -la de Alicante estará centrada en su derbi particular- vivirán con expectación el duelo en el que se coronará, al menos durante una semana, al rey de la Comunitat.

A casi 600 kilómetros del estadio de Mestalla, según calcula Google Maps, se encuentra Hondarribia, un pueblo de no más de 17.000 habitantes que fronteriza con Francia y con fama de poseer una resistencia espartana después de haber soportado múltiples ataques de galos y británicos siglo tras siglo. Cómo podréis observar, Hondarribia poco o nada tiene que ver con la Comunitat Valenciana, sus paellas, sus playas ni con su derbi, y, sin embargo, el Valencia-Villarreal se vivirá casi con la misma intensidad que si el equipo local jugara una final ante la Real Sociedad.

El epicentro del derbi valenciano en Hondarribia estará en el Bar Lagunak. "Allí hay porra seguro", bromea Joseba Llorente, delantero del Villarreal y uno de los motivos por los que el partido se seguirá con atención en este pequeño municipio del País Vasco. Llorente nació en Hondarribia, justo ocho años antes que Unai Emery, entrenador del Valencia, el otro orgullo futbolístico del pueblo.

Hondarribia ha cultivado grandes deportistas como Iker Martínez, quien ha ganado un oro olímpico en Vela, y el laureado jugador de Golf José María Olazábal, pero en fútbol no había dado a luz a un jugador de Primera División desde `Kote´ Pikabea, quien jugó en la Real Sociedad en los noventa. Por ello, el enfrentamiento entre hondarribitarras en dos equipos punteros de Primera División tiene una dimensión especial en el pueblo.

Joseba Llorente, quien casualmente compartió equipo durante su infancia con el hermano de Unai, asegura que para Hondarribia supone "un aliciente tener a un míster y un futbolista en la élite" y tiene claro como se vivirá el derbi en el pueblo. "En el Bar Lagunak se reunirán las cuadrillas de uno y otro y cada una irá con el suyo", desvela el delantero.

"Los dos solemos andar por la misma zona y el mismo bar, y los domingos cuando no ponen el Valencia, ponen el Villarreal, y si no el Athletic o la Real. En el bar están ahora mismo en un momento dulce", prosigue Llorente, a quien Emery ha señalado más de una vez como "el mejor futbolista de España. Qué para eso es de mi pueblo".

La Comunitat Valenciana se prepara para su fiesta del fútbol. Mestalla presentará un aspecto espectacular, con tifo incluido, pero cuando llegué un gol habrá que afinar el oído porque se podrá escuchar a lo lejos su celebración en el Bar Lagunak.

El pequeño Goliat

El relato bíblico de David y Goliat es sobradamente conocido. El pequeño David se enfrenta a Goliat, un gigante de tres metros, y logra vencer armado únicamente de su ingenio y una onda cargada con una piedra. Para escapar de lo habitual, imagínense por un momento que los dos protagonistas de la historia intercambian sus papeles. No sólo en cuanto a lo que se refiere a la victoria final, sino también al tamaño de los contendientes. David será el gigante derrotado, y Goliat el pequeño vencedor.

Ahora ambientemos el enfrentamiento en la actualidad y convirtamos el campo de batalla en el terreno de juego de un campo de fútbol. David se apellidará Silva y no será gigante en centímetros, sino en talento. Goliat, en cambio, será Pablo Pinillos, limitado técnicamente, pero sobrado de carácter y capacidad de sacrificio.

Si nuestros particulares David y Goliat se enfrentarán la mayoría apostaríamos a favor del primero avalados por sus victorias ante rivales de mayor envergadura como Materazzi o Terry, o por su lustroso palmarés donde luce radiante la Eurocopa celebrada en el 2008. Sin embargo, como en la Biblia, el pequeño ha resultado vencedor cada vez que se han encontrado.

Pinillos, con el Racing de Santander, y David Silva, con el Valencia, se han enfrentado un total de cuatro veces -contando el partido copero de ayer miércoles- y el balance es muy favorable para el defensa. Tres victorias cántabras, por un sólo empate. En ninguno de los cuatro enfrentamientos Silva logró marcar gol, y siempre tuvo una actuación discreta, muy alejada de las grandes noches que suele protagonizar.

Silva, que pese a ser un gigante también es humilde, señaló hace poco en una entrevista para Superdeporte a Pinillos como el rival que más problemas le ha puesto sobre el césped. "Es un jugador muy pegajoso y contra él siempre es muy pesado. Es el defensa que más problemas me ha dado", comentó el canario.

Pinillos ha recibido los elogios de Silva con sorpresa y alegría. "¿De verdad ha sido eso de mí? Viniendo de él es todo un halago", afirmó quien ha vivido en el lado pobre del fútbol durante toda su carrera e incluso se ha visto obligado a posar desnudo cuando no cobraba en el Compostela o a trabajar como albañil durante sus primeros pasos como futbolista profesional.

El próximo miércoles, David y Goliat, Silva y Pinillos, se volverán a enfrentar. Esta vez en Mestalla, un terreno paradisiaco para los cántabros, y con los cuartos de final de la Copa del Rey como premio. Uno querrá cambiar la historia, el otro que se mantenga tal y como está. Lamentablemente, sólo uno podrá conservar la cabeza.

