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Huyendo de las Américas

Los grandes planes de expansión que tiene prevista la Federación de Fútbol de Estados Unidos para la MLS, han dado un impulso más a la carrera por ganarse la confianza y el cariño del pueblo yankee, aún muy reticente a deportes de alcurnia europea. El seguimiento ha crecido en los dos últimos años, donde se han logrado multiplicar ingresos y adoptar planes futuros que amplíen los competidores (de 14 equipos se pasará a 20 en apenas cinco años más), reglas para ajustar la competición a imagen de los campeonatos europeos e incluso acuerdos de cooperación para la construcción de estadios y financiación bajo el modelo de la Bundesliga.

Todo ello se ha acompañado de más ‘estrellas’ que nunca y de una facilidad económica que aseguraba la llegada masiva de, al menos, muchos de los sudamericanos que destacan en ligas menores. Si a ello incluimos que la MLS mantiene el jugoso cartel del dólar fácil para veteranos casi exiliados del fútbol a primer nivel, siempre existirán motivos para echar las redes en busca de un icono. Ronaldo, Del Piero, Raúl, Totti, Verón …todos han sido tentados y podrían terminar sus días entre el glamour y la exigua rivalidad que procura el fútbol estadounidense.

Agobiados por esa lasitud y, por qué no decirlo, después de haber fracasado en su intento de rearmar a todo un país en torno a un deporte que nunca comprenderá, David Beckham y Landon Donovan han bajado los brazos. Las dos estrellas de Los Angeles Gálaxy, las mismas que no pudieron dar el tan deseado título a la franquicia californiana, han hecho las maletas y, a gritos, han pedido una nueva oportunidad en un ambiente más ajustado a la supuesta calidad que aún atesoran.

El caso de Becks es más que singular. Dejó en la estocada a todo un Real Madrid, fue apartado por sus excéntricas presentaciones con los angelinos y acabó alabado por el Santiago Bernabeu y con una Liga bajo el brazo. Siempre fue un profesional de los pies a la cabeza, jamás quiso dejar de competir en el primer nivel como demuestra su ambición por entrar en los planes de la selección inglesa pero dio la sensación que su fama lejos del césped le llevó por un camino que ni el mismo deseaba. Ahora intenta dar marcha atrás vestido de rossoneri, buscando el cetro perdido en el acuífero milanista y con una cesión de apenas dos meses que tendrá polémica asegurada de aquí a marzo.

Otro que solicita una segunda oportunidad es el exaltado Landon Donovan. La gran estrella estadounidense no ha logrado despuntar desde que volviera a USA tras su paso por el Leverkusen. Con sólo 17 años llegó al Bay Arena, justo cuando había sido elegido Balón de Oro de su categoría y las expectativas eran muy prometedoras. Los germanos le cedieron varios años en la MLS y tras destacar con grandes registros y tres títulos a sus espaldas, volvió para fracasar estrepitosamente. Sólo jugó 7 partidos oficiales con los Werkself antes de volver cabizbajo a su país, donde siempre ha sido considerado una deidad a pesar de su falta de atrevimiento para triunfar en mayores plazas. Como Becks, busca volver atrás con el Bayern de Múnich, que tras darle cobijo en forma de entrenamiento, ha logrado su cesión hasta marzo.

Dos deserciones imprevistas, sorprendentes por el nivel de los clubes que les han aceptado y que vuelven a reflejar la capacidad de marketing que un nombre bien explotado es capaz de conseguir. Nadie espera mucho de ellos, todos conocen sus limitaciones, de donde vienen, pero de igual manera merecen un reconocimiento por su escapada en busca de mayores retos. Tienen dos meses para convencernos a todos.

Análisis Champions: Triple cruce Inglaterra-Italia

Inter-Manchester United

Quizás la eliminatoria más igualada que nos ha dejado el sorteo. Mourinho volverá a las Islas para enfrentarse al rival que más problemas le causó en su etapa como Blue y, además, obligadísimo pues desde su llegada sabe que volver a ser grande en Europa es la principal meta de su entidad. El ritmo de victorias en el Calcio puede facilitar las rotaciones y la liberación de minutos para jugadores clave que necesitarán dar su mejor versión. Si Ibrahimovic mantiene el tipo y, por primera vez el carácter interista no se achanta en grandes escenarios (principal crítica para Mancini en sus años de técnico neroazzurri), el campeón italiano tiene opciones.

Sin embargo, enfrente estará el campeón de Europa y dominador inglés. El equipo de Ferguson mantiene el bloque que tantas virtudes atesoró para hacer historia el pasado año pero el nivel del actual aún no recuerda al de entonces. La velocidad de su ataque, el hecho de que la vuelta se dispute en Old Trafford y la fe ciega de un conjunto sobradamente experimentado, le dan un ‘plus’ en una eliminatoria espectacular con dos estilos de juego muy definidos y diferentes.

