Atando cabos

No hay marcha atrás ni reflexión a tiempo para lo que se viene encima en apenas unas horas. La importancia de este momento de temporada es máxima y dos grandes técnicos como Benítez y Rijkaard lo saben, por lo que cuantos menos cabos queden sueltos mejor y si es a costa de poder sacar los nervios del rival mejor. El 'pique' sano y natural entre los dos técnicos refleja en estado puro lo que se vivirá en Anfield, un choque donde o sorprendes o probablemente, la incapacidad te llevará a la eliminación.

Crouch no parece tener todas consigo y Bellamy parece el principal referente de ataque para los Reds, más aún con el resultado que ya poseen. Los blaugranas, sin embargo, saldrán desde el inicio con el 'tridente' mágico, con más dudas que nunca por saber si han perdido conexión y forma pero, al mismo tiempo, crecidos en su mayor calidad técnica para destrozar los planes de Benítez.

Hablaba de incapacidad y así se puede resumir la previa, o el Barcelona saca provecho de sus ocasiones fraguadas desde el toque y la creatividad o, los británicos logran tapar esa deficiencia con el perfecto mecanismo que les precede. Quien más incapaz se sienta en este, su estilo, tendrá que regresar a casa con la cabeza baja porque, para ambos y se mire por donde se mire, sería un 'descalabro' caer en octavos.

En Mestalla el guión es bien diferente aunque igualmente emocionante. El Inter, cuyo esquema vive de la pegada de una plantilla físicamente potentísima, no suele verse obligado a atacar por defecto por lo que, en principio, Mancini meterá todo su arsenal posible y éste, inclute probablemente al 'jardinerito' Cruz (puede ser para desviar la atención) un nueve más estático, pero que, a su vez, dará mucha más libertad a Ibrahimovic que pasa por ser el hombre clave de esta noche. El sueco está seguramentee n su mejor momento desde que llegó a Italia y, porque no, en el apogeo máximo de su carrera.

Foto: Yahoo

El comodín irlandés


Waterford es una de las ciudades casi desconocidas dentro de la siempre serena y tranquila Irlanda. Famosa por su cristal, para muchos el mejor del mundo, el condado norte del país fue la primera ciudad que fundaron los vikingos, lo cual ha dado para escribir muchos libros históricos y de aventuras, pero ninguna como la que la quinta mayor ciudad de Irlanda vivió ayer sábado a la hora de comer. Sus poco más de 45.000 habitantes celebraron por todo lo alto que, uno de sus hijos pródigos, daba media Premier al queridísimo United.

John O´Shea no tiene enorme calidad, no es un excelente defensor y nunca podría catalogarse como un jugador de leyenda para el Manchester United, pero gracias a su sacrificio y a su incansable carácter cumplidor, se ha convertido los últimos años en el perfecto comodín para tapar cualquier 'parche ' de emergencias. Hasta este sábado, el irlandés podía sacar pecho, entre otras cosas, por haber vestido de Red Devils durante más de 215 partidos, de ser una pieza básica en las largas temporadas de Ferguson e incluso de reconocérsele que como jugador de equipo no tiene precio pero, un sólo toque en el minuto 92 de un clásico ante el Liverpool, lo va a idolatrar de por vida como el jugador que logró sentenciar a la prepotencia del Chelsea.

El choque en Anfield explicó en sólo 90 minutos, toda la carrera del internacional. Producto de la académica cantera del United, O´Shea entró muy pronto en escena y debutó con 19 añitos. Como no era precisamente un jugador que destacara tomando la iniciativa o riesgos, apenas llamaba la atención y fue cedido al débil Bournemouth y al belga Royal Antwerp. En ninguno de ellos tuvo un actuación estelar y apenas sumó minutos pero, contra todo pronóstico, se quedó en la primera plantilla del United.

Contando con opciones cada cierto tiempo, Alex Ferguson empezó a tratarle con mayor respeto tras sacarle provecho como lateral equilibrado, sin ser un carrilero y trabajando en contención. Con esas premisas, el irlandés tapó las bajas de Heinze, Gary Neville, Paul Scholes e incluso Ryan Giggs, porque si algo vio Sir Alex en el, fue su gran capacidad de sacrificio y entrega.

Un profesional por decreto como John, nunca ha levantado la voz, probablemente nunca lo hará, pero ayer, cuando por enésima vez debía cumplir tapando con urgencias el arreón del Liverpool, se le ocurrió subir a rematar un saque de falta y terminó por lograr el que, seguramente, vaya a ser el gol más importante de su vida. O´Shea es ya, historia viva.