Llegar y besar el santo


El retorno triunfal de jugadores como Silva, Zigic o Iniesta y el de Hugo Sánchez al fútbol español ha marcado la última jornada de la Liga BBVA en la que Real Madrid y Valencia han dado un paso adelante en la persecución del Barcelona en detrimento de Villarreal, Sevilla y Atlético de Madrid.

Los duelos directos de cuatro de los grandes ha insuflado aire a Real Madrid y Valencia. Con Juande Ramos, el conjunto merengue apela al orden y no a la épica como con Schuster. Lass Diarra se estrenó con buena nota y el golazo de Robben fue suficiente para superar a un Villarreal en caída libre que sale de la zona europea (1-0).

Tras disponer de varios minutos en partidos precedentes, David Silva regresó a la titularidad y espoleó a un Valencia que con el canario en sus filas será capaz de todo. El Atlético acusó su pésima primera mitad (3-1).

El Barcelona sigue a lo suyo y sumó tres nuevos puntos. Sin Messi, sin tanta brillantez como acostumbra, remontando a un equipo en zona de descenso y con ayuda arbitral en el segundo tanto, pero los culés fueron superiores y mantienen su velocidad de crucero.

En ello influyó el retorno de otro titular del campeón de la Eurocopa, Andrés Iniesta, la calidad poco valorada de Touré Yayá y la enorme racha de Henry. El instinto asesino del francés está en sintonía, según dicen, con su estabilidad emocional (3-1).

Sin hacer ruido, el Deportivo se ha colado en Europa al superar al Getafe en el Coliseum (1-2). Ahí se mantiene, sin la grandeza de antes, un Sevilla que no supo culminar a Osasuna (1-1).

Otro regreso, el del serbio Zigic, le ha devuelto al Racing de Santander esa capacidad que tenía con Marcelino de sacar tres puntos de partidos igualados. Lo hizo, además, frenando a un Valladolid que llevaba cuatro victorias seguidas en Zorrilla (0-1).

En Almería, Hugo Sánchez vivía su particular regreso al fútbol español y lo hizo con una engañosa victoria que le dará tranquilidad ante un Betis que sigue su irregular camino (1-0). En Huelva se vivió un hecho insólito. Riesgo paró dos penaltis y el Recreativo goleó a un pobre Numancia (3-1).

El Málaga aprovechó las bajas del Sporting y un error de Sergio Sánchez en el duelo de ascendidos consolidados (1-0). Y en San Mamés, Mané sumaba su segundo punto al frente del Espanyol (1-1).

Decíamos ayer

En el Patio de Escuelas, junto al edificio antiguo de la Universidad Pontificia de Salamanca, figura una estatua en honor al ilustre profesor Fray Luis de León en la que se puede leer la frase "Decíamos ayer".

El maestro estuvo varios años apartado de la docencia por culpa de la Inquisición, quien le encerró en prisión por traducir la Biblia a la lengua vulgar. El día en el que reapareció en las aulas lo hizo como si nunca se hubiera ido. Abrió el libro y comenzó la lección con un "Decíamos ayer".

David Silva saltó este sábado al césped de Mestalla con otro "Decíamos ayer". El canario volvió a ser titular, por primera vez desde aquel fatídico 30 de agosto en el que se lesionó, y actuó como si nunca se hubiera marchado. Se erigió como líder de un Valencia al que condujo hacia una cómoda victoria ante el Atlético de Madrid en un duelo de seis puntos.

En las últimas semanas, en Valencia se había debatido sobre donde podría encajar David Silva en el esquema de Unai Emery. A los cinco minutos se disiparon todas las dudas. Silva puede jugar donde le de la gana. Y de la lesión ni rastro. El canario no dio muestras de flaqueza, a pesar de que los rojiblancos le pusieron a prueba cosiéndole a patadas cada vez que entraba en contacto con el balón. "Me he encontrado muy bien después de tanto tiempo sin ser titular y me marcho muy contento por haber podido ayudar", declaró el jugador tras el partido con humildad.

En realidad, Silva hizo algo más que ayudar, fue clave en la victoria ché. Mientras esquivaba patadas y resistía empujones, Silva se convirtió en el eje de todas las jugadas del Valencia. Consiguió que el ataque por impulsos que había realizado los ché en su ausencia, se convirtiera en un continuo y fluido goteo de llegadas al área rival. Regateó con estilo, pasó con certeza e incluso de permitió llegar al área para anotar el segundo gol del Valencia, en el que definió tirando de una calidad que pocos tienen.

En la segunda mitad, redondeó su actuación con un golazo que de haberlo marcado otro abarrotaría los resúmenes de los informativos. Recibió en la frontal del área, levantó la mirada para fijar la posición de la portería y puso el balón en la misma escuadra ante el asombro de Mestalla.

La afición valencianista no tuvo más remedio que ponerse en pie para agradecer al jugador canario su magna obra de arte. El maestro Silva ha vuelto a impartir cátedra, aunque en realidad nunca dejó de hacerlo. Decíamos ayer...

La `Zona Rodríguez´

Renato Cesarini era un tipo diferente. Dicen que se pintaba las uñas y se engominaba metódicamente su rubio cabello para luego cubrirlo con un sombrero de felpa. "Fue un auténtico personaje, de esos que deambulan y frecuentan los más extraños surcos de la vida", así le recuerdan los que le conocieron.

