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Sarandí, la barriada campeona

El fútbol sudamericano guarda mejor que nadie en la actualidad, aquella virtud de conmovernos a base de hazañas. Tiene esa capacidad de reivindicación que una masa social no puede reflejar más allá de la cancha. Allí festeja sus pasiones y empuja con todo corazón a su equipo, que en más de una ocasión guarda sus limitaciones en una época en la que lo económico da la espalda a los pequeños. El mejor reflejo de esta especie en extinción es el Arsenal de Sarandí.

Y es que si este miércoles hablábamos de una apasionante definición del torneo argentino donde se lo jugarán finalmente dos equipos menores sin ningún título anterior, la historia quiere que el mismo año y sólo separado por unos días, otro modesto tenga su chance.

El Viaducto, perteneciente a la barriada de Sarandí, provincia de Buenos Aires, nació hace sólo 50 años (cogiendo los colores rojo y celeste de Independiente y Racing). Edad mínima respecto a los gigantes del país pero no problemática en su ascenso, regular y fructífero. Desde su nacimiento, el Arsenal ya creó varias ideas singulares porque sus mandatarios son Héctor y Julio Grondona, jefes de la Federación argentina y de valor en la FIFA. Ese aspecto glamoroso no tiene nada que ver con la entidad en sí, porque hasta 2002 no logró llegar a Primera.

Sin embargo, desde ese momento la lógica que le debía llevar a pasar apuros clasificatorios se olvidó y con Jorge Burruchaga en el banco (el hombre estrella de la entidad), la imagen y categoría del club creció. Ahora, ese trabajo bien continuado por Gustavo Alfaro, tiene ante sí la primera oportunidad seria de su historia al haberse plantado en la finalísima de la Copa Sudamericana.

Aunque ahora le espera el club más potente de México (en lo económico al menos), Arsenal no tiene miedo a nadie pues su camino hasta la cita de esta noche en el Azteca ha sido un absoluto éxito de la imprevisibilidad. Eliminó a San Lorenzo (que había salido campeón argentino), a Goiás, a Chivas y al todopoderoso River Plate. Además, siempre cuajó sus pases merced a un desempeño espectacular a domicilio. Ahora toca repetir la misma estrategia en el impresionante Azteca ante un América igual de favorito que lo eran en su momento los ya mencionados.

Y es que en algunos lugares, para el beneficio más dulce del fútbol, el juego de potreros, de la vieja esencia y de culto a la sana competencia, sigue vigente. No haya nada más justo que el fútbol porque la cancha es, ante todo, un embajador más de la diplomacia.

La UEFA sudamericana

Al igual que en Europa se ha logrado que la Copa de la UEFA haya ganado en interés y relevancia en estos últimos años a base de mayores ingresos y, por tanto, un incremento de los beneficios, en Sudamérica han logrado un efecto parecido. Allí, la Copa Libertadores se lleva todos los elogios pero por motivos de calendario (muy distinto del que predomina en Europa), se decidió intentar el impulso de la Copa Sudamericana, un torneo que limpió del panorama (no sin apuros económicos) a las antiguas Copa Mercosur o Conmebol.

Lo cierto es que puede decirse que hay algunos beneficiados puesto que hay equipos que se ahorran una fase sólo por su caché (se revisará en ediciones posteriores) y muchos hablan de que está adulterada hacia equipos grandes. Pese a los rumores, tras la entrada de los equipos brasileños en 2003 y los mexicanos (también estadounidenses) en 2005, el torneo logra grandes registros televisivos y de asistencia, lo que denota que las inversiones de Nissan y Fox Sport, entre otras, han logrado el efecto deseado.

Ahora, una vez que Boca Juniors, Sao Paulo o Chivas, han sido eliminados, el cuadro final para las semifinales ha dejado sorpresas y algún clásico que busca volver al primer plano. Las dos revelaciones son el modesto Arsenal de Sarandí argentino y el Millonarios de Bogotá. Le acompañan dos pesos pesados con hambre, América y River Plate.

Los de Sarandí, equipo de la familia Grondona, son humildes por naturaleza y sólo una plantilla muy trabajadora bien conducida por Gustavo Alfaro, ha logrado lo que puede denominarse un milagro mayúsculo. En Bogotá, con toda la ilusión del impactante Campín, han logrado situarse a ojos del mundo tras los éxitos pasados. Y es que hace 19 años que los ‘cafeteros’ no logran ampliar su palmarés y viven estos días intentando salir del bache que le une al narcotráfico dentro de una crisis deportiva sin comparación. Han eliminado a Sao Paulo.

Después de un año fatídico, con una crisis galopante, económica y a nivel directivo, River resurge, aunque mínimamente, para luchar por un título. Desde el superclásico donde vencieron a Boca, los millonarios de Passarella han mejorado y, no sin sudores, llegan con la presión que siempre arrastran. De no ganar, será un fiasco.

El América mexicano, el de mayor potencial económico, progresión clara en los últimos años y con un plantel experto, cuenta con el favoritismo. Ha sufrido un cambio de técnico y no marcha demasiado bien en su campeonato liguero, pero el objetivo es esta Copa y apunta con todo hacia ello.

El duelo argentino entre River-Arsenal (porque las reglas obligan a ello para evitar cualquier posibilidad de una final entre vecinos) y el América-Millonarios, dejará lista la primera final seria de la campaña sudamericana.

 
© El diseño es propiedad de Jose David López. Adaptación por Ktm