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Imprescindibles (VII)

Otra nueva edición (Diciembre), con otro nuevo retraso. Lo siento. A disfrutar.

Gourmet en la Leonessa d’Italia

Hay rincones de la vieja Italia que pasan prácticamente inadvertidos al público turista. Más allá de Florencia, Roma o Venecia, hay lugares que han sabido reservar a buen recaudo aquellos momentos históricos que recuerden para la eternidad lo ocurrido sobre sus pilares. Un pasado romano, medieval o industrial que se ve impregnado de un toque propio y universal en cada una de sus peculiaridades, lo que les hace ser exclusivo respecto al resto.

El norte del país tiene un destacado influyo hacia lo virtuoso y la Lombardía está a la cabeza de todas ellas. Esa corriente ha dejado una sabiduría común en la zona que, al menos deportivamente, viene dejando triunfos con relativa facilidad. Sin embargo, aunque Milan e Inter son los que se reparten esas celebraciones, el auténtico gran reserva lombardo, la exclusividad de ese gourmet único, lo disfrutan en la Leonessa d’Italia, lo reviven en Brescia.

Se lo hubiera dado a Pirlo/Cristiano

Este pasado domingo se confirmó una de las noticias que ya habían desvelado sin tapujos los medios semanas antes: Kaká había logrado el Balón de Oro 2007. Aunque ahora está muy de moda sumarse a esta línea de comentarios, lo cierto es que, a nivel personal, no sólo me parecen injustos todos estos premios, sino que se han pasado a lo puramente mediático, siendo arrastrados por el marketing.

France Football tiene mucha leyenda, historia y grandes firmas para la posteridad, pero también conoce que, a día de hoy, su caché sigue en pie en gran medida por este trofeo. El Balón de Oro es, pese a todo, la asignación más valorada dentro del mundo del fútbol porque otros premios como el FIFA World Player están considerados muy por debajo. Razones existen para ello, desde luego.

El régimen 'pirlista'

Despótico por calidad, totalitario por experiencia, tiránico por lucrarse a beneficio propio con su guante en la pierna derecha y hasta avasallador a la hora de decidir quien sigue su ritmo de juego y quien merece ser apartado del partido. El, reina, el resto si pueden, simplemente se colocan a su lado para salir en la foto tachados de ‘bregadores’ del artista.

Andrea Pirlo es el absolutista por excelencia en el Calcio y en Europa, algún día se le recordará por ello. Por obsequiarnos con un régimen muy estricto donde la calidad y el toque imperan sobre todas las cosas, ampliando el carácter abierto de un fútbol 'chapado' demasiadas veces de resultadista y dotándole a su vez de una continuidad jamás soñada.

El verdadero placer que revolucionó una idea de fútbol que merece aplauso eterno y que hoy, volvió a surgir, en un momento clave. Ancelotti lo quiere, lo mima, lo venera a conciencia, pues es su mandatario general. A domicilio le dará descanso (lo hizo en Siena con Emerson o Ambrosini) mientras en casa y en Europa, le dejará plena libertad, bendita libertad.

Pirlo la agradece día a día y hoy nos regaló un golazo de falta que engrandece su habilidad a balón parado. No contento con ello, sacó a bailar su pierna derecha para regalarle a Inzaghi el segundo y definitivo. Así, atestigua una vez más su condición de líder en la sombra, de mago sin sombrero pero con arte, mucha arte.

 
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