Golazo del llegador por decreto de la Roma, que anota por segundo partido consecutivo. Esta maravilla, muy propia del brasileño, valió tres puntos de oro en el descuento. Sin palabras.
...menos la hermosura. Adriano Galliani lo sabe, pero, al menos, intenta imitarla tomando como modelo al nuevo rossonero David Beckham. Muy bien no le sale. En cualquier caso, aplaudimos el esfuerzo.
El Lecce-Juventus de este domingo no dejó muchos detalles. Fue un día más en la extensa historia de la Vecchia Signora, que volvió a impartir una lección de funcionalidad y se llevó la victoria en el último minuto gracias a un certero testarazo de Amauri. Sin embargo, este partido significó algo más para un chico de 18 años que estuvo sentado en el banquillo. Cada mañana se puede ver recorrer a ese chico las calles de Vinovo, un pequeño comune de Turín de no más de 14.000 habitantes y que, sin embargo, vive un gran ajetreo puesto que alberga el Juventus Center -centro de entrenamiento de los bianconeri-. Ese es el destino diario del chico de Vinovo. Su nombre es Iago Falqué. Yago, según su ficha en la Juventus. Natural de Vigo, Iago probó en las categorías inferiores del Real Madrid y acabó en las del Barcelona, donde creció al lado de Bojan Krkic y acaparó premios individuales. Esta iba a ser la temporada en la que daría el salto al Barça B, pero Luis Enrique le cerró las puertas y a sus 18 años se atrevió a probar suerte en Italia. Falqué se ha adaptado bien a la vida en Italia, en parte gracias a la ayuda de su peculiar compañero de viaje: su abuelo Carlos. "Estamos muy a gusto, tenemos la casa cerca de la ciudad deportiva, voy andando. Mi abuelo, Carlos, a sus 72 años, hace la compra y la comida. Se apaña mejor con el idioma que yo", bromea Iago, quien confiesa que todavía debe mejorar con el italiano. Sus primeros meses en Turín a nivel deportivo los vive a caballo entre el primer equipo y el Primavera. Iago acostumbra a entrenarse a las órdenes de Claudio Ranieri, pero los fines de semana juega con el equipo filial, que lidera su liga. Esta semana se rompió la rutina. Continuó entrenando con el primer equipo. Lo que cambió es que continuó con ellos durante el fin de semana. Ranieri decidió convocarle para el Lecce-Juventus con el fin de cubrir la baja de una institución bianconera como Alessandro Del Piero. Desgraciadamente, Iago no pudo disfrutar de ningún minuto en ese encuentro. Sin embargo, aunque probablemente él mismo no lo sepa, hizo historia por el simple hecho de sentarse en el banquillo puesto que se ha convertido en el segundo español convocado por la Juventus para un partido de la Serie A. El pionero fue Luis del Sol, bautizado por sus contemporáneos como el siete pulmones y vistió de bianconero desde 1962 hasta el 1970. Este domingo, Iago se quedó a las puertas de cumplir uno de sus sueños como es debutar en la Serie A, pero si en menos de cuatro meses ha logrado ganarse la confianza de Ranieri significa que su historia acaba de arrancar. El chico de Vinovo sólo ha hecho que empezar a cortejar a la Vecchia Signora.
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El jefe del ejército, ese líder de grandes imperios capaz de sembrar pánico y devoción a partes iguales o el joven de talento sobrenatural con habilidades innatas víctima de la eterna falta de confianza respecto a su opositor por parte de quien les acaudilla. Uno de los dos, tan diferentes pero con la misma finalidad, la de ganarse el respeto de su pueblo y conquistar territorios para dejar su huella perecedera en la historia, logrará su objetivo derrotando regularmente a su rival aunque el juez, en este caso, responda al nombre de José Mourinho.
El técnico luso del Inter se ha creado casi por decisión personal un problema en su delantera la que es, según muchos especialistas (entre los que me incluyo), la mejor del mundo. Con Zlatan Ibrahimovic y sus maravillas más que consolidadas en el once titular cada partido, encontrar pareja al sueco se ha convertido en un reto con muchos matices pues hay diversas opciones, cada una buena en su estilo pero que pueden alterar el renacer de una vieja estrella o el estancamiento de la joven promesa. La hostilidad entre dos gigantes: el ‘Emperador’ Adriano y ‘Súper-Mario’ Balotelli.
