Mostrando entradas con la etiqueta Euro 2008. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Euro 2008. Mostrar todas las entradas

Con los pelos de punta...

España recibe el merecido homenaje a un recuerdo histórico e irrepetible. Los que estuvimos allí y lo vivimos diariamente con los protagonistas, no podemos ignorar una emoción profunda e inigualable. ¿A qué español no se le ponen los pelos de punta?



España es campeón de Europa

Era la noche española, la cita que todo un país estaba esperando y la misma que sacó de sus casas a una afición feliz, expectante y esperanzada con un colectivo que había respondido con creces y un fútbol fantasioso a sus demandas históricas. Un estilo de juego y una personalidad inmensa fraguada en la fuerza de un colectivo que había logrado levantar cariño y respeto en toda Europa. Un registro que podía devolvernos a lo más alto tras 44 años de larga espera. Tocaba ganar. Tocaba festejar. Tocaba sentirse campeones.

Luis Aragonés, como se esperaba, no trastocó los planes. La baja de Villa, el gran goleador, fue solventada con la entrada de Cesc como ya ocurriera en semifinales tras la lesión del punta asturiano. Un once creado para dominar al rival, para ser el dueño de la pelota y para imponer su estilo de juego. Torres era el único referente ofensivo pero suficiente para poner en peligro a la zaga germana. Low, por su parte, sí apostó por Ballack pese a las dudas sobre las molestias de su capitán, que nunca nos hicieron presagiar una final sin su participación. Más allá del mediapunta, Klose y Podolski eran las apuestas atacantes, que por ahora habían tapado con sus goles las evidentes deficiencias defensivas.

El carácter de todo equipo ganador por naturaleza, se pudo ver en los primeros compases. Alemania tenía agresividad, fuerza y presionaba la salida de balón de una España intermitente, arrugada y muy incómoda en su propuesta de posesión. Incapaces de poder mantener la pelota, la ‘Roja’ tuvo que sufrir minutos de cierto desconcierto pero lo máximo que consiguieron fue provocar algún saque de esquina y balones parados. Por otra parte, esa consigna es su hábitat natural.

Pero en cuanto España supo calmar ese ímpetu germano, la cita se encaminó hacia el estilo que tantas alegrías viene dejando en el cuadro de Aragonés. Con Cesc muy liberado por la falta de ritmo de un debilitado Ballack y con la presencia incansable de Xavi e Iniesta como fieles escuderos creativos, las tornas cambiaron. Esa mejoría en el dominio debido a la regularidad de apariciones en mitad de campo, trajo consigo las arrancadas de Torres, que una y otra vez lograban sacar de su sitio a los centrales. Mertesacker y Metzelder son altos y robustos, pero extremadamente lentos para el punta español, que supo buscarles una y otra vez.

Fruto de esa mayor capacidad, surgieron las primeras ocasiones siempre basadas en la creatividad y electricidad en el control de la pelota. Un par de internadas del citado torres, las subidas de Capdevilla y las geniales asistencias de los ‘bajitos’, dejaron ocasiones. Tras un par de avisos con un cabezazo de Torres al poste incluido, el ‘Niño’ obtuvo recompensa a su insistencia. Un balón largo a espaldas de la zaga germana, hizo estragos en Lahm, que se mostró indeciso en su despeje y provocó que Lehman saliera con autoridad. Entre tantas dudas, apareció Torres con inteligencia para picar por alto ante el meta y poner a España por delante.

Una volea de Silva, un par de contras donde se reflejaban las mejores intenciones de la ‘Roja’ y la dependencia alemana de sacara provecho de jugadas a balón parado, nos llevaron al descanso con mucha autoridad.

Pero un gigante de las dimensiones teutonas, jamás descansará, por lo que si el guión no va con sus prioridades, no hay ningún reparo en modificarlo. Así, tras unos minutos donde apareció de nuevo el poder de un equipo creado para ganar y tremendamente obsesivo, Low decidió proponer el juego arcaico que siempre les hizo grandes. La entrada de Kuranyi respondía al canon común, a su simpleza y al fútbol directo por antonomasia. Con el potente delantero el mensaje era claro, buscar balones al área y segundas jugadas. Tuvieron minutos de apogeo pero Aragonés respondió de inmediato con la entrada de Cazorla para abrir el campo y Xabi Alonso para dar más eficacia y presencia al medio campo. España se rehízo y respondió con un par de llegadas donde Frings sacó un balón bajo palos tras un disparo de Iniesta.

Alemania se fue con todo adelante y España pasó a su versión más atrevida, la que genera contragolpes cuando los espacios crecen como los nervios de la recta final. Guiza para dar descanso a Torres y el hispano-alemán Gómez por un ensombrecido Klose, fueron los últimos recambios en busca de una reacción o de una serenidad letal en busca de la gloria. Sin embargo, cuando la precisión no llega, lo hace el cansancio y Alemania en este aspecto estaba desfondada, a merced de España, que desperdiciaba ocasiones a base de brillantes combinaciones.

Parecía imposible, era un sueño colectivo con un pasado negro que nos impedía creer, crecer en la confianza que el grupo reflejaba como un manantial. España se ha ganado el respeto del mundo del fútbol. España es campeón de Europa. Toca disfrutar porque esta vez, sí.

El 'torero' alemán

La selección alemana, una de las grandes potencias futbolísticas por historia y la más imponente en cuanto a palmarés (tres Mundiales y tres Eurocopas) de toda Europa, siempre se ha caracterizado por sacar grandes goleadores. Todos conocemos al ‘Torpedo’ Muller, máximo goleador de la selección germana o a Uwe Seeller y sus más de 430 goles con la Mannschaft. Más actuales son Klinsmann o Klose, pero el futuro lo marca un jugador diferente a todos ellos. No es su altura (1,90), ni su precocidad en alcanzar el éxito (debutó con 18 años en la Bundesliga), sino que este domingo vivirá la final de la Eurocopa 2008 vestido de teutón pero con raíces hispanas.

Mario Gómez (el torero hispano alemán), reúne todas las cualidades necesarias para ser el protagonista que de un morbo especial a una cita que demanda números, desenlaces pasados y un apartado enorme de candidatos a héroes. Y es que el goleador del Stuttgart es el tanque germano por naturaleza debido a su corpulencia y potencia, pero suma una calidad y clarividencia de cara a puerta que le ha abierto el panorama mundial y le ha cotizado como uno de los principales reclamos del mercado actual.

Sin embargo, más allá de sus cualidades futbolísticas, las que le van a hacer dejar el equipo de Armin Veh para recalar en uno de mayor nivel (ha rechazado al Bayern y se rumorea su futuro para el Calcio), Gómez guarda un atractivo pasado. Y es que su abuelo es español y como su padre, tiene un cariño especial a la tierra granadina (Albuñán para ser más exactos). La frialdad que define a la mayoría de jugadores germanos, no se plasma en la sangre latina del ‘Súper-Mario’ alemán, que tiene mucho carácter y un temperamento bien distinto que le delatan.

Pese a esta morbosa raíz genealógica, Mario tuvo clarísimo que su tierra es Alemania y que era aquella la tierra a la que quería representar. Por eso, con sólo 15 años se enfundó la camiseta blanca con las categorías inferiores y, desde entonces, no ha parado de cosechar grandes titulares. Así, tras estar muy cerca de alcanzar la internacionalidad absoluta, lo consumó hace poco más de un año, con gol incluido. Así, confirmaba que se trata de la aportación más positiva que ha tenido la selección teutona en los últimos años.