Sin embargo, estas peculiaridades no eran las que más llamaban de Cesarini. Lo que caracterizaba a este italiano criado en Buenos Aires era una sorprendente capacidad para aparecer en los minutos finales de un partido de fútbol y convertirse en decisivo, logrando un gol sobre la bocina con el que firmaba la victoria para su equipo.

Así era Renato Cesarini. Vistió las camisetas Chacarita Juniors, Juventus y River Plate, entre otras, y con todas ellas demostró su oportuna habilidad. El 13 de diciembre de 1931 anotó a los 89 minutos el gol de la victoria para Italia ante Hungría. Fue el día en el que el periodista italiano Eugenio Danese acuñó el término "Zona Cesarini", que se utiliza actualmente para de hablar de la fase final de un partido.

La expresión ha vencido al tiempo y continúa utilizándose, especialmente en Italia. En España, la "Zona Cesarini" ha sido amenaza por una posible mutación. Un futbolista se ha empeñado en rebautizarla con su nombre. Al menos ese parece ser el objetivo del valencianista Vicente Rodríguez.

Al Xiquet, cómo se le conoce cariñosamente en Valencia, le aguardaba una próspera carrera que las constantes lesiones de tobillo se han encargado de truncar. Pese a ello, Vicente no se rindió. Peleó contra su particular talón de Aquiles y con la llegada de Unai Emery vuelve a parecerse al que un día fue.

Su fragilidad le impide jugar semana tras semana los 90 minutos, pero eso no le priva de ser útil para el equipo ché. Se ha reconvertido en un revulsivo de lujo. En el nuevo Renato Cesarini. En Liga, la "Zona Rodríguez" ha funcionado a la perfección. Vicente ya suma cuatro dianas, todas ellas entrando desde el banquillo y pasando del minuto 80.

El pasado sábado ante el Espanyol Vicente anotó su gol más importante de la temporada. Saltó al terreno de juego faltando 15 minutos con empate a uno en el marcador y le dio tiempo para rubricar la victoria del Valencia. "Sólo quería ayudar al equipo", resta importancia el `14´ valencianista.

El Valencia visitará el Santiago Bernabéu el próximo sábado. Los jugadores del Real Madrid están avisados. Cuando el cronómetro pase de los 80 minutos que se echen a temblar. Habrán entrado en la "Zona Rodríguez".

Messi vs. Del Horno, segundo asalto

Lo que sucede sobre el terreno de juego se queda en el terreno de juego. Ese es el lema al que acuden sistemáticamente los futbolistas después de protagonizar algún enfrentamiento subido de tono con un rival. En ciertas ocasiones hablan con sinceridad y olvidan cualquier conflicto, pero en la gran mayoría lo recuerdan con hostilidad y aguardan la oportunidad de verse de nuevo las caras con su íntimo enemigo.

Conocida es la fría venganza que se tomó Roy Keane contra el noruego Alf-Inge Haaland dos años después de que éste acusara al irlandés de farsante cuando en realidad estaba lesionado. Y es que hay afrentas que nunca se olvidan, y una de estas la vivió hace dos años Asier del Horno ante Leo Messi, quienes se volverán a ver las caras este sábado en el Barcelona-Valencia.

El pasado miércoles 22 de febrero del 2006 el Chelsea y el Barcelona se enfrentaban en Stamford Bridge, con los octavos de final de la Champions League como telón de fondo. Un pujante Messi era el encargado de pisar la cal derecha y Del Horno quien debía frenarle. El argentino estuvo especialmente inspirado esa noche -se la recuerda como una de las mejores actuaciones de la Pulga- y el defensa vasco comenzó a perder los nervios poco a poco.

Del Horno avisó con dos entradas al tobillo del argentino y después clavó los tacos en su rodilla, en una acción merecedora de cartulina roja. Sin embargo, el árbitro, el noruego Terje Hauge, le permitió continuar sobre el campo hasta que en el minuto 35 le mostró la roja en una jugada muy discutida.

Messi ganó la línea de fondo, dejó sentado a Robben, y Del Horno llegó al cruce con tanta fuerza que en lugar de despejar el balón atropelló al argentino. Dados los antecedentes del defensa en el partido y los gestos de dolor de Messi, el árbitro no dudó en juzgar la entrada como antideportiva y mostró la roja directa al español.

El locuaz José Mourinho, por entonces entrenador blue, se mostró terriblemente enfadado por esta decisión y lanzó su veneno contra el que consideraba culpable. "Messi hizo teatro, y del bueno. En Cataluña saben mucho de eso", sentenció el portugués. El damnificado Del Horno también acusó a Messi de teatrero, mientras que el argentino se defendía como podía. El árbitro, quien también tiene su importancia en esta historia, justificó su dictamen: "Llegó a toda velocidad y derribó al jugador, sin pensar en el balón. Hablé con mi asistente y ratificó mi decisión".

Curiosamente, desde aquel rifirrafe Messi y Del Horno no han vuelto a verse las caras. Ni el regreso del lateral a la Liga española permitió que las vidas deportivas de ambos contendientes volvieran a cruzarse en las dos últimas temporadas.

Esta noche el reencuentro será inevitable. Emiliano Moretti, habitual inquilino del lateral zurdo valencianista, está lesionado y Asier del Horno será titular en el Camp Nou, donde le espera Leo Messi. Tal vez lo que sucede en un terreno de juego se queda sobre él, pero también puede saltar de uno a otro. Por ejemplo de Stamford Bridge al Camp Nou. ¿Qué tal andarán de memoria Leo y Asier?

