Real Madrid-Liverpool
Ser segundo de grupo no había sido esta vez tan doloroso como en ediciones anteriores, pero el Real Madrid ha sido el peor parado. Los de Juande Ramos se cruzarán con el Liverpool de Rafa Benítez (constantemente sonando como futuro técnico blanco) en un duelo con muchísimo sabor español donde la figura de Fernando Torres realza sobre las demás por su pasado atlético.
El actual líder de la Premier League es un equipo más que experimentado, rudo y especialista en eliminatorias a doble partido, como demuestra a lo largo de sus últimos años en Europa, donde suma dos finales desde la llegada del madrileño al banquillo. Benítez ha encontrado esta campaña la mejor versión en el campeonato nacional, que por primera vez es el objetivo prioritario para los Reds.
La fuerza de su defensa, la potencia y control de la pareja Gerrard-Xavi Alonso, la presión de Anfield (donde se jugará la vuelta) y la presencia de Torres en punta, aseguran una eliminatoria por todo lo alto con numerosos detalles para analizar. La mejor noticia para los blancos es que hasta febrero no volverá la competición, con lo que hay tiempo para que la balanza se ajuste y, al menos, recupere efectivos para ganar en posibilidades.
Lyon-Barcelona
El eterno campeón galo se echó las manos a la cabeza cuando le tocó en desgracia el Barcelona, que está considerado como el favorito por su juego. Sin embargo, el equipo de Claude Puel es impredecible, capaz de todo y mantiene una base que le auto-exige a intentar llega lejos en Europa donde, por cierto, ha pegado un ‘bajón’ respecto a años anteriores.
La presencia de Benzema en el Camp Nou levantará ampollas tanto por los rumores que hablan de interés culé, como por sus declaraciones sobre el deseado futuro como madridista que parece desear la perla lionesa. Las faltas de Juninho y Ederson, la juventud del gran meta Lloris y la base ya conocida de los Toulalan, Govou, Kallstrom o Makoun, forman un colectivo complicado pero con la ‘piel de cordero’ desde ahora hasta febrero.
Atlético de Madrid-Oporto
Con buenos ojos se ha visto en el Manzanares la ‘bolita’ del campeón portugués. Los rojiblancos tienen un bloque compacto que Aguirre intenta moldear ante los grandes de europa y el Oporto de Jesualdo Ferrerira parece una piedra de toque asumible pero complicada por su mayor experiencia europea.
Las virtudes de los dragones blanquiazules están en su ataque. Lisandro López es uno de los delanteros del momento por pegada, consistencia y registros, lo que le hace ser clave para su equipo en citas como esta. La jerarquía de’ Lucho’ González, la potencia del joven Hulk y las apariciones de los Fucile, Meirelles o ‘Cebolla’ Rodríguez, mejor aval para un equipo que cambia mucho su cara como visitante.
Villarreal-Panathinaikos
El rival más deseado ha caído en El Madrigal, donde la auténtica sorpresa de la fase de grupos, el Panathinaikos de Ten Cate, intentará seguir la proeza continental tras haber destronado a Inter o Werder Bremen.
El equipo ateniense es el animador improvisado del torneo. Tiene una base joven con jugadores en pleno crecimiento acompañados de otros más experimentados. Gilberto Silva lleva el mando junto al mozambiqueño Simao (atentos a él), el carácter guerrillero lo aseguran los Karagounis, Vyntra o Mantzios y la calidad recae sobre el irregular Ivanschitz. Un equipo más que asumible para el ‘Submarino’ que puede colocarle en cuartos si supera el infernal ambiente heleno.
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Apuntes de un fin de semana Pre-Champions
Publicado por Jose David Lopez el lunes, septiembre 15, 2008
El que hemos dejado atrás, era un fin de semana que prometía dar mucho ‘juego’. El regreso de una gran parte de los jugadores tras sus compromisos internacionales y la proximidad de su debut en Europa, aseguraba sorpresas entre los ‘grandes’ del continente que han cumplido y han dejado un gran repertorio de titulares y detalles para analizar. Vamos por partes.
Premier: El clásico por decreto de las Islas cumplió las expectativas generadas más allá de las lesiones de jugadores clave como Torres o Cristiano Ronaldo. Debutó Berbatov y pronto se hizo acreedor de elogios cuando ‘regaló’ el primer gol a Tévez. Sin embargo, como ya ha demostrado en más de una ocasión, el Manchester United se congela cuando visita grandes escenarios y prefiere ceder la posesión y esperar atrás. El Liverpool, todo compromiso y fe, terminó arrollando al campeón a base de fuerza y confianza. Brown en propia meta (es junto a Van Der Sar el principal ‘punto negro’ de Ferguson) y Babel, remontaron un partido (2-1) que confirma a los Reds como aspirantes y que supuso la primera victoria de Benítez contra su homónimo escocés en la Premier.
