Con los cereales aún en la mesa y el café agotándose a base de sorvitos, recibiremos al torneo más exótico que nos ofrece el fútbol actual, un Mundial de clubes que arranca este jueves. La sede fijada vuelve a ser Japón, como en las cuatro ediciones anteriores (hubo una primera en Brasil), por lo que la sensación y recuerdo a la extinta Copa Intercontinental no se pierde del todo. El formato, tan enrevesado como siempre, y algún participante que se ha ‘colado’ con ayudas de la organización, vuelven a evidenciar el carácter económico del torneo, pero para los ‘catadores’ nos ofrece una oportunidad inigualable de poder observar con mayor detenimiento y facilidad la lucha de los más débiles por acortar distancias respecto a los ‘gigantes’.
En esta edición, más allá del favoritismo del Manchester United que debería sumar su primer ‘Mundialito’, hay varias incógnitas por desvelar y sobre las que me gustaría opinar. Quizás por haber visto el gran momento del Gamba Osaka en su final de campaña, por conocer el nivel que puede llegar a alcanzar el potente Al Ahly egipcio y porque LDU Quito ha perdido muchos de aquellos jugadores que le llevaron a coronar América hace unos meses, pronostico una final diferente a la habitual. Todo lo que no sea un choque clave entre United y LDUQ supondría un nuevo paso adelante del resto y, en esta ocasión, creo que la igualdad en ese sentido es máxima. Suponiendo que el formato cruza al campeón asiático con los de Ferguson, que el Al Ahly se metiera en la finalísima no sería una sorpresa mayúscula.
Abrirán el torneo el Waitakere neozeolandés, cuyo nivel es aficionado y no puede competir con grandes equipos desde que los clubes australianos se incrustaran en las competiciones asiáticas y el Adelaide United (entrenado por el ex Tenerife Vidmar), que fue un inesperado finalista en la Champions de Asia tras vencer al Bunyodkor de Rivaldo y Zico. Más allá de esta sorpresa y de que sobre el papel, deberían vencer a su ‘vecino’ oceánico, el destino le otorgaría la opción de vengarse del Gamba Osaka.
El cuadro nipón, del que ya hablamos cuando se coronó rey asiático, sería capaz de llegar lejos de no encontrarse con el United en semifinales, lo que casi le sepulta a cumplir ante aquellos a los que ya ha demostrado poder superar. La gran estrella es Endo, especialista en faltas directas y de gran experiencia que puede salir rumbo a europa este verano. Los goles de Yanakazi y el brasileño Lucas así como el llegador Yasuda, producto de su cantera, son las grandes bazas de un equipo muy definido y con mucha agresividad a la hora de presionar e intentar robar la pelota. Son los anfitriones y quieren cerrar a lo grande un año estupendo.
El Pachuca mexicano, que ha perdido a gran parte de su nómina de estrellas en los últimos meses (Cacho o Chitiva entre otros), sigue dependiendo en exceso del argentino Giménez y de los goles del recién llegado Marioni, que sigue siendo peligroso y efectivo. El pasado año sufrieron críticas incomparables tras caer ante el Étoile du Sahel en su primera ronda. Además, llegan en mal momento tras no haber cumplido en el campeonato azteca y estar lejos de los mejores del país.
Más positivo y optimista es el Al Ahly egipcio, con enésima vez coronado como campeón africano. Es su tercera edición y llega con mejores previsiones que nunca merced al gran desempeño de sus mejores jugadores en los últimos meses. El angoleño Flavio pone los goles en un equipo que emana profesionalidad y calidad, aquella que desbordó la selección egipcia en la Copa África. De aquellos ‘faraones de Shehata’ se nutre una vez más el cuadro egipcio. La estrella, Mohammed Abo Trika, estará bien acompañada por Barakat, Moawad, Hosny o Gomaa. Les meto en la finalísima.
Pese a haber elogiado su coronación en la Libertadores, histórica e irrepetible por el nivel mostrado y la valía acumulada por los del ‘Patón’ Bauza, LDUQ está lejos de aquél nivel en la actualidad. Los albol decepcionaron en la sudamericana y en el campeonato ecuatoriano, claro reflejo de los efectivos perdidos. Se marcharon Guerrón y Vera (América) y, con ellos, gran parte de la entidad que les caracterizó. Manso es su principal crack, capaz de lo mejor si las lesiones no se lo impiden, así como el habilidoso y rápido Bolaños. Más allá de esas individualidades y de su experiencia, sólo una sorpresa podría hacerles campeones del mundo e incluso pasarán serios problemas para alcanzar la final.
Dicho esto, el todopoderoso Manchester United queda como principal favorito y candidato número uno a sumar su primer Mundial de Clubes. Participó con más pena que gloria en la primera edición celebrada ‘con alfileres’ en Brasil pero llega tras recuperar poco a poco su nivel, exigido, obligado a no perdonar este título y con un Cristiano Ronaldo recién coronado como Balón de Oro. No hay mejor escenario que este y el luso lo sabe. Ferguson, además, quiere seguir alargando su leyenda.