La jugada de la polémica:

¿Shakespeare o botas?


El mismo debate que está teniendo lugar en la política española en torno a la cúpula de Barceló, ya se discutió a lo largo del siglo XX. En Rusia los Nihilistas consideraban el arte como un lujo y aseguraron que preferían un par de botas a todas las obras de William Shakespeare.

Estos días, en las oficinas del Valencia CF debe de estar manteniéndose una conversación similar. David Villa o botas, ese sería el debate en este caso. Las arcas del club ché están ávidas de dinero y la venta del delantero asturiano se presenta la mejor opción para recaudarlo. Supongo que han visto alguna vez en un dibujo animado como un perro hambriento ve la cabeza de su compañero como un suculento pollo frito. Pues así es como muchos ven a David Villa en el seno del club ché, aunque en lugar de pollo, su cabeza es un buen fajo de billetes.

Vicente Soriano venció a su lado iconoclasta el pasado verano y consiguió retener a las figuras ché en pro de un futuro deportivo mejor. Estos días el debate ha vuelto y con más fuerza. Los petrodólares del Manchester City golpean con fuerza contra las puertas del club ché y Soriano intenta resistir virando su atención hacia las peticiones de crédito a Bancaja.

50 millones de euros y Juan Soler tienen la culpa del renacer de este debate. Juan Soler firmó una gestión desastrosa durante su paso por los despachos de Mestalla, algo que Vicente Soriano se está esforzando en arreglar, pero le está costando más de lo que esperaba. Las urgencias comienzan a apremiar y la cuantiosa oferta del City por Villa suena muy fuerte en el interior de unas arcas vacías.

Pese a todo, el presidente ché confía en sanear las cuentas sin perder potencial ofensivo. Quiere retener el arte a costa de un par de botas, e intenta buscar fuentes de financiación que no supongan la venta de estrellas a low cost. Bancaja y los terrenos de Mestalla tienen la llave, y mientras estas no se culminan los nihilistas del consejo susurran su discurso iconoclasta a oídos de Soriano.

Personalmente, apoyo a Soriano. Elijo quedarme descalzo. Me quedo con el arte y con David Villa. De nada sirven las botas si te quedas sin todo lo demás.


El irreverente humor nórdico

Por Francisco Ortí (Colaborador El Enganche)

El humor es un arte subjetivo. Un mismo chiste dependiendo de los interlocutores y las circunstancias puede provocar una bandada de risas o el más absoluto de los silencios. Si Groucho Marx dice que la principal causa del divorcio es el matrimonio se le considera un genio, en cambio, si lo hubiera dicho George W. Bush no sentaría tan bien e incluso provocaría cierta alarma por reafirmar su ya demostrada incompetencia.

Menos subjetivo -aunque no soy amigo de los prejuicios- es que existen zonas "más graciosas". Cuanto más al sur, más graciosa es la gente. Por esa regla de tres, los nórdicos no serían un derroche de humor. Teoría que quedó demostrada con la "broma" que ideó el Rosenborg para afrontar el partido de UEFA ante el Valencia.

Los de Tronheim, con buena intención pero mal gusto, desarrollaron un curso de castellano a través de su página web (www.rbk.no) en el que el delantero uruguayo Alejandro Lago pone en duda la masculinidad de los jugadores del Valencia.

"La defensa del Rosenborg es como una pared viva contra los delanteros maricones del Valencia" o "Los jugadores del Valencia son chiquillas que no soportan grados bajo cero" son algunas de las instructivas lecciones que tan graciosas debieron parecer en Noruega como mal han sentado en España.

Conscientes de su error, el Rosenborg pide perdón a los cuatro vientos, y lo hacen, curiosamente, con bastante gracia. Según ellos, no conocían el significado de la palabra maricones y en realidad querían decir cobardicas, algo que resulta cuanto menos curioso si tenemos en cuenta que el interlocutor era un uruguayo, y, por lo tanto castellano parlante. Al menos, hay que agradecerle al Rosenborg su intento por hacer algo diferente, y esperar que estén tan acertados sobre el césped.

La metamorfosis de Emery

Era mayo. Un Valencia en ruinas despedía la temporada ante una afición que deseaba que el partido concluyera cuando antes. Era necesario empezar a trabajar en olvidar lo sucedido durante los últimos meses. Ni la Copa del Rey, ofrecida por los jugadores desde el terreno de juego, logró ahogar las penas de un valencianismo que se había fijado metas altas y en cambio celebraba la permanencia.

Los meses de angustia en los que el descenso se convirtió en la peor pesadilla –con permiso de Ronald Koeman- llegaban a su fin, pero se presentaba un futuro dudoso. La figura de Juan Soler y los rumores de unas arcas famélicas no invitaban al optimismo.

Es octubre. Todo ha cambiado. Los aficionados acuden a Mestalla con ilusión y se marchan sonrientes. Visitar el estadio ha dejado de ser un castigo. Es un deleite. El Valencia mira desde arriba la Liga y presume de su condición de invicto. "Hay margen de mejora en casa", sentenció Unai Emery tras el último partido en Mestalla. El Valencia había ganado por 4-0 al Numancia e igualaba los registros del equipo que consiguió el doblete con Rafa Benítez. Ese es el secreto del nuevo Valencia. Su ambición y falta de conformismo. El carácter ganador que ha sabido contagiar Emery a un equipo que estaba roto pocos meses antes.