El debut de Robinho con el Manchester City era el otro punto de interés de la jornada porque, además, su rival era el Chelsea que tanto empeño había puesto en ficharlo. Pero por más millones que gastes y por más aviones que seas capaz de reunir para traer de vuelta a tus estrellas (el jeque del City mando uno hasta Brasil para que Robinho, Elano y Jo regresaran a tiempo), formar un bloque lleva su tiempo y Hughes lo sabe. Así, pese a que el reflejo victorioso cegó a los citizens cuando el primer golpeo de falta de Robinho se fue a la red, los Blues son indomables (1-3). Scolari tiene un auténtico equipazo que conoce su potencial, es capaz de imprimir ritmo casi de la nada a un partido y que goza de una pegada increíble de sus llegadores. Deco está enorme y Lampard volvió a ser el de las grandes tardes. Y así, no hay quien les pueda contestar.
Serie A: Podría empezar por los sudores de una Juventus que manejó a su antojo al aguerrido Udinese pero que casi se marcha sin premio (1-0), incluso con el vergonzoso fracaso de la Roma ante un Palermo en plena crisis (3-1), pero la actualidad demanda viajar a Milan, ya sea a su lado neroazzurri o rossoneri.
El Milan volvió a reflejar todos los síntomas de un equipo roto, sin guión fijado y con un estilo que pierde sentido cuando los que lo ejecutan no están a su mejor nivel. No citaré de nuevo la necesidad de rejuvenecimiento que cada año parece evitar el acuífero milanista, pero sí resulta incomprensible que jugadores de la talla de Seedorf o Pato, que pasan por ser los de mejor rendimiento en los últimos tiempos, dejen su sitio a dos cracks de la viaja guardia que no están para grandes esfuerzos (Ronaldinho y Shevchenko). Ancelotti, que se deja llevar por la atmósfera y tiene los días contados, se encontró con un Génova atrevido y donde brilló en su debut Diego Milito (2-0). El jueves, en UEFA ante el Zúrich, puede despedirse.
En el Inter corren otros aires. La sensación no es buena, porque haber sacado adelante cuatro puntos por dos favores arbitrales, no es un buen dato, aunque los resultados siempre imperaron en a filosofía interista y, con ellos a favor, no existe discusión posible. Si ante la Sampdoria fue una mano de Ibrahimovic, contra el Catania fue un gol en propia meta y un nuevo ‘regalo’ del colegiado con un posible gol fantasma (más que extraño que esa pelota entrara), las que mantienen el tipo (2-1). Mourinho que tiene mucha agresividad, potencia y físico pero que anhela un jugador creativo en mitad de cancha.
En Francia el Lyon también recibió varias ayudas del árbitro en su partido ante el Niza (3-2). Los visitantes se pusieron con dos goles de ventaja en la primera mitad pero después sufrieron la desidia con un escandaloso arbitraje en contra que coloca al campeón en la cima pese a dejar muchas dudas. Mucho más atractivo fue el gran partido de la jornada con Burdeos y Marsella (1-1) intentando consolidarse como alternativa al título. Dos equipos que han ganado en fortaleza, a los que les encanta el juego directo y ofensivo pero que, sobre todo, progresan en base a la juventud. Lo mejor, el golazo de Chamack.
La Bundesliga dejó una nueva victoria del Bayern muy en su estilo, donde Toni vuelve a asomarse como el gran delantero que es y levanta a los suyos cuando más le necesitan (0-2). Sin embargo, lo mejor está por detrás. El derbi de la cuenca del Ruhr entre Dortmund y Schalke (3-3) fue eléctrico, con goles, remontada, expulsiones y un colegiado horrible en toda regla. Mientras, el atrayente Hamburgo sigue su progresión y, también remontando, se colocó líder de un campeonato precioso.
Así pues, justo en la semana donde la Champions volverá a hacernos vibrar, se cumplió la máxima de sorpresas entre sus participantes. Ahora toca olvidar, cambiar el ‘chip’ y dejarse llevar por la magia.
