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La estrella que molesta


Pocos jugadores hay en el planeta fútbol que levanten pasiones en una punta del mismo y, a su vez, sean una absoluta contradicción al plan establecido en la punta opuesta. En la primera de ellas, ocho goles, echarse un equipo ganador a las espaldas, mostrarse en todo momento con ambición y liderar con ritmo de tango la consecución de un título continental, es de héroes continentales. En la parte extrema, un problema añadido, una molestia a la que hacer frente y un golpe a su organización. Así es Riquelme y así es su rutina.

Román nos hizo trasnochar anoche para demostrarnos que, sólo cuando de verdad se lo propone, es realmente imparable. Juega a un ritmo pausado pero dinámico con sus pases medidos, nunca pierda la pelota tontamente ni arriesga una posesión a lo loco, menos aún ante un Gremio que se jugaba cada pelota como la última y que terminó desesperado en el ‘tran-tran’ del xeneize (0-2)

Dos goles y una auténtica exhibición de tranquilidad en el momento justo, le dieron a Boca un nuevo título. Es el sexto entorchado en la Libertadores (sólo uno menos que Independiente) y desbanca en títulos internacionales al Milan. Una actuación brillante.

Pero esa alegría no quedó allí, porque aún le faltaba el mejor de los reconocimientos, volver a la albiceleste, a la que el mismo había vuelto a dirigirse tras dejarla de lado tras el Mundial. Ahora, Basile se lo lleva como timón, como centro de creación de su estrategia y dando vida a ese ‘enganche’ que todos aclaman en Argentina. Ha sido su mejor premio.

Un regreso a lo grande pero trastocado por el renacer de sus pocos amigos en Villarreal. Allí, este nuevo estallido reclamatorio del 10, supone una buena noticia en lo económico, pues le podrán vender a mejor postor, pero vuelve a dejar claro que en El Madrigal, el timón de Argentina en una Copa América, no vale si no hay carisma y energía, si no se muestra entrega y ambición. El mejor ejemplo de un héroe querido y odiado. Una estrella que molesta.


Foto: AFP

Blasfemia a todo un continente

Antes de abordar el tema, quería primeramente recordar, una vez más, que a los que defendemos el fútbol sudamericano por encima de los ideales mediáticos de Europa, cada día nos ponen mayores dificultades a la hora de disfrutar de lo que tanto nos gusta. Lamentable decisión de la FIFA en su veto a la altura, renuncia de jugadores para competiciones de primer nivel aludiendo cansancio, partidos de un mismo equipo en apenas 24 horas y, desde luego, un calendario futbolístico que deja evidentes problemas de organización, vetusto y casi arcaico. Allá va un gran ejemplo, por desgracia, uno de tantos.

La Copa Libertadores siempre ha tenido una reputación altísima, no obstante, en lo que respecta a la Copa Intercontinental o Mundial de Clubes, América gana a Europa (13 a 12) en títulos. Por ella han pasado figuras mundiales, equipos para la historia y algunas sorpresas inesperadas, la última, el Cúcuta Deportivo. Los colombianos, campeones nacionales por vez primera la pasada campaña, han sumado éxito tras éxito hasta colocarse en semifinales donde, además, lograron este pasado jueves un gran 3-1 ante Boca en el coqueto estadio General Santander. Ese partido es, hasta hoy, el más importante en la historia de un equipo del que ya analizamos las duras pruebas que había tenido que superar para seguir existiendo. Ahora, cuando este jueves visite la 'Bombonera' ante el gran favorito, tendrá que superar otro bache, jugar sin su estrella porque su país, Panamá, lo llamó a la Copa de Oro (competición entre los países caribeños más México y Estados Unidos).

Así es, Blás Pérez está siendo la sensación de una competición de la que se despide sin haber terminado su fin. El panameño no sólo anotó un doblete en la Ida de estas semifinales, sino que es, por corpulencia, físico y envergadura, la apuesta ofensiva de mayor peso para los colombianos pero, detalles de este calendario absurdo, lo dejan fuera del partido más importante de su vida y, en contra de ser, posiblemente, suplente ante Estados Unidos. No sólo pierde su equipo o su propia satisfacción futbolística, sino el Cúcuta, sus aficionados y la propia competición ya que ese desbarajuste sin organización alguna que llaman calendario es, actualmente un 'manojo' de obstáculos en preferencia al fútbol europeo. Por comparación, me costaría mucho hacerme e la idea de que, en una semifinal de Champions, Kaká no pudiera jugar con el Milan por estar con su selección en un torneo menor. Cruel, ¿verdad?

La historia de Blás Pérez, que por cierto ya es nuevo jugador del Hércules para la próxima temporada, es una de tantas. En la propia Libertadores de este año se ha visto como el América de México jugada su partido de cuartos de final, 24 horas antes de que, en su propio campeonato, actuara en las semifinales contra su más acérrimo rival, las Chivas.