El técnico ché llegó a Valencia enarbolando la palabra unión. Ese sería el bálsamo de todos los males. No se equivocaba. El buen trabajo en todos los estamentos del club ha sido clave en el buen arranque liguero ché. Lejos quedan las pueriles disputadas entre Carboni y Quique Flores, o los misteriosos castigos a jugadores emblema.

Los ché lideran la Liga con seguridad y sus números son de vértigo. Seis victorias y un empate en siete encuentros, 17 goles a favor y tan solo cuatro en contra. La defensa ha sido la gran beneficiada del cambio del rumbo sufrido por la nave valencianista. Una zaga que sangraba abundantemente se ha convertido en una de las menos goleadas de España. Sólo el Villarreal mejora los números defensivos de los ché. Pero no sólo de una buena defensa vive el líder. El Valencia cuenta con la pareja de moda del fútbol. Los Guajes Villa y Mata forman una asociación de lujo que destrozan cualquier operativo que se le ponga por delante. Mata suma tres goles y ha regalado otros tantos. Mejores todavía son los números del 7 por excelencia, que ha firmado ocho dianas y con ello protagoniza el mejor arranque goleador del s. XXI

A la prolífica obra de los dos asturianos se suman las aportaciones de Manuel Fernandes, Vicente, Joaquín con su intermitencia e incluso Albelda, que el pasado domingo recibió de nuevo el cariño de Mestalla. Esas son las virtudes de un líder que, sin embargo, también tiene cosas que mejorar, como siempre insiste Unai Emery. La fluidez en el juego lejos de Mestalla es la gran asignatura de este Valencia. También debería aumentar la posesión del balón y el criterio para que sus ataques fueran más constantes y no a ráfagas.

"Sin hacer mucho ruido nos funciona bien a nivel deportivo", afirmó Emery preguntado por la falta de impacto del Valencia en los medios de comunicación-. Si continúa así pronto le costará un gran esfuerzo mantener su fútbol en silencio.

Por Francisco Ortí (Redactor El Enganche)

La sonrisa de Manuel

Manuel no suele sonreír. La vida no le ha muchos motivos para hacerlo. De ascendencia caboverdiana, es el menor de cinco hermanos y vivió una infancia complicada de la que no le gusta hablar. A lo largo de los años el balón había sido una de sus pocas fuentes de alegría y últimamente se había secado.

Con el balón en los pies, Manuel estaba considerado como uno de los mejores proyectos de futbolistas de una cantera tan prolífica como la portuguesa. Muy joven, José Antonio Camacho le hizo debutar en el primer equipo del Benfica y ya por entonces sorprendía el desabrido rostro de Manuel, serio e imperturbable, completamente opuesta a la alegría que dibujaban sus pies al entrar en contacto con el balón.

“No sonrío sobre el terreno de juego para intimidar a mis rivales”, explicaba un imberbe Manuel Fernandes. Con la acumulación de partidos y la llegada de algún gol de bella factura, comenzó a hacerse un cartel de gran promesa que le deparó un aluvión de ofertas de clubes europeos. Fue apodado como `Manuelele´ por su saber estar en el centro del campo y tenía ante sí un prometedor futuro.

Decidió emigrar a una liga de mayor repercusión, en parte buscando crecer como futbolista, pero también alejándose de Ronald Koeman, quien se había hecho cargo del banquillo lisboeta. Eligió la Premier League. Allí las lesiones y algunos esbozos de conducta problemática lejos del césped le impidieron deleitar a las islas con la camiseta del Portsmouth, aunque sí tuvo mejor éxito defendiendo los colores del Everton.

Su buen trabajo a orillas del Mersey y, sobre todo, el cartel ganado cuando jugaba en el Benfica, le valieron en el verano del 2007 para recalar en el Valencia, un club por entonces desesperado por contratar un mediocentro después de fracasar hasta en seis operaciones anteriores.

Pese a tratarse del plan F, el Valencia pagó 18 millones de euros por Manuel Fernandes, una cantidad que viciaría los primeros meses del luso en Mestalla. La hambrienta afición ché le esperaba con ansias de gloria, pero el luso no termino de convencer. Parte de culpa la tuvo Quique Flores, quien le probó reiteradamente como interior izquierdo al mismo tiene que buscaba un lugar al que mandar cedido al descartado Juan Mata.

El reencuentro con Ronald Koeman y un truculento altercado en una conocida discoteca de la ciudad del Turia terminaron de firmar la sentencia de muerte de la primera etapa en el Valencia de un Manuel Fernandes que se vio obligado a emigrar de nuevo al Everton.

Tras un semblante serio y apariencia adusta un cabizbajo Manuel regresó a Valencia el pasado verano. El paisaje era bien distinto. Ya no estaba Juan Soler, ni Ronald Koeman, pero sí un Unai Emery que le mostró desde el primer momento su confianza en él. “En cuanto llegué me dijo que iba a contar conmigo. Esa afirmación provocó que me diera cuenta de que tenía que hacerlo bien. Supe que no le podía fallar a Unai”, relata, agradecido, Manuel Fernandes.

Ese estimulo supuso el inicio de la conversión de Manuel. El luso comenzó a gozar de minutos en el centro del campo del Valencia y sincronizó con todas las parejas de baile que le asignaron. Cuando le tocó jugar junto a Albelda asumió mayor responsabilidad ofensiva, todo lo contrario que cuando formaba pareja con Edu.