Chelsea-Juventus

Todo lo contrario sucede en el duelo entre Blues y piamonteses. Ambos son equipos firmes en defensa, creados en base a una buena estructuración defensiva y con mucho trabajo para sus hombres de mediocampo. Presionan, son experimentados, luchadores y con mucha ambición, aunque esas cualidades les hacen ser previsibles y directos. La obligación de Scolari será un hándicap pues el brasileño, que ya está siendo criticado, se jugará posiblemente su puesto en el cruce.

Ranieri, que planea minuciosamente estos partidos, es un valor seguro para sacar provecho de sus eternas glorias e intentar volver a lo más alto en tiempo record y con el equipo en plena reestructuración generacional.

Arsenal-Roma

Los Gunners habrán recuperado por entonces a varios de sus mejores jugadores, tales como Eduardo y Rosicky, lo que debe darles mayor consistencia y experiencia en partidos de primer nivel, quizás su punto más débil. Los de Wenger, con Cesc a la cabeza, no tienen la misma presión pero con la mala campaña en la Premier, sólo Europa puede otorgarles alegrías.

La vuelta se jugará en el Olímpico, sede de la finalísima y principal motivo de favoritismo para la Roma, que estará hiper-motivada. Los de Spalletti están ahora mismo en plena mejoría tras un fatal inicio y tendrán la oportunidad de coronarse ante su público, algo que no querrán dejar escapar. Con Totti en forma y los llegadores enchufados, veo ligero favoritismo capitalino.

Sporting-Bayern

El Allianz es, desde mi punto de vista, el epicentro que protagonizará la clave de la eliminatoria entre bávaros y leones. Los de Paulo Bento ya han hecho historia al meterse por vez primera en octavos de Champions, con lo que su presión es mínima. Sólo un buen partido de Ida con Liedson, Moutinho y Veloso en forma, podría impedir que el cuadro de Klinsmann arrollara después en su estadio. Los muniqueses tienen un buen rival para seguir avanzando a la sombra de los gigantes y plantarse con todas las opciones en cuartos.

Bayern-Hoffenheim: Die Party des Jahres

Toda la prensa alemana se había puesto de acuerdo a la hora de catalogar el partido que la Bundesliga, ésa a la que sólo unos pocos defendemos de entre aquellos que la quieren colocar en un escalón inestable, nos ha regalado este viernes. El todopoderoso Bayern, se enfrentaba a la gran revelación del fútbol europeo y me atrevo a decir sin error que de todo el mundo. El imponente Klinsmann ante el desconocido Ralf Rangnick, los superclase Toni-Ribery contra los valientes Ibisevic-Obasi o, si lo prefieren, el 21 veces campeón germano, contra el novato más atrevido que se recuerde en la hierba muniquesa.

Y como la desverguenza es una del claves del ascendente Hoffenheim, sólo necesitó un minuto para asomarse por vez primera a la portería de un Rensing que estuvo como un ‘flan’ durante toda la noche. El tridente Ibisevic-Ba-Obasi, como siempre, puso la velocidad, se mostró incisivo y creó las grandes oportunidades visitantes, aunque la más clara la desperdició incomprensiblemente el ya internacional Compper, cuando sólo tenía que empujar ante un fallo estrepitoso de la defensa bávara.

Fruto de aquella declaración de intenciones llegó el premio al ‘Hoffe’. Una gran maniobra de Eduardo y Ba que remachó Ibisevic tras ganarle la posición a Lucio. La sorpresa dejó de serlo y el Allianz se puso a remar, logrando despertar a un Bayern incómodo, aletargado y pasivo en ataque. Toni, que había errado un mano a mano bastante accesible, aún no tenía que marcar y tuvo que ser Lahm, en una de sus famosas internadas, el que fue buscando hueco hasta encontrar un disparo afortunadísimo. Un desvío defensivo tiró por la borda el buen hacer del modesto, que no quiso bajar los brazos.

Dos lanzamientos de falta a cargo de Salihovic, una arrancada de Ba que no supo definir ante Rensing a falta de cuatro minutos y algunos balones directos del Bayern buscando a Toni, parecían encarrilar el partido al empate pero, como tantas veces, el azzurro tenía el arma preparada y deseando descargar. Fue en el descuento, aprovechando un despeje involuntario de un zaguero visitante y concretando una remontada que valía su peso en oro. Los graderíos estallaron, Klinsmann aún está botando en los pasillos y Toni sacó esa munición para desplomar en sus celebración a todos los compañeros.

Era un festejo liguero, de los que recuerdan a grandes noches, a citas con títulos de por medio pero, sin embargo, sólo habían ganado a un ‘novato’. Eso, que se llama respeto, es lo que ha logrado el Hoffenheim con su actitud en un coliseo europeo en el que muchos otros dan un paso atrás. Por eso, por todo eso, fue Die Party des Jahres.