Hace poco más de dos años, era un absoluto desconocido pero los 24 goles que anotó la campaña 2006-2007, le llevaron a un estrellato que sirvió a los del Gottlieb-Daimler Stadion para sumar su primer título liguero tras quince años. También les encaminó a la final copera pese a salir derrotados. Esta campaña, de no ser por una grave lesión (es uno de sus puntos débiles puesto que pese a su juventud ya ha caído en varias ocasiones), hubiera repetido registros. A pesar de ello, se quedó en nada menos que 28 goles.

El problema surgió en la Eurocopa. Mario Gómez llegó como delantero referencia junto a Klose, pero sus errores en los primeros partidos terminaron con la paciencia de Low, que pese a confiar ciegamente en su ‘niño’, prefirió fiarse del buen momento de un Podolski sensacional. Así pues, no se ha estrenado aún (y que así siga) pero buscará resarcirse personalmente con un gol ante España que realice sus sueños y, a la vez, rompa los de sus raíces paternas.

El 'gigante' que nos espera

Aquellas palabras en las que Gary Lineker admitió que Alemania es implacable, afirmando que "el futbol es un deporte que inventaron los ingleses, juegan once contra once, y siempre gana Alemania", son una losa para todo aquél que se enfrenta al gigante teutón. Su eliminación en Italia 90 en los penaltis, fue el detonante para que uno de los grandes del fútbol inglés, dejara su sello, una frase que en la previa de una finalísima supone un bálsamo de optimismo en los de Joachim Löw.

Ahora, aunque muchos tildan a esta generación de ser un bloque de nivel medio con un jugador que destaca desde su capitanía, Michael Ballack (posible baja por lesión), nadie puede reprocharles que su juego haya recibido críticas pues, una vez más, están en la finalísima.


Alemania es, ante todo, un bloque muy compacto. La selección teutona ha logrado alcanzar de nuevo un éxito marcado por el trabajo de Low que, por otra parte, mantuvo la filosofía de su antecesor, un Jurgen Klinsmann al que todos adoraron tras el buen desempeño del pasado Mundial 2006. Sólo resta confirmar toda esta corriente de optimismo con un nuevo título que sería su cuarta corona y, por ello, son favoritos históricamente.

Alemania no se esconde, no engaña y mantiene una solidez en su estilo, que sólo está al alcance de los grandes. Y es que, guste a o no, los germanos tienen una filosofía conocida que destaca por su agresividad, potencia, fuerza y energía física. Esa mezcla, unida a la experiencia del bloque, a su poder como equipo grande y a un conjunto que siempre da la cara cuando se le exige, les suele bastar para contar éxitos con facilidad. Sabe explotar al máximo sus cualidades, las moldea en beneficio propio y obtiene el cometido perfecto que sus números le exigen. El fútbol directo, las llegadas de hombres de segunda línea, la potencia a balón parado y una defensa adelantada, son señas de identidad conocidas y repetidas históricamente.

Tachamos a los germanos de ser un colectivo falto de creatividad y no nos falta razón, pero sabe sacar provecho a sus mejores bazas y eso, al menos en mi opinión, es un valor añadido y mérito suficiente como para merecer estar entre los semifinalistas. No se trata de jugar mejor, sino de entender y leer tus cualidades para sacarlas a flote entre aquellos puntos negros que la filosofía teutona no puede solucionar.

La Mannschaft (equipo en alemán), son una selección ganadora por excelencia, pero el momento en el que llega esta final les hace tener muchas más precauciones de lo normal. Su potencial está en el juego aéreo, el contraataque, las diagonales y una lucha incansable con el fútbol directo como estandarte.

La portería está siendo muy criticada. Lehman ha sido inamovible y pese a su irregularidad y dudas, nadie ha alterado su posición. Será su último gran partido y el fin de una dinastía de porteros con mucho carácter y experiencia.

En defensa, los cuatro seguros de Low son más que distintos. Mertesacker y Metzelder son dos centrales, robustos, con potencial aéreo pero muy lentos, algo que además queda muy evidente cuando salen de su posición. Vienen jugando con la línea muy adelantada pero están sabiendo solventarlo. En los laterales, Lahm es la estrella pese a sus dubitativas actuaciones en el torneo. Es atrevido cuando se ve con espacios, pero inconsistente ante jugadores de calidad que les molesten. Fiedrich, que ha ganado la partida por ahora a jugadores de mayor nombre como Fritz o Westermann, es más torpe y parece que su físico es la base para que la titularidad haya sido suya.

En mitad de cancha es donde Alemania muestra un aspecto más combativo y agresivo. Ballack es la estrella, el llegador por excelencia, el motor de una maquinaria potente, impulsiva y muy testaruda en sus principios de fútbol a empujones. El capitán es el líder, lanzador de faltas y estimulador oficial de todo un país.

A su lado, Frings (recuperado para la final), es la cara opuesta, la dinamita, la destrucción y la capacidad de orgullo en todo un experto con muchas citas a sus espaldas. Los dos jugadores más extremistas en sus principios de juego son Hitzlsperger y Schweinsteiger. El primero se ha ganado la puerta al once por su sacrificio, trabajo y fuerza para lanzamientos desde media o larga distancia mientras ‘Basti’, eléctrico e irregular a partes iguales, es peligroso con sus diagonales cuando aparece pero, a su vez, es una auténtica bomba de relojería si su carácter aparece en escena.

Pese a haber empezado con tres delanteros, Low alteró sus planes en mitad del torneo y el gran perjudicado fue el hispano alemán, Mario Gómez. El punta del Stuttgart se cayó del once por la gran rentabilidad de alinear a Podolski por detrás de Klose. Curiosamente, los dos últimos, titulares, goleadores y de excelente rendimiento con la selección, se transforman vestidos de blanco porque en el bayern han tenido un año a la sombra de las estrellas muniquesas. En sus pies está el poder ofensivo de un equipo con las claves bien predefinidas.

El súmmum de la ‘Roja’

24 años de espera son muchos, pero sobre todo, demasiados para un país y un fútbol que han dado tantos buenos ratos al continente europeo. España sólo necesitaba quitarse la careta, la que le hacía empequeñecerse en momentos de angustia, la que escondía sus atrevimientos en citas de primer nivel y, en definitiva, aquella que alimentaba fase final a fase final, el mal fario que un día tenía que romperse a nuestro favor. Y se consiguió a lo grande, por la puerta reservada a los que cortan orejas, dejan ko a su rival o lo arrodillan ante sí y es que Luis dio con la tecla exacta en cada momento.


Pese a no estar muy de acuerdo en la rapidez con la que asumió su control al dar entrada Xabi Alonso y Guiza con más de media hora aún por delante y sólo un gol de ventaja, es cierto que el 'Sabio’ viene manejando los tiempos con una grandeza al alcance de aquellos que han tenido ya muchas batallas para curtirse. Ahora le toca reír a él, nos toca disfrutar a todos.

La versión española fue camaleónica, restaurándose según las necesidades del partido y moldeando su grandeza minuto a minuto. Salimos lentos pero apareció el carácter de Senna en mitad de cancha para dar carácter, arrimar el hombro como nunca y, en definitiva, calmar los impulsos rusos, mucho menores que en anteriores ocasiones. A partir de allí, sólo un disparo peligroso de Pavlyuchenko que Casillas supo sacar como siempre, (es enorme la facilidad del madridista para mantener vivo al equipo cuando le llegan con todo) y tras la lesión de Villa, el partido necesitaba una lectura nueva, un planteamiento alternativo que en la ‘Roja’ fue Cesc.

