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Moscú ya no quiere ‘samba’

El campeonato ruso sufrió una transformación global en 1992, con una reestructuración comparsa a disolución de la extinta Unión Soviética. Los equipos más poderosos pronto decidieron expandir sus redes en lo que a materia de fichajes se refiere y el mercado sudamericano, en especial el brasileño, fue un hervidero ideal para los recién estrenados petrodólares rusos. A la Premier del frío y las temperaturas extremas llegaron muchos jóvenes con ganas de hacerse un nombre en Europa y poder seguir progresando, siendo el CSKA de Moscú el arquetipo más destacado.

Pese a que el gran dominador en los años iniciales de la recién creada competición fue el Spartak de Moscú (que también se animó en el citado mercado), a sus espaldas fueron progresando varios equipos que hoy en día, han terminado con la dictadura del Narodnaya Comanda (equipo popular). Esas intenciones se reflejaron a lo grande en 2005, cuando el CSKA sorprendió a todo el continente con un ‘Maracanazo lisboeta’ ante el Sporting luso, al que derrotó en su estadio en una final para la historia de la Copa de la UEFA.

Esa ya legendaria plantilla que sumó tres campeonatos rusos en cuatro campañas, estaba dirigida por Valeri Gazzaev, actual técnico, así como gran parte de la columna vertebral que aún hoy asoma por el Luzhniki. Akinfeev, Ignashevich, los hermanos Berezutski, Zhirkov pero, sobre todo, Daniel Carvalho y Vágner Love. Los dos brasileños, pioneros en lo que respecta al éxito de los jugadores brasileños en un fútbol diametralmente opuesto a sus características, manifestaban un cambio en el guión patrio de un país históricamente ligado a sus sentimientos nacionalistas.

A las dos grandes estrellas del equipo pronto se le unieron compatriotas como Dudu Cearense o el jovencísimo Jo (en menor medida también Ramón y Ricardo), que evidenciaban una apuesta en firme por el mercado brasileño. Jugadores por madurar pero con gran proyección que, cegados por sus ansias de llegar a Europa, son un blanco fácil. La mala situación económica de los clubes brasileños también acompaña a este tipo de transferencias.

Sin embargo, la fuerza de la Premier Rusa en comparación con las grandes ligas europeas aún es menor, con lo que los brasileños siempre han tenido un ojo puesto en una posible salida. Todos se sabían héroes e inamovibles en el esquema del Koni, por lo que ante los rumores, no dudaban en dejarse querer e intentar cambiar de aires. El CSKA se mantuvo fiel, rocoso en su filosofía pero el último campeonato levantado por el Zenit (con mayoría de jugadores nacionales) y el mal arranque de la nueva campaña (actualmente es quinto a diez puntos del sorprendente líder, el Rubin Kazan), han creado una enorme inestabilidad a la que el presidente Evgeny Giner ha respondido con mucho carácter.

Sorprendiendo y asumiendo riesgos con un cambio de ciclo sobre el telón, no le ha temblado la mano para abrir las puertas de salida a Jo, Daniel Carvalho y Dudu, siendo Vágner Love el único brasileño de categoría en mantenerse en sus planes de futuro (pese al fuerte rumor sobre su regreso a Brasil). En apenas quince días de margen y con el campeonato ruso en juego en su ecuador, el CSKA mandó a Jo al Manchester City, a Dudu al Olympiacos y a Carvalho al millonario proyecto del Internacional de Porto Alegre (aunque cedido hasta diciembre y tras renovarle).

Ahora, tras sacar 30 millones de euros con estas tres operaciones, el que fuera primer campeón ruso en Europa abre un paréntesis. La idea es terminar de la mejor forma posible esta temporada y empezar un nuevo proyecto ya sin Gazzaev de cara a la próxima donde volverán a entrar con fuerza en un mercado que, quizás, ya no tenga ‘samba’.

Rublos y talento en la Premier Rusa

Los pelos como escarpias, y no precisamente por el frío de mi habitación, fue la sensación que manifestó mi cuerpo ante la tensión vivida el pasado 1 de noviembre. Hace más de cuatro meses de aquello pero la fecha es clave para el crecimiento o, mejor dicho, regeneración del fútbol ruso. Esa mañana no era una más en la historia del campeonato de la antigua nación soviética, porque supuso el fin de la dictadura moscovita a quince años de títulos para la capital. Un desorden ideal para la Premier Rusa.

El Zenit (ganando ‘in extremis’ en el plumizo estadio del Saturn), tan de moda estos días, rompió de un chispazo una tradición que nadie había logrado fluctuar. Allí había nacido el cambio que todo el campeonato reclamaba para romper los antiguos exabruptos y retornar con mayor firmeza al primer plano europeo. No sólo era el fin de una continuidad aplastante, sino el principio de una nueva era, el primer ladrillo de una pirámide económica que apostó por el fútbol como inversión y que obtenía la recompensa que le daba sentido. Hablo de Gazprom, el gigante mundial de extracción de gas que desde 2005 no había limitado en gastos para tener un equipo campeón. Un bloque serio para alcanzar una Champions que disfrutará en unos meses.

