Emperador Vs Súper Mario

El jefe del ejército, ese líder de grandes imperios capaz de sembrar pánico y devoción a partes iguales o el joven de talento sobrenatural con habilidades innatas víctima de la eterna falta de confianza respecto a su opositor por parte de quien les acaudilla. Uno de los dos, tan diferentes pero con la misma finalidad, la de ganarse el respeto de su pueblo y conquistar territorios para dejar su huella perecedera en la historia, logrará su objetivo derrotando regularmente a su rival aunque el juez, en este caso, responda al nombre de José Mourinho.

El técnico luso del Inter se ha creado casi por decisión personal un problema en su delantera la que es, según muchos especialistas (entre los que me incluyo), la mejor del mundo. Con Zlatan Ibrahimovic y sus maravillas más que consolidadas en el once titular cada partido, encontrar pareja al sueco se ha convertido en un reto con muchos matices pues hay diversas opciones, cada una buena en su estilo pero que pueden alterar el renacer de una vieja estrella o el estancamiento de la joven promesa. La hostilidad entre dos gigantes: el ‘Emperador’ Adriano y ‘Súper-Mario’ Balotelli.

Para comprender y poder uniformar las opciones de ambos delanteros en estos momentos, hay que retroceder a la pasada temporada. Adriano, que había sido la estrella interista los últimos años después de haber ido ganando protagonismo con su gran rendimiento y a base de una potencia descomunal que lo hacía imparable cuando estaba en plena forma, entró en una fase descendente con muchas explicaciones posibles pero sin ningún sentido común. El fallecimiento de su padre, la ruptura con su pareja de toda la vida o varias lesiones consecutivas en el tiempo, debilitaron el carácter que lo había llevado a lo más alto y, como ocurre por desgracia con muchos cracks brasileños (mejor no recordar), se escudó en los placeres de la vida nocturna, la misma que es capaz de liquidar en tiempo record todos los honores acumulados.

Así, Mancini lo convirtió en un abonado al banquillo, el punta perdió su alma goleadora con rachas interminables para un jugador de su reputación y, tras ser el principal problema del Inter durante meses donde sus salidas de tono enfurecieron incluso a su mayor fan, Massimo Moratti, los neroazzurri decidieron enviarle de vuelta a Brasil para que buscara la normalidad y se recuperara de sus problemas de alcohol en familia. Ese entorno que a funcionado con muchos otros jugadores (Oliveira pasó algo parecido), terminó dando frutos a medias porque aunque Adriano siguió protagonizando escándalos, sus goles resurgieron su figura en un Sao Paulo al que debe buena parte de su regreso a Milan. Al estar sólo cedido varios meses, este verano regresó al Giuseppe Meazza pidiendo una segunda oportunidad y prometiendo un cambio.

Por su parte, Mario Balotelli cumplió una campaña que exalta los cánones del perfecto refuerzo para un equipo ganador. Por un lado, llegó por sorpresa desde la cantera neroazzurri (tan olvidada) pero arrasando, eclipsando el gran momento que pasaba la otra ‘perla’ del Calcio (Pato) y, por tanto, ganándose la admiración de todo hincha interista. El siciliano de orígen ghanés completó las buenas expectativas generadas en el filial y en sus primeras participaciones con el primer equipo cuando acudió a Turín en Coppa Italia. Dos golazos con sólo 17 añitos donde mostraba a las claras sus habilidades y potencial, le situaron en el más alto de los pilares, aquél donde había estado meses antes el desterrado ‘emperador’.

Toda la naturalidad que mostró Roberto Mancini en ambos casos, siendo franco al eludir problemas con un Adriano fuera de sí y dando entrada a su joven relevo, le está faltando actualmente a Mourinho. Sólo hay tres posibilidades: Intentar el renacer de un Adriano más enchufado que parece centrado de nuevo, aprovechar la aparición estelar de un Balotelli que tiene un nivel altísimo y asegura futuro o dejar a ambos fuera porque goleadores por naturaleza como Crespo o, sobre todo Cruz, terminen imponiéndose como tantas y tantas veces ocurrió.

Por ahora, aunque le ha costado algunas jornadas de reflexión y análisis, parece empeñado en recuperar para la causa a Adriano. Una opción válida pero arriesgada, rentable si lo consigue pero que puede producir un descalabro enorme en la figura del mejor exponente del futuro interista e italiano. El ‘Nene’ siciliano guarda con respecto a su competidor gran parte de cualidades puesto que en potencia, fuerza y disparo son un clon. La experiencia y el nombre de Adriano son sus peores compañeros pero la juventud y la velocidad que eso le da son metas a las que difícilmente llegará el canarinho.

Balotelli sabe que está para jugar en un grande e incluso conoce que Lippi está a un paso de llamarle, por lo que no aceptará mucho tiempo ser el actor secundario en un guión en el que el tenía galones de oro. Además, con semejante cartel, una cesión se antoja complicada para ambas partes. ¿Cuántas veces se le han escapado grandes cracks al Inter?

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