El 'torero' alemán

La selección alemana, una de las grandes potencias futbolísticas por historia y la más imponente en cuanto a palmarés (tres Mundiales y tres Eurocopas) de toda Europa, siempre se ha caracterizado por sacar grandes goleadores. Todos conocemos al ‘Torpedo’ Muller, máximo goleador de la selección germana o a Uwe Seeller y sus más de 430 goles con la Mannschaft. Más actuales son Klinsmann o Klose, pero el futuro lo marca un jugador diferente a todos ellos. No es su altura (1,90), ni su precocidad en alcanzar el éxito (debutó con 18 años en la Bundesliga), sino que este domingo vivirá la final de la Eurocopa 2008 vestido de teutón pero con raíces hispanas.

Mario Gómez (el torero hispano alemán), reúne todas las cualidades necesarias para ser el protagonista que de un morbo especial a una cita que demanda números, desenlaces pasados y un apartado enorme de candidatos a héroes. Y es que el goleador del Stuttgart es el tanque germano por naturaleza debido a su corpulencia y potencia, pero suma una calidad y clarividencia de cara a puerta que le ha abierto el panorama mundial y le ha cotizado como uno de los principales reclamos del mercado actual.

Sin embargo, más allá de sus cualidades futbolísticas, las que le van a hacer dejar el equipo de Armin Veh para recalar en uno de mayor nivel (ha rechazado al Bayern y se rumorea su futuro para el Calcio), Gómez guarda un atractivo pasado. Y es que su abuelo es español y como su padre, tiene un cariño especial a la tierra granadina (Albuñán para ser más exactos). La frialdad que define a la mayoría de jugadores germanos, no se plasma en la sangre latina del ‘Súper-Mario’ alemán, que tiene mucho carácter y un temperamento bien distinto que le delatan.

Pese a esta morbosa raíz genealógica, Mario tuvo clarísimo que su tierra es Alemania y que era aquella la tierra a la que quería representar. Por eso, con sólo 15 años se enfundó la camiseta blanca con las categorías inferiores y, desde entonces, no ha parado de cosechar grandes titulares. Así, tras estar muy cerca de alcanzar la internacionalidad absoluta, lo consumó hace poco más de un año, con gol incluido. Así, confirmaba que se trata de la aportación más positiva que ha tenido la selección teutona en los últimos años.

Hace poco más de dos años, era un absoluto desconocido pero los 24 goles que anotó la campaña 2006-2007, le llevaron a un estrellato que sirvió a los del Gottlieb-Daimler Stadion para sumar su primer título liguero tras quince años. También les encaminó a la final copera pese a salir derrotados. Esta campaña, de no ser por una grave lesión (es uno de sus puntos débiles puesto que pese a su juventud ya ha caído en varias ocasiones), hubiera repetido registros. A pesar de ello, se quedó en nada menos que 28 goles.

El problema surgió en la Eurocopa. Mario Gómez llegó como delantero referencia junto a Klose, pero sus errores en los primeros partidos terminaron con la paciencia de Low, que pese a confiar ciegamente en su ‘niño’, prefirió fiarse del buen momento de un Podolski sensacional. Así pues, no se ha estrenado aún (y que así siga) pero buscará resarcirse personalmente con un gol ante España que realice sus sueños y, a la vez, rompa los de sus raíces paternas.

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