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Siete veces coronado como campeón francés de forma consecutiva, seis Supercopas también de manera sucesiva y el reinado más claro en la Europa futbolística de nueva orden, son una losa para cualquier rival pero, a su vez, un hándicap demasiado pesado de sostener en clave de éxito. El Olympique de Lyon tenía, como siempre, el peligroso favoritismo de su lado y, en esta ocasión, se encontró con un rival crecido, convencido de sus posibilidades y capaz de hacerle frente hasta tumbarle, el prometedor Girondins de Laurent Blanc.
El proyecto en Burdeos gira en torno a la legendaria figura de su técnico, que en sólo una campaña ha sido capaz de plantar cara al incontestable dominador galo (lo hizo en el final de la pasada Ligue 1) e incluso derrotarle en un torneo que dominaba con solvencia hasta la fecha. Este sábado, no sólo el Lyon se vio sorprendido (cierto es que con siete bajas de renombre), sino que se reflejó que la posibilidad de un cambio es más real que nunca.
El Girondins ha logrado mantener a su columna vertebral, la misma que luchó por la pasada Ligue 1 y la que les ha llevado a la Champions League tras un par de años de ausencia. Los Wendel, Diarra, Ramé o Cavenaghi, se han sabido reforzar con jugadores muy puntuales para cada demarcación, reflejando lo estudiado de cada paso en un proyecto a largo plazo. Así, han llegado al antiguo Parc Lescure los creativos Gourcuff y Gouffran, así como los defensores Diawara (repescado), Placente y Baysse. Refuerzos que complementan a la perfección las cualidades que ya tenían Les Marines et Blancs.
Por lo visto en la mencionada final del pasado sábado, el veterano Ramé seguirá siendo el guardián de la portería una década después de su llegada al club, pero será la zaga la que tenga una cara bastante más renovada. En ella, Diawara y Enrique será la pareja central con Chalmé y Jurietti (Placente) como carrileros. El pasado año, uno de los grandes problemas nació precisamente en sus defensores, donde Blanc no encontró una pareja estable y donde se dejó puntos decisivos.
En el mediocampo, actuando con mucha libertad estará Gourcuff, que llega como fichaje estrella pero que tendrá que demostrar porqué estaba considerado una ‘perla’ en su etapa juvenil, así como su posterior fichaje por el Milan, donde dejó una apatía y frialdad que necesita ahuyentar. El ascendente Wendel, el habilidoso Gouffran, que llega del Caen tras un temporadón y los expeditivos Fernando y Diarra, completan un mediocampo que aúna brega y creación a partes iguales.
La principal duda del técnico está en la delantera. El pasado sábado tan sólo saltó al césped con un delantero, Chamack (que fue el mejor del partido), pero con las entradas de segunda línea muy evidentes de los citados Gouffran y Gourcuff. El dinamismo del marroquí, que no es un punta fijo sino de mucha movilidad, propició un auténtico dolor de cabeza para el Lyon, cuya defensa terminó desesperada al no tener un jugador fijo que cubrir sino a varios llegadores.
Los jóvenes Tremoulinas, Marange, Duchase y, por supuesto, Obertan, reflejan que la continuidad del proyecto está asegurado y fijado por un Blanc que tiene en esta campaña que arranca una oportunidad única. Con el primer título ya en la mano y el campeón en estado de shock, este renovador y vanguardista técnico criado en los césped de media Europa, puede dar un paso que cambie el fútbol galo. De conseguirlo, el ‘Presidente’ tendría vía libre hacia el asiento del criticado Doménech.
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Muy bien espoleados por su público, ya que la el Stade Jacques Chaban-Delmas (estadio del Burdeos) les favorecía, los hombres de Laurent Blanc arrancaron mucho más enchufados. Un par de arrancadas del recién llegado Gouffran, la presencia de Wendel y, sobre todo, un Chamack en su mejor versión y dejando todo tipo de detalles, pudieron alterar el marcador a favor de los aquitanos.
Mientras el Lyon se perdía en constantes balones largos buscando la velocidad en profundidad de Benzema, su rival buscaba el juego eléctrico, con mucha proyección por las bandas y llegadas de segunda línea. El citado Chamack, con una arrancada en la que sentó a dos defensores, pudo dar premio a los locales, pero el colegiado no señaló un claro derribo del meta Lloris sobre el marroquí en el área lionesa. Un disparo al larguero de Diarra tras salida de un saque de esquina, volvió a salvar al campeón galo.
Un par de entradas duras de un sobre-excitado Chamack (debió ser expulsado y no vio ni tarjeta amarilla) y su símil por parte de Bodmer, calmaron el ritmo pero hicieron que el partido ganara en fuerza y rivalidad justo antes del descanso.