Apuntes de un fin de semana Pre-Champions

El que hemos dejado atrás, era un fin de semana que prometía dar mucho ‘juego’. El regreso de una gran parte de los jugadores tras sus compromisos internacionales y la proximidad de su debut en Europa, aseguraba sorpresas entre los ‘grandes’ del continente que han cumplido y han dejado un gran repertorio de titulares y detalles para analizar. Vamos por partes.

Premier: El clásico por decreto de las Islas cumplió las expectativas generadas más allá de las lesiones de jugadores clave como Torres o Cristiano Ronaldo. Debutó Berbatov y pronto se hizo acreedor de elogios cuando ‘regaló’ el primer gol a Tévez. Sin embargo, como ya ha demostrado en más de una ocasión, el Manchester United se congela cuando visita grandes escenarios y prefiere ceder la posesión y esperar atrás. El Liverpool, todo compromiso y fe, terminó arrollando al campeón a base de fuerza y confianza. Brown en propia meta (es junto a Van Der Sar el principal ‘punto negro’ de Ferguson) y Babel, remontaron un partido (2-1) que confirma a los Reds como aspirantes y que supuso la primera victoria de Benítez contra su homónimo escocés en la Premier.

El debut de Robinho con el Manchester City era el otro punto de interés de la jornada porque, además, su rival era el Chelsea que tanto empeño había puesto en ficharlo. Pero por más millones que gastes y por más aviones que seas capaz de reunir para traer de vuelta a tus estrellas (el jeque del City mando uno hasta Brasil para que Robinho, Elano y Jo regresaran a tiempo), formar un bloque lleva su tiempo y Hughes lo sabe. Así, pese a que el reflejo victorioso cegó a los citizens cuando el primer golpeo de falta de Robinho se fue a la red, los Blues son indomables (1-3). Scolari tiene un auténtico equipazo que conoce su potencial, es capaz de imprimir ritmo casi de la nada a un partido y que goza de una pegada increíble de sus llegadores. Deco está enorme y Lampard volvió a ser el de las grandes tardes. Y así, no hay quien les pueda contestar.

Serie A: Podría empezar por los sudores de una Juventus que manejó a su antojo al aguerrido Udinese pero que casi se marcha sin premio (1-0), incluso con el vergonzoso fracaso de la Roma ante un Palermo en plena crisis (3-1), pero la actualidad demanda viajar a Milan, ya sea a su lado neroazzurri o rossoneri.

El Milan volvió a reflejar todos los síntomas de un equipo roto, sin guión fijado y con un estilo que pierde sentido cuando los que lo ejecutan no están a su mejor nivel. No citaré de nuevo la necesidad de rejuvenecimiento que cada año parece evitar el acuífero milanista, pero sí resulta incomprensible que jugadores de la talla de Seedorf o Pato, que pasan por ser los de mejor rendimiento en los últimos tiempos, dejen su sitio a dos cracks de la viaja guardia que no están para grandes esfuerzos (Ronaldinho y Shevchenko). Ancelotti, que se deja llevar por la atmósfera y tiene los días contados, se encontró con un Génova atrevido y donde brilló en su debut Diego Milito (2-0). El jueves, en UEFA ante el Zúrich, puede despedirse.

En el Inter corren otros aires. La sensación no es buena, porque haber sacado adelante cuatro puntos por dos favores arbitrales, no es un buen dato, aunque los resultados siempre imperaron en a filosofía interista y, con ellos a favor, no existe discusión posible. Si ante la Sampdoria fue una mano de Ibrahimovic, contra el Catania fue un gol en propia meta y un nuevo ‘regalo’ del colegiado con un posible gol fantasma (más que extraño que esa pelota entrara), las que mantienen el tipo (2-1). Mourinho que tiene mucha agresividad, potencia y físico pero que anhela un jugador creativo en mitad de cancha.

En Francia el Lyon también recibió varias ayudas del árbitro en su partido ante el Niza (3-2). Los visitantes se pusieron con dos goles de ventaja en la primera mitad pero después sufrieron la desidia con un escandaloso arbitraje en contra que coloca al campeón en la cima pese a dejar muchas dudas. Mucho más atractivo fue el gran partido de la jornada con Burdeos y Marsella (1-1) intentando consolidarse como alternativa al título. Dos equipos que han ganado en fortaleza, a los que les encanta el juego directo y ofensivo pero que, sobre todo, progresan en base a la juventud. Lo mejor, el golazo de Chamack.

La Bundesliga dejó una nueva victoria del Bayern muy en su estilo, donde Toni vuelve a asomarse como el gran delantero que es y levanta a los suyos cuando más le necesitan (0-2). Sin embargo, lo mejor está por detrás. El derbi de la cuenca del Ruhr entre Dortmund y Schalke (3-3) fue eléctrico, con goles, remontada, expulsiones y un colegiado horrible en toda regla. Mientras, el atrayente Hamburgo sigue su progresión y, también remontando, se colocó líder de un campeonato precioso.

