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La decisión de Amauri

Tras recopilar críticas y premios en la misma medida con Las confesiones de Nat Turner, el novelista estadounidense William Styron quiso asaltar de nuevo las listas de superventas con La decisión de Sophie. En ella narra la historia de una inmigrante en Estados Unidos, superviviente de Auschwitz, que se vio obligada por un médico de las SS a tomar cruel decisión: elegir quien debería continuar con vida entre sus dos hijos Eva y Yan.

En el mundo real, otro inmigrante, éste en Italia, se verá obligado a tomar su propia decisión, afortunadamente no tan inhumana ni con funestas consecuencias. Brasil o Italia, madre biólogica o madre adoptiva, ese es el dilema que deberá resolver en los próximos días Amauri Carvalho de Oliveira, delantero de la Juventus de Turín.

El atacante brasileño, de 28 años, obtendrá el pasaporte italiano en cuanto su esposa Cinthya, quien reside en Italia desde hace más de 10 años y ha pedido la ciudadanía italiana, logre la doble nacionalidad . Entonces será cuando Amauri pueda ser convocado por Italia y deba decidir si acepta marcar goles para la Azzurra o para la Canarinha. De momento, la única pista que ha dado es que podría decir que no a las dos.

"¿Brasil o Italia? Podría decir no a los dos, no quiero ponerme en subasta entre dos selecciones", aseguró el delantero de la Juventus en una entrevista publicada por la Gazzetta dello Sport. Sin embargo, reconoce que en Italia se siente como en casa: "Soy un brasileño atípico, en mi casa se come pasta y vivimos a la italiana". Un claro guiño para Marcello Lippi. Dunga, por su parte, intentará tentarle para la verdeamarehla antes de que logre el pasaporte italiano y así vetarle para los azzurri.

Casi ocho años después de su debut en la Serie A, Amauri todavía no conoce lo que es defender la elástica de un país en competiciones internacionales, ni siquiera en categorías inferiores. Ahora tiene la oportunidad de elegir entre las dos selecciones más laureadas del planeta fútbol, algo que a él no le quita el sueño. "Permítame que sea claro: no necesito un equipo nacional", afirmó el apátrida futbolístico.

George Weah, Ryan Giggs, George Best, ... ¿Les suenan los nombres, verdad? Ellos consiguieron triunfar sin necesidad de participar en un Mundial. Amauri los toma como modelo y se fija una única meta: "Ganar, quiero ganar, yo nunca he ganado nada, ése es mi gran deseo". Brasil o Italia le brindarían una plataforma perfecta para nutrir su palmarés si finalmente elige una de las dos. En la novela de Styron Sophie decidió mantener con vida de su hijo Yan, el más enfermo de los dos. ¿Cual será la decisión de Amauri?

La `Cambalhota´ de Leah

En tiempos en los que he fútbol se ha hermetizado las jugadas de estrategia se convierten en un escudero fiel. Las faltas o los córners se ensayan con avidez en los campos de entrenamiento, esperando que sirva para obtener resultados en el gran día. Sin embargo, en la pizarra de un entrenador rara vez aparece dibujada un jugada que se inicia en un saque de banda, el patito feo de la estrategia.

Esta temporada, Rory Delap, del Stoke City, ha inscrito los saques de banda en los libros de estrategia gracias a una inusual potencia que ha dado más de una sorpresa en la Premier League, y Leah Lynn Gabriela Fortune los ha elevado a la categoría de arte.

¿Quién es Leah? Eso os preguntaréis muchos. Pues no juega en la Liga, ni en la Premier League, ni en la Serie A. Ni siquiera es un hombre. Tiene ojos verdes y es pecosa. Se trata de una joven estadounidense de 17 años que ha sido capaz de llamar la atención desde un mundial femenino Sub-20 gracias a su particular estilo en los saques de banda.

Nacida en Sao Paulo y criada en Chicago, Leah posee tanto la nacionalidad brasileña como la estadounidense y hasta los 21 años tiene tiempo para decidir que país quiere representar futbolísticamente. Aunque ella parece que ya lo tiene muy claro: "Adoro Brasil. Me encanta jugar con Brasil. Los brasileños son divertidos y sienten mucho amor por el juego", comenta la alegre adolescente, quien todavía está aprendiendo a decir sus primeras palabras en portugués.

