Escenarios donde se han vivido grandes gestas, un nombre que muestra respeto ante cualquier rival o la calidad infinita de la mayoría de sus jugadores, hacen de los ‘gigantes’ de Europa, rivales casi inexpugnables para los que vienen desde atrás con la mesura y la humildad como seña de identidad.
Se puede optar por encerrarse en el área a través de cinco-seis defensas, dos pivotes defensivos y un delantero rápido que busque algo más que un milagro (véase Rangers). También puede intentarse a la descarada y con ambición, aunque después el gigante saque sus mejores galas y la exhibición parezca aún mayor pese a tu esfuerzo (véase CSKA Moscú). E incluso hay quienes apuestan por rezar directamente o hacerse a la idea de que ese viaje al templo futbolístico es un mero regalo por ser un profesional (véase Dinamo de Kiev).
Aunque suene a misericordia, las goleadas recibidas por Slavia de Praga en Londres y por Besiktas en Liverpool, han ‘calado’ más allá de lo que nos esperamos en la débil confianza que manejan estos equipos. Ya es difícil clasificarse en un grupo donde todos te superan tanto por plantilla como por potencial económico, cuanto más el ser capaz de visitar un coliseo y salir airoso.