Para comprender y poder uniformar las opciones de ambos delanteros en estos momentos, hay que retroceder a la pasada temporada. Adriano, que había sido la estrella interista los últimos años después de haber ido ganando protagonismo con su gran rendimiento y a base de una potencia descomunal que lo hacía imparable cuando estaba en plena forma, entró en una fase descendente con muchas explicaciones posibles pero sin ningún sentido común. El fallecimiento de su padre, la ruptura con su pareja de toda la vida o varias lesiones consecutivas en el tiempo, debilitaron el carácter que lo había llevado a lo más alto y, como ocurre por desgracia con muchos cracks brasileños (mejor no recordar), se escudó en los placeres de la vida nocturna, la misma que es capaz de liquidar en tiempo record todos los honores acumulados.
Así, Mancini lo convirtió en un abonado al banquillo, el punta perdió su alma goleadora con rachas interminables para un jugador de su reputación y, tras ser el principal problema del Inter durante meses donde sus salidas de tono enfurecieron incluso a su mayor fan, Massimo Moratti, los neroazzurri decidieron enviarle de vuelta a Brasil para que buscara la normalidad y se recuperara de sus problemas de alcohol en familia. Ese entorno que a funcionado con muchos otros jugadores (Oliveira pasó algo parecido), terminó dando frutos a medias porque aunque Adriano siguió protagonizando escándalos, sus goles resurgieron su figura en un Sao Paulo al que debe buena parte de su regreso a Milan. Al estar sólo cedido varios meses, este verano regresó al Giuseppe Meazza pidiendo una segunda oportunidad y prometiendo un cambio.
Por su parte, Mario Balotelli cumplió una campaña que exalta los cánones del perfecto refuerzo para un equipo ganador. Por un lado, llegó por sorpresa desde la cantera neroazzurri (tan olvidada) pero arrasando, eclipsando el gran momento que pasaba la otra ‘perla’ del Calcio (Pato) y, por tanto, ganándose la admiración de todo hincha interista. El siciliano de orígen ghanés completó las buenas expectativas generadas en el filial y en sus primeras participaciones con el primer equipo cuando acudió a Turín en Coppa Italia. Dos golazos con sólo 17 añitos donde mostraba a las claras sus habilidades y potencial, le situaron en el más alto de los pilares, aquél donde había estado meses antes el desterrado ‘emperador’.
Toda la naturalidad que mostró Roberto Mancini en ambos casos, siendo franco al eludir problemas con un Adriano fuera de sí y dando entrada a su joven relevo, le está faltando actualmente a Mourinho. Sólo hay tres posibilidades: Intentar el renacer de un Adriano más enchufado que parece centrado de nuevo, aprovechar la aparición estelar de un Balotelli que tiene un nivel altísimo y asegura futuro o dejar a ambos fuera porque goleadores por naturaleza como Crespo o, sobre todo Cruz, terminen imponiéndose como tantas y tantas veces ocurrió.
Por ahora, aunque le ha costado algunas jornadas de reflexión y análisis, parece empeñado en recuperar para la causa a Adriano. Una opción válida pero arriesgada, rentable si lo consigue pero que puede producir un descalabro enorme en la figura del mejor exponente del futuro interista e italiano. El ‘Nene’ siciliano guarda con respecto a su competidor gran parte de cualidades puesto que en potencia, fuerza y disparo son un clon. La experiencia y el nombre de Adriano son sus peores compañeros pero la juventud y la velocidad que eso le da son metas a las que difícilmente llegará el canarinho.
Balotelli sabe que está para jugar en un grande e incluso conoce que Lippi está a un paso de llamarle, por lo que no aceptará mucho tiempo ser el actor secundario en un guión en el que el tenía galones de oro. Además, con semejante cartel, una cesión se antoja complicada para ambas partes. ¿Cuántas veces se le han escapado grandes cracks al Inter?
Rupert Sheldrake es un polémico biólogo británico motivado por vocación al estudio de la telepatía y la conducta de los animales. Entre sus teorías, se encuentra la famosa holística pero también estudió de cerca el comportamiento de un animal en especial, el elefante. Intentó explicar porqué estos gigantes africanos buscaban instintivamente fuentes acuosas cuando sufrían algún tipo de desnutrición y acabó explicando que el líquido más explotado del mundo, el agua que tanto valor tiene hoy en día era, para aquellos animales moribundos, la única esperanza de mejorar sus condiciones vitales.