El Gunner, que ha crecido día a día vestido de rojo, no sólo sumaba calidad al medio campo, sino que su capacidad organizativa, de llegada y de toque, sumó afiliaciones incomparables con Iniesta o Xavi, e incluso con Xabi Alonso minutos más tarde. Aquella facilidad creativa, de asociación ideal y con el temple que la situación requería, multiplicó el hambre de España, que pasó a ser una apisonadora de quilates puesto que Rusia, la misma que se había comido literalmente a Holanda, era incapaz de arremeter aquella ambición.

Cierto es que el intento de Hiddink de perpetuar el fútbol vistoso, le sale caro atrás cuando el marcador no es favorable. Con el toque desde atrás de Xavi, la definición perfecta de Guiza en una jugada con tintes de idiosincrasia histórica y la maniobra final de Silva (los dos últimos tras pases de Cesc), España metía la cabeza en una final que Alemania vive intensamente y supo tener a su alcance tras ganar a Portugal. El favoritismo es relativo porque pese a que España tiene más calidad y jugadores con capacidad de alterar sus guiones de juego, Alemania es más potente, agresiva y tosca, aunque sabe explota4r como nadie sus armas.

El domingo, el misil germano se cita en el viejo Prater con una España ejemplar, que ha levantado al país y que no conoce límite. Levantar la Eurocopa y enterrar todas las antiguas pesadillas será, desde luego, el mejor regalo posible para un torneo de aplausos infinitos. Gracias España. Enhorabuena Luis.

Il tenore aphonic

Cuando vives el día a día de la Selección española, surgen todo tipo de detalles con asiduidad. Un gesto puede tener muchas lecturas (unas amarillistas y otras pacíficas), un partido se examina hasta el más mínimo apunte pero las sensaciones sobre lo que cada uno percibe en el ambiente, son personales y de posible naturaleza onírica. Dejarse llevar o no por los sentimientos, es como la fe, unos la siguen a conciencia y para otros no es más que una excusa eclesiástica. Pero quien escribe gritaba a los cuatro vientos que España iba a romper los malos presagios anteriores para escribir su propia página, la que silenciara a los azzurri.


Y es que la hinchada transalpina es, sobre todo, cantautora. Desde que salimos de Innsbruck (un viaje eterno en tren, por cierto), sólo se escuchaban una vez tras otras los cánticas italianos que anunciaban que la pelea de España no era sólo contra su propio destino, sino contra la actual campeona del mundo, algo que bien repetían sus aficionados: “Siamo campioni del mondoooo”…

Pocas horas después, no sólo el tono había desfallecido, sino que además, aquello había dejado de imponer. Al llegar, el temor se acrecentó, pero de vuelta, los fantasmas nos habían abandonado gracias a una magistral ejecución de un chico con rol secundario peor hambre de estrella, un Cesc Fábregas empujado por toda España. 24 años después, (antes de que el propio Gunner naciera), la ‘Roja’ se colaba entre los cuatro mejores.

Aquel fue el último sesgundo de un partido histórico donde los detalles fueron la clave per donde la suma de todos ellos no sirvió para definir un ganador. España fue superior en el global, dominó la posesión a pesar de que Aragonés había avisado que no quería la pelota. Le faltó mayor profundidad, más velocidad en la distribución y confirmar aquellas intenciones con ocasiones claras. Chiellini, con un gran partido, así como las salvadoras intervenciones de Buffon, mantuvieron la incógnita. Atrás, Toni siguió sin ver puerta (se marcha sin gol), pero es tal su corpulencia que Sergio Ramos a su lado parecería una marioneta a la que el azzurri domina a su antojo. Ayer el sevillano se sublevó y, de la mano de un estupendo Puyol, se lograron cerrar las vías que sólo generaba el nueve. Marchena evitó así mismo un gol.

Con esas cartas jugadas, Aragonés dio el primer paso y lo hizo con vocación ofensiva. Retiró a Iniesta y Xavi para dar galones a dos chicos que llaman fuerte, Cesc y Cazorla, ambos protagonistas hasta el final y con un carácter a la altura de muy pocos (ambos lanzaron magistralmente sus penaltis). Donadoni reaccionó al instante con Camoranesi pero no acertó con del Piero (algo tardío) ni con Di Natale, ambos eclipsados por el buen hacer defensivo de España.

Así, los sudores fueron los protagonistas en una noche épica, sofocante por el calor que desprendía Viena y los graderíos pero, sobre todo, porque por una vez, la sonrisa corrió de nuestro lado. Ahora, con optimismo y confianza plena, no se nos puede escapar porque lo más difícil ya se ha logrado, el canto italiano se perdió entre la noche. Il tenore quedó afónico.

“54, 74, 90, 2006″… ¿2008?

Alemania es un país referente en la Europa económica. Se distingue por su fortaleza en cuestiones de seguridad, la solidez de su República federal Parlamentaria y la obligación de tener un seguro médico para poderse inscribir en la universidad y para obtener un permiso de residencia de más de 3 meses. En fútbol, son letales, implacables, agresivos y, desde el 2006, un colectivo más unido que nunca en torno a un país al que jamás pueden decepcionar.

La victoria de este jueves ante Portugal (3-2) tiene un punto de inesperada por la trayectoria y el estilo que venían mostrando ambos combinados, pero despeja cualquier duda y vuelve a mostrar la naturaleza teutona, justiciera hasta la extenuación. Y es que Alemania no esconde su bazas, ni tan siquiera altera sus planes en busca de sorprender al contrario con una nueva apuesta de última hora, sino que enseña las cartas, las moldea en beneficio propio y las saca una rentabilidad única. La rentabilidad del campeón.

El fútbol directo, las llegadas de hombres de segunda línea, la potencia a balón parado y una defensa adelantada, son señas de identidad conocidas y repetidas históricamente. Tachamos a los germanos de ser un colectivo falto de creatividad y no nos falta razón, pero sabe sacar provecho a sus mejores bazas y eso, al menos en mi opinión, es un valor añadido y mérito suficiente como para merecer estar entre los semifinalistas. No se trata de jugar mejor, sino de entender y leer tus cualidades para sacarlas a flote entre aquellos puntos negros que la filosofía teutona no puede solucionar.

El gran momento de un Ballack que se siente líder, las apariciones de un ‘Basti’ desaparecido hasta anoche (dio dos pases de gol a balón parado con su buen toque de diestras y abrió el camino con un gol) y la movilidad de la dupla Podolski-Klose (más allá de sus goles), se impone a sus defectos, que apuntan hacia la frialdad defensiva con dos centrales capaces de todo. Pero la palabra que mejor les define es la de ‘equipo’, una ‘Mannschaft’ anímicamente muy fuerte.

Y es que Portugal fue el guionista sin director, incansable en su labor ofensiva pero incapaz de desarrollar peligro más allá de jugadas puntuales, de chispazos de sus jugadores más desequilibrantes, con lo que fue previsible y con un ataque predefinido (y además sin nueve claro porque Nuno y Cristiano se alteraban con mínimas apariciones). Aún así, su coraje, el de un equipo que apuntaba a lo más alto y que , por momentos, encandila, le mantuvo vivo hasta el final. Ahora toca recambio, revolución sin Scolari y con rasgos de ocasión perdida.

Alemania, eterna y con una mentalidad ganador que toda Europa teme, sigue adelante. Como bien cantaban los hinchas germanos (doy fe de ello pues lo viví in-situ en la carpa de Neustift), todos son un bloque único en torno a su selección. El “54, 74, 90, 2006″ (en honor a los éxitos pasados) de Sportfreunde Stiller, fue una excusa para englobar una ilusión que desde el pasado Mundial tomó fuerza, sentó bases y ahora quiere saborear las mieles al son del indie.