En la reanudación, siempre sobre un ritmo mucho más sereno, las fuerzas se equilibraron. Un disparo lejano pero con mucha intención del mejor, Chamack, permitió lucirse de nuevo al meta Lloris mientras una contra de Benzema que no supo concretar con pierna izquierda, fue todo lo que ofrecieron los del Gerland.
Así, sin capacidad para mover el marcador, los penaltis decidieron que el empuje local tuviera premio. Pese a que Lloris dejó el camino recta tras atrapar los lanzamientos de Cavenaghi y Bellion, el Lyon dejó escapar una renta de dos goles de dfierencia y erró en los golpeos de Grosso y Govou. Con la moral reactivada y ya en la tanda definitiva, el primero en fallar fue el capitán lionés, un Cris que dejó el primer título supercopero para un Burdeos que se tomaba su particular venganza. Quizás este sea el primer paso para un cambio de reinado en el fútbol galo.
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Eran los últimos coletazos de la temporada, el colofón final a una campaña que abría la posibilidad de ‘doblete’ para unos y venganza para otros. En Italia, la Roma deseaba repetir título copero para evitar una gran campaña del que, al menos en lo deportivo, es su gran rival en los últimos años, un Inter aún con resaca de Scudetto peor con ganas de marchitar la flor de los de Spalletti. En Francia, el Lyon buscaba su primer ‘doblete’ de la historia a cambio de entorpecer aún más el caminar dubitativo de un PSG salvado del descenso ‘in extremis’ pero especialista en torneo del ‘k.o’ como demuestra el echo de haber ganado ya la Copa de la Liga hace unas semanas.
El Olímpico romano, sede de la final a partido único que ha implantado (con enorme acierto) la federación italiana, mostraba un ambientazo de gala como en sus grandes ocasiones. Las ausencias de Totti y de hombres carismáticos como Materazzi o Cruz, restaban pasión a la cita que, sin embargo, reflejó en sólo 90 minutos la actualidad de dos equipos ganadores con dos estilos tan diferenciados como válidos.
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Era un miércoles atípico pero con muchísimo fútbol por explotar. Una tarde-noche que dejaba citas para todos los gustos en diferentes rincones y que, a los especialmente observadores y fanáticos del fútbol internacional, siempre deja un sabor más que dulce. Era, ante todo, una tarde para disfrutar ‘de copas’ por Europa.
Muy pronto, casi con el café en la mano, el Lyon asomaba en el coqueto Leon Bollée para buscar las semifinales de uno de los torneos que más se le resiste en su historia, la Copa de la Liga. Los de Perrin, que no logran este trofeo desde 2001, visitaban a uno de los equipos de moda en Francia, el Le Mans. Los hombres de Rudi García, que llevan toda la campaña en puestos europeos, tienen una media de edad de apenas 23 años (hoy incluso algo menor) y viéndoles jugar, claramente reflejan la idea de equipo trampolín del que saldrán varios jugadores a equipos más grandes.
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En Europa ya hemos visto varios ejemplos y, aún esperando que muchos de los grandes den un 'campanazo' con el hombre del verano, equipos de primer nivel ya han pegado su primer sprint a tiempo.
El Olympique de Lyon es uno de ellos. Los del Gerland, eternos campeones del campeonato galo, están de nuevo ante una reestructuración en su deseada plantilla. Como se esperan la salida de jugadores clave (Abidal o Malouda), Aulas y los suyos ya se han adelantado con las contrataciones de Bodmer y Keita. Los dos ex-Lille, han demostrado su calidad en la Ligue-One y en Europa e incluso a pesar de tener ofertas extranjeras, ambos han decidido que la opción lionesa es la mejor pues asegura opción a todos los títulos en un ambiente en el que ya son valorados. El mensaje secundario del que hablamos es, en este caso, un aviso serio de que el campeonato francés seguirá siendo territorio del OL, que es, desde ya, el primer favorito para volver a repetir éxito.
Algo similar a lo que el United ha intentado transmitir con Nani y Anderson, pero en su caso, con menor grado de eficacia porque la Premier siempre es mucho más competitiva. Nada se arregla con un par de grandes fichajes de futuro.
Curiosamente, uno de los que también contribuye a esa sensación de futuro alegre en Lyon es, a su vez, la referencia central para otro gigante dormido, el Bayern. Franck Ribery abandonó el Marsella, donde era un semi-dios, para recalar en el peor Bayern de los últimos lustros. Junto a Luca Toni, Zé Roberto, Sosa, Jansen y alguno más que se le unirá en breve (se habla mucho de Klose), pretenden dar de nuevo el nivel a los del Allianz en un año caótico que tenían que olvidar a base de talonario. En este caso el mensaje secundario está más que claro, regresar a la dinámica victoriosa que siempre acompañó al equipo en la Bundesliga.
