Desde que toda la maquinaria mundialista pasara con éxito ejemplar por Alemania, el fútbol teutón dio un paso adelante respecto a otros campeonatos europeos que habían ganado en mercado e importancia durante los últimos tiempos. Esta evolución se reflejó en la selección alemana que supo esconder sus debilidades y apuntó una progresión con nuevas generaciones (estaba obligada a ese cambio) que fue semifinalista por entonces y finalista en la última Eurocopa.
El mayor cambio, sin embargo, se plasmó en el ambiente festivo que entró en escena en cada partido de la Bundesliga. Estadios abarrotados, aficiones entregadas, más ruidosas y pasionales que nunca y la sensación de que, por fin, el campeonato germano ganaba en interés y en carácter mediático. La facilidad goleadora, la mayor competitividad y la llegada de algunos fichajes de mayor renombre de lo que venía siendo costumbre, impulsó aún más todas estas buenas vibraciones. Ahora, cuando esas bases están fijadas y asentadas, la mayoría de equipos buscan un giro, una catarsis en sus ideas para seguir añadiendo cimientos en sus agradables proyectos de futuro.
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Etiquetas: Bayer Leverkusen, Bayern Munich, Borussia Dortmund, Bundesliga, Hamburgo, Klinsmann, Schalke
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