La catarsis ‘arshavínica’

Empezar una Eurocopa a la que se ha llegado tras dejar fuera a la todopoderosa Inglaterra, generó en Rusia unas expectativas más que bien fundamentadas por lo visto en la fase clasificatoria. Los de Hiddink, que de nuevo ha conseguido ser idolatrado en otro país debido a su excelente rendimiento y a la capacidad de hacer bloque, parecían haber cerrado ya sus objetivos al estar en la cita veraniega de selecciones per ni mucho menos era la meta fijada para el holandés.

Como ya he dejado caer en análisis previos sobre el equipo ruso, las bajas de Pogrebnyak y Arshavin eran demasiado sensibles para un bloque donde nadie destaca sobre el resto y donde la fuerza reside, precisamente, en la dosis de compañerismo residente entre los jugadores. Sin embargo, nadie podía ignorar que las dos estrellas del zenit iban a trastocar los planes establecidos así como reducir las esperanzas de los ex soviéticos. Pogrebnyak llegaba en forma como goleador de la UEFA y Arshavin como líder del actual campeón en esa misma competición.

Esas carencias se dejaron notar sobre manera ante España. Acaban de perder a su goleador, improvisaron en defensa y notaron la ausencia del eléctrico Arshavin. La ‘Roja’ se benefició de la sequía de cara a puerta, de su inocencia en tres cuartos de campo y de los experimentos defensivos (pasó de tres centrales a cuatro defensas con dos laterales muy ofensivos). Pese a ello, Hiddink no decayó en su idea de ganarse un puesto en cuartos a base de buen trato del balón, ser el dueño del partido y ampliar el abanico de opciones con extremos, mediapuntas y llegadores. Así, reaccionó ante Grecia porque Pavlyuchenko encontró el gol dentro de su aún evidente inocencia. La diferencia fue mucho más acusada de lo que se palpó en el resultado, pero faltaba un chispazo.

Con Suecia como rival para solucionar su cupo en cuartos, Hiddink mantuvo su idea pero ganó en electricidad, imprevisibilidad y velocidad. Es decir, que pudo ya contar con Arshavin tras su desafortunada sanción en los dos primeros partidos. El extremo del Zenit cumplió las expectativas con su desborde, insistencia y búsqueda de opciones en ataque, justo lo que demandaba su equipo. Un pequeño ‘zar’ al que llevar los objetivos y liberar de paso a sus compañeros, que rindieron mejor si cabe con la presencia del menudo y habilidoso ‘general’ de Leningrado.

Su aportación real se reduce a un gol y varias ocasiones claras peor, más allá de lo que propuso, dio un aire distinto y a su vez, eficaz. Su técnico sabía lo que deseaba de sus cualidades y por ello le liberó defensivamente. Creó una armadura con Semak por detrás y una línea de centrocampistas que amplió el poder ofensivo de un Arshavin letal con Suecia como juguete para un estreno atrayente. Debieron caer más goles.

Rusia sigue pecando (bajo mi opinión), de falta de pegada y de contundencia defensiva peor su propuesta es tan atractiva y tan limpia en cuanto a intenciones, que merece el mayor de los respetos posibles pues otros combinados con mayor calidad optan por esconderlo. Hiddink, pese a estas bajas tan importantes, propuso y logró premio. Un merecido premio.

Entrevista exclusiva a David Villa

El Enganche logró compartir unos minutos con el máximo golador de la Eurocopa. Villa, que está en boca de todos y es el delantero de moda, admite que sueña con algo grande. Sólo falta poder culminarlo 'Guaje'...

Leer la entrevista aquí

Milagros y pantomimas austro-alemanas

Todo aquél que esté actualmente en Austria o la haya visitado, no podrá negar la sobriedad de su sociedad, las incontables facilidades para romper la dieta mediterránea (salchichas, salsas y cervezas lo evidencian) y la tristeza que desprende la interminable lluvia que cae sobre sus verdes praderas. En lo que al deporte se refiere, el esquí alpino se lleva los principales titulares pero estos días el fútbol le ha ganado mucho terreno, reflejando una dinámica de intereses a favor del balón que se remonta varias décadas en el tiempo.


El gol salvador del veterano Vastic ante Polonia en el segundo partido del grupo B (de penalti en el descuento), abrió una mínima esperanza clasificatoria para los anfitriones, que cuentan con un punto y que lograrán entrar en cuartos si se imponen a sus vecinos germanos, con quien comparten historias de amor y odio a partes iguales. Un choque de máxima rivalidad que dejará un nuevo capítulo en las citas austro-alemanas, aliadas para la eternidad con la polémica.

El Mundial de Argentina 1978 fue el punto de partida en esta enemistad entre vecinos competidores y aunque los germanos son el gigante a respetar y un candidato serio en cualquier competición, siempre existe opción a la sorpresa. En Austria el 21 de junio de aquél año, supuso un subidón irremediable en lo que a la expansión futbolera se refiere y los seguidores austriacos dejaron de lado su frialdad para contagiarse del calor en las gradas del Olímpico de Córdoba. Allí, la República alpina firmó la victoria más atrayente y legendaria de toda su historia.

Y es que a pesar de que los austriacos no se jugaban nada porque ya estaban matemáticamente eliminados, mantener el honor y perjudicar al vecino fanfarrón nunca está de más. En aquél mítico partido estaba el actual seleccionador, Josef Hickersberger, que se iba a despedir del combinado de la mejor manera posible.

Pese a que Karl Heinz Rummenigge adelantó a los germanos, un auto-gol de Vogts igualó la contienda hasta la aparición del gran Hansi Krankl. El delantero, por entonces en el Barcelona, se sacó un ‘doblete’ que confirmó la mítica victoria de una nación humilde que lograba elevar al máximo su orgullo patriótico a costa de dejar fuera a la campeona mundial cuatro años antes. Esa victoria (ver video) rompía una eterna racha de hegemonía germana pues durante 50 años, los austriacos fueron incapaces de derrotarles. Además de Krankl y Hickersberger, aquella generación austriaca (la segunda mejor de su historia tras los años 30), estaba formada por cracks como Prohaska, Pezzey o Koncilia.

También para la historia, aunque diametralmente opuesta en lo que respecta a su valoración futbolística, fue el enfrentamiento ‘amistoso’ en el Mundial de España en 1982. Idéntico escenario (la fase final mundialista) pero identidades contrarias y completamente vergonzosas. Aquella tarde en el Molinón gijonés entró directamente en la historia del fútbol por la puerta trasera, la de los ‘arreglos’ y amaños pues una victoria germana por la mínima les servía a ambos para seguir vivos y dejar en el camino a la débil pero ambiciosa selección de Argelia.

El tempranero gol de Horst Hrubesch evidenció lo que se veía venir y el pacto de no agresión se hizo efectivo al son de las quejas desde las gradas. Aquél tongo prácticamente reconocido por sus protagonistas, puso un punto de tristeza más a una historia que no merece ser recordada salvo para reflejar los aspectos más turbios de este deporte que tanto nos regala cuando se lo propone.

A pesar de que la maquinaria de marketing en recuerdo a estas citas históricas ya ha entrado en acción desde el bando austriaco (por su condición de equipo menor), el lunes no habrá pacto posible. El Ernst Happel reunirá todos los ingredientes para una receta con la pasión y rivalidad vecinal como termómetro hacia cuartos.