Fotos: Yahoo y libre

Ganar la Bundesliga a empujones

Ya hemos debatido alguna que otra vez sobre el verdadero nivel de la Bundesliga, el cual deja bastante que desear en cuanto a competitividad pero logra satisfacer a un amplísimo sector futbolero por el mero hecho del fútbol directo y ofensivo de cada uno de sus partidos. Ayer, la cita era atractiva por el liderato, donde el Schalke estaba errando las últimas semanas y por el descenso, de donde el Hamburgo escapa a marchas forzadas. Dos clásicos y mucho en juego.

Con la impresionante 'marea azul' en que se convierte el Veltins Arena en cada choque, los de Slomka querían romper una racha de dos partidos seguidos sin vencer pero, con la baja por sanción de Lincoln y por lesión -grave- de Lovenkrands, el actual líder no da para mucho más si le sacan del juego aéreo y de balones colgados al área rival donde, por cierto, estaba Rost, el mítico guardameta de los de Genselkirchen 'fugado' ante la aparición del joven Neuer.

Con un juego plano, demasiado directo y sin la más mínima creación, el Schalke se estrellaba una vez tras otra en la sólida y expeditiva defensa que había creado Hubb Stevens. Rafinha, un lateral parecido a Dani Alves -guardando distancias-, no aparecía como solía, al igual que la movilidad de Altintop en la delantera o la siempre peligrosa presencia de Kobiashvili cerca del área, el Schalke estaba colapsado y sólo atacaba a rachas con más corazón que cabeza. ¿Se puede ganar una Bundesliga a empujones?

En pleno ataque de nervios local, Ernst y el uruguayo Rodríguez dudaron en despejar un balón largo, con tan mala suerte, que la pelota le cayó al más listo, un Van der Vaart crucial en los últimos partidos y que está sacando a su equipo del descenso. Con el marcador en contra, se notó aún más, la poca fiabilidad y falta de experiencia en momentos de urgencia de un equipo que se está viniendo abajo cuando lo tenía todo a favor. Olic, de nuevo en otro error de bulto, sentenció.

Ahora le toca el turno a Werder y Bayern, sin olvidar a 'Super Mario' en el Stuttgart, pero si el schalke pretende alzarse con la Bundesliga a empujones, mal camino le espera.


Fotos: Yahoo

¿Y ahora que?

Competición muy venida a menos en las últimas temporadas; sólo los equipos 'pequeños' ponen interés en ella; sirve para salvar la temporada de los grandes; está muy devaluada; deberían darle mayor caqué para reanimarla; ya no es lo que era; La Federación la ha abandonado; es una competición muerta tras los diferentes cambios de sistema; sólo beneficia a los que mandan; ha perdido el brillo de antaño; las figuras no la juegan porque interesa mucho menos que Europa; no origina grandes ganancias; cada vez despierta menos expectación y es más un estorbo...

... y si todo eso ha salido de las bocas de la afición espanola... ¿A qué viene esto?


Y Jorquera se libró porque es portero y se la veía venir.



Fotos: Firofoto

Los destellos deseados

Cuando uno tiene que dejar de lado sus habituales labores de trabajo durante un fin de semana por medidas de fuerza mayor alejadas del mismo, está deseando volver para enterarse de todo lo acontecido en su ausencia. Algo así me pasó estos días y aunque estuve realmente desconectado del mundo-fútbol (sólo pude ver el derbi madrileño pues donde me encontraba no tenían nada más), a mi vuelta todos fueron emociones, destellos y muchas horas donde se acumuló lo mejor de varios días. La experiencia fue buena, o al menos, compensa el no haber podido vivirlo en directo.

Tirando de partidos grabados durante mi 'fuga', disfruté con el golazo de Cristiano Ronaldo sobre la hora en el siempre complicado Craven Cotagge, con el valor de los baby-gunners pese a su derrota a manos de un Drogba que deja a Sheva en la más absoluta de las sombras, o con la jornada de máxima emoción vivida en la Bundesliga con sendos tropiezos (ambos a última hora), de Schalke y Werder Bremen, que parecen predestinados a sufrir hasta el final.

El fin de semana en Inglaterra restaba importancia a la Premier para centrarse en la final de la Carling, la mejor de los últimos años sin ninguna duda. Sólo la heroicidad de Wenger, otorgando el merecido premio a quienes habían logrado llevar hasta allí a los Gunners, y el once 'estelar' (excepto Diarra), de un cuadro Blue mostrando su aspecto más millonario -por aquello de ver juntos a Lampard-Ballack, Sheva...-, podía reflejar un choque así. Fue el propio choque de estilos, el presente contra el futuro y el control ante el toque, lo que originó ese espectáculo.