Así pues, justo en la semana donde la Champions volverá a hacernos vibrar, se cumplió la máxima de sorpresas entre sus participantes. Ahora toca olvidar, cambiar el ‘chip’ y dejarse llevar por la magia.

La Bundesliga moldea un cambio

Desde que toda la maquinaria mundialista pasara con éxito ejemplar por Alemania, el fútbol teutón dio un paso adelante respecto a otros campeonatos europeos que habían ganado en mercado e importancia durante los últimos tiempos. Esta evolución se reflejó en la selección alemana que supo esconder sus debilidades y apuntó una progresión con nuevas generaciones (estaba obligada a ese cambio) que fue semifinalista por entonces y finalista en la última Eurocopa.

El mayor cambio, sin embargo, se plasmó en el ambiente festivo que entró en escena en cada partido de la Bundesliga. Estadios abarrotados, aficiones entregadas, más ruidosas y pasionales que nunca y la sensación de que, por fin, el campeonato germano ganaba en interés y en carácter mediático. La facilidad goleadora, la mayor competitividad y la llegada de algunos fichajes de mayor renombre de lo que venía siendo costumbre, impulsó aún más todas estas buenas vibraciones. Ahora, cuando esas bases están fijadas y asentadas, la mayoría de equipos buscan un giro, una catarsis en sus ideas para seguir añadiendo cimientos en sus agradables proyectos de futuro.

Dos caras duras

Siempre viviendo a la sombra de la todopoderosa hermana mayor (Champions League) pero sabiendo sacar el mayor de los provechos posibles, la Copa de la UEFA sigue dejando detalles, resultados llamativos y, sobre todo, nombres. Porque unos cuartos de final tan igualados y competitivos como los que nos han deparado esta campaña, dan para que más de uno se muestre y, para hacerlo en esos términos, lo mejor es el descaro, la ambición y la fe en tu plan. Al fin de al cabo, esa ‘receta’ es la que les llevó hasta allí.

Un veloz Arshavin y un carrilero a la vieja usanza como Contra, son dos nombres clave para un jueves intenso que, si quisiéramos analizar al detalle, daría para varios post que ya están en la cabeza de quien escribe. A estos dos ejemplos de profesionalidad en el fútbol del este se les unieron dos planteamientos. Uno defensivo por decreto como el del Sporting de Lisboa en Ibrox y otro completamente opuesto de la Fiorentina que, una vez más, pecó de ofensivo cuando toda Italia le pedía que tirara del aquél estilo inconfundible en todo principio azzurro.

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La silenciosa reestructuración germana

El fútbol alemán se ha instalado peligrosamente en una espiral de decadencia respecto al resto de grandes ligas europeas. Ya no asombra presenciar que sus equipos pasan inadvertidos a nivel internacional y cada vez son más lejanos los recuerdos de aquellos gloriosos años del Bayern, del Monchengladbach y del Magdeburgo en los 70 o el Hamburgo de inicios de los 80.

Más allá de algún ‘zarpazo’ esporádico, como en 1997 con la Champions en Dortmund y la UEFA en Schalke, los equipos teutones fueron cayendo al son de los euros que reforzaban a sus grandes rivales europeos (la mayoría de ellos llegados desde las televisiones), aquellos cheques que jamás llegaron a una Bundesliga que, desde entonces, se ha ido renovando en muchos otros aspectos. Y es que mientras la Premier se extendía a lo grande, la Liga se alzaba con varios títulos europeos y el Calcio no cedía al asegurar siempre varios equipos al primer nivel, en Alemania se optó por crecer en administración, organización e instalaciones, ya que prácticamente la totalidad de los estadios germanos han sido renovados o tienen pocos años de vida.

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Kross, ‘príncipe’ Mannschaft

En un momento en el que Alemania se encuentra en pleno proceso de renovación respecto a las últimas décadas y cuando el dúo Klinsmann-Low ya dio paso en el último Mundial a caras nuevas que serían el futuro para la Mannschaft, surge la perla: Toni Kross. Un jugador diferente a la fisonomía teutona que aunque ya ha demostrado sus excelencias, quieren saber llevar con inteligencia en el Bayern.

Lo cierto es que los germanos sí saben cuidar a sus principales talentos nacionales y la Bundesliga es, a día de hoy, el territorio perfecto para que estos talentos progresen, ganen confianza y tengan los minutos que todo diamante necesita para pulirse. En el caso de Toni, todo empezó en el modesto pero enigmático Hansa Rostock, donde sentó cátedra en categorías inferiores hasta que, como suele ser costumbre, el gigante bávaro le echó el ojo hace algo más de un año.


