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Análisis Champions: Triple cruce Inglaterra-Italia

Inter-Manchester United

Quizás la eliminatoria más igualada que nos ha dejado el sorteo. Mourinho volverá a las Islas para enfrentarse al rival que más problemas le causó en su etapa como Blue y, además, obligadísimo pues desde su llegada sabe que volver a ser grande en Europa es la principal meta de su entidad. El ritmo de victorias en el Calcio puede facilitar las rotaciones y la liberación de minutos para jugadores clave que necesitarán dar su mejor versión. Si Ibrahimovic mantiene el tipo y, por primera vez el carácter interista no se achanta en grandes escenarios (principal crítica para Mancini en sus años de técnico neroazzurri), el campeón italiano tiene opciones.

Sin embargo, enfrente estará el campeón de Europa y dominador inglés. El equipo de Ferguson mantiene el bloque que tantas virtudes atesoró para hacer historia el pasado año pero el nivel del actual aún no recuerda al de entonces. La velocidad de su ataque, el hecho de que la vuelta se dispute en Old Trafford y la fe ciega de un conjunto sobradamente experimentado, le dan un ‘plus’ en una eliminatoria espectacular con dos estilos de juego muy definidos y diferentes.

Chelsea-Juventus

Todo lo contrario sucede en el duelo entre Blues y piamonteses. Ambos son equipos firmes en defensa, creados en base a una buena estructuración defensiva y con mucho trabajo para sus hombres de mediocampo. Presionan, son experimentados, luchadores y con mucha ambición, aunque esas cualidades les hacen ser previsibles y directos. La obligación de Scolari será un hándicap pues el brasileño, que ya está siendo criticado, se jugará posiblemente su puesto en el cruce.

Ranieri, que planea minuciosamente estos partidos, es un valor seguro para sacar provecho de sus eternas glorias e intentar volver a lo más alto en tiempo record y con el equipo en plena reestructuración generacional.

Arsenal-Roma

Los Gunners habrán recuperado por entonces a varios de sus mejores jugadores, tales como Eduardo y Rosicky, lo que debe darles mayor consistencia y experiencia en partidos de primer nivel, quizás su punto más débil. Los de Wenger, con Cesc a la cabeza, no tienen la misma presión pero con la mala campaña en la Premier, sólo Europa puede otorgarles alegrías.

La vuelta se jugará en el Olímpico, sede de la finalísima y principal motivo de favoritismo para la Roma, que estará hiper-motivada. Los de Spalletti están ahora mismo en plena mejoría tras un fatal inicio y tendrán la oportunidad de coronarse ante su público, algo que no querrán dejar escapar. Con Totti en forma y los llegadores enchufados, veo ligero favoritismo capitalino.

Sporting-Bayern

El Allianz es, desde mi punto de vista, el epicentro que protagonizará la clave de la eliminatoria entre bávaros y leones. Los de Paulo Bento ya han hecho historia al meterse por vez primera en octavos de Champions, con lo que su presión es mínima. Sólo un buen partido de Ida con Liedson, Moutinho y Veloso en forma, podría impedir que el cuadro de Klinsmann arrollara después en su estadio. Los muniqueses tienen un buen rival para seguir avanzando a la sombra de los gigantes y plantarse con todas las opciones en cuartos.

Tres cocos para el segundo bombo


Además del final de la racha triunfal del Barcelona, la definición de los cuatro primeros grupos de la Champions nos deja el sorprendente segundo puesto de Inter de Milán y Chelsea, así como el del Atlético.

El del conjunto colchonero no es tan inesperado. Cualquier aficionado hubiera firmado antes del inicio un segundo puesto logrado con tanta claridad y peleándole el primero al Liverpool. Los de Aguirre empataron en un encuentro muy soso ante el Marsella (0-0). Lo más importante fue la ausencia de cualquier altercado.


Primero queda, por tanto, un Liverpool que salió con sus menos habituales, lo que fue suficiente para batir a un PSV sumido en una importante crisis -quinto en la Eredivisie y fuera de Europa- (1-3).


El Barcelona, mientras tanto, se presentaba en el Camp Nou con un equipo más típico del Mini Estadi -normal teniendo en cuenta la situación- para medirse ante un Shakhtar Donetsk que mostró buenas maneras. Los ucranianos serán un rival duro en la UEFA.


A pesar del equipo de suplentes y jóvenes que planteó Guardiola, el equipo culé no perdió su esencia y mostró idénticos mecanismos de juego que los titulares (2-3). En un duelo sin importancia, el Sporting de Lisboa se deshizo de un Basilea que ha pasado desapercibido en esta edición (0-1).


En los otros dos grupos llegaron las mayores sorpresas al quedar Chelsea e Inter de Milán en segundo puesto. Mala noticia para el Barcelona, que se puede reencontrar, bien con el Chelsea, bien con Mourinho y su Inter.


Los londinenses dependían de un mal resultado de la Roma que no se produjo. El equipo de Scolari lo pasó realmente mal ante un Cluj que, a pesar de dar la cara en su estreno en la máxima competición continental, no se jugaba nada. El tanto de Drogba, que volvió a golear, le dio la victoria al Chelsea tras el empate de los rumanos. Kalou había adelantado a los suyos (2-1).


Los italianos no desaprovecharon la oportunidad y confirman su recuperación -cuatro victorias seguidas en la Serie A- tras un desastroso inicio de campaña. De la mano de Brighi y Totti, los italianos se cuelan primeros al superar a un Girondins que va a la UEFA (2-0).


Pero la mayor sorpresa de todas se dio en el grupo C, donde el Inter cedió el liderato en Alemania ante un Werder Bremen que había desarrollado una fase de grupos pésima. Sin embargo, los de Schaaf van a la UEFA dejando sin premio una excelente participación de la cenicienta Anorthosis. Mourinho parece que quiere seguir los pasos de Mancini. El paso firme que lleva en la Serie A contrasta con su irregular desempeño en la Champions (2-1).


El pinchazo nerazzurro no fue desaprovechado por el Panathinaikos, que se cuela entre los grandes de Europa al superar a un Anorthosis que se empequeñeció por primera vez en toda la fase grupos. Karagounis fue el héroe (1-0).

Apuntes de un fin de semana Pre-Champions

El que hemos dejado atrás, era un fin de semana que prometía dar mucho ‘juego’. El regreso de una gran parte de los jugadores tras sus compromisos internacionales y la proximidad de su debut en Europa, aseguraba sorpresas entre los ‘grandes’ del continente que han cumplido y han dejado un gran repertorio de titulares y detalles para analizar. Vamos por partes.