Todo esto, sumado a la inutilidad de las medidas de la FIFA sobre la altitud (siempre se ha jugado en lugares de grandes extremos abruptos) o a los impedimentos que está sufriendo Venezuela para poder llevar a buen puerto su Copa América, nos debe volver a hacer reflexionar, pues Europa vuelve a marcar el ritmo de este negocio según sus condiciones, sus euros y salarios, aunque ello ponga en peligro el fútbol más pasional del planeta.



Foto: AFP

Gritos al son del Cúcuta

De toda Sudamérica, nadie olvida que el fútbol colombiano ha sufrido el mismo declive descendente y progresivo que el país. Ambos se han hundido juntos, teniendo que hacer frente a grandes problemas económicos y orden público. Desde la última aparición colombiana en un Mundial (1998), poco más se ha dado a conocer en un campeonato que añora viejas épocas pero que, poco siempre, refleja en estado puro, la pasión de una sociedad que siempre tuvo en el fútbol un referente y ahora vuelve a reír.

Desde los años del 'Dorado', con Di Stéfano a la cabeza, Colombia se ha ido remodelando poco a poco, a pasos demasiado lentos respecto a sus vecinos, lo que nunca le permitió ser regular en sus éxitos. El gran Millonarios de los años 50 y el América de Cali en los 80, fueron dominadores absolutos en sus épocas pero en Libertadores, donde de verdad se equiparan fuerzas y comparan los niveles, el título siempre fue esquivo. Sólo el Atlético Nacional en 1989 y el Once Caldas en 2004, dieron la cara, además contra todo pronóstico, por el fútbol colombiano. Ahora, aparece una nueva sensación.

Esta es tan imprevisible y sorprendente como la de los dos campeonísimos anteriores pero, el Cúcuta Deportivo está ya entre los ocho mejores de Sudamérica, un gran salto para su país, para la hinchada y para volver a levantar ese ánimo perdido entre las desgracias diarias. El Cúcuta, de la región Norte de Santander, fue campeón de la Copa Mustang II o torneo de Finalización (equivalente al Clausura) y, por primera vez en su historia, gritaba el campeonato. Además, ese techo a nivel nacional, le sirvió para tomar plaza en la Libertadores donde, junto a Pasto y Tolima, llegaba con la clara idea de intentar la machada pasando la primera fase.

El equipo cambió de técnico tras el adiós del ya mítico Jorge Luis Pinto hacia la Selección Colombiana (lo que da una idea del éxito), pero a pesar de la llegada de Jorge Luis Bernal, La Furia Motilona siguió su ascenso que, al mismo tiempo, es el de toda su ciudad. Tanto se le quiere al equipo en Cúcuta, que durante las elecciones, el alcalde Suárez Corzo, no dudó en admitir que sus votantes le habían escrito en muchas de las 'papeletas' algo así como: "Salve al Cúcuta Deportivo y nos salvará a nosotros" (por entonces estaba en Segunda División).

A partir de entonces, todo ha sido un éxito que se vio recompensado con la ampliación de su imponente estadio, el General Santander de 42.000 espectadores, los mismos que arroparon a 'Doblemente Glorioso' (otro de sus apodos) ante Gremio, el también colombiano Tolima y Cerro Porteño en la segunda fase de la Libertadores y, sobre todo, los que disfrutaron con la página más famosa de los suyos la pasada semana ante Toluca, al que derrotaron por un contundente 5-1 que, junto al 2-0 en contra de esta madrugada, les ha metido entre los ocho mejores equipos. Un milagro a base de trabajo y realidad.

La administración del equipo es su estandarte, ya que nadie duda de que ha sido la estabilidad la que permitió crecer hasta ahora. En lo deportivo los jugadores están involucrados en un sueño de una ciudad, de un país que les mira con los ojos de antiguas gestas, de pasajes ya escritos que ven de nuevo la luz y con la mente puesta en que sea el inicio del resurgir colombiano Los Blás Pérez (panameño estrella del equipo), Hurtado, Macnelly Torres, Castro o Rueda, quieren ser el icono mediático y esperanzador para sus gentes y, por ahora, que les quiten lo 'bailao'.



Foto: Goal.com

El enésimo hundimiento


Una derrota inesperada en el Monumental ante Caracas (0-1) y un empate en Quito ante LDU (0-0), habían dejado a River Plate a un paso de la eliminación en primera ronda de la que es, sin lugar a dudas, la principal competición en la que estaban puestos los objetivos 'millonarios' para este nuevo y ambicioso proyecto de Passarella, la Libertadores. Así, la temprana crisis deportiva que azota al club se ha golpeado de lleno con el cuadro venezolano que le ha dejado fuera al derrotarle con justicia y convicción por 3-1 en una noche histórica para ambos bandos.

El ocho veces campeón venezolano, había dejado atrás los temores que le apuntaban como el rival más débil del grupo con las victorias ante River en BA y ante LDU como local. Esas victorias inesperadas, abrieron el camino de la esperanza pero, como si nadie quisiera que Caracas demostrara su valía, la Confederación sudamericana le inhabilitó el estadio (por no respetar el mínimo de espectadores) y tomó Cucutá como su sede, donde se llevó el mayor 'palo' cayendo ante Colo Colo con autoridad (0-4).