Difícilmente otro técnico dejaría todo un título -por muy menor que algunos lo consideren- a un once tipo que se sostenía en una media de edad tan baja y en el que su jugador más determinante tenía 19 años y se llamaba Cesc Fábregas. El sueño duró menos de lo que debía, pero Drogba es especialista en truncar esperanzas a base de definición y pegada, la misma que le está destacando cada día como el mejor delantero en la actualidad y la que, probablemente, le llevará a la Bota de Oro -la misma que su 'amigo' Samy no tiene-. Todo esto, dejando a un lado las polémicas y
las opiniones de cada uno.

En Londres, con los ojos de toda Inglaterra sobre la fortaleza que siempre es el cuadro de Coleman como local, el United cedía por sus problemas defensivos de antaño y por la poca, por no decir nula, capacidad de rotación de Ferguson, que demuestra cada vez más que no confía en lo que tiene en el banquillo (sólo es capaz de meter a O´Shea, Saha, Fletcher y Heinze). Por suerte, sigue valiéndole el gran estado de forma de su crack luso y del tándem ofensivo. Cristiano quiso ser protagonista en el momento justo y así fue.

Otros destellos del fin de semana se vieron en Alemania, donde Schalke y Werder Bremen parecen dispuesto a brindarnos emoción en partidos de alto voltaje. Ambos fueron incapaces de hacer valer su obligación, su control y su dominio con lo que el destino deparó unos minutos finales donde todo pudo pasar. El Genselkirchen, Kiessling daba la victoria a domicilio a un Leverkusen agotado tras jugar la UEFA y el Schalke quedaba a expensas del Bremen. Los de SCAF marcaban justo cuando su rival cedía en casa pero, a falta de unos segundos, el Gladbach –en crisis total-, se herejía en el héroe del Veltins Arena gracias a un tanto de Nando que dejaba el mal menor.

Así pues y tras analizar todo, ¿Será mejor esperar los destellos de cada fin de semana para el final?...

Fotos: Yahoo

La noche del morbo

La Champions, que empezó con muchas tensiones y sin demasiados resultados concluyentes de cara a la vuelta, regresa este miércoles con recuerdos pasados y reencuentros más morbosos que nunca. Así será para Mourinho en Do Dragao o para el 'Spanish Liverpool' en el Camp Nou. También habrá tiempo para evaluar a los dos equipos más fuertes de Italia ante expertos en el colectivo como Valencia y Lyon. La noche promete.

Barcelona-Liverpool:

Pocas veces se ha presentado a lo largo de la historia, extensa de la Copa de Europa, un choque en octavos de tanto renombre en los últimos años y es que, los dos últimos campeones de Europa se verán las caras en el Camp Nou. Si a esto le añadimos que hay muchos recuerdos de cruces no tan lejanos y que los Reds llegan -además de multados- hablando en perfecto castellano, todo toma un ambiente más casero.

Rijkaard no las tiene todas consigo y ya ha advertido que necesitará todo el desborde posible para derribar la más que segura muralla que tendrá enfrente.
Messi ha sido su elegido y, junto a Ronaldinho y Deco, deberían poder profundizar en la defensa que prepare con tranquilidad el especialista Benítez, que, mucho me temo, necesitará al menos capacidad de poder contragolpear para sacarse la presión. Apuesto por azulgrana, al menos para hoy. (2-0)

Inter-Valencia:

Un cruce con varios precedentes casi recientes y aún sin curar. Mancini está, sin duda, ante su gran oportunidad. Tiene el Scudetto en el bolsillo, un cuadro que le responde con imponente regularidad y todas las ramas en perfecto estado. Ahora o nunca. El Inter se enfrenta, ante todo, a su propia inseguridad. Hasta ahora no la tiene, pero el Valencia quiere indagar en ella y aclarar que los que dicen que este Calcio está bajo mínimos, no les falta razón.

Silva, Villa y Morientes, serán clave en la eliminatoria, ya que, según cálculos, la pegada -contando con partidos cerrados-, será el mejor aliado hacia cuartos. Soy optimista (1-1)

Roma-Lyon:

Desde el punto de visto de clase y creatividad, la eliminatoria entre romanos y lioneses es, al menos para un servidor, la que mayor esperanza alberga de alcanzar un alto nivel. Los de Spalletti son el equipo más ofensivo, de toque y de 'bloque', que existe en todo el Calcio. Sus llegadas en masa con Taddei, Perrotta, Mancini y el gran Totti, además de las arrancadas de Panucci o los lanzamientos de De Rossi, aseguran que si la Roma quiere pasar de ronda, debe apretar mucho en el Olímpico. Clase y jugadores tiene para ello.