Premier: El clásico por decreto de las Islas cumplió las expectativas generadas más allá de las lesiones de jugadores clave como Torres o Cristiano Ronaldo. Debutó Berbatov y pronto se hizo acreedor de elogios cuando ‘regaló’ el primer gol a Tévez. Sin embargo, como ya ha demostrado en más de una ocasión, el Manchester United se congela cuando visita grandes escenarios y prefiere ceder la posesión y esperar atrás. El Liverpool, todo compromiso y fe, terminó arrollando al campeón a base de fuerza y confianza. Brown en propia meta (es junto a Van Der Sar el principal ‘punto negro’ de Ferguson) y Babel, remontaron un partido (2-1) que confirma a los Reds como aspirantes y que supuso la primera victoria de Benítez contra su homónimo escocés en la Premier.

El debut de Robinho con el Manchester City era el otro punto de interés de la jornada porque, además, su rival era el Chelsea que tanto empeño había puesto en ficharlo. Pero por más millones que gastes y por más aviones que seas capaz de reunir para traer de vuelta a tus estrellas (el jeque del City mando uno hasta Brasil para que Robinho, Elano y Jo regresaran a tiempo), formar un bloque lleva su tiempo y Hughes lo sabe. Así, pese a que el reflejo victorioso cegó a los citizens cuando el primer golpeo de falta de Robinho se fue a la red, los Blues son indomables (1-3). Scolari tiene un auténtico equipazo que conoce su potencial, es capaz de imprimir ritmo casi de la nada a un partido y que goza de una pegada increíble de sus llegadores. Deco está enorme y Lampard volvió a ser el de las grandes tardes. Y así, no hay quien les pueda contestar.

Serie A: Podría empezar por los sudores de una Juventus que manejó a su antojo al aguerrido Udinese pero que casi se marcha sin premio (1-0), incluso con el vergonzoso fracaso de la Roma ante un Palermo en plena crisis (3-1), pero la actualidad demanda viajar a Milan, ya sea a su lado neroazzurri o rossoneri.

El Milan volvió a reflejar todos los síntomas de un equipo roto, sin guión fijado y con un estilo que pierde sentido cuando los que lo ejecutan no están a su mejor nivel. No citaré de nuevo la necesidad de rejuvenecimiento que cada año parece evitar el acuífero milanista, pero sí resulta incomprensible que jugadores de la talla de Seedorf o Pato, que pasan por ser los de mejor rendimiento en los últimos tiempos, dejen su sitio a dos cracks de la viaja guardia que no están para grandes esfuerzos (Ronaldinho y Shevchenko). Ancelotti, que se deja llevar por la atmósfera y tiene los días contados, se encontró con un Génova atrevido y donde brilló en su debut Diego Milito (2-0). El jueves, en UEFA ante el Zúrich, puede despedirse.

En el Inter corren otros aires. La sensación no es buena, porque haber sacado adelante cuatro puntos por dos favores arbitrales, no es un buen dato, aunque los resultados siempre imperaron en a filosofía interista y, con ellos a favor, no existe discusión posible. Si ante la Sampdoria fue una mano de Ibrahimovic, contra el Catania fue un gol en propia meta y un nuevo ‘regalo’ del colegiado con un posible gol fantasma (más que extraño que esa pelota entrara), las que mantienen el tipo (2-1). Mourinho que tiene mucha agresividad, potencia y físico pero que anhela un jugador creativo en mitad de cancha.

En Francia el Lyon también recibió varias ayudas del árbitro en su partido ante el Niza (3-2). Los visitantes se pusieron con dos goles de ventaja en la primera mitad pero después sufrieron la desidia con un escandaloso arbitraje en contra que coloca al campeón en la cima pese a dejar muchas dudas. Mucho más atractivo fue el gran partido de la jornada con Burdeos y Marsella (1-1) intentando consolidarse como alternativa al título. Dos equipos que han ganado en fortaleza, a los que les encanta el juego directo y ofensivo pero que, sobre todo, progresan en base a la juventud. Lo mejor, el golazo de Chamack.

La Bundesliga dejó una nueva victoria del Bayern muy en su estilo, donde Toni vuelve a asomarse como el gran delantero que es y levanta a los suyos cuando más le necesitan (0-2). Sin embargo, lo mejor está por detrás. El derbi de la cuenca del Ruhr entre Dortmund y Schalke (3-3) fue eléctrico, con goles, remontada, expulsiones y un colegiado horrible en toda regla. Mientras, el atrayente Hamburgo sigue su progresión y, también remontando, se colocó líder de un campeonato precioso.

Así pues, justo en la semana donde la Champions volverá a hacernos vibrar, se cumplió la máxima de sorpresas entre sus participantes. Ahora toca olvidar, cambiar el ‘chip’ y dejarse llevar por la magia.

Tres 'milagros' para tres Champions

Se dice que no hay victoria sin sufrimiento y que detrás de todo éxito se esconde una pizca de suerte (aunque ésta hay que buscarla). Sin esta ración, las conquistas se quedan por el camino, y cuando se hacen efectivas, siempre dejan una realidad extrema con lágrimas de impotencia por un sector y gritos de júbilo por el contrario. La última final de Champions tuvo una definición que lleva todas estas sensaciones hasta su punto más álgido y que, en el caso del Manchester United, es una constante; sus tres títulos continentales han tenido rasgos similares donde se amontonan milagros, maravillas y, desde luego, una buena dosis de suerte. La suerte del campeón.

Y es que es inevitable no echar la vista atrás cuando John Terry falla el penalti que pudo darles el título. No sólo lo manda al poste, no sólo era el último de una tanda de penaltis casi perfecta en ejecuciones (todos anotaron excepto Cristiano Ronaldo), sino que, para mayor capricho, tuvo que hacer acto de presencia un desafortunado resbalón en el momento justo del golpeo. Un punto cómico para la leyenda Blue y, desde luego, un instante de esos que estigmatizan la carrera de su ejecutor, un desconsolado John Terry.

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El Manchester United es campeón de Europa

Una final de apuntes, de muchos apuntes

Desde la rivalidad ascendente que se profanan, pasando por los duelos personales entre sus estrellas, la versatilidad en el estilo del United o la sobriedad de un Chelsea, la f9inalísima europeo tenía absolutamente todo. Dos animadores del continente, líderes absolutos en el fútbol moderno y equipos creados a base de muchos euros peor también con mucho trabajo y profesionalidad a sus espaldas. La ‘novatada’ millonaria de los del ‘patriota’ Abramovich chocaba con la tercera ‘orejona’ que deseaba Ferguson en su prolongado currículum.

El césped (criticado) del Luzhniki dejaba algunos cambios iniciales en los planteamientos. Los Red Devils se asomaban al frío moscovita con Tévez como principal cara agradable en detrimento de Park y, por supuesto, con los Rooney y Cristiano Ronaldo como pilares. Los Blues, en el partido más importante de toda su historia, apostaban por Malouda y un ‘semi-recuperado’ Ashley Cole.