Pese a ello, Estados Unidos se resiste a perder a Leah y su cambalhota (voltereta en portugués). Esa cambalhota ha sido el arma secreta de Brasil durante el mundial Sub-20 femenino que se está disputando en Chile y ha provocado el salto a la fama de la joven futbolista. Leah es capaz de realizar saques de banda de más de 30 metros gracias a una voltereta previa que le otorga más potencia a su lanzamiento.

La mecánica de su saque de banda es tan fácil de explicar como difícil de ejecutar. Se sitúa lejos de la banda para coger impulso, realiza una voltereta a la vez que apoya el balón contra el suelo y posteriormente lo manda lo más cerca posible de la portería rival. La jugada le ha dado sus frutos a Brasil y le permitió abrir la lata contra Paraguay en la segunda jornada del Mundial Sub-20.

El nacimiento de esta vistosa jugada se produjo durante la infancia de Leah en Chicago. A los 6 años practicó gimnasia rítmica, y cuando se pasó al soccer aplicó lo aprendido sobre la lona. Para los más curiosos, el padre de Leah, quien fue futbolista profesional en Estados Unidos, revela orgulloso que su hija ha sabido sacar de banda con cambalhota desde los nueve años.

Leah no pudo levantar el título de campeón con Brasil en el Mundial Sub-20 y ahora afronta su nuevo sueño: jugar unos Juegos Olímpicos con la Canarinha. Mientras lucha por hacerlo realidad, Leah puede presumir de haber logrado algo que su idolatrado Kaká no ha conseguido. Llamar la atención con un saque de banda. El patito feo también se puede convertir en cisne en el mundo del fútbol.

El último desafío de Aldair

Los romances del famoso escritor brasileño Jorge Amado, tienen como inspiración el litoral del estado de Bahía, líder en cuanto a influencia de la cultura africana y el que mayor número de mulatos sustenta. En una de sus más atractivas ciudades, Ilheus, tierra de artistas bohemios, ese carácter alcanza notables proporciones pero no todas referidas a las influencias culturales. Aunando todas ellas y con el balón como su poesía particular, uno de los héroes comarcales, Aldair, aún conserva un romance insustituible por un deporte que le ha dado todo y al que sigue correspondiendo sin ánimos de recibir nada a cambio.

Aldair, el que fue uno de los grandes centrales de los noventa y que logró alcanzar las más altas metas desde su humildad y consistencia en el trabajo, se contenta con poder seguir en activo, sentirse feliz, realizado y en plenitud físico-mental. A sus 42 años, después de haber paseado su elegancia y solidez por los más lujosos escenarios mundiales y de haberse coronado campeón del mundo, sigue jugando la Champions League, aunque desde la mansedumbre que representa el escalón más bajo del fútbol europeo, el que ocupa en el S.S. Murata.

Y Pelé se hizo hombre...

No será en el mítico Rasunda sueco, sino en el Emirates Stadium de Londres. Tampoco será una final, sino un partido de carácter amistoso dentro de una semana prolífica en ese sentido. Y, desde luego, no veremos a Pelé, sino a aquellos que siguen intentando emularle. Sin embargo, el Suecia-Brasil de este próximo miércoles servirá para conmemorar los 50 años de la primera victoria mundialista de la canarinha, aquella que se coronó en Estocolmo con un torneo espectacular que definió con lujo en una de las mejores finales de la historia.

Fue el primer Mundial en contar con una retransmisión televisiva que se extendió a más de setenta países, la primera y única fase final que disfrutó de la presencia de las cuatro selecciones británicas, ya que Gales aprovechó un cupo vacío que supo disputarle con victoria a Israel pero, sobre todo, fue el torneo que certificó la consagración del gran Pelé.