En el genial comienzo de temporada del Valencia, Manuel ha sido el ausente omnipresente. No estaba nunca, pero a la vez estaba siempre. Villa y Mata se llevaban los elogios y las portadas, pero el trabajo de joven centrocampista siempre había sido clave en cada una de las victorias. Con el paso de los partidos ha ido ganando presencia y responsabilidad. Es protagonista en las acciones a balón parado, y, aunque todavía tiene que mejorar como él mismo reconoce, atraviesa por su mejor momento deportivo.

Su confirmación llegó la pasada semana. Ante el Marítimo fue el mejor, y ante el Valladolid decisivo. Un disparo suyo desde la frontal, algo que está decidido a hacer con mayor asiduidad, se convirtió en tres puntos para el Valencia. En ese momento, justo después del gol, algo sucedió en el inmutable rostro de Manuel. Apareció, por fin, una sonrisa. “Ahora soy feliz”, declaró tras el partido.

Un poeta, cuyo nombre no consigo recordar, escribió que había que juzgar a las personas por el comportamiento que habían tenido desde el momento en el que las conocimos y no por los hechos más recientes. Pese a ello, hay que saber una frontera con el pasado cuando es necesario y mirar al futuro con una sonrisa. Manuel ya lo ha hecho.

Por Francisco Ortí (Redactor El Enganche)

Análisis Copa UEFA

El Sevilla lidera un grupo con mucho juego

Este lunes previo al sorteo, el delantero sevillista Kanouté afirmó sin tapujos que en la Copa UEFA ellos son el rival a batir por el resto, con lo que, si nos dejamos llevar por esa corriente, el Sánchez Pizjuán no debe temer el grupo que le ha caído en suerte.

Sin embargo, con las perspectivas bien iluminadas, está claro que lo que aseguran rivales como Stuttgart, Sampdoria, Partizán o Standard es, desde luego, mucho juego y competitividad para disputarse las tres plazas para la siguiente fase. Germanos e italianos son equipos goleadores como local, con mucha capacidad ofensiva y fútbol directo peor que, lejos de su estadio, bajan enteros. Mario Gómez por los de Armin Veh (técnico que les hizo campeón hace dos años) y Cassano para los genoveses de Mazzarri, son las principales amenazas del grupo.

Entrando más en detalle, el Partizán del ex mediocentro deportivista Slavisa Jokanovic, intenta levantarse del letargo de sus últimos tiempos con un equipo cuya base es joven peor que ha defraudado hasta la fecha. El rival ‘tapado’ es el Standard, actual campeón belga que viene de eliminar al Everton y que forzó una prórroga en Anfield al Liverpool en la fase previa de la Champions. Jóvenes como Witsel, Defour o el goleador Jovanovic son los mejores nombres de un equipo muy trabajado.

El frío, único obstáculo para un Valencia con todo accesible

Quizás quien mejor resultado ha sacado del sorteo ha sido el cuadro de Unai Emery, que no tendrá grandes rivales ni por entidad ni tan siquiera porque puedan atravesar un momento de forma interesante.

El ‘morbo’ lo pondrá el Rosenborg, principal causante de la eliminación en Champions de la pasada campaña y un equipo que derrotó en dos ocasiones a los de por aquel entonces Quique Sánchez Flores. El veterano Iversen, el rápido Donan y el jefe del mediocampo Sapara, son sus mejores hombres aunque ahora el Valencia está mucho más asentado que entonces.

Un clásico como el St.Etienne del ascendente Gomis, el sólido y cada vez más atractivo Copenhague danés así como el sempiterno Brujas que atraviesa un momento muy gris, completan un grupo en el que los chés deberían ser claros favoritos.

Un ‘pack’ peligroso aunque superable para el Deportivo

La expedición de Lotina en Europa tendrá rivales para todos los gustos en un grupo en el que, por lógica, va a tener opciones de poder seguir adelante.

El principal enemigo llega del frío ruso, ya que el CSKA de Moscú (del que hemos hablado este martes debido a su rechazo a los brasileños que venían formando sus planes), es un cuadro con entidad, que salió campeón hace unos años y que guarda muchas similitudes con respecto a aquél, aunque con menor pegada. Los de Gazzaev, en su último año, son favoritos.

Tras ellos, parece que el Deportivo se jugará sus cartas con equipos de un nivel parejo tales como Feyenoord, Nancy o los polacos del Lech Poznan. El ‘morbo’ lo pone Makaay, que se cruzará de nuevo con los deportivistas tras haber triunfado hace años en La Coruña. Ahora intenta levantar a un clásico en caos como es el Feyenoord, con más nombre que realidad. El Nancy, imprevisible pero duro en su estadio, es el rival sobre el que habrá que poner más detalle ya que tiene piezas interesantes en un equipo trabajado por el uruguayo Pablo Correa.

El Racing se lleva lo peor como ‘cenicienta’

Era algo esperado por la poca categoría en Europa de los cántabros, pero es cierto que el bombo no ha perdonado su primera experiencia y ha dejado a los de Muñiz con un grupo lleno de complicaciones donde, desde luego, sí podrá demostrar su nivel y disfrutar de la competición.