Monotonía rumbo al desorden

Un tremendo temblor de piernas unido al respeto ineludible de cada final, nos privó de un arranque con mayor intensidad, dejando un ritmo lento, pausado y sin rumbo definido hacia las porterías. En aquella dinámica de monotonía donde las defensas se imponían, sólo destacó una jugada con doble amonestación para Scholes y Makelele donde el inglés terminó con la sangre sobre el césped y algún detalle, más para la galería que práctico, de Cristiano Ronaldo.

Sin embargo, iba a ser el luso, que sí estaba muy enchufado, el que iba a alterar ese orden establecido. Una jugada por banda derecha entre el incansable Scholes, con un tacón hacia Brown, habilitó al lateral que, centrando a pierna cambiada, se atrevió a mandar un pase casi al punto de penalti. Allí, fue solitario ante la imposibilidad de Essien, Cristiano saltó con autoridad y marcó todos los tiempos en un cabezazo de escuela que se marchó a la red por donde el quiso. Golazo y aparición estelar de un jugadorazo criticado a veces por su ausencia en partidos clave.

Ese tanto, como no podía ser de otra manera, alteró los minutos posteriores. El Chelsea no tenía más opción que empujar con mayor potencia y dejar de lado el mono tema de exprimir a Drogba a base de balones largos y a su cabeza. Los Blues dieron un paso adelante pero aquello también dejaba más metros atrás y la amenaza de las contras del United.

Una duda de Ferdinand a la hora de despejar un balón casi en la línea de cal con Ballack justo detrás, provocó la tensión, pero Van Der Sar puso manos firmes y blocó. Justo a continuación la final pudo quedar más que encarrilada para el United ya que, tras un pase largo que supo aprovechar Cristiano Ronaldo para colocar un centro perfecto al punto de penalti, lo cabeceó en plancha (espectacular), Tévez, pero pese a la dificultad, Cech la rechazó abajo. El balón, tras un despeje malo de Terry, le cayó a Carrick pero el mediocentro no la golpeó bien y el meta checo volvió a interceptarla.

Los Red Devils tuvieron algún acercamiento peligroso más tras un remate de Rooney y en varias apariciones del dinámico y muy activo Cristiano, pero cuando más apretaban los de Ferguson, el gol psicológico hizo acto de presencia de la manera más cruel. Un disparo de Essien en una arrancada, propició dos rechaces sobre Ferdinand y la pelota, dividida, fue a caer a un voluntarioso Lampard que, como perfecto llegador, supo culminarla. Para poner más dramatismo al ‘golpe’ encajado, Van Der Sar había resbalado en la misma acción y, por ello, no alcanzó la pelota. Tocaba reflexionar.

Empujones

Y es que el gol sí dolió mucho y, sobre todo, hizo crecer a un Chelsea que salió en la reanudación más confiado. Su potencia, a base de ocasiones creadas por empujones, dejó disparos de Ballack y acciones a balón parado donde el United estaba un paso más atrás en físico y, desde luego, con una actitud más tímida. Los londinenses ya tenían sobre la mesa el menú que tan bien saben explotar. Un par de encontronazos como una entrada peligrosa de Carvalho a Ronaldo o varios choques entre Tévez y Makelele, pudieron tener un castigo mayor.

Un disparo de Drogba que se marchó al poste en su única opción de cara a portería, volvió a reactivar el partido justo cuando Malouda pedía efusivamente un posible penalti de Ferdinand. Dudoso, de análisis pero con el defensor inglés ‘roto’ por un par de tirones musculares. Por otra parte, el poder del mediocampo Blue, con dominio claro, estaba siendo la diferencia y el motivo de los dolores de cabeza mancunianos. Así, como una niebla espesa que todos ven llegar, nos topamos con la prórroga.

Variantes y ocasiones

La entrada de Kalou y Anelka fue el movimiento atacante que promulgó Grant mientras Ferguson confiaba en la técnica de Nani. Esos movimientos de fichas alteraron el orden pero la primera parte de la prórroga dejó dos claras ocasiones. Una tras un remate en giro de Lampard que, de nuevo, tropezó en el larguero y, poco después, un despeje sobre línea de gol con la cabeza de Terry como protagonista cuando Giggs casi celebraba el que era un tanto ‘cantado’.

En la segunda, mucha intensidad, parones por el cansancio acumulado y un ‘pique’ colectivo sobre el final debido a un saque de esquina tras devolver el balón que, sin creerlo, el colegiado Lubos Michel arregló a base de tarjetas, siendo Drogba el más perjudicado con una roja más que discutida. Hasta el final, algún sudor en mitad del ‘chaparrón’ de agua que sacudía Moscú y que amenizaba la llegada de los penaltis.

La ‘lotería’ hace campeón al United

Costaría explicar que Cristiano Ronaldo volviera a fallar el penalti claro en la tanda, pero lo hizo y cuando Terry lo tenía todo para gritar el que iba a ser su 'título', se le marchó el sueño. Ya sobre el final y sin opción al fallo, Anelka la erró y el United grita su tercera 'orejona', la de todo Old Trafford. El Manchester United es campeón de Europa.

La Ficha y la ‘retra’ del partido en Goal.com

Toda la Champions en Goal.com

Planteamientos para la final

Moscú está lista para la oleada de aficionados ingleses que intentan disfrutar de su noche, la primera en la historia en la que dos conjuntos ingleses se cruzan en la finalísima en busca del mayor trofeo a nivel de clubes. Manchester United y Chelsea son dos enemigos con una aversión progresiva en los últimos años y la equidad existente entre ambos hace prácticamente imposible lanzar un pronóstico claro sobre lo que nos puede deparar la cita del Luzhniki.

Sin embargo, si se trata de analizar los esquemas o revulsivos que tanto Ferguson como Grant pueden tener preparados, la lectura del partido toma un cáliz determinante puesto que ambos ya han demostrado que la ‘pizarra’ va con su manera de interpretar el fútbol actual.

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La Premier de dos jornadas

Con la tensión e intensidad que nos tiene acostumbrada la Premier cuando cita a dos de sus ‘gigantes’, Chelsea y Manchester United han prolongado su lucha por un campeonato más competido e igualado que nunca tras lo plasmado en Stamford Bridge (2-1).

Los Blues, que tenían que ganar con total obligación para dar caza a su rival en el liderato, salían sin Lampard (por el fallecimiento de su madre) pero con mucha presencia y agresividad. El United, sin Cristiano Ronaldo ni Tévez en el once y con Scholes, Park o Evra en las gradas por decisión de Ferguson, propuso un partido a la contra que estuvo cercano a dejarle en bandeja el título pero que se le marchó en la recta final.

Ballack, inspirado en esta recta final de campaña, abrió el marcador en el descuento de una primera mitad lenta y donde la sustitución de Vidic (tras recibir un fuerte rodillazo de Drogba que lo dejó ‘ko’), fue lo más destacado. El cabezazo del teutón, inapelable, no bastó pese a todo para contener a un United más ofensivo en la reanudación, que aprovechó un error infantil de Carvalho al ceder a Rooney un balón en defensa, para igualar.