España: Una ‘cura de humildad’ a tiempo

Llegábamos con las espadas en alto, crecidos y quizás confiados en que España y su imagen victoriosa del debut, volverían a reflejarse ante Suecia. Sin embargo, como era de esperar conociendo al rival, el partido iba a ser mucho más físico, defensivo y lento que ante los rusos ya que Lagerback planteó así la cita, justo como intentaba evitar Aragonés.

Los escandinavos no saben controlar los partidos por posesión de balón, sino por potencia, agresividad y fútbol directo. Esas simples pero engorrosas ideas, fueron una pesadilla para España que empezó genial, se atascó, dejó la iniciativa y acabó sucumbiendo más allá de que Villa solventara la papeleta con tres puntos que, a su vez, lavan problemas rumbo a cuartos.

Pero Aragonés debe saber que, al igual que acertó ante los rusos, se equivocó contra Suecia. Estuvo muy listo al plantear la cita como un rotundo desgaste al rival, que se pasó el primer cuarto de hora tras la pelota, dividido por el buen hacer de Xavi y Senna, así como por las apariciones de Silva, al que le falta mordiente para ser un jugadorazo con mucho más gol. Todo estaba encaminado al gol y Torres lo concretó con un remate inverosímil que iba a romper con lo visto hasta ese momento.

Y es que pese a que a la ‘Roja’ le iba el tono que había tomado el partido, decidió dejar la iniciativa a su rival. Así sucedió ante Rusia, pero mientras el remate de Zyrianov se marchó al poste sin premio, el de Ibrahimovic (tras dos avisos de Larsson y Elmander), se fue a la red. Esa falta de atrevimiento o simple cambio de planteamiento para buscar las contras una vez en ventaja, fue esta vez la peor lectura posible.

La lesión de Puyol evidenció muchísimo más las dudas defensivas. El catalán se marchó lesionado y sin querer culpar a Albiol, tanto el ché como su compañero Marchena, tuvieron un partido flojo, fuera de sí con los movimientos de Larsson y quebrando en el gol de Ibrahimovic. El Juventino aprovechó un mal despeje de Albiol, el corte tardío de Marchena y, desde luego, la mala defensa de Ramos, que se fue al suelo con una facilidad inusitada. Hasta Iker casillas estuvo extrañamente débil en su intento por sacar esa pelota.

Lo más positivo fue que pese a dejarse llevar y ceder la iniciativa, en la reanudación se volvió a la lógica y el guión de atacar a base de movimiento de balón, merecía premio. Se buscó con ahínco y aunque sin mucha creatividad ni profundidad, Villa está enrrachado y eso hay que aprovecharlo. Una cura de humildad en un momento bueno ya que hay solución por delante.

Cesc y su ‘rol’ secundario

Mucho se ha hablado de Fernando Torres y de su gran temporada avalada con números en el Liverpool. Esta Selección española también ha logrado elogios por su mayor competitividad cuando se menciona a los jugadores que están en la Premier y que han dado un toque especial a la ‘Roja’ que antes no tenía. Sin embargo, el ‘cabeza’ de todos ellos y el jugador que más reverencias ha logrado en Inglaterra y en Europa durante los últimos años es el más joven, el más prometedor y, desde luego, el más precavido.


Cesc Fábregas ha querido desprender tranquilidad y serenidad en su posición de suplente habitual con Luis Aragonés. Demasiadas veces se le ha preguntado en esta concentración por la falta de regularidad con la ‘roja’ y por la necesidad de que España logre ver al mejor Cesc, a la versión Gunner de un auténtico filón lejos de nuestras fronteras. El, sincero y con una actitud de lo más profesional, ha preferido abstenerse y mostrarse como uno más, como un arma de banquillo para ser explotada en los minutos donde el equipo necesite un cambio de guión, un plan secundario o retener la pelota (como ya sucediera ante Rusia).


Se le puede tachar de pretender ‘taparse’ y dejar las portadas a otros, pero también de ser profesional y unirse a la causa de una selección que pretende alcanzar la gloria a base de trabajo y solidaridad. Podría incluso tachársele de falta de carácter, de ambición por obtener una titularidad lejana pero, sin embargo, la doctrina que ha tomado es la de la pausa, la del chico joven con muchos años por delante y la de la pequeña estrella que prefiere el anonimato ante tantos grandes jugadores en su misma línea de juego.


Luis Aragonés viene confiando en Senna y Xavi para la medular e incluso la prensa ha querido o intentado poner en ‘jaque’ a los dos catalanes con la puesta en escena de ‘piques’ sin fundamento entre ellos. Cesc se ha transformado una vez más con la elástica roja, la que le empequeñece ante la presencia de los pesos pesados de España, aquellos que semana tras semana levantan al Barcelona (Iniesta o Xavi) o dan un paso adelante en el crecimiento del Villarreal (Senna).


El ‘rol’ del Gunner es, a día de hoy, parejo al de un ‘novato’ como De la Red, con quien comparte la lucidez prematura que podrá llevarle al éxito con los años pero, desde luego, manteniendo la intachable profesionalidad de la que está haciendo gala.


Y es que España parece haber entrado en razón y en el vestuario de Luis no hay lugar para las salidas de tono (como la que se quiso crear con Torres), espantadas o ‘rajadas’ sin sentido. Tal vez sea esto lo que nos faltaba para tener, por fin, confianza ciega en las esperanzas de sumar un éxito histórico. Cesc, desde luego, pone su ‘granito’ de arena.

El mecanismo ‘oranje’ guillotina a Domenech

El optimismo holandés y el escepticismo galo sólo habían quedado separados por noventa minutos diametralmente opuestos. Mientras Holanda goleaba con una exhibición ofensiva y plena de alegría, el debut de Francia dejó dudas y muchas incógnitas sobre las decisiones de Domenech, al que le sentenciaría una derrota. Estas sensaciones se reflejaban en los onces de inicio ya que mientras Van Basten repetía mismos planteamiento, los galos presentaban un aspecto revolucionario con la entrada de Evra, Govou y Henry como único delantero.


Sin embargo, no por imponer una catarsis se aseguran mejores intenciones y todo el plan de choque galo se quedó en nada demasiado pronto. Apenas se había cumplido unos minutos de estudio por ambos bandos cuando un saque de esquina lo cabeceó Kuyt en el primer poste para mandarlo a la red. El comodín ofensivo del Liverpool cumplió su cometido aprovechando un marcaje dubitativo y débil de Malouda, que evidenció su falta de solidez defensiva. La inteligencia del holandés hizo el resto para comprometer muy mucho el futuro de Les Bleus.

Moscas y 'moscones'

De la pasión otomana al delirio austriaco sólo van 24 horas, tiempo más que suficiente para poder divisar desde la distancia la diferencia entre dos aficiones, estilos de vida futbolera y actitud ante un resultado. Ya contamos como el general Arda había movilizado sus tropas en torno a uno de los anfitriones, y el capitán Beenhakker hizo lo propio pero con más riesgos (defensa adelantadísima) y un Boruc sublime, vital para que los polacos subsistieran entre los fatídicos errores austriacos. No fue Linz ni Ivanschitz sino el veteranísimo Vastic, el que aprovechara un ingenuo y polémico penalti sobre la hora para dar una ligera esperanza a los alpinos.

Un grupito de periodistas seguimos entre la multitud austriaca el partido en una carpa montada en Neustift (donde se hospeda la selección española) con una pantalla gigante (de las más grandes que he podido ver). Las sensaciones eran contrarias a lo visto sólo un día antes y es que mientras los otomanos celebraban efusivamente sus tres puntos, con rasgos de violencia, pasión desmelenada y síntomas de peligro, los alpinos gritaban, festejaban sanamente un solo punto que, además, no les servirá demasiado (según mi opinión).