Sólo una remontada tan épica como inesperada podía apartarles de un título que tenía ya escrito su nombre. El Gamba Osaka no dio opción al Adelaide United y es el nuevo campeón asiático tras imponerse en la final por un contundente (5-0) que remachó este miércoles imponiéndose también en suelo oceánico. En la ida, donde no existió rival, ya habían dejado encarriladísimo su éxito con una rotunda superioridad. Se trata del primer título continental que gritan en Osaka y que supone el broche definitivo a varios años de trabajo con diversos reconocimientos como la Copa y Supercopa japonesa que lograron el pasado año o la Pan Cup de hace unos meses.
Los hombres de Akira Nishino, ex técnico de la selección olímpica japonesa y en el cargo desde 2002, se volcaron esta campaña en la máxima competición. El Gamba no era, desde luego, uno de los favoritos (mucho menos el otro finalista, Adelaide), pero tras meterse en semifinales, dieron el gran paso que nadie esperaba al eliminar al que era el actual campeón, Urawa Red, con un partido espectacular en el imponente estadio de Saitama. El resto fue un ‘paseo’ que han coronado a lo grande y haciéndose acreedores de un título por el que dejaron de lado el resto de competiciones. Sin ir más lejos, a falta de tres jornadas para el término de la J League, ocupan la séptima posición.
El equipo es uno de los más admirados en Japón actualmente debido al rendimiento de varios de sus jóvenes jugadores. No sería un equipo nipón de la nueva hornada sino tuviera unos cuantos brasileños fichados con muchos ceros. Sin embargo, los Roni, Lucas (autor de los dos goles este miércoles) o Mineiro han sido ‘japonizados’, olvidando sus cualidades individuales y trabajando como el resto. Las estrellas giran en torno a algunos jugadores nacionales.
Yasuda es un mediocentro llegador criado en su cantera, internacional absoluto con sólo 20 años y la más firme promesa de cara al mercado europeo. Dentro de ese perfil de joven, el Gamba ha sabido moverse arrebatando a varios juveniles a otros equipos del país como son los casos de Hoshihara, Hirai o Shimohira, que darán que hablar. El hombre gol, más allá de Lucas, es Yanakazi, que siempre suma grandes números al finalizar cada temporada.
La estrella, muy por encima del resto, es Yasuhito Endo. Es un consumado especialista a balón parado, su gran cualidad. Tiene potencia en su disparo lejano, es un llegador nato y una buena cabeza para saber elegir la mejor opción. Es el líder de su equipo, el generador de juego y el rey del vestuario. Sus 27 años se antojan ideales para que algún equipo europeo le diera la opción de rendir a buen nivel durante dos o tres campañas. A ver si alguien se anima.
El estilo del Gamba se basa en su bloque, muy definido y con mucha agresividad a la hora de presionar e intentar robar la pelota. El estilo es concreto, no engaña a nadie y busca mucha movilidad-desborde en tres cuartos de campo, con dependencia de Endo para las jugadas a balón parado pero, como evidentes problemas defensivos. Un equipo que ha culminado seis años de trabajo en silencio sobre un proyecto que este miércoles le encumbró como el más grande de Asia. Ahora podremos verlos en el Mundialito del mes que viene. Enhorabuena.
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Rompiendo el favoritismo de sus rivales y accediendo a que será su primera gran final, Adelaide United y Gamba Osaka se han impuesto al Bunyodkor uzbeco de Rivaldo y Zico así como al actual campeón y principal candidato, el Urawa Red.
El famoso Bunyodkor (Kuruvchi en otra época), no ha podido culminar la hazaña para la que había preparado varios cheques en blanco durante la temporada. El dinero del presidente uzbeco, dispuesto a adueñarse del mercado asiático y llevar a su entidad al Mundial de clubes del próximo mes de diciembre, no ha sido suficiente. Tras el injusto 3-0 de la Ida, donde el Adelaide United tuvo más pegada pero fue dominado, los de Rivaldo sólo lograron recortar con un gol de Pardaev.
La sorpresa estuvo en el enfrentamiento nipón entre Urawa Red, actual campeón y candidato número uno al título y sus compatriotas del Gamba Osaka, que no habían logrado traerse un buen resultado de la Ida pese a ser superiores. Con todo igualado, la pasión de los graderíos del famoso Kotaba (o Saitama tras su remodelación), aseguraban un partido espectacular que se abrió con un gol del ex punta del Hamburgo, Takahara. Sin embargo, el cuadro visitante, actual campeón de Copa y Supercopa japonesa, dio la vuelta al marcador con tantos de Yamaguchi, Yama en propia puerta y el definitivo de Endo. Una sorpresa entre dos viejos rivales.
Ahora toca esperar a mediados del mes de noviembre (5 y 12), para disipar quien será el campeón y accederá directamente al Mundial de Clubes de Japón. Favorito claro no hay pero sí es cierto que el carácter y juego del Gamba ha sido de lo mejor del torneo, mientras los aussie se basan en su defensa y en las acciones de sus estrellas brasileñas.
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