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Vendettas, derbys y trampas


Schalke-Barcelona

No pueden decirlo públicamente y ni tan siquiera quedaría digno, pero el Camp Nou al completo ha sonreído al ver que su cruce les llevaba directamente a Genselkirchen. El objetivo europeo de los culés tiene al Schalke como rival en una eliminatoria con sabor dulce y en la que, salvo descalabro monumental, no deberían dejarse sorprender.

El Barcelona tiene la experiencia, el bloque y la historia de su lado, es decir, todo lo necesario y más para que los germanos, que no están luchando por la Bundesliga y que han llegado aquí tras una tanta de penaltis solventada en Do Dragao por las grandes paradas de su joven meta (Neuer), sea un rival apetecible a todos ojos. Sin embargo, no hay eliminatoria más 'trampa' que esta.

El juego a balón parado es su fuerte, así como la potencia de sus laterales y el ardor de una ‘marea azúl’ que jamás les abandona. Si los Rijkaard no se dejan sorprender en territorio teutón, las semis están aseguradas.

Arsenal-Liverpool

Era prácticamente imposible que los cuatro equipos ingleses no se cruzaran en su particular éxito patriótico y, por suerte o desgracia, Gunners y Reds solventarán el derby británico de estos cuartos. Wenger y Benítez, ambos muy cuidadosos, tendrán su primer combate táctico en suelo europeo.

La eliminatoria llegará con el Arsenal disputando con todo la Premier y con el Liverpool luchando por esa cuarta plaza que le daría plaza de Champions asegurada pase lo que pase aquí. Además, y desde el punto de vista del aficionado español, el espectáculo de ver a los dos españoles más en forma del momento (Cesc y Torres), no tiene precio.

Roma-Man.United

La palabra que mejor refleja el sentir de esta eliminatoria está clara desde que salió la ‘bolita’ de los ingleses: ‘Vendetta’. La dolorosa derrota y posterior eliminación del cuadro gialorossi hace sólo un año, cuando cayó en Old Trafford por un asombroso (7-1), tendrá capítulo extra pero, esta vez, con ambos equipos más definidos y conscientes de que nada será igual.

Spalletti tiene todos los frentes de la campaña abiertos pero Europa le atrae especialmente y, desde luego, romper un viejo recuerdo ingrato es más que reconfortable. Ferguson y los suyos saben que la Champions es su examen pendiente e intentarán repetir ese dinamismo que les caracteriza para volver a imponerse. Una eliminatoria pareja como pocas y con más argumentos que ninguna.

Fenerbahce-Chelsea

Quizás los Blues hayan vuelto a repetir suerte en su cruce. Los londinenses ya sacaron a relucir los males de un Olympiakos que no fue rival y parece que el campeón turco se antoja un rival serio en su estadio peor sin la potencia y fiabilidad de los de Avram Grant, que más lanzadísimos a por su primer título en Champions.

Para romper esa dinámica de aparente alegría en Stamford Bridge, los de Zico deberán sacar provecho máximo de su partido de Ida, donde el público debe darles ese plus para ser realmente temidos en la vuelta. Cruce descompensado pero con mucha ‘hambre’ por ambos bandos.

Estos fueron los cruces del pasado año

Todo en 48 horas


Difícilmente una jornada liguera puede dar tanto de sí en tan poco tiempo. El fin de semana en la Premier es el ejemplo de la mezcla de un fútbol duro y arcaico por momentos, pero brillante y ejemplar por otro. Si a Eduardo Da Silva le tocó ser el ‘verdugo’ de un defensor con exceso de brío, a Torres le esperaba una tarde emblemática que completaría una nueva exhibición del United. Juande y sus revitalizados Spurs pusieron la ‘guinda’ a 48 horas difícilmente superables. Analicemos por pasos.

Sábado 13:45: El Arsenal visita St.Andrews con la intención de mantener la distancia que lleva sobre el Manchester United pero todo se le complica sobre manera en un lapsus poco esperado. Una brutal entrada de Martin Taylor sobre el croata Eduardo Da Silva deja a todos perplejos. Era la imagen del fin de semana, de la campaña quizás. Aún se ponen los pelos de punta al ver las imágenes fotográficas, la reacción de sus compañeros o el sentir silencioso de los graderíos. Edu, ya ha pasado página.

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Excelente Carling Cup

No seré yo el que a estas alturas se sorprenda con la relevancia que tienen en Inglaterra las competiciones coperas, lás cuales he magnificado siempre. Más allá de la FA Cup que, por ejemplo, llenó Stamford Bridge para ver al Chelsea ante el QPR, en las Islas disfrutan de una segunda competición del ‘ko’ que gana enteros cada año: la Carling Cup.

Sólo hace falta informar que ante la magnitud del Arsenal-Tottenham de este miércoles, los alrededores del Emirates sufrieron un colapso inmenso que propició que el partido se retrasara un cuarto de hora. Si, es cierto que es el clásico londinense por excelencia, pero la capacidad de liberar pasiones que refleja el fútbol británico sigue sin tener comparación posible. Un nuevo aplauso para ellos.

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El ejemplo copero

El fútbol inglés puede tener más o menos adeptos, puede resultar más o menos visible según sean los gustos futbolísticos de cada uno, pero lo que nadie puede negarles es que saben dar a sus competiciones un toque de competitividad único. Por todo ello, una competición terciaria como la Carling Cup toma un protagonismo único estos días. No hay que olvidar que esta Copa es, por historia y relevancia, la segunda en importancia y, por tanto, tras la competición liguera, la tercera en cuando a trascendencia.

Pese a ello se esperan estadios llenos, pasiones desatadas y grandes partidos con mucha presión puesto que el formato de sólo un partido a sorteo puro (ya podrían aprender en otros lares), asegura máxima concentración y tensión. No tengo dudas que si mañana la FA anunciara que al año próximo se jugará una Full Cup (por ejemplo), tendría máximo interés desde las televisiones, público en los estadios e importancia para los equipos. Esa mentalidad nadie se la roba. Es inigualable y tremendamente envidiosa.

Estos cuartos se presentan apasionantes aunque hay que destacar que ya hay un equipo en semifinales ya que el Evertonvenció la pasada semana pasada (1-2) al West Ham.

Este martes regresa la competición con dos choques llamativos. El Tottenham de Juande Ramos, que se ha levantado en la Premier y que parece tener el sello del técnico español más incrustado, visita Manchester donde le espera un City que pasa por ser una de las revelaciones del año y que tiene en las Copas la ocasión de poner un gran broche a la misma. Además, el líder, Arsenal, visita también el complicado Ewood Park donde un siempre aguerrido Blackburn Rovers se lo pondrá complicado. Wenger realizará cambios ante un equipo que el pasado año ya le dejó fuera en la FA Cup.