El verdadero sufridor de todo aquello era, por el contrario, un hincha polaco sentado en la soledad. Disfrutó en silencio durante noventa minutos, sonreía a cada error de su rival pero terminó como Leo, cabreadísimo con el árbitro y asegurando que el inglés había sido un protagonista innecesario. Un ‘moscón’.

Y hablando de ese pequeño insecto del que existen unas 120.000 especies, creo que todas ellas se han reunido para darnos la ‘lata’. Y es que este pesado y cansino ‘animalito’, nos está enloqueciendo. Creo que el jamón de la carpa mucho tiene que ver, pero es cierto que estas moscas son 100% insistentes y pegajosas, vamos, las llamadas ‘cojoneras’ de toda la vida. Son las causantes, junto a la interminable lluvia, de que uno sí añore España. Nuestra querida España…

El día no dio para mucho más dejando a un lado lo que disfruté con Croacia), sino para un amago de intento de entrevista a Cesc que quizás se confirme en breve o una anécdota en el entrenamiento de la ‘Roja’. Tres seguidores suecos fueron tachados por la colonia española (cada día nos acompañan más), de ‘espías’ de Lagerback aunque viendo las sesiones que prepara el ‘Sabio’, no creo que los escandinavos se llevaran muchos detalles.

Hoy, sabiendo que España entrenará en el Tivoli Neu en vistas al partido del sábado, la atención se centra en el Grupo C, aunque es cierto que cada día tengo más la sensación de que todo lo que no vista de ‘Rojo’ y hable castellano sobre un césped, me interesa sólo a mí. ¿Me habré equivocado de viaje…?

Arda Turan o el nuevo Alejandro Magno

Era día de resaca tras los cuatro maravillosos goles que anotó España a Rusia en un debut esperanzador. La ‘Roja’ tuvo un día muy ‘light’, donde los jugadores estuvieron al lado de sus familiares desplazados a la zona con lo que la calma fue la nota dominante. Sólo algunos periodistas con gana de sacar demasiada punta al lápiz, metieron el bisturí en la relación Torres-Aragonés con una sustitución como telón de fondo y un supuesto mal gesto del ex punta atlético. Yo, desde mi humilde opinión, veo demasiados intereses pro ‘The Kid’ en el desaguisado.

En la Selección es muy complicado obtener una exclusiva con un jugador pero cuando a tu seleccionado le da por hacer el “mejor partido” de su carrera, todo se complica. Sí, tenía cerrada una entrevista con David Villa pero salió en rueda de prensa en solitario para dar sus impresiones sobre el debut soñado y tras un ‘hat trick’, la espera será el mejor bálsamo hasta hablar con el aún delantero ché.

Pero más allá de España, la carpa se vistió de gala durante unos momentos. Sabíamos de la llegada del jamón ‘5 Jotas’ y de las delicias que iba a provocar pero cuando a un servidor le dio por levantarse a intentar probar tan suculento manjar (más aún en estas tierras donde proliferan las comidas rápidas), todo había desaparecido. Quedaban servilletas, platos vacíos y, eso sí, un pan muy tierno que mi compañero Xisco Ortí devoró con facilidad. Cuando el hambre ataca en mitad del trabajo…

Tras disfrutar del primer gran partido del multi-enfocado Cristiano Ronaldo en la televisión gigante que han implantado en la carpa de los periodistas (creo realmente que soy el único que presta atención al resto de la competición) y de aprovechar el descanso entre partidos para viajar a Innsbruck en busca de una Fan Zone (de las muchísimas que disfrutan en el corazón tirolés) para ver a Suiza, apareció Alejandro Magno.

El conquistador macedonio se hizo de rogar. Primero dejó que le golpearan con una acción individual de Derdiyok donde el joven delantero tuvo toda la calma del mundo para elegir la mejor opción y regalar el gol a Yakin. Consciente de la importancia del choque, Terim trastocó su once con mucha más vocación ofensiva. Los turcos desplazados en Innsbruck se escondían entre el resto de seguidores pero cuando Senturk empató el partido, las calles empezaron a tomar un color granate que presagiaba lágrimas por un bando e ilusión por otro. Arda Turan, en el descuento, se disfrazó del gran Alejandro para enloquecer a los turcos que se dejaron notar con gestos agresivos al grito de “Turkey, Turkey”.

Arda, como si del emperador que dominó la antigua anatolia se tratara, se bastó de un gesto (un disparo potentísimo), para movilizar a toda su legión, lo que generó un refuerzo de seguridad inmediato con numerosos policías persiguiéndoles. Eran sus fieles comandantes, los que habían conquistado el imperio suizo. Fueron, porque no decirlo, los primeros momentos tensos de mi estancia en Austria porque ver como cientos de seguidores enfervorecidos te miran con cara de desafío, no se lo recomiendo a nadie.

Por suerte, siempre hay españoles cerca. Un grupo llegado de Castellón nos hizo mucho más amena la noche cuando, al ver que éramos de prensa, nos cosieron a preguntas para que les intentáramos conseguir unas entradas. Estamos en ello, queda prometido. Eso sí, por delante los intereses cobrados, o lo que es lo mismo, una cervecita tirolesa gratis. Qué hospitalidad la nuestra…

Cristiano Ronaldo mete en cuartos a Portugal (1-3)

Victoriosos pero con sensaciones extremas. Portugal y la República Checa llegaban a su duelo con tres puntos tras sus respectivos debuts, pero mientras los lusos sí respondieron a lo que de ellos se esperaba, los del este ganaron por la mínima, sin justificar su supuesta superioridad y con demasiadas incógnitas por resolver. Con el liderato en juego y la opción clara de dar un paso firme hacia cuartos, los dos favoritos del grupo mostraron sus cartas.

Scolari siguió confiando en la base que ya había derrotado a Turquía y no introdujo cambio alguno. Bruckner, por su parte, sorprendió con la ausencia de Koller en el once inicial y dio entrada al siempre imprevisible Baros, siendo junto a Matejovski (supuesto recambio de Rosicky), las dos caras novedosas.

Pero todas aquellas intenciones se quedaron muy pronto en el olvido, ya que en una jugada con muchos apuntes positivos, se vio favorecida por un sinfín de indecisiones y rechaces de la zaga checa. Pared entre Cristiano Ronaldo y Nuno Gomes para que, tras los inútiles esfuerzos de Cech o Jankulovski, Deco empujara a la red con un último toque del lateral milanista que no evitó el tanto luso. De nuevo, como ya sucediera en su debut, Portugal lograba adelantarse con goles antes que con buen juego.

Aunque el gol supuso un ‘mazazo’ al plan checo y se reflejó en los minutos posteriores, un saque de esquina que botó Plasil al punto de penalti, encontró la rapidez del pequeño Sionko para buscar su camino a la red. Es cierto que Ricardo dudó en su salida y eso propició el empate, pero Portugal ya había evidenciado su intención de dar varios pasos atrás para calmar el ritmo.

Un par de disparos lejanos con mucha peligrosidad por parte de Cristiano Ronaldo y la poca seguridad del meta luso en balones aéreos, pudieron dar un aire nuevo al partido pero con un ‘tempo’ mucho más sereno y sólo con individualidades, la cita necesitaba mayores ambiciones para romper la igualada. Las tentativas checas, basadas una vez tras otra en un fútbol directo y poco creativo, era opuesta al toque, dominio de pelota y apariciones individuales de los de ‘Felipao’.