Este ‘rubiales’ que ya se ha coronado como máximo goleador del último Europeo Sub 17 y que logró ser elegido Mejor jugador del Mundial de la categoría en Corea durante este pasado verano, tiene encandilado a toda Alemania. Allí superó a otros cracks futuros como Chrisantus (Hamburgo) y Bojan (Barcelona)


Es un organizador de juego en toda regla, ya que además posee la capacidad de lanzar pases largos con autoridad y eficacia. Se le compara con Michael Ballack porque, a pesar de ello, tiene mucha llegada y gol, como demostró en sus citas internacionales con cifras de delantero. Como enganche, esa vocación ofensiva va en aumento y con la clase que desprende al conducir la pelota, unido a su potencia (1,81 cm), siempre puede finalizar tirar de recursos. Tiene también un golpeo duro.


Kroos es la joya de la corona del imperio germánico de cara al futuro aunque el Bayern (que le ha reservado el número 10 de cara a los próximos años), quieren mantener la calma y serenar a su mediapunta. Personalmente, Toni es muy sencillo y aguanta bien la presión, llegando a asegurar que no permitirá “que le vuelvan loco” en su entorno.


Así, con 17 años, todo un país esperando a que queme etapas como bávaro y condenado a vestir el diez de Alemania en un futuro cercano, Kroos, por ahora, disfruta de sus últimos años a espaldas de la presión. Un gol al Estrella Roja (en nueve minutos donde fue clave) que dio la victoria en Belgrado al Bayern y dos asistencias en su debut liguero (es el más joven de la historia de la Bundesliga), son su primer mensaje de fe. Ahora sólo toca esperar al próximo líder. Vayan abriendo paso.

Connotaciones del mercado


El mercado de fichajes está, después de que finalizara el último campeonato europeo (la Liga), a pleno trabajo. Ya se sabe que con los refuerzos se busca alimentar los ánimos de la afición de cara al futuro, responder con lo que se espera de una entidad o, sencillamente, poder sanear la cada vez más maltrecha economía de quienes ingresan en este negocio del deporte rey. Todos los fichajes van más allá de un simple refuerzo de la plantilla, porque todos buscan un segundo significado, mucho más mediático a veces que la propia llegada a un nuevo escenario.

En Europa ya hemos visto varios ejemplos y, aún esperando que muchos de los grandes den un 'campanazo' con el hombre del verano, equipos de primer nivel ya han pegado su primer sprint a tiempo.

El Olympique de Lyon es uno de ellos. Los del Gerland, eternos campeones del campeonato galo, están de nuevo ante una reestructuración en su deseada plantilla. Como se esperan la salida de jugadores clave (Abidal o Malouda), Aulas y los suyos ya se han adelantado con las contrataciones de Bodmer y Keita. Los dos ex-Lille, han demostrado su calidad en la Ligue-One y en Europa e incluso a pesar de tener ofertas extranjeras, ambos han decidido que la opción lionesa es la mejor pues asegura opción a todos los títulos en un ambiente en el que ya son valorados. El mensaje secundario del que hablamos es, en este caso, un aviso serio de que el campeonato francés seguirá siendo territorio del OL, que es, desde ya, el primer favorito para volver a repetir éxito.

Algo similar a lo que el United ha intentado transmitir con Nani y Anderson, pero en su caso, con menor grado de eficacia porque la Premier siempre es mucho más competitiva. Nada se arregla con un par de grandes fichajes de futuro.
Curiosamente, uno de los que también contribuye a esa sensación de futuro alegre en Lyon es, a su vez, la referencia central para otro gigante dormido, el Bayern. Franck Ribery abandonó el Marsella, donde era un semi-dios, para recalar en el peor Bayern de los últimos lustros. Junto a Luca Toni, Zé Roberto, Sosa, Jansen y alguno más que se le unirá en breve (se habla mucho de Klose), pretenden dar de nuevo el nivel a los del Allianz en un año caótico que tenían que olvidar a base de talonario. En este caso el mensaje secundario está más que claro, regresar a la dinámica victoriosa que siempre acompañó al equipo en la Bundesliga.

Hay más, porque en Italia el Milan ha dado un golpe sobre la mesa con la contratación del hondureño David Suazo. La 'pantera' es uno de los goleadores ya consagrados en el Calcio y, gracias a su potencia y capacidad de cara a puerta, permite varias alternativas en ataque que Ancelotti intentará explotar. En este caso el mensaje general va más allá de un buen refuerzo, porque se lo han 'robado' literalmente a su principal enemigo, un Inter de Milan que lo ha dejado escapar a última hora debido a sus intentos de abaratar la negociación con algunos de sus descartados. Una razón de peso para que Suazo ya sea odiado por la hinchada neroazzurri.

Pero no todos los traspasos hablan de un golpe de autoridad tras un fracaso ni de un 'roce' con tu enemigo, sino que los hay que son sinceramente inexplicables. El mejor ejemplo está en Argentina donde Mauro Zárate, que pasa por ser el mejor jugador joven que queda en el país, ha sido vendido por Vélez Sarsfield al fútbol qatarí. Es cierto que el equipo de Liniers tiene una grave crisis económica que ya va a despejar con esta venta (22 millones de dólares) y también que el entorno del jugador vea una auténtica ocasión de oro en lo que a los 'bolsillos' se refiere, esta ocasión, pero con 19 años y siendo una promesa, quizás debería haber esperado una mejor opción desde Europa.