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El ‘Animal’ inmortal

Allá donde el fútbol constituye un modelo para toda una sociedad, donde se inculcan los valores más fanáticos en torno a la pelota y en el mismo lugar en el que un domingo sin el balón rodando es poco menos que un pecado capital, hay quienes sobreviven perennemente aprovechando esa locura que sirve de expresión a todo un pueblo. Brasil es la cuna de la fidelidad hacia unos colores, es la esencia de toda una ciudadanía y el ‘ombligo’ en cuanto a la fabricación de sus propios ídolos.

Entre la inmensa grandeza de la selección más potente de la historia, hay ejemplos de todos los tipos. Leyendas que lo han sido todo dentro y fuera del pasto (Pelé), auténticos ejemplos de comportamiento y saber estar (Kaká), algunos ‘caciques’ y, por supuesto, más de un polémico. En esta última selección estaría, desde luego, Edmundo, el estandarte número uno de la ‘otra’ cara de los héroes que el país genera movido por su propio entusiasmo, aquél que le crea contradicciones tales como idolatrar a un jugador que se ha recorrido todos los rivales históricos de cada club. Eso evidencia que, por encima del cariño a un club, está el de un jugador, por más que cree sus propias reglas y no esconda sus hábitos.

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Más yorugua que nunca

Se dice que Brasil aburre lejos de su hinchada y que los grandes festejos los realiza ante los suyos. Su ‘jogo bonito’ pasó a mejor vida desde hace muchos años por más que el marketing intente revitalizarlo y, desde luego, que teniendo las individualidades como punto de partida a su idea, en cualquier momento fulmina. Eso le va a valer, basta decirlo, para colarse en el próximo Mundial dejando mínimos detalles para la galería, por más que Dunga arrastre críticas por el camino.

Sin embargo, todas estas lecturas responden a una misma lógica, la de la camiseta. Brasil siempre sale con un gol a favor sólo por tener una historia llena de fenómenos alocados por el fútbol virtuoso, más ahora que se viste recordando a su mejor generación (la de 1970). En esa mística hay pocos equipos que se atrevan a indagar más allá de Argentina, pero hubo quien se ganó ese derecho hace ahora 57 años.

Uruguay conoce todo el orgullo elitista de la canarinha pero saca pecho por defender el suyo propio en las situaciones en las que se sabe respetado. Y es que probablemente desde aquél gol de Ghiggia, Brasil sea el combinado que más respeto moral mantiene ante los ‘charrúas’, que son ninguneados en demasiadas ocasiones durantes los últimos años.

David es aire

Inglaterra coge aire pero sólo eso. El partido histórico que Dunga no quería perderse y que McClaren ansiaba como una venganza personal contra sus detractores (muchos más a cada día que pasa), tuvo todo menos claridad. Pero después de ver la falta alarmante de creatividad británica, visible en sus mínimas llegadas al área rival, es muy fácil saber porqué ha regresado David Beckham a los planes 'pross'.

Inglaterra tiene complicado, (más de lo que parece) sobre todo teniendo en cuenta lo que muestra, la clasificación a la Eurocopa 2008 y antes de que el 'varapalo' disuelva por completo la reputación del seleccionador, ha preferido comerse sus principios y dar un nuevo aire. Con Lampard y Gerrard volviendo a cruzarse en sus funciones y con Owen muy fuera de forma en la delantera, Inglaterra tampoco tenía más, por lo que el choque se antojaba para empate o para lucimiento a balón parado.

En esas 'guisas' Brasil golpeó primero, porque Gilberto Silva cabeceó en posición válida un perfecto pase que sólo el asistente vio como fuera de juego y, desde entonces, Beckham y Ronaldinho se citaban una vez tras otra en cada jugada a pelota parada. Uno de los dos iba a tener la llave y aunque ninguno anduvo certero disparando a puerta, el madridista está en racha y dio la razón a quiénes piden su regreso porque sólo el puede dar un pase como el del gol de Terry. Si Inglaterra reclama jugadas de peligro porque es incapaz de crearlas, David tiene que estar en el campo y más en una selección como la de McClaren, que parece dispuesta a golpearse una vez tras otra con el mismo esquema enfermizo de cara al juego alegre y con extremos de otra época. Sin Carrick y sin Rooney, esta sensación gana aún más enteros.