Si el bueno de Rupert quisiera animarse a lanzar una simetría entre esa teoría y el fútbol, esa sensación instintiva de jugadores abatidos y en acusada actitud derrengada tendría un acuífero de dimensiones ciclópeas en Milan. Allí, han ido a parar durante los últimos años varios elefantes con pocas ganas de sacrificarse y muchas de darse un chapuzón de euros azzurros, convirtiendo San Siro en la fuente acuosa más ejemplar para sus últimos escarceos. Un cementerio rossonero con elefantes de pedigrí como Rivaldo, Redondo o Ronaldo al que se une con muchas expectativas Ronaldinho.
Y es que el Milan defiende durante los últimos tiempos una dinámica muy definida en su plantilla, la de la experiencia e inteligencia que sólo dan (en la mayoría de los casos), aquellos jugadores que han recorrido ya un camino en esto del fútbol. No es nuevo el resaltar que los de Ancelotti mantienen campaña tras campaña a muchos nombres ilustres y que le cuesta horrores el desprenderse de ellos.
Maldini, Cafú, Serginho, Oddo, Nesta, Simic, Jankulovski, Kaladze, Favalli, Ambrosini, Brocchi, Emerson, Gattuso, Seedorf e Inzaghi, llegan o superan los 30 de edad. La estadística rompe cualquier explicación en la portería donde tres porteros de dudosa calidad como Dida, Kalac y Fiori, defienden a uno de los grandes de Europa superando la barrera de los 35 años. El fichaje de Ronaldinho no llega a esas cotas porque el brasileño tiene 28 años pero la sensación de haberse dejado llevar en sus cuidados como cualquier mínimo profesional y el bajón físico del último año, vuelven a servir de objetivo para una diana cuya alarma está en su punto álgido.
Cierto es que, deportivamente, el Milan ha sabido sacar jugo máximo a este planteamiento colectivo. Siempre se habló de que los avances que ofrece su famoso Milan-Lab son un punto ‘extra’ para muchos jugadores y los resultados no han sido nefastos teniendo en cuenta que hace dos años levantaron la Champions League. Sin embargo, la sensación de fin de ciclo hace tiempo que ya se plasmó en las oficinas milanistas donde nadie parece decidirse a dar el enfoque necesario a la situación. Flamini, Zambrotta (también ya maduro) y ‘Dinho’ son suficientes retoques para Galliani.
En su día, Redondo (con 31 años) abandonó el Real Madrid tras proclamarse campeón de Europa por segunda vez y los 18 millones de euros de su venta fueron el primer ‘tirón de orejas’ para Florentino Pérez. El argentino se rompió el ligamento cruzado de su rodilla días después y jamás se recuperaría para la causa. Rivaldo (con 30 años) llegó a San Siro tras una polémica carta de libertad pero sólo jugó 22 partidos e incluso terminó apartado del equipo. Casi idéntico fue el paso de Ronaldo (con 31 años) que dejó el blanco cuando sus habilidades se empezaban a cuestionar seriamente y que, tras varias lesiones, le han dejado en el paro y meditando si algún día podrá volver a jugar.
El mediático fichaje de Ronaldinho responde, una vez más a esa teoría no exenta de polémica y riesgo. Hay quienes creen que el recibimiento que el brasileño ha recibido en estos días le hará reactivarse pero, al igual que sucede con los elefantes moribundos, muchos terminan muriendo cuando aún se encuentran en las proximidades.
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No fue la tarde que toda Italia esperaba. Sobre el fondo lógico que la marcha de la Serie A venía marcando, el Inter se iba a proclamar campeón. Así estaba preparado durante toda la semana desde la prensa y desde el sentimiento de los tifosi neroazzurri, que salieron de casa con bufandas, bien engalonados con los colores de su equipo y conscientes de que el tercer Scudetto consecutivo (uno de ellos en los tribunales) había sido encargado en las treinta y seis jornadas anteriores. El Giuseppe Meazza presentaba ambiente de título, saturado de alegría, de alirón y con más ganas que nunca de celebrar un título digno a todos ojos (muchos interistas ven en este campeonato el primero ganado con total legalidad porque está la Juventus) pero aquellos que salieron ataviados regresaron a sus casas de vacío, con la sensación de haber dejado perder una tarde gloriosa y con más dudas que nunca sobre su equipo (alguno incluso insultando a sus jugadores). Y todo se explicaba con lo sucedido en menos de dos horas.