Sean mediáticos, conservadores, excéntricos, millonarios o incluso 'bizarros' o exóticos, los fichajes siempre guardan connotaciones más allá de lo estrictamente deportivo.

Foto: AFP

Demasiado tontos


El sentimiento generalizado en Alemania a raíz de la eliminación del Bayern de anoche es, sin ninguna duda, de impotencia. Nadie ha dudado en tildar a los hombres de Hitzfeld como demasiado tontos o, para ser menos groseros, añadir que el Milan fue demasiado listo para un Bayern sin respuesta a los dos 'mazazos' rossoneros y es que parecen carentes de argumentos para definir una eliminación que, pese a todo, estaba en al aire para los más realistas.

Estos, que veían con preocupación como un marcador ligeramente ventajoso podía ser, a su vez, la peor de las confianzas, obtuvieron respuesta a su miedo en apenas cuatro minutos donde se impuso la lógica, la clase, el entender perfectamente los espacios y, aunque pese, la creatividad, el punto negro y eterno para el campeón germano. Un mediocampo en el que el criterio (mínimo) de organización lo ponen Van Bommel (se ha ganado a pulso una fama incontestable de jugador duro) y Hargreaves (mucho carácter pero poca fluidez), no puede generar demasiado fútbol, más allá de que con algún disparo lejano, balones colgados al área o fallos del rival, aparezca la lucidez inmediata que allane el camino pero, este se demuestra año tras año, demasiado empedrado como para buscar soluciones tan arduas y, a la vez, cotidianas. Además, la baja de Schweinsteiger, acentuaba esa sensación.

Así, cuando el ritmo pausado y medido de los bávaros les llevó a crear dos ocasiones claras con un disparo de Podolski y un balón bajo palos que sacó Oddo, parecía que esa lucidez que esconde debilidad creativa, podía hacer acto de presencia, pero si había algo de clase para romper el esquema eterno de Hitzfield, esa estaba enfrente y surgió en cantidades mínimas. Apenas dos chispazos de un gran Seedorf, un amague previo al disparo del primer gol y un sublime taconazo-asistencia para Inzaghi que valieron, como tantas veces, el mismo desenlace de un grande que no falla y que tendrá que lidiar contra el equipo más en forma y contra un imperio entero, el del fútbol británico, que reclama con competitividad máxima, el papel de mejor liga europea.

Lejos de estos registros está la Bundesliga, que para algunos refleja, en parte, el bajón de los equipos alemanes en Europa durante los últimos (al menos en cuanto a competitividad con otros 'grandes') años aunque, a su vez, uno se mira el 'ombligo' y saca respuestas y deberes con mayor fundamento sólo en el ámbito deportivo.

Se logre o no ampliar el abanico de opciones para los próximos años, si el Bayern mantiene esta tónica válida para su campeonato pero fuera de sí en Europa, a los alemanes les seguirán pareciendo demasiado tontos.


Foto: Yahoo

El irremediable estrés de la Champions

Cuando apenas se llevan dos de las cuatro eliminatorias de cuartos de final, se ha demostrado que llegar en buen momento (anímico y de resultados) a partidos tan cruciales para el futuro satisfactorio o negativo de la temporada, es más que interesante. Algunos se comen su ánimo de revancha, otros sucumben ante la sabiduría que se viene encima y otros dejan de lado los esquemas para revertir favoritismos a base de entrega y poder colectivo. Todos ellos sienten que la temporada llega a su fin y a algunos se les hizo demasiado larga pues estar vivo en varias competiciones de primer nivel es, salvo excepciones, sinónimo de un agotamiento global de la plantilla más aún si la Champions y su estrés ( pre y post partido) está de por medio.

Se pudo ver en San Siro, es cierto que Bayern y Milan están realmente lejos de lo que por plantilla pueden ofrecer pero, dentro de esas debilidades contrastadas de un momento oportuno, los de Hitzfeld vienen de una clara progresión en Bundesliga que les vuelve a dar opciones a título (sobre todo tras vencer al Schalke). Además, ese resurgir, ha sacudido a tiempo el carácter ganador que apareció en Lisboa ante el Sporting (0-1), en Milan ante el Inter (0-2) y en el Bernabéu para levantar una eliminatoria que se marchaba (3-2). El Bayern llega a la recta final en plenitud física, con la esperanza de poder meterse entre los cuatros semifinalistas (algo que nunca pensó) y, sobre todo, dando respuestas contundentes de que con unos mimbres establecidos, se pueden sacar resultados sin ningún lujo de más.