Dos acciones de gran calidad por parte de Nuno Gomes y la interminable posesión lusa, reflejaban los pasos atrás que ya había tomado el equipo de Bruckner, al que le gustaba muy mucho la idea de sumar un punto y que había decidido aguantar el ‘chaparrón’ con las líneas muy juntas. Esos riesgos tan evidentes iban a dar premio a Portugal y, en especial, a un incisivo Cristiano Ronaldo. En su cuarto disparo desde media distancia, el del United la pegó rasa e inalcanzable para Cech, al que ya se habían encomendado los checos. Justo antes, Ujfalusi había rozado el tanto con un cabezazo que se marchó por muy poco. La pegada, una vez más, vital.

Y digo clave porque así lo fue en la recta final. Quaresma y Hugo Almeida fueron los cambios ofensivos que propuso Portugal pero la ocasión de oro estuvo en la cabeza de Sionko, que no le dio fuerza ante la gran intervención (la única) de Ricardo. La ocasión reflejó que, tras el tanto, Scolari había dado órdenes de conservar la renta que, pese a algún susto, fue suficiente para ver a lusitanos entre los ocho mejores (salvo un supuesto y extraño triple empate a seis puntos que aún posible) cuando una contra a tres toques, fue culminada por Quaresma tras ‘regalo’ de Cristiano. Los checos, sin perderlo todo, sí tendrán que rematar su pase en la última jornada, donde se llevan sus dudas.

Suecia castiga la alergia ofensiva de Grecia (2-0)

Se esperaba una versión continuista de la actual campeona de Europa, es decir, la que apuesta por armarse atrás con carácter y juntando líneas, justo lo que Rehhagel sabe explotar como pocos. Con Gekas como único estilete y Charisteas metido en banda derecha, la prioridad era contener para buscar peligro en acciones a balón parado. Lagerback, mucho más ofensivo como demandan los cánones del fútbol escandinavo, apostó por Ibrahimovic como centro de operaciones atacantes (se mostró bien pese a sus lesiones).

Sin embargo, como tantas veces, a los ‘vikingos’ les falta creatividad y su fútbol directo, con mucha entrega y presión, resultó repetitivo y controlable para la experimentada línea helena. Pero cuando el gol hizo acto de presencia, Grecia sólo había jugado una carta y pese a intentar remover su planteamiento con Amanatidis como cara más activa, fue demasiado tarde y previsor.

Con la poca permisividad de la defensa griega, el principal manantial ofensivo de Suecia fue el control de la posesión. Viendo que el campeón ni la quería ver, sentó sus intentos en torno a la figura de Ibrahimovic (imprevisible) y las acciones intermitentes pero eléctricas de Wilhelmsson y Svensson. Larsson, por detrás y la fuerza de los Hansson y Mellberg, eran su mejor aval. Grecia no quiso en ningún momento tomar la iniciativa ni correr riesgos innecesarios. De esta manera, sólo las intenciones de Karagounis cuando adelantaba metros y algún despiste escandinavo, dio cierta vida a la opción griega, que no llegó a producirse como en otras ocasiones.

Así pues, un cabezazo de Hansson o una volea de Svensson, dieron la fortaleza a los suecos, que se crecieron en busca de sus ocasiones conscientes de que iban a tener que armarse de paciencia. Un cabezazo de Ibrahimovic que buscaba solo tocar lo justo para aprovechar la mala salida por alto de Nikopolidis, fue la más clara.

En la reanudación, dos intentos de vaselina fallidos, uno de Wilhelmsson y uno con muchísima intención de Karagounis, pudieron alterar el marcador pero ese honor estaba reservado para Ibrahimovic.

Justo antes de marcharse al banquillo por sus molestias, Zlatan Ibrahimovic nos regaló un auténtico golazo que hizo sucumbir la actitud defensiva de los helenos. Su pared con Larsson al borde del área, le habilitó para que soltara un disparo envenenado y directo a la escuadra de Nikopolidis que, pese a tocar, no pudo rechazarla. Era el ecuador de la segunda mitad y el instante clave en el choque.

Poco después, en una jugada llena de despropósitos de la zaga helena, Hansson iba a aprovechar (casi por insistencia y pura suerte) tantas indecisiones. El zaguero, en posiciones de ataque, impidió el despeje en varias ocasiones hasta que, tras tocar en Nikopolidis, Kyrgiakos y el propio sueco, Seitaridis despejó con el escandinavo delante y la pelota, tras rechazarle, se fue a la red. El gol tonto de lo que llevamos de Eurocopa.

El golazo que abrió el ‘yogurt’ griego y que, a la postre cambió el discurso del choque, hizo que Ibrahimovic fuera clave. El interista terminó siendo el más destacado y su gol lo encumbra como una de las sólidas bases sobre la que los suecos deben crecer. Con Larsson a su lado, más en desmarques y movimientos, el crack escandinavo es peligroso y encuentra más espacios. Ellos dos se llevaron los focos más allá del buen comportamiento de un equipo que no bajó los brazos y propuso esfuerzo hasta lograr el premio.

Con la mínima presencia ofensiva por la que apostó Grecia, los únicos cambios helenos intentaron dar mayor brío a esa faceta pero ya era tarde. Samaras entró en el descanso para pasar inadvertido y Amanatidis, ya con el marcador en contra, se mostró pero no pudo trastocar la balanza. Las molestias previas de Ibrahimovic propiciaron su recambio en el ecuador de la segunda mitad pero, desde ese momento, Suecia propuso mayor empaque y presencia en el área helena. La corpulencia de Elmander y Rosenberg fueron las apuestas de Lagerback en la recta final para controlar una victoria muy importante que debilita al campeón.

España gana crédito con velocidad de crucero

No había opción a un debut más esperanzador para la Selección española. Con Villa como estrella goleadora, Senna y Xavi como jefes de mando y un bloque compacto que supo llevar al césped la partitura que Luis Aragonés había cuidado con esmero, la ‘Roja’ ha dejado una impresión inmejorable, se ha quitado miedos y, de paso, ha dado un aviso para aquellos que le pedían carácter para ser favoritos. No hay que sacar el optimismo más allá de lo debido pero sí disfrutarlo porque ahora, además, nos lo creemos.

El ‘sabio’, que lo fue más que nunca con un planteamiento ideado a las mil maravillas, acertó con la presencia de Torres como estilete ofensivo y con Villa como actor secundario para ‘rebañar’ todo lo que por detrás del Red se fraguaba. Y fue mucho, desde luego. El ché, que volvió a coronarse como goleador como ya hiciera en su debut mundialista en 2006 (allí anotó un doblete), fue el compañero ideal para aprovechar la velocidad y los espacios que generaba el ‘Niño’. Torres estiraba a los zagueros rusos y el ‘Guaje’ los demacró con goles de todos los registros.

Xavi fue el mejor organizador y sensor para el ritmo español, que supo dar los electrodos cuando y como quiso, ampliando así su dominio con claras contras que pudieron registrar un marcador mucho más sólido. Senna, compatible cien por cien, estuvo espléndido en la salida de balón, donde ayudó una vez tras otra a los centrales. El hispano-brasileño se ganó el oro en su oportunidad. En defensa no existieron muchos problemas y Casillas, cuando se le necesitó, se dejó ver.

