Son tierras desgraciadamente familiarizadas con sangre, lágrimas y dolor. Territorio hostil, conflictivo pero humilde por lo que le ha tocado vivir. Refriegas terroristas, guerras carentes de sentido y ataques bomba han sido una constante difícilmente superable para la sociedad de Grozny, epicentro de la cruzada entre Moscú y los rebeldes independentistas.
Allí, en la república norcaucásica, el fútbol dejó de existir debido a la guerra entre las fuerzas federales y la guerrilla separatista que desmanteló cada uno de sus rincones dejando a su paso cientos de miles de muertos. Este viernes, gracias a la lucha inagotable y plena de obstáculos políticos del presidente de Chechenia, Ramzán Kadírov, el balón ha vuelto a rodar y los goles han regresado al cauce natural, logrando dar un paso más en la normalización de un territorio que ansía pasar página.
1 comentario:
Los goles como arma contra la guerra y la sangre es siempre una buan noticia.
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