Cierto es que, además, se encontró con un Milan tan catastrófico como acostumbra esta temporada en defensa. Ya puede jugar Maldini, Nesta, Bonera, Kaladze o Costacurta, los dos centrales hacen aguas a balones largos y reculan en exceso ante el mínimo empuje local. Esto se reflejó cuando el Bayern sacó a Pizarro y Lell, adelantó líneas y buscó con intención. El Milan de antaño, podía sacar adelante estos desbarajustes porque tenía mucha más explosividad en la delantera, algo que ahora añora ante el más estado de sus goleadores, mención especial para Gilardino. Con esta trayectoria tan dubitativa a lo largo de la temporada y teniendo complicado a día de hoy su clasificación para la próximo edición de la Champions, Ancelotti no tiene alternativa, tendrá que jugársela en el Allianz ante un Bayern crecido y dispuesto a 'matarle' a la contra.

Nada de esto le va a hacer falta a Benítez que, una vez más, supo leer a la perfección el partido que el PSV le proponía, sumando además las importantes bajas de Afellay, Koné o Alex, demasiadas para un Koeman que, tal y como ya avisaban en Holanda, poco menos que ha tirado la Champions para asegurarse una Eredivisie en la que ha pegado un bajón considerable (reflejando una vez más que el estrés es irremediable para algunos).

Todo lo contrario para los Reds, que llegan frescos a semifinales, limpios de tarjetas (Kuyt incluso forzó la suya) y con la libertad de quien tiene experiencia y nada de presión liguera en estas últimas semanas de competición que, por otra parte, dan la razón de tantas rotaciones a Benítez.


Foto: Yahoo

La ¿suerte? está echada

Chelsea-Valencia

Tal y como ha dicho
Quique y seguramente también Mestalla, no eran los Blues el rival ideal y soñado para estos cuartos. Como se decía en el vestuario ché, no se buscaban equipos ingleses y menos el poderío y, sobre todo, el hambre que tiene el cuadro de Mourinho en Europa porque de los ocho que restan, es el único que no ha llegado ni tan siquiera a una final. Pese a todo y por el nivel mostrado, el Valencia no debería tener demasiado temor, sí por lo que representa en el fútbol actual su rival pero no por su calidad. Además, jugar la vuelta con el apoyo incondicional de Mestalla puede ser un valor añadido dentro de que el favoritismo lo llevan en Londres.

El Chelsea tendrá recuperado ya a Terry para entonces y ha cambiado totalmente su manera de atacar, olvidando las bandas y basándose en la potencia de un mediocampo letal con Essien y Makelele y en la pegada, mucha, de Drogba. Así mismo, tras la vuelta de Cech a la portería, los Blues han mejorado en lo defensivo que, por momentos, estaba siendo su asignatura pendiente durante esta temporada. Confiemos en los chés aunque en Stamford están
contentos.

Milan-B.Munich

La primera sensación que queda de un choque como este es clara, dos gigantes en malos momentos de creatividad y fútbol pero que, pese a ello, uno se meterá hasta lo más profundo de la máxima competición europea.

En Milan están contentos, radiantes mejor dicho tras su pase gracias a una excelencia de Kaká, quizás el único que puede sacar los pies del tarro en el que se hunden los lombardos en una etapa claramente de cambios inminentes a corto plazo. En Munich, donde aún respiran tras dejar al Madrid en la cuneta, más de lo mismo. Fútbol agresivo como local, mucha pegada para combatir sus múltiples debilidades y, sobre todo, fallos defensivos de grandes dimensiones. Un punto, éste de la línea defensiva y sus errores de bulto, que merece mención especial en una eliminatoria tan histórica como esta. Tres antecedentes 1990, 2003 y el pasado año, dan la razón a un Milan que, pese a todo, puede parecer favorito y al que
Ancelotti suma moral con sus opiniones.

PSV-Liverpool

El pasado año el Benfica, entrenado por Ronald Koeman, terminó con el Liverpool de Benítez en octavos y ahora, se vuelven a ver las caras una ronda más adelante. Con los buenos planteamientos del técnico español, experto en estas 'guisas', la lección estará bien aprendida para que los Reds venguen la eliminación -quizás injusta- de los Gunners.

El PSV vive de su buena defensa con Alex a la cabeza, de la potencia de sus jugadas a balón parado y de la velocidad -extrema- de sus dos delanteros, el peruano Farfán y el marfileño Koné. El ecuatoriano Méndez y el joven Afellay llevan, si se les permite, el peso. El Liverpool, que sin duda es favorito por nivel y por histórica reciente, tendrá a favor la 'caldera' de Anfield en la vuelta por lo que, según se prevé, Benítez intentará amarrar en el Phillips Stadium y cerrar con fuerza y energía en Liverpool. Eliminatoria con muchos detalles, entre otras cosas, porque de aquí saldría el rival del Valencia en semifinales.

Roma-Man.United

Personalmente la eliminatoria más agradable de ver. Dos equipos con dos formas de atacar pero con el fútbol ofensivo como principal cualidad. Figuras del talento de Rooney, Totti, Cristiano o el excepcional Mancini pueden decantar un cruce ideal para analizar a fondo y en el que
Spaletti ya admite que no teme al United.