Los aciertos de Luis prosiguieron en los cambios, ya que Cesc saltó al campo cuando Rusia nos había robado la iniciativa en el arranque de la segunda mitad y, aunque retirar a Torres pareció un error, fue todo lo contrario puesto que el Gunner creció en presencia y, sobre todo, el liderazgo. Otro punto que España gana para el devenir del torneo. Incluso hubo tiempo para que Cazorla debutara en una fase final con el desparpajo habitual. Gran noticia la de una idea secundaria en la selección, la de explotar al máximo todo lo que genera Torres en punta y darle prioridad a la contra por encima del ‘toque’ de los grandes mediocentros de los que presume la ‘Roja’.

En el bando de Hiddink, tantos cambios defensivos de última hora no fueron positivos. De tres centrales pasó a cuatro defensores con dos carrileros que se caracterizan por su consistencia a la hora de ganar metros en banda. Buscó mayor destrucción con Semshov y Semak, pero se perdió en la poca potencia y agresividad atacante. Allí echó en falta y mucho a los Pogrebnyak y Arshavin (lesionado y sancionado respectivamente), pero no acertó en nada con sus retoques. Extraño pero cierto. Rusia volvió a pecar de timidez.

La ‘marea’ roja reina en Innsbruck

Después de casi una semana por tierras austriacas, se hacía necesario poder dialogar unos minutos con aficionados de a pié en nuestro querido idioma castellano. Con emoción y muchísimas ganas de fiesta, la hinchada española ha asaltado por la puerta grande y como todo buen torero (nos quejamos de esta etiqueta pero nunca falta en los disfraces de un español de pura cepa), las calles de Innsbruck.

Mañana España hace su debut en la Eurocopa y realmente la ciudad ha tomado un color rojo permanente que, casualidad o no, nos ha brindado el primer día con ciertas horas de sol. No hacía falta indagar demasiado para encontrar decenas de furgonetas con imágenes del folclore español, y el Tivoli Stadion se ha convertido en la clave social para poder entremezclar historias, las que han llevado a cada uno a animar a los de Luis Aragonés con peligro de no recibir nada a cambio. Esto es como la fe cristiana pero con un ‘Sabio’ como sacerdote.

Las Fan Zone de la ciudad (donde han habilitado pantallas gigantes y barras para bebidas), se han quedado pequeñas para la masa que mueve nuestra selección que, doy fe de ello, es la más ruidosa, esperpéntica y derrochadora (me han cobrado 5,30 € sólo por una coca cola) de cuantas cohabitan en una ciudad que respira fútbol en cada rincón. En las calles más céntricas, cada pub, restaurante o terraza con una plaza comparsa, disfruta de su particular ‘agosto’ pues las grandes opciones que hay para disfrutar el torneo, son el mejor aval para el éxito de la caja. Inmejorable la organización.

Zona de pubs, de discotecas, de simples negocios particulares que, con televisiones por doquier, dan fuerza a una pasión que va en aumento con el paso de las horas. Tan entusiasmados están los hinchas de la ‘Roja’ que puedo prometer que unos 1.000 corearon el nombre de Iker por todo lo alto con sólo ver una imagen suya mientras se escuchaba de fondo el mítico “Ponte en pié” de Mago de Oz. Quien me iba a decir a mí que esta canción me perseguiría incluso en Austria y, desde luego, que iba a generar la locura del entregado pueblo austriaco (hay que ver cómo se pierden las formas con un español cerca).

En lo que se refiere a lo profesional, el día dio para muy poco porque excepto un ligero entrenamiento en la sede del partido, los internacionales ya están concentrados al máximo para su debut. La prensa se cobijó en torno a ellos y, a la noche, nos reunimos en el congreso de Innsbruck para disfrutar de una gran cena celebrada por la Federación y el diario Marca. Se dejaron ver por allí Ángel María Villar, Morera (presidente del Valencia) o Daniel Sánchez Llibre (presidente del Espanyol), todo en un ambiente de gala que presagiaba que, en sólo unas horas, la tensión se descargará como cada dos años en torno a una ilusión, la de todo el pueblo español.

Con mucho sueño y tras haber conducido varias horas (es lo que tiene ‘pecar’ de precavido con los precios y alquilar un hotel a 70 kilómetros del epicentro de la Selección), todos tenemos ya el cosquilleo de ver a España en el césped. Toca animar, dejarse llevar por la alegría e intentar ser optimistas, porque toda la prensa aquí presente es consciente de que hay opciones para algo muy grande. Mañana a esta hora os cuento como de grande…

Birras, multas y ’sesadores’

¿Hay peor manera de empezar un día que pagando una multa? Si alguien lo sabe que me avise, pero aquí en Neustift la seguridad es lo primero. Cielo encapotado (para variar), el madrugón de turno y, para colmo, multazo ‘al canto’. Y es que cuando uno quiere arrancarle tiempo al tiempo del que no dispone acaba cometiendo imprudencias que jamás –insistimos en lo de jamás- hubiera cometido.

Todo error tiene su precio. Éste 105 euros (en tres ‘recetitas’ de 35 euros por cabeza), concretamente. Más allá del susto que conlleva ver como un policía austriaco de dos por dos te señala el arcén y te manda parar con cara de pocos amigos. Con un inglés académico nos dejó claro que doblar la máxima velocidad permitida no estaba bien visto en Austria. Vaya país más raro y lo decimos porque llega a enervar no poder pasar de 50 km/h en una carretera desierta.

El armario austriaco con placa nos amenazo con 250 euros de multa y la retirada del carnet. En ese instante echamos mano de nuestro kit de inglés de emergencia. Un par de sorrys por ahí, y algunos “I´m from Spain” por allá y la magia se obró. El ‘poli’ se ablandó y nos hizo un descuento de 145 euros.

Con un cabreo considerable llegamos a la carpa como cada mañana, donde pronto nos sacaron una sonrisa para hacernos olvidar el mal trago. José Félix Díaz, compañero de Marca, compartió con el resto de cotillas que nos acercamos una obra de arte con Luis Aragonés como protagonista. Con unos altavoces dignos de la ocasión, nos regaló un montaje con hilarantes declaraciones de Luis Aragonés. Desde el “sesador” de pollos hasta “el negro” Henry, todo tuvo cabida con una afilada ironía.

Para continuar animándonos, logramos unos minutos en exclusiva con Santiago Cazorla. El ya colega Santi se mostró cercano, divertido y con una sonrisa de oreja a oreja por vivir su primera gran experiencia internacional, la que siempre fue su “sueño”.

Luego llegó el obligado exilio a ladera alpina, ya que Luis Aragonés, quien continúa buscando las cosquillas a la prensa, se había empeñado en `codificar´ el entrenamiento con una fina tela fácil de `piratear´. Sin embargo, esto una de las imágenes más curiosas de la concentración ya que los cámaras tuvieron que ingeniárselas entre las montañas para lograr la mejor toma posible de la sesión. ¿Cuál era el `secreto´ de Luis? ¿Lo descubriría su sesador nipón?

Menos gracia le hizo esta decisión a los primeros hinchas españoles llegados a Neustift. Ya sea en caravana tras recorrer miles de kilómetros, o con el Bombo más famoso de España bajo el brazo (Manolo), ninguno de ellos pudo ver a sus ídolos, pero, aún así, su sentimiento patriótico continuó intacto y más todavía sus ganas de fiesta.

Manolo se llevó a su charanga a animar a los amuermados austriacos en su debut, mientras que otros tuvieron el placer de invitarnos a algunos como los arriba firmantes a una buena dosis de embutido ibérico que despertó la nostalgia de nuestros paladares. Si a eso le sumamos que desde hoy hay birras gratis en la carpa, el menú salió redondo.

Foto: Mata-dor

 
© El diseño es propiedad de Jose David López. Adaptación por Ktm