El 'plato fuerte', sin embargo, estará el miércoles ya que en Stamford Bridge se retomará el pulso a un clásico de los últimos años, todo un Chelsea-Liverpool. Ambos vienen, además, de caer en la jornada clave del pasado domingo y han cedido en la Premier. Es un título menor para ambos y presentarán algunos cambios en sus onces pero, desde luego, si la Carling necesitaba un morbo 'extra', en la zona Blue de Londres lo tiene asegurado.

El ejemplo copera por excelencia vuelve a reflejarse, ¿se animarán otros a copiarlo de una vez?

La 'guerra' y su parte de bajas

El domingo estelar que nos había deparado el calendario de la Premier League dejó varias cosas claras. A día de hoy el United y el Arsenal son los dos equipos más fuertes del campeonato aunque sí es cierto que en los derrotados, la sensación fue muy diferente. El Liverpool casi tuvo que ir contra natura y a base de impulsos de corazón (0-1) mientras el Chelsea pudo sacar mucho más del Emirates. Allí nos centramos.

El derbi londinense (1-0), que ha ganado en rivalidad en los últimos años hasta ser un partido casi emblema dentro del fútbol inglés, fue rocoso, muy físico, jugado a mil por hora y con muchos análisis posibles. Entradas muy duras, a destiempo, mucha pierna suelta, 'recaditos en cada contacto y, como no podía ser de otra manera, un largo parte de bajas y sanciones.

Como sería la cita que hasta Cesc, un jugador bastante correcto en estas 'guisas' debió ser expulsado por una salvaje entrada a Cole en el tiempo de descuento. Y es que nadie se salvó. La jerarquía la tenían John Terry y Touré, los dos zagueros líderes en sus equipos y auténticos fortines, pero la acción fue otorgando protagonismo a partes iguales entre sus compañeros.

Así, esta auténtica guerra dejó las lesiones de Eboue y Terry, además de una más que probable sanción para Ashley Cole que, cansado de los interminables silbidos de la afición Gunner (recordemos que se marchó a os Blues para mejorar su contrato), dejó varios gestos para la galería de ofensas, algo que en el fútbol inglés está muy mal visto y que le dejará secuelas.

Terry cayó lesionado después de haber metido el dedo en varios lances donde salió indemne. Sin embargo, una entrada de Eboué le dejó el tobillo maltrecho y tuvo que abandonar el césped. Ahora, aunque no se conoce aún su lesión, estará fuera unas semanas. En su caso, era cuestión de tiempo puesto que el carácter y entrega del capitán inglés siempre le han 'marcado' físicamente.

Como castigado por haber lesionado al zaguero Blue, el próximo en abandonar el choque fue el marfileño Eboue. En su caso, una dura entrada de Joe Cole le va a dejar fuera unos meses. Y es que el africano, puro corazón, juega sobre-excitado y el inglés le cazó en un momento inoportuno que le obligó a marcharse en camilla y con evidentes signos de dolor en su rodilla.

Fue el pequeño parte de guerra de un choque que está dejando a un lado lo deportivo para centrarse en una batalla de pensamientos que no puede deparar nada bueno. Una cosa es la inagotable fuerza física y empeño del siempre aguerrido fútbol británico pero si dejamos escapar de las manos esa cualidad, el próximo paso será con unas muletas. Mejor será ponerle remedio, más ahora que llega Capello.

Goles para la lógica, goles para la presión

No es que esperáramos lo contrario, pero si alguno tenía dudas sobre el funcionamiento de la Premier, sus pensamientos han quedado en el olvido tras una tarde donde los goles, más que nunca, han mostrado la línea que separa los grandes de los aspirantes. A base de goleadas, escandalosas para muchos y casi un favor (por lo que pudo llegar a haber sido) para otros, Manchester United y Chelsea se apuntan con todo al carro del título.

En Old Trafford tienen, de verdad, razones más que sinceras para poder ser optimistas. Sólo basta decir que en un partido donde les faltan jugadores como Scholes, Carrick, Neville o Saha, todos ellos titulares e imprescindibles en algún momento de la temporada pasada, ha logrado romper un récord goleador histórico. Y es que los de Ferguson sumaban por cuarta vez consecutiva una victoria con cuatro goles en su marcador. Esa ‘regla del cuatro’ no se repetía desde hacía más de tres décadas.

En Stamford Bridge también puede analizar la situación y marcarse una carcajada de liberación. Atados de puños y manos, los Blues han sobrepasado el límite en el que el recuerdo de Mourinho podía ser peligroso. Desde la victoria en Mestalla todo circula con sentido y tras lo visto este sábado, apenas les hace falta carburar el esquema de extremos que propone Ten Cate ¿o es Grant?, para imponer su calidad.

Cuando esa falle, el físico de un equipo en el que Essien abre la lata y le secundan dos atletas como Drogba y Kalou (sustituto natural en Costa de Marfil), estará presente. Destaco también a Joe Cole, que por fin tiene la regularidad que necesita.

Así pues, los diez goles de los dos ‘gigantes’ han mostrado el camino 24 horas antes de que el Arsenal, líder, visite Anfield con los Reds acongojados. Benítez sabe que su rival, como el United o el Chelsea, ya han demostrado que están en su mejor nivel. El Liverpool (único que aún no ha dado un recital como sus enemigos en esta campaña) necesita ganar pero, sobre todo, convencernos y convencerse de que estará en la lucha. Eriksson ya ha tomado buena nota.

Foto: Yahoo

Nice To Know You

Cuando Roman Abramovich se hizo cargo del proyecto que englobaba llevar al Chelsea a lo más alto en 2003, tenía la clara mentalidad ganadora de quien posee todo lo que se desea. Tenía el dólar por agenda, el petróleo por comida y el origen judío como signo de máximo galán cosmopolita en el plano futbolístico. Ahora, apenas cuatro años más tarde, ha perdido a su querida mujer, su fortuna se ha reducido a la mitad y ha perdido amigos, justo lo que le sobraba, el último de ellos, un tal Mourinho.

Así es, aunque comentarlo parezca surrealista, el entrenador más mediático del panorama se ha venido abajo por su propio peso. Su jefe, confidente y compañero de ambiciones, se ha ido convirtiendo en un peso que ha lastrado los objetivos que ambos compartían.

Porque si la llegada de Abramovich supuso para los Blues el retorno al primer plano, o mejor dicho, estar por vez primera en lo alto del panorama europeo, no menos fue la de Mourinho, que plasmó en tiempo récord sus ideas de fútbol en un ámbito clásico y muy estricto en cuanto a excentricidades. Algo que, por otra parte, nunca supo aceptar y que siempre le mantuvo en boca de todos.