El Schalke que el Atlético dejó en el camino (en Champions) y que explota como nadie las jugadas a balón parado es, junto al Manchester City de Robinho y los millonarios árabes, la gran amenaza santanderina para seguir adelante. El físico germano y las genialidades de un City que, pese a todo aún está tomando forma, parecen rivales de mucha entidad pero nada alejados del potencial que puede alcanzar el cuadro del Sardinero.

Otro clásico con ganas de recuperar su trono, el PSG de Le Guen o Makelele y el Twente holandés del goleador incansable N´Kufo, completan un grupo para que la hinchada se lo pase en grande.

Adiós al ‘Dog-man'

La leyenda y la práctica diaria defienden que no existe mejor relación entre un animal y el hombre, que la que mantienen el perro y el ser humano. Su inteligencia, capacidad emocional y destreza, hacen del perro un animal perfecto para desarrollar su vida junto al hombre, al que no le valen los cantos del canario, los saltos del gato o el exotismo de la iguana. No es lo mismo. El perro tiene todo. El perro es su fiel amigo.

El Canis lupus familiares (que dirían en latín) es la mascota oficial del hombre, al que siempre ha acompañado en cada civilización hasta domesticarlo perfectamente. Sin embargo, hay algunos ejemplares que se resisten a ser domesticados. Su rebeldía, carácter y excentricidad supera los límites de la paciencia humana. Hace años, exactamente 12, uno de estos caninos pasó por Valencia para hacerse notar. En su corto y sinuoso trayecto por España, dejó una huella inconfundible en el Manzanares, donde insinuó sus partes nobles a toda la grada de un Vicente Calderón (en un 1-4) que lo quería enterrar (previa circuncisión). Ese ‘perrito’ respondía al nombre de Leandro MachadoEl conflictivo delantero brasileño llegó a Mestalla con sólo 20 años, procedente del Internacional de Porto Alegre y dentro de una época en la que por el equipo ché pasaron jugadores con un mismo rol, el de la polémica. Leandro Machado, que pasará siempre a la historia de la Liga como el hombre que se atrevió a ‘mear’ (perdonen la expresión) al Fondo Sur. Es una lástima que aquella imagen, la primera de muchas, sea el mejor y casi único recuerdo que se le guarde pues sus número como valencianista no fueron nada malos teniendo en cuenta que anotó diez goles en sólo 19 partidos y sin ser titular.

Dentro del césped era un goleador, un delantero de área, de pocos movimientos pero gran remate. Un don con la cabeza, principal medio de subsistencia para sus registros, y una inteligencia en los metros finales, pudo hacer de el un jugador de peso pero había algo que fallaba. Por desgracia, sus deslices fuera del pasto siempre le llevaron por el camino erróneo, muy al estilo de jugadores cuya naturaleza les prohíbe calmar sus nervios por un bien común. Edmundo tenía un clon aunque este a cuatro ‘patas’ que en sus primeros goles como ché, festejó imitando a un murciélago. Un zoo personificado.

Una docena de equipos más intentaron guiarle pero su talento era incapaz de superar a su aguerrido e impulsivo carácter. Sporting de Lisboa, Tenerife, Flamengo, Dinamo de Kiev, Samta Clara, Querétaro, Ulsan… todos vieron la misma versión anodina y plena de desencanto. Capaz de levantar la voz a todo directivo, incorregible en sus salidas de tono y buen amante de la nocturnidad, Leandro tenía los días contados por decreto divino. Una lástima pues llegó incluso a ser internacional con la canarinha, con la que suma un gol.

Ahora, con 32 años y sirviendo con algo más de tranquilidad y relax al modesto Sport Recife brasileño, el castigo a toda una carrera desechada o, al menos, sin explotar todo lo que debería, le ha llegado en forma de lesión. Sólo cuando el final le ha amenazado de cara y sin parpadear, ha sabido reaccionar como el profesional que tuvo escondido, muy alejado del verde. Ha reconocido que no puede dar lo que todos se merecen: “No puedo rendir lo que a la directiva, aficionados y prensa les gustaría y por esto no me quiero engañar y prefiero parar mi carrera”. Reconoció que sufre “tendinitis en las dos rodillas” y que no le quedan “fuerzas para seguir jugando”.

Un final desolador pero previsible que mortifica a un delantero derrochador con sus cualidades, aquellas que pudieron darle mucho más pero las mismas que fueron condenadas por la arrogancia. Lamentable arrogancia.

El murciélago de 8.000 millones

En el intento de evocar a un jugador que haya creado inquietud en algún momento de nuestra vida o del que hayamos tenido referencia en alguna ocasión, la gran mayoría de las veces toca virar demasiado tiempo atrás. Pero no siempre la imagen aparece en blanco y negro o difuminada por los años, porque hay quienes aunque parecen retirados, jubilados o con las botas colgadas en el tranquilo balcón del pueblo, aún entrenan diariamente buscando unos minutos que no llegan.

Esas botas, que ya no tendrán mayor filigrana en el futuro, son las mismas que lograron alcanzar dos finales de Champions, levantar una Copa del Rey y pisar suelo mundialista no hace demasiado. Y es que pese a que a algunos ídolos hay que recordarlos tiempo atrás, hay otros que siguen su rutina pese a que nadie les recuerde. ¿Les suena un tal Gaizka Mendieta?

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El ‘Dream Team’ en los banquillos (I)

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Comenzamos aquí una serie de tres capítulos con el análisis a los tres técnicos del ‘Dream Team’ que ya han tenido o tienen en la actualidad, contacto con los banquillos españoles. Ronald Koeman, Histro Stoichkov y Michael Laudrup.