La Roma deberá sacar algo positivo de su Olímpico en la Ida, aunque ya demostró ante el Lyon que sabe manejar muy bien el tiempo del partido y sus ocasiones. Suele jugar a la contra con Totti como falso nueve, porque sale una vez tras otra a recibir para abrir la llegada del mejor grupo de 'trequartistas' de Europa. Los Mancini, Taddei, Perrotta y De Rossi, pueden hacer historia y de verdad que tienen nivel y calidad para ello. El United, del que se habla de favoritismos pero tiene
un grave problema en ataque tras el adiós de Larsson y las serias lesiones de Saha y Solskjaer, puede considerarse afortunado por jugar la vuelta en su imponente Old Trafford, donde están radiantes. Cristiano, Rooney, Carrick y compañía están ante su primera ocasión seria de triunfar en Europa, donde los Giggs, Scholes o Neville ya llegaron.

Fotos: Yahoo

El teutón de mis sábados



Tiraré de memoria y de infancia para recodar una de mis primeras tomas de contacto con el fútbol fuera de mis fronteras. Rondando los 8 o 9 añitos (no me pidáis más exactitud), mis fines de semana comenzaban levantándome a las 8 de la mañana. ¡Loco!, me decía mi madre mientras el resto de la casa aún dormía. No era mi hora Warner desde luego, pero mi ilusión estaba puesta en Telemadrid.

Allí, en aquel canal que pese a vivir en Toledo yo conseguía sintonizar desde mi casa sin muchos problemas, emitían fútbol alemán. Así, conocí a muchos de los aún hoy rondan por mi cabeza, aprendí que aquel campeonato con tantos balones colgados al área y un frío reconocible con el 'humillo' que desprendían los jugadores al respirar, se llamaba Bundesliga. ¡Cómo me gustaba Alemania!

De repente, como niño que era, hay que hacerse fans de algún equipo inmediatamente. Mi cabeza recuerda aún al Eintracht, y que los comentaristas hablaban de el como uno de los 'gigantes' en horas bajas, también me mostraban que el Kaiserslautern, era uno de los fuertes, y que tenía al defensa rubio que yo aún recordaba metiendo el gol de la final de Italia 90, aquél con muchas entradas que tenía cara de alemán por todos lados (Brehme).

Pero, cuando sábado tras sábado me encontraba con un mismo equipo sobre el césped de mi salón, me di cuenta que, posiblemente se trataba del mejor equipo de aquella Bundesliga. Ése equipo era el Bayern de Munich, que por aquel entonces vestía una elástica a rayas rojas y azules (foto), que simplemente me enamoraba.
¿Qué fácil era hacerme seguidor de un equipo verdad?

IIuminado por la belleza de ese uniforme tan apreciado para mis ojos, había que aprenderse los nombres y relacionarse directamente con alguno de aquellos mágicos jugadores. Un rubio con melenas que la pegada a romper (
Alain Sutter), un defensa bajito pero audaz que ya había visto en algún sitio antes (Lothar Matthäus),... y sobre todo, un endiablado de calidad y velocidad del que decían, estaba enloqueciendo al país, Mehmet Scholl.


Aquel, en apariencia, débil jugador, se incrustaba entre los puntas y el mediocampo, era el enganche para ambas líneas y se movía con la libertad que necesitan los maestros para crear a su gusto. Pronto supe que las niñas alemanas le tenían como ídolo de masas, que era un tipo con las ideas muy claras como demostraba en ruedas de prensa nunca faltas de humor, y que, al igual que el portero rubio que siempre tenía la cara sonrojada (Kahn), había llegado del Karlsruhe, que a su vez le recordaba de una goleada que le hizo al Valencia y le dejó fuera de la UEFA.

Ese chico avispado que lograba que yo regañara cada inicio de fin de semana con mi madre, se fue haciendo importante en el panorama futbolístico al tiempo que yo crecía. Dejé de tener al Bayern como mi equipo, no me gustaba como se comportaban con aquellas cervezas que les regalaban y las tiraban por el suelo, pero seguí la trayectoria de Mehmet.

Las lesiones le oscurecían a menudo, pero tanto en el Bayern como en la
Mannschaft, comenzó a ser importante, hasta el punto que hoy en día (con 36 años), apenas juega, pero siempre es el recurso (muchas veces ha salvado la papeleta) para solucionar los problemas de un equipo sin creación ni calidad. El, talentoso, veloz de movimientos y con un guión que en Alemania desconoce, ha sido siempre, distinto. Una especie inexistente.

Esta semana, el recambio ideal de Magath, ha anunciado que se retira. Lo hará en un amistoso ante el Barcelona, pero antes, tiene una asignatura pendiente, y es dejar fuera al Real Madrid en su camino a la Champions. Se marcha "Scholli", aquél teutón, de orígen turco, que desvelaba mis sábados.

Fotos: Libres

 
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