El magnate rompió de un plumazo la deuda londinense, Mou hizo lo propio con el dominio ancestral que tenía el Arsenal de Wenger en la Premier. Roman atacó con fichajes de relumbrón y un montón de libras que inflaron el mercado pero el luso no cedió en su empeño y llevó a Stamford Bridge sus primeros títulos de relumbrón y, sobre todo, la imagen de que se estaba formando un gigante. Un auténtico buque insignia de la época que ahora, queda fuertemente mermado.

Para la Premier, aunque parezca mentira, se trata de un palo enorme puesto que cada cita con el Chelsea era para su rival una motivación añadida. No era sólo sumar tres puntos ni tampoco hacerlo ante el equipo de moda, sino que se trataba de imponerse a Mou, a su prepotencia, a sus declaraciones, a su conducta y, e definitiva, a su personaje, ese tan distinto al que vemos lejos del césped. Ahora, ni Wenger tendrá vecino a quien culpar ni Ferguson rival del que defenderse. El fútbol pierde, seguro que momentáneamente, a uno de sus pilares de actualidad.

Personalmente soy de los que opinan que el crédito se le agotó cuando cayó en semifinales de Champions la pasada campaña. Así, con Roman y Kenyon pensando en un giro a corto plazo, se le condenó y al primer desliz de la campaña, la idea estaba tomada. Tanto que ya tiene sustituto.

Seguro que es un hasta luego pero, por ahora, sólo nos queda decir aquello que grita la canción de Incubus … Nice To Know You (Encantado de haberte conocido).

Foto: AFP

La Premier más cotizada

Mientras Fergie estaba jugando al golf, Ferdinand en el campo con sus hijos y Scholes de mudanza, se decidía la Premier League. A eso de las 17:50 (cuando Gilberto Silva adelantó al Arsenal), debieron sonar todos los móviles de Manchester y el grito retumbó hasta el mismísimo vestuario Blue. Allí, Mourinho y los suyos reestructuraron líneas tras la expulsión de Bouhlarouz y salieron decididos a cumplir una gesta que les mantuviera con vida, como aquella heroica que uno siempre recuerda haber soñado y que, por momentos, con entrega, poderío físico y una mentalidad ganadora a prueba de golpes, parece hacerse efectiva.

Para mayor orgullo de la parroquia Blue, no fueron los nombres de talonario quienes tuvieron que dar la cara, sino aquellos otros que forman el verdadero 'bloque' de un equipo y los 'viejos rockeros' de la anterior etapa Pre-Roman. Sin Carvalho, Ballack, Drogba o Shevchenko, la mezcla de los Terry-Lampard o los Kalou-Cole, se mentalizó de que nada estaba perdido y remando y remando, se plantó ante un Arsenal que ni con un hombre menos pudo dar una mínima alegría a los suyos (1-1). Ese coraje mezcla de pasión y ambición siempre está patente en un equipo ganador por naturaleza y con una entereza descomunal pero, en contra de todas las alabanzas recibidas por este ímpetu de campeón herido y contra las cuerdas, queda la sensación de que sólo en situaciones tan adversas, los Blues reflejan lo que verdaderamente pueden ofrecer.

No dudo para nada que Mourinho no creyera en la victoria, de echo yo mismo la vi posible, pero quizás debería plantearse la idea de plasmar esa misma grandeza cuando se dejó llevar por la especulación y la pasividad de un campeón quizás demasiado prepotente. Esas citas dejabas en el olvido y salvadas por un 'destello' de sus múltiples cracks, le habían llevado a esta situación. Aquella tarde en Riverside, ese puntito ante Fulham en Stamford...no se le puede sacar punta a una temporada tan regular y exitosa en lo resultadista, pero viendo la capacidad mental de este equipo y la respuesta financiera que tiene tras de sí, sólo me queda levantarme y aplaudir al campeón.

Pocos creían en sus posibilidades, pues la fiabilidad del United nunca es equiparable a la de su rival, pero quizás la mayor sensatez, discreción y, desde luego, formalidad que se desprende siempre en Old Trafford, ha sido clave para superar un largo trayecto (que nadie olvide que el United ha sufrido también una masacre de lesiones) con éxito final.

Si el Manchester United ha roto, con un par de detalles bien solucionados (no sólo Cristiano ha destacado), todo ese engranaje creado para hacer de la Premier un Imperio Blue, el campeonato de los Red Devils toma un valor indescriptible, pues no creo que en el mundo haya un equipo capaz de vencer en ‘regularidad’ a una institución tan poderosa, en un general, como el Chelsea. Enhorabuena United, felicidades Campeón.


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Anfield-Reina: Combinación anti-Blue

¿Quien no ha visto nunca el famoso cartelito en los pasillos de The Kop con el mítico This is Anfield? Más allá de su naturaleza mística, arcaica y a la vez necesitada de recordar viejas gestas, el 'cartel' es un icono más de una pasión desbordante que difícilmente puede igualarse. Entre Anfield y su equipo hay mucho más que amor a unos colores. Canciones durante 90 minutos, gritos de ánimo inagotable, aplausos a cada mínimo esfuerzo y una relación irremediablemente unida por un escudo ... eso sí es Anfield.

Con tal derroche desde las gradas resulta totalmente imposible para los Reds serenar tan sólo un segundo sus impulsos pero tampoco le conviene porque es en esa unión de agresividad y ambición la que desencadenan a un equipo imparable en la competición copera, donde su capacidad de regeneración es inmediata y cuando hay que demostrar el nivel de competitividad. Un nivel que, por cierto, resulta inigualable para los de Rafa. Siempre se mira a la plantilla red como una de las secundarias dentro de los grandes y aunque, probablemente sea así, Benítez y los suyos se empeñan en reflejar que el 'bloque' unido esta por encima de cualquier estrella, sea Blue o azulgrana.

Como toda gran cita que se precie, alguien debía ser considerado el héroe y teniendo en cuenta los antecedentes tanto en el Liverpool de hace dos años (con Dudek estelar en Estambul) como en el de siete días atrás, Pepe Reina tenía el destino sobre sus hombros. Ya fue el gran valedor que permitió salir con la desventaja mínima de Stamford y lo culminó con poderío y carácter. No sólo estuvo acertado en los penaltis, donde sacó toda su capacidad de trabajo a relucir, sino que tapó en dos claras ocasiones a Drobga durante el juego. Pepe es hoy Rey en las Islas.

Opuestamente al éxito Red, está la decepción Blue. Mourinho tuvo esta vez el gran problema que no supo resolver Benítez en la Ida. No valieron los múltiples balones largos a Drogba que, muy sólo todo el partido, pareció ser el talismán exclusivo de un Mourinho sin capacidad de afrontar el 'desaguisado' que le había causado la baja de Carvalho. Essien de central cumple, como siempre, pero en el mediocampo perdió la batalla que hubiera podido ganar con el ghanés en su sitio.