Hay más, porque en Italia el Milan ha dado un golpe sobre la mesa con la contratación del hondureño David Suazo. La 'pantera' es uno de los goleadores ya consagrados en el Calcio y, gracias a su potencia y capacidad de cara a puerta, permite varias alternativas en ataque que Ancelotti intentará explotar. En este caso el mensaje general va más allá de un buen refuerzo, porque se lo han 'robado' literalmente a su principal enemigo, un Inter de Milan que lo ha dejado escapar a última hora debido a sus intentos de abaratar la negociación con algunos de sus descartados. Una razón de peso para que Suazo ya sea odiado por la hinchada neroazzurri.
Pero no todos los traspasos hablan de un golpe de autoridad tras un fracaso ni de un 'roce' con tu enemigo, sino que los hay que son sinceramente inexplicables. El mejor ejemplo está en Argentina donde Mauro Zárate, que pasa por ser el mejor jugador joven que queda en el país, ha sido vendido por Vélez Sarsfield al fútbol qatarí. Es cierto que el equipo de Liniers tiene una grave crisis económica que ya va a despejar con esta venta (22 millones de dólares) y también que el entorno del jugador vea una auténtica ocasión de oro en lo que a los 'bolsillos' se refiere, esta ocasión, pero con 19 años y siendo una promesa, quizás debería haber esperado una mejor opción desde Europa.
Sean mediáticos, conservadores, excéntricos, millonarios o incluso 'bizarros' o exóticos, los fichajes siempre guardan connotaciones más allá de lo estrictamente deportivo.
Foto: AFP
Es difícil explicar el sentimiento de un hincha lionés, pues el comienzo arrollador dejó paso a un campeonato zanjado en Navidades para, más tarde, sumar victorias poco convincentes hasta caer en Europa y quedar sin objetivo alguno. Tanto, que de no haber arrasado desde agosto, el pozo de los de Houllier hubiera podido llegara ser letal, pues el descenso de ambición e iniciativa en el bloque ha sido patente y tremendamente dubitativo que genera, una vez más, las dudas de muchos jugadores (no sólo en el Lyon) que han logrado ganar seis títulos consecutivos con autoridad y pierden el sentimiento ganador de sus primeros años.
Como queriendo castigar precisamente a esta falta de ambición, reflejada entre otros en el choque ante el Rennes 0-0 (una victoria como local les daba el título), el destino quiso que el Lyon lograra su sexto entorchado de la manera más inesperada y, a la vez, menos apreciada, ya que la derrota del Toulouse (segundo clasificado) el sábado, daba el título al Lyon sin haber jugado aún y con sensaciones contrariadas. Para 'adornarlo' más aún, no pasaron el domingo de un vetusto empate sin goles en el Abbe Deschamps, con lo que la afición lionesa está contrariada. Por un lado, todos se vanaglorian de haber logrado el mayor récord de campeonatos consecutivos (seis) pero, tras este mito se esconden un mar de dudas que hay que afrontar.
La salida de jugadores míticos y casi emblemáticos como Abidal, Malouda o Caçapa, no sólo significa que el proyecto tiene que renovarse sino que ha cumplido un plazo máximo en el que no se han logrado los objetivos (europeos) necesarios para retener en sus filas a jugadores de tanto caché. Es parecido a lo que le sucede al Bayern, donde claman ante la incapacidad de incorporar a estrellas de primer nivel porque la Bundesliga no tiene ese reconocimiento ni prestigio que si guardan en España, Italia o Inglaterra. En Lyon, las buenas artes del presidente Aulas, han servido para poder salvar un vestuario de las manos de los 'grandes' que, a pesar de que cada año veía imposible retener a sus cracks (Diarrá, Essien), si logró mantener el bloque compacto del, pese a todo, equipo más importante en la historia del fútbol galo.
Así pues, cuando Houllier ya ha sido afianzado en su cargo para los próximos años y la directiva hará un esfuerzo para que, al menos, Coupet y Juninho no emigren, el Lyon tendrá que saber dar entrada a sus otras grandes capacidades, la de explotar como pocos la cantera (Ben Arfa, Benzema, Bettiol, Benhamida) y la de estirar al máximo las negociaciones en sus traspasos. La trastienda del Gerland necesita reestructurarse.