Cuando en el verano de 1989 el Barcelona anunció el fichaje de un defensor holandés que venía de ganar un ‘triplete’ histórico recientemente (Eurocopa, Copa de Europa y Eredivisie), pocos conocían realmente el valor que iban a tener esos 1.200 millones de las antiguas pesetas que se marchaban hacia Eindhoven.

Ronald Koeman se había ganado el respeto del mejor PSV de los últimos tiempos. Aquél equipo recordaba los cánones ofensivos de la mejor etapa holandesa y rompió record goleadores al anotar 119 en una campaña liguera. 21 de ellos surgieron de las potentes botas del central. Y es que en su carrera anotó la friolera de 193 goles en 533 partidos. Algo que le deja como el defensa más goleador de la historia.

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La ¿suerte? está echada

Chelsea-Valencia

Tal y como ha dicho
Quique y seguramente también Mestalla, no eran los Blues el rival ideal y soñado para estos cuartos. Como se decía en el vestuario ché, no se buscaban equipos ingleses y menos el poderío y, sobre todo, el hambre que tiene el cuadro de Mourinho en Europa porque de los ocho que restan, es el único que no ha llegado ni tan siquiera a una final. Pese a todo y por el nivel mostrado, el Valencia no debería tener demasiado temor, sí por lo que representa en el fútbol actual su rival pero no por su calidad. Además, jugar la vuelta con el apoyo incondicional de Mestalla puede ser un valor añadido dentro de que el favoritismo lo llevan en Londres.

El Chelsea tendrá recuperado ya a Terry para entonces y ha cambiado totalmente su manera de atacar, olvidando las bandas y basándose en la potencia de un mediocampo letal con Essien y Makelele y en la pegada, mucha, de Drogba. Así mismo, tras la vuelta de Cech a la portería, los Blues han mejorado en lo defensivo que, por momentos, estaba siendo su asignatura pendiente durante esta temporada. Confiemos en los chés aunque en Stamford están
contentos.

Milan-B.Munich

La primera sensación que queda de un choque como este es clara, dos gigantes en malos momentos de creatividad y fútbol pero que, pese a ello, uno se meterá hasta lo más profundo de la máxima competición europea.

En Milan están contentos, radiantes mejor dicho tras su pase gracias a una excelencia de Kaká, quizás el único que puede sacar los pies del tarro en el que se hunden los lombardos en una etapa claramente de cambios inminentes a corto plazo. En Munich, donde aún respiran tras dejar al Madrid en la cuneta, más de lo mismo. Fútbol agresivo como local, mucha pegada para combatir sus múltiples debilidades y, sobre todo, fallos defensivos de grandes dimensiones. Un punto, éste de la línea defensiva y sus errores de bulto, que merece mención especial en una eliminatoria tan histórica como esta. Tres antecedentes 1990, 2003 y el pasado año, dan la razón a un Milan que, pese a todo, puede parecer favorito y al que
Ancelotti suma moral con sus opiniones.

PSV-Liverpool

El pasado año el Benfica, entrenado por Ronald Koeman, terminó con el Liverpool de Benítez en octavos y ahora, se vuelven a ver las caras una ronda más adelante. Con los buenos planteamientos del técnico español, experto en estas 'guisas', la lección estará bien aprendida para que los Reds venguen la eliminación -quizás injusta- de los Gunners.

El PSV vive de su buena defensa con Alex a la cabeza, de la potencia de sus jugadas a balón parado y de la velocidad -extrema- de sus dos delanteros, el peruano Farfán y el marfileño Koné. El ecuatoriano Méndez y el joven Afellay llevan, si se les permite, el peso. El Liverpool, que sin duda es favorito por nivel y por histórica reciente, tendrá a favor la 'caldera' de Anfield en la vuelta por lo que, según se prevé, Benítez intentará amarrar en el Phillips Stadium y cerrar con fuerza y energía en Liverpool. Eliminatoria con muchos detalles, entre otras cosas, porque de aquí saldría el rival del Valencia en semifinales.

Roma-Man.United

Personalmente la eliminatoria más agradable de ver. Dos equipos con dos formas de atacar pero con el fútbol ofensivo como principal cualidad. Figuras del talento de Rooney, Totti, Cristiano o el excepcional Mancini pueden decantar un cruce ideal para analizar a fondo y en el que
Spaletti ya admite que no teme al United.

La Roma deberá sacar algo positivo de su Olímpico en la Ida, aunque ya demostró ante el Lyon que sabe manejar muy bien el tiempo del partido y sus ocasiones. Suele jugar a la contra con Totti como falso nueve, porque sale una vez tras otra a recibir para abrir la llegada del mejor grupo de 'trequartistas' de Europa. Los Mancini, Taddei, Perrotta y De Rossi, pueden hacer historia y de verdad que tienen nivel y calidad para ello. El United, del que se habla de favoritismos pero tiene
un grave problema en ataque tras el adiós de Larsson y las serias lesiones de Saha y Solskjaer, puede considerarse afortunado por jugar la vuelta en su imponente Old Trafford, donde están radiantes. Cristiano, Rooney, Carrick y compañía están ante su primera ocasión seria de triunfar en Europa, donde los Giggs, Scholes o Neville ya llegaron.

Fotos: Yahoo

 
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