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El mercado de fichajes sería para Sófocles todo un exponente de su tragedia. En ese eterno debate de la contratación, de los negocios, de primas, de cláusulas y, por supuesto, de jugadores hambrientos por encontrar un nuevo ‘cobijo’, hay clubes expertos. El gran escritor griego vería sin dudarlo un desastre en este mercado invernal que tantas veces augura euros malgastados y seguro que apuntaría hacia el Inter como su Edipo particular.

Sin intención de querer entrar en el debate de quién fue el equipo que más dinero tiró por la borda en los últimos 15 años, a buen seguro que los neroazzurri lo lideran. Y es que sobre todo desde 1999 hasta 2006 (época sin títulos) , el equipo neroazzurri buscó cualquier síntoma de reactivación a una crisis de títulos que sólo ha regresado estos últimos meses. Por el Giuseppe Meazza pasaron jugadores de dudosa calidad, jóvenes que nunca dejaron lo que de ellos se esperaba e incluso grandes nombres que jamás rindieron a la medida de sus bolsillos.

Jo sale a la palestra

Espigado y de piernas muy largas, el joven Jo nunca pareció un futbolista brasileño. Su envergadura (1,89), lejos de la del prototipo base que presentan los delanteros de su país, parecía más típica de un potente ariete africano o de uno de los ' Globetrotters ' (sobre todo cuando se dejó el pelo largo). Ahora, empieza a ganarse respetos, elogios y un traspaso sonado.

Con todas las pegas que se encontró debido a estas extrañas medidas, Jo se fue haciendo hueco en las categorías inferiores del Corinthians, su único equipo en Brasil. Allí, debutando con sólo 16 años (el jugador más joven en hacerlo en las filas del cuadro ‘Timao’), su fútbol era eminentemente rápido y de grandes prestaciones atléticas, un fin común que supo explotar durante años a un nivel medio, ya que alternaba buenos choques, con citas en las gradas. En esos años logró dos campeonatos Paulistas, una Copa de Brasil y un Torneo de Sao Paulo, hasta que se coronó en el 'Coringao' (nombre que recibe el Corinthians).

Así, con los minutos muy peleados y con cuentagotas, Jo logró cuajar una temporada interesante y se anotó su primer Brasileirao. Este 2005 fue su año en lo bueno y en lo malo, porque con Tévez o Nilmar en la delantera y sufriendo una inoportuna lesión, el joven Jo tuvo que decidir si mantenerse a la sombra de quienes le disputaban el puesto, o dar el salto a Europa con tan sólo 18 años. La respuesta era fácil y se encaminó al sueño de toda perla brasileña, el fútbol europeo.

En su caso no siguió los cánones normales, porque se marchó nada menos que al CSKA de Moscú y por una cantidad que dejaba claro las esperanzas depositadas: 5 millones de euros. Un cambio radical de costumbres, de clima y de vida al que Jo se adaptó de manera rápida y fulminante, al menos en el terreno de juego, porque en sus primeros 18 partidos con el campeón moscovita, Jo se destapó con 14 goles. Su juego seguía siendo veloz y potente, pero supo aprovechar sus altura para adelantarse por alto, prolongar jugadas y, sobre todo, asistir a sus compañeros. Entre ellos estaban los también brasileños Carvalho y Vágner Love, que le han sido muy beneficiosos en su aclimatación a suelo soviético.

Desde entonces, es cierto que su aportación ha sido irregular, porque ni en Champions ha sido titular ni ha tenido consentimiento de algunas molestias, pero si fue determinante en el campeonato liguero del pasado año, en este, ya ha mostrado que sigue con fuerza, ya que en la Supercopa ante el Spartak fue la estrella con dos goles decisivos para los de Gazzaev.

Ahora, cuando suma 4 tantos en diez jornadas disputadas en la Premier rusa, le ha llegado el momento de debutar en la Absoluta y, aprovechando que Dunga tiene en su cabeza dar juego a algunos jugadores nuevos durante la Copa América de este verano, es fácil que si lo aprovecha, le veamos en Venezuela. Por ahora, estará con la 'canarinha' en el amistoso ante Inglaterra en Wembley, no es poco ¿no?


Además, según se rumorea, hay quienes lo colocan en el fútbol español y es que el Sevilla ya le ha tanteado para saber sus condiciones. Teniendo en cuenta que el club hispalense suele vender a los jugadores que se destapan cada año y que Kanouté puede ser uno de ellos, no hay mejor sustituto que un símil en altura y calidad, pero con diez años menos.

Foto: Goal.com



 
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