Por si fuera poco, sólo 24 horas antes de la visita clave de River, la Conmebol suspendió a cuatro de sus jugadores titulares (Luis Vera, Jorge Rojas, Edder Pérez e Iván Velásquez), por una polémica en el anterior partido. Con todo eso y conociendo las debilidades de River, los venezolanos poco menos que desarbolaron a los riverplatenses que, por segunda vez en su historia (hacía 14 años), quedan apeados de la competición estrella y, para mayor morbo, en ambas el DT era Daniel Passarella.

Como es lógico, en Nuñez necesitan respuestas y las primeras críticas han llegado sobre el propio técnico, que no ha podido contestar todavía a las grandes expectativas creadas en la pretemporada y que parece incapaz de levantar a un equipo en una crisis total en los últimos años. El capitán, Belluschi, es otro de los culpados por su mal momento de forma, algo que no ha podido negar y que se intenta explicar en dos aspectos: sobrecarga de partidos y el tener que sostener el brazalete de capitán que Pasarella le concedió.

Mauro Rosales, Ponzio o Rivas, levantaron grandes ilusiones en el inicio de campaña, porque con Belluschi, Ortega (sin sus problemas de alcohol), Farías, Zapata, Ferrari o el gran meta Carrizo, había motivos pero la realidad ha sido otra. El Apertura, que ahora mismo es su única lucha, se torna complicado porque San Lorenzo (donde triunfa el ex-River la 'Gata' Fernández), lo lidera con siete puntos y tres más que Boca, al que River se enfrenta en unas semanas. Vencer ese 'clásico' y no ceder demasiado será la única receta para reactivar a una afición que tiembla con su equipo hasta el final, entre otras cosas porque de sus cinco victorias en el campeonato, tres fueron sobre la hora.

No vale la excusa (real), de la mejoría del fútbol venezolano, tampoco la igualdad patente en toda Sudamérica (Cienciano golea a Boca o Internacional está a un paso de la eliminación), porque la inexpresión, la falta de carisma y alma de todo buen equipo argentino ha abandonado a este River, el mismo que tiene vendidos cerca del 70% de los derechos de sus actuales talentos y el que no logra resurgir tras sus pasados éxitos, aquellos que le recuerdan cada día lo grandes que fueron en Nuñez.


Foto: Yahoo

El 'Santástico' que faltaba

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El Santos de Vanderley Luxemburgo se ha convertido en los últimos años en uno de los conjuntos más equilibrados y potentes de Brasil, donde se ha adjudicado con cierta holgura los campeonatos de 2002 y 2004, además del Paulista de 2006. No obstante, los de Vila Bermiro tienen, ante todo, un objetivo claro para la actual temporada, la Copa Libertadores, un trofeo que se les resiste desde hace 34 años. Por aquél entonces, los Alvinegros de la Vila, vencieron a Boca Juniors como un año antes lo habían logrado ante Peñarol.

Ahora, cuando la nueva hornada vuelve a dar sus frutos con jugadores de grandes cualidades y justo antes de que den el salto a Europa, los Cléber Santana, Rodrigo Tiuí, Fabiano, Marcos Aurelio o el chileno Maldonado, necesitaban un aporte definitivo, un hombre con experiencia, buen toque y que conociera a la perfección el ambiente tan característico del fútbol brasileño.

Ese hombre llegó de Alemania, salvándose de la quema de una Selección 'canarinha' decepcionante, plagada de estrellas apagadas y favoritismos mal encauzados siendo, además, el único que
pidió explicaciones cuando llegó el mazazo porque los galones le pertenecían. El mismo que tenía casi apalabrado un acuerdo con el Atlético de Madrid o que truncó su continuidad en el Bayern de Munich donde no veía rumbo claro para regresar a su país en lo que muchos vieron como una etapa previa al retiro.

Ahora, siete meses más tarde, Zé Roberto capitanea las esperanzas de la pequeña ciudad balneario en su objetivo de levantar la Libertadores. La pasada semana, dejó una verdadera maravilla de gol al superar con una preciosa vaselina al meta desde una posición realmente complicada pero, no contento con ello, esta pasada madrugada ha dado un paso de gigante cuando, en el minuto 91, ha batido con elegancia una bella jugada que daba tres puntos en La Plata ante Gimnasia y, de paso, el boleto a la segunda ronda de manera rápida y efectiva (4 partidos-4 victorias).

Ha sido una muestra más de la excelente temporada que está cosechando rodeado de su ambiente y sintiéndose importante con la disposición de Luxemburgo, que le otorga gran libertad, algo que sabe aprovechar de manera eficaz como sus números indican. Lleva 7 goles en 32 partidos, mantiene una gran mezcla de velocidad-desborde y refleja un carácter ganador que le pueden dar muchas alegrías a la afición del Peixe, una hinchada que ya grita apasionada que ya llegó el 'Santástico' que faltaba.

Foto: Yahoo

 
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