El Lyon está ante su enésima oportunidad de meterse, realmente, en los anales de la historia y su bajón en últimas fechas deja más dudas sobre su juego. No porque haya bajado su nivel tanto que comprometa seriamente su pase, sino que, nadie tiene claro que el Lyon del 2007 es exclusivo para la Liga (ganada desde hace meses). Partiendo de la base del 'bloque' como principal poder, ambos son casi similares. (2-2).

Oporto-Chelsea:

El gran aliciente de una eliminatoria con claro color Blue, estará en Mourinho. El luso, recobró el sentido y las energías perdidas en Do Dragao tras años de sequía con un título europeo ganado a pulso y en silencio, justo lo que ahora pretende de igual manera ante el 'gigante' londinense. Las tornas para Mou han cambiado, en Oporto no tenía presión y ahora, si se le escapa por tercera vez consecutiva la Champions, su futuro está más que cuestionado. El ambiente será de infarto para el ex-héroe.

La clave, el mediocampo, si los Makelele-Esssien-Lampard se ganan un hueco, el Oporto no podrá tener profundidad, justo lo que más necesita para entrar por las bandas, su principal referente de ataque. Con pronóstico reservado aunque con aparente favoritismo para el Chelsea. (1-1)


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Concluyó la espera, regresa la magia

Durante 72 largos días hemos deambulado por los escenarios europeos con las competiciones nacionales -Ligas o Copas-, hemos analizado uno por uno los duelos de los cruces de Champions para calmar tensiones en la espera y hasta hemos saciado nuestras energías en competiciones tan atractivas -aunque de menor valor mediático- como la UEFA. Ahora, el sufrimiento europeo regresa y lo hace por todo lo alto porque, en Europa, todo tiene un olor especial.

Real Madrid-Bayern Munich:

Aún recordarán algunos los duelos, demasiados, que ambos 'gigantes' han disputado en su larga y dilatada historia. Nadie puede pasar por alto aquél Bayern de mediados de los 70 con sus entorchados europeos tras dejar a los blancos por el camino (o al Atlético), por todo ello el clásico está servido, aunque esta vez, pasado por agua. Los dos llegan en el peor momento de los últimos años, al menos en cuanto a juego en relación con resultados y tienen, en Europa, su oportunidad de oro.

El Bayern tiene ganado los quince días que lleva Hitzfeld trabajando para este partido, porque a Magath se le fulminó justo antes del parón por las selecciones, mientras que los blancos, con idéntico problema, decidieron aguantar a Capello. El campeón alemán llega con todo un cúmulo de identidad, falto de creatividad, ideas alejadas de lo estricto y algo de frescura en la delantera, que antaño, era lo único que salvaba las desgracias ofensivas. Por eso, se me antoja determinante la actuación de Makaay, ya que doy por firmado que Hitzfeld hará lo que sea por no recibir un tanto e intentar explotar las contras.

Está tan mal Capello y sus dudas tácticas, que si el Madrid no se estrella impotente ante el 'muro' germano, será una alegría general y un asombro personal. A riesgo de quedar mal y guiado claramente por el corazón de un español más, quiero que venzan los blancos aunque la eliminatoria la veo más cuesta arriba de lo que parece, tanto, que el italiano puede salir fulminado esta misma noche -espero que me equivoque-.

Lille-Man.United:

Es la eliminatoria con mayor trampa de los octavos. Los Red Devils llegan en pleno aluvión de rumores sobre Cristiano, con las dudas de si Larsson seguirá hasta final de temporada y con un objetivo por encima de todos, la Premier. Nadie hace ascos a la mayor competición europea, claro está que Ferguson tampoco, pero sabe que empezar la era post Chelsea por buen camino obliga a desbancarle en las islas antes que en Europa, sino, que le pregunten al Liverpool.

El Lille no tiene ni historia ni plantilla ni tan siquiera nombre para meter miedo en lo general, aunque quienes le hayan visto a menudo, saben que pueden sorprender a cualquiera. Además, el pasado año, los galos dejaron en la cuneta a los ingleses en la fase de grupos. Entonces, los de Claude Puel vencieron en Saint Dennis (donde actuaba en choques europeos) por la mínima y llegaron a octavos gracias, entre otras cosas, a su fiabilidad defensiva. Si además tenemos en cuenta que han mejorado de cara a puerta -1 gol el pasado año, 8 en este-, nada será fácil para el doble campeón de Europa.

Apuesto por un empate aunque todo dependerá de la actitud que demuestre de inicio el United, al que le imagino contemporizador.