El partido nunca se rompió y ni siquiera se puede decir a favor de la canarinha que haya sabido aprovechar las pocas acciones ofensivas de las que dispuso, como tantas otras veces. Ahora no tiene la pegada de antaño (quizás porque no está Ronaldo) y, salvo Kaká y Ronaldinho (ambos muy marcados), nadie tiene el don y la ambición suficiente para tirar del colectivo. Un día lo hará Diego (salvando los muebles esta vez), otro lo romperá Robinho e incluso es probable que la calidad de otros saque partidos adelante pero es cierto que, a día de hoy, la igualdad es máxima y si eso sigue así... Italia siempre reirá la última. Ahora, Inglaterra tiene al menos otro aire, el aire de David.


Foto: AFP

Jo sale a la palestra

Espigado y de piernas muy largas, el joven Jo nunca pareció un futbolista brasileño. Su envergadura (1,89), lejos de la del prototipo base que presentan los delanteros de su país, parecía más típica de un potente ariete africano o de uno de los ' Globetrotters ' (sobre todo cuando se dejó el pelo largo). Ahora, empieza a ganarse respetos, elogios y un traspaso sonado.

Con todas las pegas que se encontró debido a estas extrañas medidas, Jo se fue haciendo hueco en las categorías inferiores del Corinthians, su único equipo en Brasil. Allí, debutando con sólo 16 años (el jugador más joven en hacerlo en las filas del cuadro ‘Timao’), su fútbol era eminentemente rápido y de grandes prestaciones atléticas, un fin común que supo explotar durante años a un nivel medio, ya que alternaba buenos choques, con citas en las gradas. En esos años logró dos campeonatos Paulistas, una Copa de Brasil y un Torneo de Sao Paulo, hasta que se coronó en el 'Coringao' (nombre que recibe el Corinthians).

Así, con los minutos muy peleados y con cuentagotas, Jo logró cuajar una temporada interesante y se anotó su primer Brasileirao. Este 2005 fue su año en lo bueno y en lo malo, porque con Tévez o Nilmar en la delantera y sufriendo una inoportuna lesión, el joven Jo tuvo que decidir si mantenerse a la sombra de quienes le disputaban el puesto, o dar el salto a Europa con tan sólo 18 años. La respuesta era fácil y se encaminó al sueño de toda perla brasileña, el fútbol europeo.

En su caso no siguió los cánones normales, porque se marchó nada menos que al CSKA de Moscú y por una cantidad que dejaba claro las esperanzas depositadas: 5 millones de euros. Un cambio radical de costumbres, de clima y de vida al que Jo se adaptó de manera rápida y fulminante, al menos en el terreno de juego, porque en sus primeros 18 partidos con el campeón moscovita, Jo se destapó con 14 goles. Su juego seguía siendo veloz y potente, pero supo aprovechar sus altura para adelantarse por alto, prolongar jugadas y, sobre todo, asistir a sus compañeros. Entre ellos estaban los también brasileños Carvalho y Vágner Love, que le han sido muy beneficiosos en su aclimatación a suelo soviético.

Desde entonces, es cierto que su aportación ha sido irregular, porque ni en Champions ha sido titular ni ha tenido consentimiento de algunas molestias, pero si fue determinante en el campeonato liguero del pasado año, en este, ya ha mostrado que sigue con fuerza, ya que en la Supercopa ante el Spartak fue la estrella con dos goles decisivos para los de Gazzaev.

Ahora, cuando suma 4 tantos en diez jornadas disputadas en la Premier rusa, le ha llegado el momento de debutar en la Absoluta y, aprovechando que Dunga tiene en su cabeza dar juego a algunos jugadores nuevos durante la Copa América de este verano, es fácil que si lo aprovecha, le veamos en Venezuela. Por ahora, estará con la 'canarinha' en el amistoso ante Inglaterra en Wembley, no es poco ¿no?


Además, según se rumorea, hay quienes lo colocan en el fútbol español y es que el Sevilla ya le ha tanteado para saber sus condiciones. Teniendo en cuenta que el club hispalense suele vender a los jugadores que se destapan cada año y que Kanouté puede ser uno de ellos, no hay mejor sustituto que un símil en altura y calidad, pero con diez años menos.