En esa trama, el luso no creyó en Boulahrouz y prefirió meter desborde en los últimos minutos (Robben y Wright-Phillips) cuando el músculo mandaba con supremacía. Su única meta era que Drogba lo solucionara y que reapareciera la 'luz' que tantas veces le enfocó sobre la hora este año pero (a pesar de que la tuvo), terminó por pedir a gritos una definición a nueves metros. Cech no fue la luz brillante que Mou guardaba como último 'cartucho' y terminó como siempre, fuera al borde de la final pero fuera y, quizás, no tenga más oportunidades desde el proyecto de Roman.

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Una de dos

La encrucijada de sabios en el banco en que se había convertido -por choques anteriores y morbos extradeportivos- la cita europea de Stamford Bridge, iba a tener una lectura muy significativa fuera cual fuera su resultado, imagen o posibles opciones finales. Estaba sentenciado que, o Mourinho tumbaba a Benítez con un esquema buscando el frente débil de Benítez, o el técnico español le volvía a enseñar el camino hacia la final al Blue. No existían posibilidades medias , la decisión iba a ser extrema al final del choque ganaran Reds o londinenses y, en este caso y sólo en el primer acto de esta batalla de dos asaltos, el luso eliminó cualquier reacción de su homónimo.

Y lo hizo desde un planteamiento maestro en eficacia pero simple en procedimiento porque se bastó de la contundencia de Drogba en ataque y la intensidad defensiva de los Carvalho-Terry, para dejar seco el intento Reds de matar a la contra y es que, si el Chelsea no ataca con muchos hombres, es evidente que la inoperancia del Liverpool se caería por su propio peso. Cierto es que lo del marfileño merece mención aparte porque desesperó a Agger en el primer gol y en 80 minutos más y tuvo tiempo, además, de caer una y otra vez a banda para sacar de sitio a Arbeloa (pobre partido) y a un Riise que, desde luego, desde mi apreciación personal, debe ser extremo y no lateral.

Benítez tenía miedo de la fuerza en mediocampo de los londinenses y quizás por ello apostó por Zenden en uno de esos cambios que casi nadie entiende pero que, en tantas ocasiones le han dado la razón. El holandés es más trabajador, pero a camino entre su banda y ayudar a Mascherano (que fue el peor del choque) o Xavi Alonso, estuvo perdido. El argentino, además, fue el 'caramelo' perfecto para que Mikel que ya no sabemos si se le debe considerar suplente o titular, sobresaliera.


Así, con el mediocampo perdido, a Benítez le surgió el momento Crouch, para rebasar una línea que tenía anulada y poder llegar con el gigante a provocar segundas jugadas. Sólo salió una que Cech desvió a disparo de Gerrard porque la zaga local, con Carvalho a la cabeza, le supo parar y sellar el destino del 'sabio' español que se quedó sin argumentos ni respuestas.

Aunque en lo táctico la derrota del Liverpool fue enorme, cierto es también que sólo se crearon cinco ocasiones serias y de peligro en todo el partido, con lo que el marcador está abierto. La primera fue el gol de Cole y las otras, dejando la de Gerrard, llevaron la factura de Reina que, gracias a sus intervenciones ante Lampard y Drogba, mantiene viva una esperanza que el mismo encarna en un Anfield que intentará vivir otra noche europea de las de antaño. Esperemos, eso sí, que Benítez tenga pizarra nueva.




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De electricidad, al lid táctico

Siguiendo a rajatabla sus ideales y teniendo que lidiar con una plaga ante el equipo más 'zorro' de Europa, el Manchester United ha recordado a muchos no habituales de sus citas, que el fútbol directo, sin pausa, vertical, de sacrificio colectivo pero, con calidad pese a todo, aún tiene reservado un hueco tan grande que reta al gobierno resultadista y autoritario que reina en el viejo continente. Con bajas que serían la excusa de cualquier mala noche, con un banquillo en el que algunos filiales podrían sentirse identificados (a excepción de Solskjaer) y ante la que es, posiblemente, la escuadra más experta de Europa, el United volvió a retar a la lógica.

Esta se le puso de cara cuando, en otro de sus inicios arrolladores tuvo la suerte de batir a Dida apenas unos minutos después de haber estado escuchando ese himno europeo que a todos nos saca la parte más débil del corazón futbolero. Esa misma suerte se le resistió en muchas ocasiones ya que, de haber sido Dida un portero 'normal', hubiera sido capaz de tapar los dos goles (primero y tercero), pero se hubiera tenido que contentar con haber recibido otros dos o tres, porque los empujones del United eran de los que recuerdan viejas etapas, de esas gestas sólo escrita en libros y que, si alguien es capaz de revivirlas, uno de ellos vestía de Red.

Claro que, en esas exquisiteces, el Milan tiene a uno de los grandes, un maestro del control, de la elegancia y del descaro desde la perspectiva de un bailarín con balón en sus pies y claro, nadie como el (Kaká) para sacar a relucir la defensa de circunstancias del United con dos acciones que pasarán a la historia por la incapacidad rival para evitarle. Fueron tantos los miedos locales que el Milan logró aturdir por momentos ante la pasividad del graderío pero, al igual que había sabido aprovechar el Milan, los de Ferguson vieron la luz y se reencontaron con la sangre tras el adiós de Gattuso, que liberó mucho más a Scholes y, con el, el último desgaste de media hora donde el United se dejó el pulmón, el abdomen y lo que haga falta. Entonces, Rooney fue el artillero que todo equipo en clara progresión añora.

Esa electricidad de Old Trafford, salvo sorpresa, no será la tónica habitual esta noche aunque no salgamos del país. En Londres, se habla más de batalla táctica con toques de venganza Blue, que de dos equipos cuyas cartas principales deberían valer para tumbar al rival pero, como si de un lid predestinado se tratara, ambos parecen decididos a mover sus fichas en relación a lo que enfrente tengan.

Así, pese a que electricidad habrá en cantidades industriales con Gerrard, Lampard, Kuyt, Drogba, Crouch o Sheva, los protagonistas pasan a ser Mourinho y Benítez, dos de los técnicos de la nueva hornada que, como se recordará un día, decidieron cambiar el rumbo de la Premier a base de pizarra mientras el United seguía reconociendo al estilo británico por naturaleza.
Precisamente esa máxima inglesa añora hoy a uno de los que la llevaron a lo más alto: Alan Ball.


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Condenados a enfrentarse


Ya se atisbaba en el horizonte que Manchester United y Chelsea terminarían la temporada jugándose el título de la Premier hasta las últimas semanas, tal y como se viene reflejando jornada a jornada para disfrute general de los amantes de la sana competición. Lo que no se esperaba, -quizás antes de anoche se daba la opción pero no tan evidente-, es que esa pugna liguera se fuera a trasladar a la Fa Cup, donde ambos están en semifinales y con muchas opciones de verse las caras en una temporada en la que Liverpool y Arsenal se han quedado de vacío demasiado pronto.