PSV-Arsenal

Las bajas con las que cuentan los dos equipos puede trastocar, a priori, la eliminatoria más ofensiva de este martes. Koeman no sabe si podrá contar con Farfán, lo que le haría perder muchas opciones, y además Afellay es baja segura. Para los estadísticos, decir que puede jugar el chino Xiang Sun en el lateral izquierdo, si lo hace, será el primer jugador del país oriental en jugar Champions League. Wenger, quizás más acostumbrado a las bajas de su plantilla, no tendrá a Eboué, Hoyte y Van Persie, por lo que trastocará la defensa.

Los dos se han quedado los últimos años a las puertas del éxito. El PSV eliminado -injustamente- hace dos años por el Milan en semifinales y los Gunners en la final de París ante el Barcelona. Creo que va a ser un cruce de mucho fútbol, quizás el que más, y aunque el Arsenal parece a priori el favorito, yo apuesto por el campeón holandés.

Celtic-Milan:

Cuando más de 60.000 personas están enloquecidas con el amor hacia sus colores y por fin les llega la oportunidad de poder sacar esa pasión al exterior, entre todos, pueden levantar montañas. Ese gran peldaño se llama octavos de final, una ronda a la que los escoceses nunca había llegado en este nuevo formato europeo y en la que, ante todo un clásico, pueden hacer historia. Strachan, que tiene a toda la parroquia cristiana a sus pies, sabe que cualquier detalle puede ser definitivo -el apunta a Nakamura- y que, como sea, deben salir con algo de ventaja del choque de esta noche.

Pero el Milan -en el centenario de Maldini- es todo un experto en estos guisos y tal y como se avecina la temporada, no pasar el corte ante los británicos sería el punto y final inmediato a un proyecto que tiene fecha de caducidad -Julio de 2007-. Como no está Ronaldo, Ancelotti duda si usar a Ambrosini para dotar de mayor físico al mediocampo o, por el contrario, arriesgar con la dupla Gilardino-Oliveira Para intentar sorprender desde la Ida. Sea como sea, en Glasgow pueden saltar chispas.


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Se nos escapa de las manos


Vaya por delante que uno ya no sabe cómo poder explicar la situación real del fútbol actual en sus dos puntos básicos: césped y gradas.

Sobre el terreno de juego prima todo aquello que genere un premio enorme a cambio del mínimo esfuerzo, mucho más en semana europea claro. Estabilidad defensiva, tranquilidad empezando por una posesión duradera y a ritmo pausado e intentar afinar la pegada en alguno de los escasos intentos de acercamiento al área contraria. Con esos principios, en algunos casos matizados según las debilidades del rival y las habilidades propias, la mayoría de los partidos se nos van sin dejarnos recuerdo alguno, ningún detalle de que, durante noventa minutos, estuvimos esperando aquél momento de brillantez que nunca llegó.

Priman más que nunca los intereses, y lo peor, es que incluso en Inglaterra -cuna de lo culto en plano futbolístico- pretenden cambiar a base de replicar, las reglas intocables y justas de la competición más antigua del mundo. Wenger y Ferguson deberían saber, mejor que nadie, que cuando no se juega con todo, corres riesgos y con ellos, posibles situaciones inesperadas -como sus empates como local ante Blackburn y Reading-.

En España e Italia la cuestión va por peor camino. Sólo el Sevilla y el Zaragoza han dejado un mínimo de talento proporcional a lo que se espera de ellos. Mientras, el Calcio se decanta totalmente por el neroazurri de un Inter que se pasea en el peor campeonato de los últimos años, y aunque tenga razón Capello, no hay peor premio para el espectador, que el pasado Moggigatte.

Pero, al menos por mi parte, el problema a erradicar dentro de este fútbol parsimonioso de la actualidad, está en las gradas. Italia anda tras ellos -con medidas casi irrisorias- pero el problema 'grave' está en Argentina. Es una pena que cada partido que, mediada la segunda mitad, tiene color favorable a la visita, no llegue a su fin porque a la platea local le de por lanzar todo tipo de proyectiles hacia la afición visitante. Esto, nada nuevo, ocurrió en Rosario donde River se aupaba al liderato a costa de Newell´s (1-2).

Estos altercados, tras la semana más dura de los últimos años que ha valido la suspensión del Monumental de River por cinco partidos, puede ir mucho más allá y es que, si continúan estos lamentables datos de violencia sin justificación alguna, el Gobierno puede parar el campeonato -otra vez-. Desde luego, que si el civismo de la gente no reina en una cancha, terminar con el fútbol debe ser la primera medida seria a tomar, por más que nos pese a los que lo amamos desde la barrera.


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