Foto: Goal.com



Mil goles y 1000 perdones

Un 25 de noviembre de 1979 comenzó la relación de amor al gol con la camiseta del Olaría. Casi 28 años después, muy largos para la mayoría, Romario Da Souza ha logrado una cifra de leyenda, los 1000 goles que le encumbrarán de por vida junto a Pelé y el desaparecido Arthur Friendenreich, los otros dos goleadores milenarios.

Este era, a fin de cuentas, el único interés de un futbolista que se ha ido renovando a lo largo de una carrera tan polémica como exitosa, aunque siempre dejando un punto de que, con mayor cabeza, Romario hubiera logrado honores mucho más mediáticos que los que posee, que no son pocos, porque un Mundial y cinco Ligas no están al alcance de cualquiera. Se añora un Balón de Oro o, al menos, haber estado cerca, pero en 1994, la mejor campaña de ‘O Baizinho’, en la que ganó todo y se convirtió en pichichi con el Barcelona (30 tantos), su compañero Stoichkov le quitó protagonismo.

Llevaba más de un año tras esta meta, un final perfecto que sólo un tipo con mucho aplomo y serenidad de veterano (quien se lo iba a decir), podía aguantar. Le han caído ‘palos’ por su fanfarronería, sus ansias de querer compararse a los más grandes y sus cientos de polémicas por una vida llena de desperfectos y despropósitos pero ahí están sus cifras. La duda siempre se tornará sobre el, ya que muchos se preguntan qué hubiera sido si, en sus buenos años, hubiera sabido ser más humilde y profesional, pero quizás ese era su sino, como tantos y tantos cracks.

Ahora, con un penalti en Sao Januario (no pudo ser en Maracaná), Romario ha paralizado al país. Anotó y el choque se interrumpió durante 18 minutos, en los que sus familiares, amigos y compañeros, le felicitaban por la gesta. Su madre, le dio la camiseta con el número 1000, ya que vestía la 999 de una cuenta atrás que seguirá adelante, pues aún nos quedará algún golito más. ¿Alguien se atreve a retarle?

Foto:AFP


El maestro del gol


El gol es el máximo exponente de la alegría en el fútbol, desata pasiones y engrandece otros instintos humanos que poco o nada puede igualar. Toda Sudamérica, especialmente Brasil, está estos días esperando con verdadera locura un gol o, mejor dicho, dos goles. Ambos, pueden llegar mañana de botas de Romario, uno de los más grandes goleadores de la historia que llegaría al segundo escalafón tras Pelé (depende de que fuente revises) y alcanzaría la histórica cifra de los 1000 goles -algo que algunos atribuyen también a otro brasileño, Arthur Friendenreich-.

El mismo que fue icono de toda una época de goleadores, lleva ya varios años tras esta mágica cifra y realmente se lo ha planteado como un reto especial para cerrar su sorprendente y larga trayectoria a los 41 años.

Un hombre que, en sus últimos 'coletazos', ha buscado el gol allá por donde se le permitía jugar -a destacar su periplo por el Al Saad qatarí, el Miami o el Adelaida australiano- y que, tras su regreso -por tercera vez- al Vasco de Gama, está logrando registros del verdadero crack que un día fue y que aún mantiene vigente cuando se lo propone. Se incorporó en enero y en tan sólo siete encuentros, siendo suplente en 5, ha logrado anotar 11 goles para los Bacalhau, lo que da muestras sin contrariedades de que está aún para jugar.

Así, mañana se ha preparado una fiesta por todo lo alto en el estadio Mané Garrincha de Brasilia, donde el Gigante da Colina -Vasco- visitará al débil Gama, de la Segunda División brasileña. Tanta trascendencia ha levantado el choque, que se ha invitado al Presidente Lula -aficionado al Vasco de Gama- y los hinchas rivales han admitido que si Romario marca los dos goles, les dará igual caer eliminados.

Una fiesta que puede quedar en nada porque Romario va a ser suplente de inicio y porque, algunos argumentan que podría dejar al menos un gol para su visita a Maracaná del próximo domingo ante Flamengo, un final perfecto obra de un goleador nato.

Foto: Yahoo

 
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