Era extraño ver cómo United y Chelsea eran incapaces -hace quince días-, de solventar su pase a semifinales coperas pero más aún lo era que se lo tuvieran que jugar a un 'replay' con la cantidad de partidos que llevan a sus espaldas -lo que no gusta a Mourinho ni a Ferguson- y un lunes después de jornada intensa.

En Manchester, el partido volvía a ser 'trampa'. El United tiene seriamente tocada su plantilla con un problema de lesiones que ya hemos analizado y que, ojala me equivoque, puede tener consecuencias desastrosas a final de temporada en momentos y partidos clave. Neville, Scholes, Saha y Van Der Sar son cuatro fijos lesionados y Fletcher, Solskjaer o Silvestre, otros en la enfermería que ayudaban a sacar adelante partidos con menor caché, como el que se jugó en Old Trafford anoche. Si a esto añadimos que, al ser competición copea, la mayoría de los partidos tienen emoción hasta el final, la intensidad fue enorme y las urgencias fueron a más cuando Rooney desechaba una tras otra las ocasiones, menos que otros días, que el United creaba.

Seguramente, de no ser por la nueva aparición estelar de Cristiano Ronaldo para sacar un penalti a Woodgate y llevarlo a la red justo después, los Diablos Rojos hubieran necesitado un sufrimiento 'extra' que les podía haber dejado fuera. El luso, lo expresó con contundencia.

En Londres, la cita del Chelsea era mucho más prestigiosa y de enorme dificultad. El Tottenham va en plena progresión y, además, ya logró vencer a los Blues en White Hard Lane esta misma temporada en Premier, lo que generaba un ambiente de gran partido que, sólo un disparo formidable de Schevchenko pudo romper de su monotonía llena de respeto. A partir de ahí, el Chelsea creció y el Tottenham a la desesperada y con más corazos que creatividad o cabeza, se dejó llevar. La consecuencia, error de Dawson que aprovecha Drogba para dar ánimo a Wright-Phillips y respuesta sin premio de Keane con los Spurs desesperados. El Sevilla pudo apuntar las bases que debe seguir en su eliminatoria europea.

Ahora, con Blackburn y Watford como rivales de poca trascendencia visto lo que está en juego, todo hace indicar que Mourinho luchará por el único título que le falta en las islas y Ferguson, repetir por sexta vez el histórico entorchado. Si a esto le sumamos que Wembley lucirá sus galas de estreno para la 'supuesta' final tan lujosa, el choque toma la mayor de las trascendencias en una temporada en la que ambos están condenados a enfrentarse.


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La ¿suerte? está echada

Chelsea-Valencia

Tal y como ha dicho
Quique y seguramente también Mestalla, no eran los Blues el rival ideal y soñado para estos cuartos. Como se decía en el vestuario ché, no se buscaban equipos ingleses y menos el poderío y, sobre todo, el hambre que tiene el cuadro de Mourinho en Europa porque de los ocho que restan, es el único que no ha llegado ni tan siquiera a una final. Pese a todo y por el nivel mostrado, el Valencia no debería tener demasiado temor, sí por lo que representa en el fútbol actual su rival pero no por su calidad. Además, jugar la vuelta con el apoyo incondicional de Mestalla puede ser un valor añadido dentro de que el favoritismo lo llevan en Londres.

El Chelsea tendrá recuperado ya a Terry para entonces y ha cambiado totalmente su manera de atacar, olvidando las bandas y basándose en la potencia de un mediocampo letal con Essien y Makelele y en la pegada, mucha, de Drogba. Así mismo, tras la vuelta de Cech a la portería, los Blues han mejorado en lo defensivo que, por momentos, estaba siendo su asignatura pendiente durante esta temporada. Confiemos en los chés aunque en Stamford están
contentos.

Milan-B.Munich

La primera sensación que queda de un choque como este es clara, dos gigantes en malos momentos de creatividad y fútbol pero que, pese a ello, uno se meterá hasta lo más profundo de la máxima competición europea.

En Milan están contentos, radiantes mejor dicho tras su pase gracias a una excelencia de Kaká, quizás el único que puede sacar los pies del tarro en el que se hunden los lombardos en una etapa claramente de cambios inminentes a corto plazo. En Munich, donde aún respiran tras dejar al Madrid en la cuneta, más de lo mismo. Fútbol agresivo como local, mucha pegada para combatir sus múltiples debilidades y, sobre todo, fallos defensivos de grandes dimensiones. Un punto, éste de la línea defensiva y sus errores de bulto, que merece mención especial en una eliminatoria tan histórica como esta. Tres antecedentes 1990, 2003 y el pasado año, dan la razón a un Milan que, pese a todo, puede parecer favorito y al que
Ancelotti suma moral con sus opiniones.

PSV-Liverpool

El pasado año el Benfica, entrenado por Ronald Koeman, terminó con el Liverpool de Benítez en octavos y ahora, se vuelven a ver las caras una ronda más adelante. Con los buenos planteamientos del técnico español, experto en estas 'guisas', la lección estará bien aprendida para que los Reds venguen la eliminación -quizás injusta- de los Gunners.

El PSV vive de su buena defensa con Alex a la cabeza, de la potencia de sus jugadas a balón parado y de la velocidad -extrema- de sus dos delanteros, el peruano Farfán y el marfileño Koné. El ecuatoriano Méndez y el joven Afellay llevan, si se les permite, el peso. El Liverpool, que sin duda es favorito por nivel y por histórica reciente, tendrá a favor la 'caldera' de Anfield en la vuelta por lo que, según se prevé, Benítez intentará amarrar en el Phillips Stadium y cerrar con fuerza y energía en Liverpool. Eliminatoria con muchos detalles, entre otras cosas, porque de aquí saldría el rival del Valencia en semifinales.

Roma-Man.United

Personalmente la eliminatoria más agradable de ver. Dos equipos con dos formas de atacar pero con el fútbol ofensivo como principal cualidad. Figuras del talento de Rooney, Totti, Cristiano o el excepcional Mancini pueden decantar un cruce ideal para analizar a fondo y en el que
Spaletti ya admite que no teme al United.

La Roma deberá sacar algo positivo de su Olímpico en la Ida, aunque ya demostró ante el Lyon que sabe manejar muy bien el tiempo del partido y sus ocasiones. Suele jugar a la contra con Totti como falso nueve, porque sale una vez tras otra a recibir para abrir la llegada del mejor grupo de 'trequartistas' de Europa. Los Mancini, Taddei, Perrotta y De Rossi, pueden hacer historia y de verdad que tienen nivel y calidad para ello. El United, del que se habla de favoritismos pero tiene
un grave problema en ataque tras el adiós de Larsson y las serias lesiones de Saha y Solskjaer, puede considerarse afortunado por jugar la vuelta en su imponente Old Trafford, donde están radiantes. Cristiano, Rooney, Carrick y compañía están ante su primera ocasión seria de triunfar en Europa, donde los Giggs, Scholes o Neville ya llegaron.

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